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Semillas australianas de especies arbóreas para leña

Warwick Cooper

WARWICK COOPER es un periodista australiano. Este articulo es una versión resumida de otro publicado en Australia Now.

Tres grupos principales de árboles originarios de Australia están adquiriendo gran importancia en un mundo en el cual la demanda energética es considerable. Acacias, casuarinas y eucaliptos constituyen fuentes de madera y combustible en muchos países de varios continentes. La creciente demanda responde al hecho de que son árboles libres de enfermedades y de crecimiento rápido, y que prosperan en suelos poco fértiles no aptos para el desarrollo de otras especies.

Las acacias, de flores amarillas y sedosas características de los montes australianos, se encuentran asimismo en los límites de los desiertos; en Asia revitalizan los suelos lixiviados, y se utilizan como forraje para el ganado y como combustible en los países en desarrollo.

Las casuarinas, árboles de porte gracioso que crecen al borde de ríos y en las costas, llamadas she-oaks en Australia, se están cultivando en China, Malasia, países del Mediterráneo, América y Africa. Su madera se considera como uno de los mejores combustibles del mundo. Al igual que las acacias, pueden fijar el nitrógeno y mejorar y estabilizar los suelos. Hay millones de eucaliptos - árboles de la goma, como se los denomina en Australia - que crecen en más de cien países. Los cuatro millones de hectáreas de bosques plantados de eucaliptos en todo el mundo producen más madera de la que se corta cada año en Australia, y hacen del eucalipto el árbol favorito para las plantaciones de frondosas.

Los eucaliptos, junto con las acacias y las casuarinas, están adquiriendo importancia como fuente básica de energía en un número creciente de países que desarrollan grandes programas de reforestación.

Muchos bosques comerciales de otros países son resultado de un programa de exportación de semillas iniciado por el Gobierno australiano y apoyado por la FAO y otros organismos promotores del desarrollo.

En los últimos cinco años, Australia ha respondido al aumento de la demanda mundial de semillas de especies para leña, y se están plantando millones de árboles en los países del Tercer Mundo. Los paquetes de semillas que se envían al extranjero son el resultado de una investigación intensiva de laboratorio y de campo realizada por un pequeño número de científicos y técnicos forestales en la Sección de Semillas de la División de Investigación Forestal de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization (CSIRO), situada en el bien arbolado suburbio de Yarralumla, en Canberra.

Los investigadores combinan el conocimiento del suelo y del clima de los países, desde el Reino Unido a Zimbabwe, con las tasas de crecimiento y adaptabilidad de los tipos de eucaliptos, acacias o casuarinas solicitados por los países. Seguidamente, se distribuyen por Australia equipos de forestales para recoger semillas de árboles que crezcan en ambientes apropiados. La búsqueda puede ser difícil, exigir semanas de vida en campamentos en condiciones duras y viajes a grandes distancias en vehículos de doble tracción por el interior de Australia. El personal forestal utiliza rifles, sierras y cuerdas para hacer caer las ramas cargadas de semillas. Después de recogidas, se llevan a Canberra para secarlas, tratarlas, envasarlas y enviarlas a otras partes del mundo para comenzar nuevos proyectos forestales. Las semillas se despachan en paquetes que pesan entre 5 g y 1 kg. Las semillas de eucaliptos, en particular, son muy pequeñas y un paquete puede contener unas quinientas mil.

La División de Investigación Forestal comenzó sus actividades en 1921 como rama australiana de la Dirección Forestal del Commonwealth, y se incorporó a la CSIRO en 1975. La institución exportó semillas en cantidades relativamente pequeñas hasta los años sesenta, cuando las Naciones Unidas pidieron a Australia que intensificase la recolección de semillas para los países en desarrollo.

El programa de investigación y desarrollo a cargo del Gobierno Federal se complementa con una actividad de exportación comercial de suministro de semillas a empresarios y gobiernos, que hace de Australia un proveedor mundial de especies forestales. Los propios países receptores están recogiendo actualmente semillas de los árboles introducidos a través del programa CSIRO, para ampliar las plantaciones forestales con árboles mejor adaptados a las condiciones locales.

