Parte 3: Informes de países


Argentina
Bolivia
Colombia
Costa Rica
Cuba
Chile
Ecuador
Honduras
México
Perú. Regiones Costa y Sierra (zona árida y semiárida).
Perú. Región Amazonia
Perú: Los productos forestales no madereros en el Perú
Venezuela



Argentina


Introducción
Situación Argentina
Los PFNM en la Argentina
Acciones de la dirección de recursos forestales nativos



Cristina Résico, Dirección de Recursos Forestales Nativos, Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano

Introducción


En el Programa 21, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) celebrada en Rió de Janeiro, Brasil, en 1992 y en la 18a Reunión de la Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (COFLAC) llevada a cabo en la ciudad de Maldonado, Uruguay, en 1993, se ha identificado a los PFNM, como un aspecto importante que requiere medidas concordadas para aprovechar su potencial, con el fin de contribuir al desarrollo económico y a la creación de empleo e ingresos de manera ecológicamente racional y sostenible.

Considerados, en principio, como productos forestales secundarios, este importante grupo de recursos forestales ha recibido últimamente reconocimiento y atención ya que además de la importancia tradicional, cultural y socioeconómica que entrañan para algunos países y grupos étnicos, representan para otros, una sólida fuente de ingresos en concepto de exportaciones.

A pesar de la amplia gama de PFNM y de sus posibilidades manifiestas, su futuro dependerá de la integridad y estabilidad de los recursos forestales, tanto desde el punto de vista de su extensión (superficie ocupada), como de su riqueza (diversidad biológica).

La frontera agropecuaria sigue avanzando inexorablemente sobre los bosques. La tasa de deforestación ha alcanzado en la actualidad cifras alarmantes. De acuerdo a datos de FAO, durante la década 19801990, el promedio fue de 15 millones de hectáreas taladas por año, lo que implica que por minuto son destruidas 30 ha de masas forestales nativas.

Las consecuencias de esta tala indiscriminada son, entre otras:

- El llamado "efecto invernadero".
- Aumento de los procesos erosivos y de las tasas de desertificación.
- Pérdidas en la fertilidad del suelo.
- Pérdida del "paisaje forestal".
- Pérdida de la economía del agua: reducción de aguas fluviales y del subsuelo.
- Pérdida de la variabilidad genética y, en general, de la biodiversidad.

En resumen, los bosques pierden la capacidad de cumplir con sus múltiples funciones: protección, sustento, recreación.

Con la destrucción de las masas forestales nativas, no se eliminan nada más que "los árboles", como "productores de madera", sino todos aquellos PFNM. Se ha comprobado que la deforestación de los bosques hidrofíticos cerrados puede contribuir a la pérdida de hasta 100 especies por día, las cuales no han sido ni siquiera clasificadas y cuyo valor potencial, como posibles apartadores de alimentos, medicinas, fibras, entre otros productos, son desaprovechados.

Situación Argentina


Definir la situación de la Argentina en cuanto a deforestación resulta difícil. Los escasos datos disponibles, si bien no permiten determinar con exactitud la magnitud del proceso, posibilitan inferir una preocupante tendencia decreciente de la cubierta forestal.

Apoyados en los datos disponibles podemos afirmar que, en lo que va del siglo, la Argentina, ha perdido las dos terceras partes de su patrimonio forestal original. Asimismo, si efectuamos proyecciones con esa información, podemos inferir que, de mantenerse la actual tendencia, hacia los años 2025-2028, se suscitaría una situación que podríamos llamar "critica" en las áreas cubiertas por forestas de tipo subtropical.

Conscientes de esta preocupante realidad, la Dirección de Recursos Forestales Nativos, dependiente de la Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano, ha encarado actividades tendientes a incrementar el cuidado y la protección de los recursos naturales, a través de los distintos sectores.

