Página precedente Indice Página siguiente


La resistencia a los hornillos

Bina Agarwal

BINA AGARWAL, economista, es profesor del Instituto de Crecimiento Económico, University Enclave, Nueva Delhi, India.

El reciente interés por el mejoramiento de los hornillos de leña se debe a un reconocimiento cada vez mayor de la crisis energética en muchos países del Tercer Mundo. Esta crisis no se refiere a la escasez de combustibles fósiles, a la que tanta publicidad se ha dado, sino al agotamiento rápido y extendido de los bosques de estos países.

La madera es la fuente más importante de energía en el Tercer Mundo. Se estima que la leña y el carbón vegetal proporcionan los dos tercios de la energía en Africa, un tercio en Asia y un quinto en América Latina (Arnold y Jongma, 1977). En países como Nepal, Tanzania, Uganda, Alto Volta y Chad, la cifra alcanza el 90% de toda la energía utilizada, y para la mayoría de los demás países de Asia y Africa, se calcula bastante por encima del 50% (Knowland y Ulinski, 1979).

La mayor parte de la energía procedente de la madera se utiliza para cocinar y para calefacción. Aunque no existen estimaciones globales sobre el porcentaje de madera consumido directamente como leña y la que se consume como carbón vegetal, ciertos estudios a pequeña escala indican que este último es sobre todo un combustible urbano. Como el 75% de la población de la mayoría de los países de Asia y Africa es rural, la leña constituye su principal fuente de energía, si no la única.

En la mayoría de las regiones, la leña ha sido y continúa siendo en gran parte gratuita (Arnold y Jongma, 1977), y la población depende de la que puede recoger directamente. Las familias rurales que tienen tierras pueden obtener leña de los árboles de sus propias parcelas, complementándola con residuos de las cosechas. Pero los que no tienen tierras dependen de la leña de terrenos comunales, o deben recogerla en campos ajenos, en cambio de su trabajo. La recolección de leña está normalmente a cargo de las mujeres y los niños; en el Sahel las mujeres caminan hasta 10 km. o tres horas diarias, para recogerla. En Níger, las aldeanas dedican cuatro horas diarias a esta labor, y a veces desde medio día hasta el anochecer. Aunque los bosques son un recurso renovable, la deforestación ha originado una escasez creciente de leña en muchas zonas, y es probable que el problema empeore. Esta escasez es especialmente grave para los pobres y los que no tienen tierras, que en algunas partes se ven obligados a cocinar sólo una comida al día. Dentro de la familia, las mujeres son las más afectadas, porque esta escasez aumenta desproporcionadamente su trabajo. Digerness (1977) señala que hace diez años en Bara, Sudán, para obtener leña bastaba caminar 15 o 20 minutos desde la aldea, mientras que en la actualidad las mujeres necesitan por lo menos de 1 a 2 horas. Eckholm (1975) hace una observación similar respecto al Nepal.

Por esta razón, los hornillos de leña perfeccionados son una forma de obviar la escasez de leña, porque representan un ahorro en la cantidad necesaria para cocinar. Evidentemente, el éxito de los hornillos de leña perfeccionados depende de la cantidad de leña que ahorran en la práctica, y no sólo en los ensayos de laboratorio, y de que sean aceptables para la mayoría de los usuarios rurales, especialmente para las mujeres de las familias pobres.

La promoción y difusión de los hornillos de leña perfeccionados no es un proceso sencillo. Los factores que influyen en su difusión pueden dividirse en cinco categorías: 1) aspectos técnicos (diseño y ejecución); 2) aspectos económicos; 3) aspectos referentes a la infraestructura (extensión y crédito); 4) aspectos culturales, especialmente actitud frente al cambio; y 5) estructuras sociales.

Aspectos técnicos

En dos casos, uno en Guatemala (Shaller, 1981) y otro en Ghana, se ha observado en detalle la difusión de los hornillos de leña perfeccionados. Ambos indican claramente la importancia de su adaptación a la situación real, en la que influyen los usuarios locales, los materiales disponibles y los artesanos. Las investigaciones realizadas sobre la difusión del hornillo Lorena en zonas de montaña muy deforestadas de Guatemala se basan en 36 entrevistas detalladas con propietarios de hornillos, además de una observación atenta del modo de cocinar de seis familias. El hornillo Lorena se fabricó en 1976 en la Estación Experimental Choqui-ICADA, pequeño centro tecnológico próximo a Quezaltenango, y fue ideado para sustituir al fuego abierto. Formado por un bloque monolítico de arena y arcilla locales, se diseñó especialmente para conservar la leña y disminuir el humo en la cocina.