Los eucaliptos australianos se han difundido por todo el mundo debido a sus importantes ventajas sobre otras especies forestales. Están relativamente libres de plagas y ofrecen tasas elevadas de crecimiento en suelos de baja fertilidad y con humedad variable - características del monte australiano - y muchos de ellos resisten bien los incendios. Cuando se los corta, rebrotan sin necesidad de volver a plantarlos, ventaja importante en las zonas secas donde se necesitan bosques para pasta y para leña. Según los investigadores de la CSIRO, alrededor del 85% de los eucaliptos plantados fuera de Australia se utilizan para leña o para pasta, y cada vez se emplea más leña para las cocinas domésticas. El 15% restante se destina a madera aserrada o a productos de madera en rollo, por ejemplo postes telefónicos. Las acacias australianas tienen múltiples usos que incluyen la madera aserrada, la pasta y la alimentación del ganado en Asia, la fijación de las arenas en los desiertos del Medio Oriente y Africa, y el aprovechamiento de la corteza para la extracción del tanino en Africa meridional y en la India. En Australia crecen más de 600 de las 900 especies de acacias existentes en el mundo, y sus semillas se exportan en cantidades crecientes desde los años sesenta.

PLANTACIÓN DE Casuarina equisetifolia EN VIET NAM - el árbol más codiciado del mundo

FECUNDACIÓN CONTROLADA DE Eucalyptus grandis - una especie de rápido crecimiento, ubicada en su justo lagar

RECOGIDA DE SEMILLAS DE Acacia peuce - millones de semillas al año paro proyectos forestales del Tercer Mundo

En un número cada vez mayor de países se está plantando la «mulga» para la alimentación del ganado. Es una acacia achaparrada y retorcida, que crece en Australia en los límites de las zonas áridas del interior. Las mulgas han sido durante mucho tiempo, para los ganaderos que deben hacer frente a las sequías australianas, una reserva de alimento para las ovejas. En la actualidad desempeñan una función triple en Medio Oriente y Africa; en las zonas áridas al borde del desierto del Sahara, donde se practica un pastoreo intensivo, las acacias, y especialmente las mulgas, estabilizan el suelo, dan leña, y forraje para el ganado.

El árbol que está despertando más interés en todo el mundo es la casuarina, famosa por su madera, por su capacidad para fijar la arena y por su resistencia al viento. Unos veinte países - principalmente del Asia sudoriental, del subcontinente indio, de Africa, de América Central y del Sur y del Caribe - han manifestado un gran interés por plantar casuarinas. Los egipcios creen que el Medio Oriente ofrece amplias posibilidades para su desarrollo, y en los países del Africa occidental y del Mediterráneo las previsiones de explotación son igualmente buenas. En Australia se dan alrededor de 40 tipos de casuarina de los 67 existentes en el mundo y, a medida que aumentan las exportaciones de semillas, el país se está convirtiendo en el proveedor regular de unas 15 especies. Hay ya grandes plantaciones de casuarinas en Argentina, y otros países de América del Sur han solicitado el suministro de semillas de Australia como parte del programa de exportación. La casuarina se utiliza principalmente para leña, empleada en los hornos de los panaderos australianos hasta los años cincuenta, porque al arder se reduce a una ceniza fina y blanca, produciendo al propio tiempo mucho calor.

Las casuarinas forman buenos cortavientos porque son muy tolerantes a las arenas movedizas y a condiciones que ocasionarían la muerte de muchas otras especies. En tales condiciones, las hojas de los eucaliptos se harían trizas, pero las de las casuarinas, que tienen la forma de las acículas de pino, son mucho más resistentes. Se han plantado en Egipto siguiendo los bordes de los canales para detener el movimiento de las arenas, y su utilización se ha extendido con éxito a otras partes de Africa.

Los investigadores de la CSIRO afirman que el programa de exportación de semillas ofrece ventajas reales y duraderas como fuente alternativa de combustible, especialmente para la población de los países en desarrollo.


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