En el Area de Manejo Sustentable, se han resaltado las actividades tendientes a la conservación del recurso mediante técnicas de aprovechamiento sustentable, utilizando como herramientas básicas la restauración y ordenación de las masas, con el fin de garantizar la persistencia, producción sostenida y máximo rendimiento de las mismas.

Para ello, se las debe aprovechar integralmente. Esto se conseguirá, no solo mediante un acabado conocimiento de las técnicas mencionadas con respecto a las especies arbóreas maderables, sino de los PFNM que cohabitan en el ecosistema forestal nativo de nuestras masas, permitiendo que los resultados de su aprovechamiento hagan atractiva su permanencia a los propietarios, permitiendo asimismo a los encargados de delinear las políticas, encontrar líneas de recuperación para la necesaria inversión en el estudio de las actividades relacionadas.

Desde nuestra perspectiva, hemos dado en considerar a los PFNM como "todos los productos tangibles (distintos de la madera en pie, la leña y el carbón vegetal). e intangibles, obtenidos de los bosques o de tierras sometidas a usos similares".

Quedan así involucrados, las plantas que se emplean para la alimentación, forrajes, combustible, plantas medicinales y aromáticas, fibras y productos bioquímicos, maderas para artesanías, aves, reptiles, peces e insectos (como fuente de plumas, pieles y alimentos), y los servicios relacionados que aporten beneficios directos, como los ingresos debidos al turismo y aquellos intangibles, como la conservación de la diversidad biológica, y el valor agregarlo que reporte el conocimiento de genes para adaptación u otras clases de utilización potencial.

Los PFNM en la Argentina


La Argentina, merced a la extensión de su territorio, posee gran variabilidad de suelos y climas, que le permiten contar con una amplia gama de regiones fitogeográficas, cada una con especies que le son propias y que hacen su identidad.

A pesar de la riqueza florística que poseen, no se ha encarado nunca en el país una investigación sistemática de su conformación desde el punto de vista utilitario. Sólo se están llevando a cabo algunos planes de trabajo, como el dirigido por los Ings. Amarilla, Maiocco y Grance, referido a las características bioecológicas, culturales y propiedades medicinales de las especies correspondientes al género Piper encontradas en la Reserva Forestal Guaraní perteneciente a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones y otros con un criterio más amplio, que involucra el uso, que de las plantas medicinales de la zona, realiza la tribu de los mbya, habitantes de la mencionada reserva, bajo el Subproyecto "Clasificaciones y Prácticas Aborígenes", correspondiente al Proyecto "Plantas Medicinales Area Guaraní", que lleva adelante el Instituto Subtropical de Investigaciones Forestales, dependiente de la mencionada Facultad.

Existen numerosos ejemplos de la utilización que los habitantes de las variadas regiones. han dado a los PFNM, siguiendo, en algunos casos, técnicas cuyos orígenes se remontan a las primeras etapas de sus culturas.

En zonas como el Noroeste, provincias de Salta, Jujuy, La Rioja, es común la utilización de tintes naturales, principalmente negros, provenientes del tintitaco (Prosopis torquata) y del algarrobillo (Acacia atramentaria), para otorgar a los tejidos de lana, que aún se realizan con técnicas ancestrales, la tonalidad que les es característica y que los convierte en preciados artículos artesanales para turistas oriundos no sólo del país sino del extranjero. Además, el fruto del género Prosopis, es utilizado para alimentación del ganado y la elaboración de bebidas fermentadas.

En la zona norte de la provincia de Misiones, es común entre los descendientes de las tribus indígenas, el consumo de las semillas del pino de Misiones (Araucaria angustifolia), como complemento de su dieta. Dicha situación se repite en el sur, donde los habitantes de las reservas, encuentran en las semillas del pehuén (Araucaria araucana), una fuente energética a su alcance.

En el Litoral y el Chaco, se utilizan los conocimientos y técnicas populares para defender la salud de las afecciones y dolencias más frecuentes mediante el empleo de remedios naturales. Esta actividad se repite en otras zonas, con el empleo de plantas comunes a ellas.