Las principales ventajas del hornillo Lorena respecto al fuego abierto, eran el ahorro de leña, la eliminación del humo, una mayor limpieza, condiciones de trabajo más seguras y confortables (se podía cocinar de pie), y ahorro del tiempo dedicado a esa tarea.

Los principales inconvenientes eran que no calentaba el ambiente, que la superficie para cocinar no era flexible porque el número de huecos para los pucheros es fijo, lo que limitaba la cantidad de ollas que se podían emplear al mismo tiempo. Además, la eliminación del humo no se consideraba una ventaja en las viviendas con techos de paja que el humo mismo ayudaba a mantener secos, o cuando éste servía para eliminar los parásitos de las panojas de maíz colgadas de los cabrios. Un examen detenido de lo que la población considera aspectos positivos y negativos del hornillo Lorena puede encontrarse en el artículo «Sociología de un hornillo» de Dale V. Shaller, publicado en Unasylva, Vol. 33, N° 134. Una conclusión importante de este estudio es que las mujeres que utilizan el hornillo Lorena deberían haber participado directamente en su diseño.

INDIA: REFUGIADOS EN UN CAMPO - un buen hornillo de leña mejora la nutrición

El segundo caso trata del intento de promover en Ghana un hornillo de leña perfeccionado (Hoskins, 1979). El modelo (recomendado por la Fundación Canadiense contra el Hambre y el Instituto de Investigación Bruce, e introducido por el Departamento de Previsión Social y Desarrollo de la Comunidad a fines de los años sesenta) se fabricó con metal de chatarra disponible localmente y con losetas de arcilla cocida hechas a mano. ladrillos y mampostería. A mediados de los años setenta fue evidente que las mujeres no utilizaban muchos de los hornillos. y que el experimento había sido un fracaso.

Basándose en las quejas de las mujeres. Hoskins determinó una serie de razones de este fracaso: el hornillo necesitaba trozos de leña mayores que los disponibles localmente; la cara superior estaba demasiado alta para remover en las ollas grandes; los huecos no eran de tamaño adecuado para muchas de las ollas que ya se usaban: si los huecos no utilizados no se tapaban herméticamente, o si la olla no encajaba bien. el humo se escapaba. las ollas se manchaban y se consumía más leña en lugar de menos. El hornillo no se adaptaba a las necesidades de los usuarios porque la comunicación entre el diseñador y las mujeres antes de idear el hornillo había sido escasa o nula. Este proyecto representa otro ejemplo más de la indudable necesidad de establecer una comunicación con el usuario para que participe en la adaptación del diseño del hornillo. Las mujeres de Ghana, al contrario que las de Guatemala, no intentaron modificar los hornillos, sino que directamente dejaron de utilizarlos.

Hoskins ofrece también algunas ideas interesantes sobre los factores que han impedido difundir con éxito los hornillos de leña en muchos intentos de introducirlos en Africa:

· no haber identificado a los protagonistas del proceso de difusión de los hornillos, es decir las mujeres que cocinan en ellos, los artesanos locales que pueden diseñar, reparar y modificar los hornillos y los utensilios de cocina, y los agentes locales de extensión;

· haber impuesto modelos probados en laboratorio, con pautas «occidentales» no apropiadas para la situación y las normas culturales locales;

· la falta de correspondencia entre las características físicas del diseño del hornillo y las realidades sociales. La utilización del hornillo es con frecuencia una carga más para las mujeres; en Ghana, el nuevo hornillo exigió la búsqueda de trozos mayores de leña, lo que obligaba a desplazarse más lejos, sacrificio que las mujeres no estaban dispuestas a hacer.

Ambos ejemplos, el de Guatemala y el de Ghana, indican claramente que una relación estrecha entre diseñadores, usuarios, artesanos locales y agentes de extensión, es un elemento esencial para el éxito de la difusión de los hornillos.

Aspectos económicos

El beneficio económico derivado de invertir fondos en un hornillo de leña perfeccionado es pequeño o nulo en los sitios donde todavía no se vende la leña. El costo económico de los hornillos depende del tipo de materiales utilizado para construirlos. Si se fabrican con materiales locales, como barro o arcilla, el gasto puede ser insignificante. Si el material es difícil de obtener y debe comprarse, será necesario un cierto desembolso de dinero. Existe también un costo pecuniario indirecto si el hornillo exige la compra de nuevos utensilios de cocina. La adquisición de un hornillo mejorado comporta beneficios no monetarios, como el ahorro de tiempo y trabajo de las mujeres, la ausencia de humo (aunque esto no siempre pueda considerarse como un beneficio), la mayor comodidad para cocinar, si el hornillo permite una postura más fácil, el ahorro de estiércol animal (usado habitualmente como combustible) que sirve como abono, y el mantenimiento o mejora de los niveles nutricionales.

En consecuencia, la mayoría de los beneficios potenciales de los hornillos mejorados no son pecuniarios y con frecuencia son intangibles, mientras que los costos entrañan desembolsos en dinero. Puede suceder que la persona que decide comprar el hornillo no perciba los beneficios, por ejemplo cuando los hombres toman las decisiones y los beneficios los reciben aparentemente las mujeres. Además, las ventajas de los hornillos no benefician necesariamente a todos los usuarios, porque las que no se traducen en dinero dependen del nivel económico del hogar. Por ejemplo, el ahorro de estiércol animal para abono sólo es importante para una familia que cultiva la tierra y no para otra que carece de ella. En cambio, los efectos sobre el nivel de nutrición lo; perciben fundamentalmente aquellas familias que están al límite de la subsistencia y que no pueden comprar combustibles alternativos y tienen, por tanto, que economizar leña.

Todos estos aspectos complican la difusión de los hornillos de leña, que no pueden introducirse en el mercado ni promoverse mediante anuncios. Al igual que los anticonceptivos o los programas relacionados con la salud, su aceptabilidad está determinada por muchos factores que no son económicos.

Infraestructura

Ya se ha indicado cómo la participación directa del usuario puede ser una ayuda importante para conseguir que la población utilice los hornillos. Los aspectos relativos a la infraestructura se refieren a los servicios de extensión y crédito. Evidentemente, muchos de los problemas analizados en este contexto son aplicables a todas las innovaciones introducidas en el medio rural. En Asia y Africa los agentes de extensión tienden a favorecer a las familias privilegiadas económica y socialmente; los que trabajan a nivel de las aldeas suelen establecer contacto con los agricultores más ricos propietarios de tierra (Dasgupta, 1977; Griffin, 1971; Hapgood, 1965 y Lele, 1975). Los servicios de extensión tienden también a favorecer a los hombres con respecto a las mujeres; tanto en Asia como en Africa, los agentes de extensión son casi siempre varones, y por ello establecen contacto con los hombres, incluso cuando la información está directamente destinada a las mujeres.

COCCIÓN DE ALIMENTOS EN UN HORNILLO DE LEÑA - ahorra combustible, fatiga y tiempo

Las preferencias de los encargados de extensión y crédito, en lo referente a los hornillos de leña mejorados, influyen negativamente en su difusión. Por ejemplo, cuando se da información sólo a los hombres, las mujeres no quedan en una posición favorable para adoptar decisiones o influir en la compra de los hornillos. Además, no es posible realizar adaptaciones apropiadas si no se consulta a las mujeres; la tendencia de éstas a aislarse de la corriente de información técnica tiene consecuencias negativas para el desarrollo de conocimientos técnicos y prácticos en el país. No hay duda de que deberían reclutarse mujeres como agentes de extensión, pues no tendrían los mismos problemas que los hombres para entrar en contacto con las usuarias.

Los hornillos de leña perfeccionados dan buenos resultados cuando permiten ahorrar leña y cuando son aceptables para los usuarios rurales, especialmente las familias pobres.

Además de las preferencias antes señaladas, otro factor es la forma en que actúan los agentes de extensión. Los que trabajan a nivel de aldea suelen verse obligados a tratar una gran variedad de temas, desde los insumos agrícolas hasta la planificación familiar, sin una adecuada capacitación previa (IADP, 1966; Lele, 1975). Además, el personal de extensión es trasladado con mucha frecuencia, por lo que no puede sacar todo el provecho posible de la experiencia local adquirida o de las relaciones establecidas con los aldeanos.