En la región andinopatagónica, los hongos, que crecen espontáneamente en el suelo forestal de los bosques de coníferas, son cosechados por la población que los utiliza para la cocina, llegando en algunos casos, a comercializarlos en el mercado interno y externo.

Un caso particular, que merece especial consideración, es la "yerba mate" (Ilex paraguariensis). que ha pasado de su hábitat natural, como integrante habitual de la selva, a ocupar extensas superficies destinadas a su aprovechamiento. A partir del año 1903, fecha que se realiza la primera plantación racional, se ha expandido notablemente su cultivo, alcanzando en la campaña 91-92, una producción de 482 000 t, siendo los rendimientos aproximados de 1 800-2 400 kg/ha. La variación obedece al grado tecnológico y dimensión de las explotaciones, oscilando desde los grandes emprendimientos a nivel de empresas al pequeño colono. Esta actividad se ha desarrollado no sólo en la provincia de Misiones, donde constituye uno de los principales rubros económicos, sino también en el NE de la provincia de Corrientes, donde ha contribuido a consolidar un importante polo económico-social en la zona de Gobernador Virasoro.

De los ejemplos mencionados, el único que ha sido cuantificado con precisión, es este último.

Los demás, al obedecer a la recolección espontánea por parte de los pobladores, no poseen mercado fijo, responden a variaciones estacionales y, muchas veces, a la ocurrencia de determinados eventos. En el caso de las hierbas medicinales, sólo algunas han sido estudiadas con la seriedad que su empleo requiere.

Por lo expresado, no puede extrañar el hecho de que la Argentina no cuente aún con datos respecto del volumen en que esos PFNM son consumidos para, de esa manera, poder efectuar evaluaciones de tipo económico.

Es innegable, sin embargo, el aporte que, desde el punto de vista social, hacen estos productos no tradicionales a los grupos étnicos que utilizando métodos ancestrales los emplean principalmente en alimentación y salud.

Acciones de la dirección de recursos forestales nativos


Como ya se expresara, estos recursos comienzan a ser considerados en su real dimensión en años recientes. A partir del año 1994, la Dirección ha encarado actividades tendientes a lograr una efectiva coordinación, orientación y desarrollo de la utilización de los :PFNM en la Argentina.

Para ello, en una primera etapa, se realizó una encuesta a nivel nacional, entre los Centros de Estudios vinculados al quehacer forestal, con el fin de detectar programas que se estuvieran ejecutando en el tema en cuestión. Dicha tarea se hará extensiva a Facultades de Ciencias Naturales, Sociología, Farmacia y Bioquímica.

También se requirió información a las embajadas argentinas en otros países, respecto del comercio interno y externo.

Una vez recogidos los resultados de las consultas, se podrá realizar un diagnóstico de la real situación en cuanto al grado de conocimiento, importancia económica y social y grado de avance de las experiencias que se llevan a cabo en el país.

De dicho análisis, surgirán además, las actividades prioritarias a encarar desde la Dirección para lograr un efectivo empleo de los PFNM, tendiente a lograr un manejo sustentable y la permanencia de las áreas boscosas.

Asimismo, hemos efectuado una consulta a distintos Centros de Estudios de los países de América Latina, para recoger las experiencias de nuestros hermanos, que no sólo nos enriquecerá en cuanto a conocimientos puros, sino que nos permitirá establecer contacto abriendo puertas que facilite el intercambio de información.

Bolivia


Introducción
Situación de los principales PFNM con valor económico y potencial en el trópico y subtrópico
Bibliografía



Amelinda Zonta y Oscar Llanque Espinoza, Investigadores; del Instituto de Investigaciones Forestales de la Amazonía Boliviana, Universidad Técnica del Beni y del Instituto para el Hombre, Agricultura y Ecología, Riberalta, Beni

Introducción


En Bolivia, desde épocas inmemoriales se evidencia una fuerte tradición en el uso de productos forestales no madereros. Actividades de caza y recolección, genéricamente conocidas por extractivismo, han acaecido desde las primeras señales de existencia de nuestra especie en Bolivia. Originalmente se han basado en el manejo comunal en lugar del manejo privado de recursos, con sobrada dificultad en su adaptación a los requerimientos del mercado contemporáneo.