Este problema es doble; en primer lugar, la eficacia de los sistemas burocráticos de los diversos países del Tercer Mundo afecta al servicio de extensión y determina en consecuencia la calidad de la información difundida a través de ellos. En segundo lugar, los prejuicios personales de los agentes de extensión limitan a menudo el contacto con los destinatarios de la información.

Luego está el importante problema de la disponibilidad de crédito, ya sea porque es preciso comprar el hornillo mismo, o bien los materiales para construirlo. En términos absolutos el gasto es pequeño, pero teniendo en cuenta que muchos de los usuarios potenciales son muy pobres. cualquier operación monetaria depende decisivamente del crédito subvencionado. Así como existe una tendencia en contra de los grupos desposeídos de la comunidad con respecto al acceso a la información, existe también una tendencia similar en cuanto a su acceso al crédito. Tanto en Asia como en Africa sólo los grupos económica y políticamente poderosos de la comunidad rural tienen fácil acceso a las instituciones locales de crédito (Dasgupta, 1977; Apthorpe, 1970). En consecuencia, las familias más pobres normalmente no pueden sufragar el gasto de los hornillos de leña perfeccionados.

Factores culturales: actitudes frente al cambio

A menudo los promotores de los hornillos se quejan de las actitudes «conservadoras» irracionales de la población rural; pero lo más frecuente es que el problema sea en realidad que la gente es pobre y está en posiciones sociales inferiores. Además, lo que puede parecer irracional a un «forastero» puede ser en realidad perfectamente lógico en el contexto cultural de esas poblaciones. Comprender este hecho es fundamental.

Un estudio sobre la utilización de la leña en Nepal (Bajracharya, 1981) ofrece un ejemplo interesante. El autor indica cómo se utilizan los hornillos de leña en una serie de hogares tomados como ejemplo, donde se gasta menos leña que en donde se usa el fuego abierto. Las distintas técnicas coexisten incluso entre familias vecinas, y aunque sea de conocimiento común la existencia de hornillos de leña más eficaces.

Una o ambas de las explicaciones siguientes podrían ser válidas. La primera se refiere a las creencias religiosas. Las familias que utilizan el fuego abierto creen que el pitridevta o espíritu familiar reside en él. Su resistencia a adoptar el hornillo reside en la religión. Pertenecen a los grupos de castas indígenas de la zona: Raí, Gurung, etc. Las familias que utilizan hornillos son inmigrantes de otras regiones, algunas ya de varias generaciones; pertenecen a las castas Brahmin y Chhetri, y sus costumbres religiosas son algo diferentes. La segunda explicación se refiere al hecho de que la bebida es común entre las comunidades Rai y Gurung, que elaboran su propio licor en grandes ollas que necesitan el fuego abierto porque es más amplio. Los Brahmin y los Chhetri no suelen consumir licor, y no tienen en cuenta esa consideración.

Si el no adoptar hornillos depende de los hábitos en relación con la bebida, aquellos podrían modificarse fácilmente para atender a este factor. En cambio, una adaptación para tener en cuenta las creencias religiosas puede ser más difícil, aunque no faltan casos de creencias que se adaptan a la introducción de novedades técnicas (véase Hoskins, 1979, sobre el hornillo de tres piedras de las comunidades africanas).

La actitud de los usuarios potenciales de los hornillos de leña está también condicionada por la experiencia anterior con otras novedades y con los promotores de éstas. Cuando un mismo grupo de agentes de extensión promueve los hornillos de leña al par de otras varias tecnologías rurales (que van desde variedades de cultivos de alto rendimiento y equipos mecánicos, hasta anticonceptivos), su credibilidad respecto de los hornillos depende mucho del éxito de las otras novedades. En algunos casos es más fácil conseguir la aceptación de una idea completamente nueva que la de una antigua modificada. Por ejemplo, Joseph (1980) indica cómo entre las poblaciones de Oceanía que no acostumbraban utilizar ollas para cocinar, hubo una aceptación rápida de las ollas con tapadera, mientras que en otras comunidades habituadas a las ollas sin tapadera, hubo la tendencia a quitar también las tapaderas de las nuevas.

«¿Se puede iniciar un diálogo entre los científicos, los extensionistas a nivel de aldea y los usuarios menos favorecidos, en el marco actual de las estructuras jerárquicas sociales de los países del Tercer Mundo?»

Los promotores de los hornillos de leña deben conocer profundamente la vida de la comunidad potencialmente destinataria. Para ello es preciso llegar a comprender la complicada serie de factores que condicionan el comportamiento y dan una razón, evidente o encubierta, para hacer algo de una forma determinada.

El promotor no puede obtener tal conocimiento en el laboratorio, sino que precisa una comunicación directa con el usuario potencial. De allí la importancia de la adaptación de la novedad en el terreno práctico y con la participación del usuario.

Estructuras sociales

¿Cómo influye en la difusión del hornillo de leña la desigualdad de poder entre los sesos y entre las distintas clases o castas?

Como ya se ha indicado, la posición de las mujeres dentro de la familia es un factor importante para la adopción del hornillo de leña, sobre todo cuando se requiere un gasto en dinero. Aunque las mujeres son las usuarias potenciales y por ello las que están en mejores condiciones para evaluar sus ventajas e inconvenientes, los hombres manejan el dinero de la familia y adoptan las decisiones sobre la forma de gastarlo. Cuando las mujeres logran acceso independiente al dinero, gastan en las necesidades familiares, mientras que los hombres tienden a gastarlo en sus propias necesidades, como bebidas, ropas, etc. (Arens y Van Beurden, 1977; Bukh, 1979, Hanger y Morís, 1973). En consecuencia, cuando los hombres son los que toman las decisiones, es casi seguro que no tendrá prioridad la compra de un hornillo perfeccionado, especialmente porque su principal ventaja es sólo dar a las mujeres mayor comodidad para cocinar.

Análogamente influye la posición de las mujeres dentro de la comunidad. Las campesinas no tienen generalmente acceso directo al crédito institucional, ni a ingresos pecuniarios de los que puedan disponer libremente para comprar novedades, y rara vez reciben información sobre tales innovaciones. En los servicios de extensión existe una fuerte tendencia ideológica contraria a la participación directa de las mujeres de las aldeas, o a escuchar su opinión, durante las fases de diseño experimental de los hornillos de leña. Los ejemplos de Guatemala y Ghana indican que la participación de las mujeres habría sido un factor importante para la difusión eficaz de los hornillos de leña perfeccionados. Por desgracia, hasta ahora las campesinas no han recibido ni la educación ni la capacitación o la oportunidad necesarias para asumir papeles de decisión o de responsabilidad en la esfera pública.

Las jerarquías sociales suelen impedir que se establezcan vínculos entre los conocimientos técnicos y prácticos locales y las redes más formales de investigación y desarrollo, así como entre el usuario y los científicos y técnicos.

La cuestión es si los técnicos de la ciudad, cuyo trabajo es intelectual, están dispuestos a escuchar a los aldeanos cuyo conocimiento procede más de la experiencia práctica que de la educación formal, y a recibir la opinión del personal de extensión de las aldeas o de los funcionarios encargados del desarrollo de los bloques. A su vez, ¿están dispuestos los extensionistas, que disfrutan de una cierta posición en la aldea como parte de una jerarquía bien establecida, a conversar con arrendatarios pobres, que no pueden devolver favores? ¿Puede establecerse un diálogo entre los técnicos, los agentes de extensión de las aldeas y los desvalidos usuarios de las innovaciones, dentro de las estructuras sociales jerarquizadas de la mayoría de los países del Tercer Mundo?

El problema sólo es en parte de desigualdad económica y de diferencia social. La separación entre los técnicos de la ciudad y el usuario rural suele ser también una oposición entre el trabajo intelectual y el físico, entre la ciudad y el campo, entre los sexos y, con frecuencia, entre el a «experto» blanco y el «nativo» negro, moreno o amarillo. Para vencer esta división es necesario que cambien las actitudes; así como para aumentar la participación de las mujeres en los procesos de decisión en la familia y en la comunidad, no bastará con una toma de conciencia de las cuestiones económicas.