Para fines de este documento, Productos Forestales No Madereros (PFNM) constituyen bienes de subsistencia para el consumo humano o industrial y servicios derivados de recursos y biomasa forestales renovables, que brindan posibilidades para aumentar los ingresos familiares reales y el empleo en las zonas rurales, incluidos los forrajes (FAO, 1992). Asimismo, se entiende por extractivismo, la acción de obtener PFNM sin necesidad de destruir la fuente, manteniendo el equilibrio del ecosistema y obteniendo un claro beneficio para el propio habitante del bosque (Llanque, 1993; Ruiz et al, 1993). El concepto de bosque abarca todos los ecosistemas naturales con ocurrencia de árboles y arbustos como componentes importantes, comprendiendo desde el bosque higrofítico hasta el desierto (FAO, 1992).

Prácticamente en toda la diversidad étnica que ocurre en las distintas zonas ecológicas de Bolivia, existen ejemplos de innumerables PFNM importantes utilizados en la alimentación, la medicina natural, la artesanía, la construcción, la vestimenta y otras manifestaciones culturales y económicas.

Es tradicional en Bolivia el uso de lana de alpaca y la vicuña, camélidos que ocurren en el Altiplano y las partes altas de los Andes. A pesar de que en Bolivia esta vigente una veda total de caza y comercio de todo animal de vida silvestre, estos camélidos, junto a otros animales silvestres como el jochi (Agouti spp.) el pecarí, el venado, el lagarto y muchos otros. constituyen localmente una importante fuente de proteínas en diversas comunidades rurales.

En el campo de la alimentación varios PFNM de origen subtropical y tropical presentan importancia económica y potencial considerable. Cabe destacar la pulpa de fruta y el palmito de varias palmeras como el Pejibay (Bactris gassipaes) cuya producción inicial en plantaciones agroforestales esta dando resultados promisorios, o de Asaí (Euterpe precatoria) con un potencial de producción de 42 000 t de palmito en bosques naturales, de las cuales actualmente se exporta apenas unas 528 t con valor de 1,93 millones de $EEUU, que tiende a incrementarse por el creciente interés en mercados de Francia, EEUU, Brasil y otros, situación que está provocando una extracción selectiva intensiva sin consideraciones de un adecuado manejo para su regeneración natural. Otro PFNM con alto valor económico es la castaña (Bertholletia excelsa) extraída totalmente de bosques tropicales del norte amazónico de Bolivia, con una producción actual de 7 900 t y un valor de exportación de 10,26 millones de $EEUU.

De las semillas de castaña también se produce aceite comestible con amplio consumo local. El cacao (Theobroma cacao) es otro PFNM abundante en bosques aluviales a lo largo de los ríos del Noroeste de Bolivia y producido en plantaciones homogéneas y agroforestales. particularmente en las laderas andinas de Alto Beni en La Paz. En 1993 las exportaciones de cacao, incluyendo cacao biológico, alcanzaron a 1 380 toneladas con un valor de $EEUU 1,65 millones. Aproximadamente la mitad de la producción de cacao está siendo destinada para la producción de mantequilla y polvo de cocea instantáneo.

Por otra parte diversas frutas de especies tropicales y subtropicales, son importante fuente de vitaminas en la dieta de las comunidades locales, entre las que se destacan: el cedrillo (Spondias mombin) que ocurre en bosques naturales y en pequeñas plantaciones, el cayú (Anacardium occidentale) producido en plantaciones, en huertos familiares y agroforestería, el achachairú (Rheddia spp.) el guapurú (Myrciaria cauliflora) y el Bi (Genipa americana) producidos naturalmente y en huertos familiares, así como la goyaba (Pixidium goyava) y el cupuazú (Theobroma grandifolium) que mayormente se produce en huertos familiares y frutas como del nui (Pseudolmedia laevis) paquió (Hymenae courbaril) aguaí (Pouteria caimito) y Bacurí (Platonia insignes) que son extraídas de bosques naturales.