Las innovaciones que requieren una adaptación a las necesidades del usuario, que entrañan un costo en dinero, pero que no proporcionan beneficios monetarios, y que se destinan a un gran sector de población económica y socialmente atrasado, tienen muy pocas probabilidades de ser aceptadas mediante una promoción de tipo comercial.

Un ejemplo excelente es el de los hornillos perfeccionados para la combustión de leña. Son de interés específico e inmediato, debido a la crisis energética que enfrentan en la actualidad grandes zonas rurales del Tercer Mundo. Para lograr la adopción del hornillo, son factores cruciales que el diseñador conozca el medio cultural de la comunidad donde se van a promover, y que los hornillos respondan a las necesidades específicas del usuario. A su vez, la posibilidad de que la población local participe en el diseño del hornillo y en su adaptación, depende fundamentalmente de la estructura de las relaciones económicas y sociales de cada lugar. Las jerarquías de clase, de casta y de sexo pueden convertirse fácilmente en graves obstáculos para la difusión, y requerir grandes cambios materiales e ideológicos previos.

Referencias

APTHORPE, R.J. 1970 (ed.) Rural cooperatives and planned change in Africa: case materials. Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD), Ginebra.

ARENS, J. y VAN BEURDEN, J. 1977 Jhagrapur: poor peasants and women in a village in Bangladesh. Amsterdam.

ARNOLD, J.E.M. y JONGMA, J.H. 1977 La leña y el carbón en los países en desarrollo. Unasylva, Vol. 29, N° 118. FAO, Roma.

BAJRACHARYA, D. 1981 Constraints of energy and the implications for appropriate technology and rural development in Nepal. Tesis doctoral, Univ. de Sussex, Reino Unido.

BUKH, J. 1979 Village women in Ghana. Center for Development Research, Scandinavian Inst. African Studies, Uppsala.

DASGUPTA, B. 1977 Agrarian change and the new technology in India. Inf. Nº 77.2. UNRISD, Ginebra.

DIGERNESS, TM. 1977 Wood for fuel - the energy situation in Bara, the Sudan. Depto. de Geografía, Univ. de Bergen, Noruega, (Mimeogr.)

ECKHOLM, E.P. 1975 The other energy crisis. World Watch Paper No. 1. World Watch Inst., EE.UU.

GRIFFIN, K. 1971 The Green Revolution: an economic analysis. Inf. N° 72.6. UNRISD, Ginebra.

HANGER, J. Y MORIS, J. 1973 Women and the household economy. En An irrigated rice settlement in Kenya. R. Chambers y J. Moris, (eds.) Afrika Studien, No. 83. Ifo-Institut für Wirtschaftsforschung München, Afrika Studien, Stelle, München.

HAPGOOD, D. 1965 Policies for promoting agricultural development. Rep. No. C/65-3. Conference on productivity and Innovation in Agriculture in the Underdeveloped Countries. Centro de Estudios Internacionales, Cambridge, EE.UU.

HOSKINS, M.W. 1979 Community participation in African fuelwood production, transformation and utilisation. Workshop on fuelwood and other renewable fuels in Africa. Paris, 29-30 de nov. ODC/AID.

IADP. 1966 Intensive Agricultural Development Programme, 2nd report (1960-65). Expert Committee on Assessement and Evaluation, Ministerio de Agricultura, Alimentación, Desarrollo y Cooperación Comunitaria, Gobierno de la India.

JOSEPH, S. 1980 Initiating and implementing a stove programme. Capítulo de un libro en preparación. Londres, ITDG.

KNOWLAND, B. Y ULINSKI, C. 1979 Traditional fuels: present data, past experience and possible strategies. USAID, Wáshington, D.C.

LELE, U. 1975 The design of rural development: lessons from Africa. Johns Hopkins Univ. Press, Baltimore y Londres.

SHALLER, D.V. 1981 Sociología de un hornillo. Unasylva, Vol. 33, N° 134. FAO, Roma.

Forestry in China

FAO FORESTRY PAPER 35

Precio: 12,90 $EE.UU.
Pedidos a la Sección de Distribución y Ventas, FAO, Via delle Terme di Caracalla, 00100 Roma, Italia
o a cualquiera de los agentes de venta elencados en la contratapa


Página precedente Inicìo de página Página siguiente