Otros PFNM alimenticios como el colorante aditivo extraído del urucú (Bixa orellana) producido en plantaciones, huertos familiares y sistemas agroforestales, que además de su importancia en el consumo local tiene un buen mercado internacional.

También es importante la harina de semillas de algarrobo (Prosopsis spp.), especies que ocurren naturalmente en bosques secos y son bastante utilizadas en plantaciones y en agroforestería.

Las hojas de algarrobo también son importantes como forraje. De igual manera las hojas de chamba (Leucaena leucocephala), mucuna (Stizolobium aterrinum) y kudzú (Pueraria phaseloide), leguminosas que además son importantes fijadoras de nitrógeno, por lo que son bastante utilizadas en plantaciones y sistemas agroforestales y silvopastoriles.

Plantas medicinales son abundantes en Bolivia, particularmente en las zonas tropicales y subtropicales. Un producto importante es la quinina extraída de la corteza de varias especies de Cinchona. Además del eucaliptol, producido en microindustrias, la. mayoría de los productos son de consumo local, particularmente en las comunidades rurales e indígenas.

El consumo de hojas de coca (Erithroxylum coca) es tradicional en los andas y valles de Bolivia, sin embargo en el trópico también son utilizadas medicinalmente varias especies de coca que ocurren naturalmente. Un producto medicinal importante y de empleo diversificado (desde cicatrizante. desparasitador, hasta regulador del funcionamiento del hígado) es la resina de Sangre de grada (Croton draconoides), especie que ocurre naturalmente en bajas densidades en bosques ribereños del norteamazónico boliviano. El cacao, originalmente era usado en aplicaciones medicinales.

Otros productos como la artesanía en base a Chilihua desarrollada también en el altiplano, vienen adquiriendo importancia en la producción microempresarial. El colorante del urucú (Bixa orellana L.) del trópico utilizado en cosmética y como repelente de mosquitos.

El colorante producido a partir de las hembras preñadas del insecto cochinilla (Dactilopius coccus) está recibiendo fuerte atención en Bolivia, como producto alternativo para colorear alimentos.

El aceite de castaña empleado como base para la elaboración de cremas, jabones, etc. El uso de hojas de jatata (Geomona sp.) y de otras palmeras del subtrópico y trópico premontano, en el techado de casas.

El látex de la siringa (Hevea sp.), mayor fuente de caucho natural, que presenta en Bolivia un potencial significativo, a pesar de haber bajado considerablemente su producción (de 3 400 t en 1984 a 51 t en 1993) debido al bajo precio provocado por la producción de goma de plantaciones en el sudeste del Asia y los derivados de petróleo.

Una alternativa importante de producción de productos de látex, es un nuevo tipo de industria que aprovecha el látex con coagulación química para la producción de guantes quirúrgicos, preservativos y otros productos de especial calidad.

Como puede apreciarse, en Bolivia la mayoría de los PFNM son más importantes en el consumo local que en el mercado externo, sin dejar de constituir un potencial considerable para este último. Son pocos los PFNM con valor económico actual que están siendo exportados: la castaña o nuez amazónica, el cacao, el palmito, un poco de goma, de colorante de urucú, de cochinilla, entre otros.

Otros productos como el eucaliptol, el aceite de copaiba (Copaifera sp.), el marfil vegetal de la palma marfil (Phytelephas macrocarpa), el aceite de cusi (Orbignya phalerata), entre otros, constituyen un potencial considerable para un aprovechamiento rentable.

A continuación se describen los principales PFNM que actualmente presentan valor económico en Bolivia y algunos que tienen un valor potencial de importancia.