1. Asaí (Euterpe precatoria C. Martius)
La distribución geográfica del Asaí, también llamada palmito, palma de rosario, panabí o tumio es desde Centro América hasta el Brasil. En Bolivia ocurre en los bosques del norte del departamento de La Paz y los departamentos del Beni y Pando (Balslev & Moraes, 1989; Moraes, 1993).
Su hábitat es en bosques amazónicos de tierra firme, bosques montanos con altitudes de 150 hasta 1740 msnm (Moraes, 1993), en bosques ribereños, en planicies encharcadas e inundadas, en bosques secundarios de tierra firme (Balslev & Moraes 1989).
Las características de la especie son: palma de hasta 25 m, solitaria, inerme, monoica de tronco recto delgado y liso. Con frutos en diferentes épocas del año, con una sola semilla (Moraes, 1993), con la primera floración a los 4 años y palmito maduro con aproximadamente 8 años de edad.
En cuanto a los usos, la pulpa del fruto maduro es utilizada como alimento, industrializada y comercializada en el Brasil como pulpa congelada para el uso en la fabricación de helados, jugos, etc. En Bolivia la colecta y consumo es artesanal; hojas utilizadas en la fabricación de escobas, como medicina natural para aliviar dolores en el pecho; y para la extracción del palmito, actividad realizada con alta intensidad actualmente en la Provincia Vaca Diez y regiones aledañas. industrializado y exportado vía Brasil.
El potencial natural de plantas de asaí en los bosques de la región de Pando y Vaca Diez, con una densidad por hectárea de aproximadamente 23 plantas en diferentes estados de crecimiento y un área de ocurrencia natural de 6 121 000 ha seria de aproximadamente 140 000 000 de plantas, con alturas mayores a 3 m (D.H.V., 1993)
En 1993 se cortaron aproximadamente 1 400 000 plantas de asaí con una media de 4 500 plantas día (Banco Datos, Instituto para el Hombre, Agricultura y Ecología, IPHAE). Actualmente se está extrayendo de los bosques de la Provincia Vaca Diez del departamento del Beni y áreas aledañas, aproximadamente 7 000 palmitos, que representa 7 000 plantas adultas, con una edad de estimada de por lo menos ocho años.
Si consideramos 6 días de trabajo semanales, representa una cantidad de 42 000 palmitos por semana y 168 000 por mes, en caso que continúe con la misma intensidad se estima que en 1994 se extraerán 1 800 000 palmitos, con 11 meses efectivos de aprovechamiento, por estar decretada una veda de 30 días por el Centro de Desarrollo Forestal, del 20 de junio al 20 de julio (Zonta & Llanque, 1993).
La extracción del palmito está siendo realizada por los zafreros que anteriormente se dedicaran a la zafra de la castaña y campesinos asentados en las comunidades, sin aplicación de una legislación que establezca los porcentajes de corte por hectárea, constituyéndose en un sistema de aprovechamiento depredador, sin considerar aspectos relacionados a la regeneración de la especie, o aplicación de métodos y técnicas de manejo que garantice la normal dinámica de la especie y sus relaciones con los otros componentes del bosque (Zonta & Llanque, 1993).
No existen áreas de aprovechamiento predefinidas, las personas entran al bosque libremente y cortan todos los árboles de asaí que encuentren y transportan hasta las principales carreteras, a Guayaramerín, donde está localizada la procesadora del palmito (Zonta & Llanque, 1993).
El precio por palmito cancelado por el intermediario al productor en el bosque es de $EE.UU. 0,30. Una persona puede cortar en media 50 palmitos por día lo que representa un ingreso de $EE.UU. 15 diarios y mensual de $EE.UU. 300, cantidad elevada para los niveles de vida de la región, razón por la cual la depredación es descontrolada. La actividad de la extracción de palmito proporciona recursos a aproximadamente 100 familias de campesinos de la región.
La fábrica compra del intermediario a $EE.UU. 0.36, lo que representa una ingreso bruto al intermediario de $EE.UU. 420 por los 7 000 palmitos diarios.
El precio de comercialización del palmito en 1993 fue de $EE.UU. 3,7 por kg. Cada palmito procesado pesa aproximadamente 0,4 kg. El ingreso bruto diario de la fábrica es de aproximadamente $EE.UU. 10 360, con una inversión para la adquisición de la materia prima de $EE.UU. 2 520. En el Cuadro I se indica los ingresos por concepto de exportación de palmito en el periodo 1981-1993. Los tipos de envase que se usan son latas (500 g) y frascos de vidrio (300 g - 1800 g).
Cuadro 1. Ingresos por concepto de exportación de palmito en conserva
|
Año |
Exportación (t) |
Valor $EE.UU. |
Precio $EE.UU/kg |
|
1981 |
18,84 |
35 301 |
1,87 |
|
1982 |
10,06 |
17 750 |
1,76 |
|
1983 |
13,80 |
9 200 |
0.67 |
|
1984 |
0,00 |
- |
- |
|
1985 |
11,00 |
10 000 |
0,90 |
|
1986 |
11,14 |
10 860 |
0,97 |
|
1987 |
11,00 |
20 000 |
1,81 |
|
1988 |
25,56 |
54 600 |
2,13 |
|
1989 |
140,82 |
275 991 |
1,96 |
|
1990 |
249,14 |
511 254 |
2,05 |
|
1991 |
282,00 |
705 000 |
2,50 |
|
1992 |
304,00 000 |
836 000 |
2,75 |
|
1993 |
528,00 |
1 927 862 |
3,65 |
Fuente: Dirección de Comercio Exterior
Actualmente el palmito producido en la región norte de Bolivia esta siendo exportado a Brasil y a Francia vía Brasil por el puerto de Santos.
El sistema de extracción aplicado en la región no se basa en un extractivismo sostenible; lo que se viene aplicando es una extracción devastadora que ocasionará serios impactos sobre la calidad genética de la especie, la reducción gradativa de la densidad natural, y si persiste el interés sobre el recurso podría ocasionar su extinción en la región, en perjuicio de las poblaciones que utilizan su fruto como una fuente natural de proteínas, de los animales que habitan el bosque que se alimentan del fruto de la especie y de las interacciones con los otros factores medio ambientales.
Actualmente se observa un impacto positivo sobre la situación económica y social de las personas que no disponían de fuentes de trabajo para satisfacer sus mínimas necesidades de vida.
Un zafrero de palmito podrá obtener en media $EE.UU. 15 por día, que representaría el ingreso obtenido tres días de trabajo en otra actividad; en algunos casos es posible obtener un ingreso diario de $EE.UU. 30, valores que les permite eventualmente vivir mejor. La estabilidad del trabajo depende de la disponibilidad de materia prima y de la demanda del producto en los mercados de consumo y del precio de exportación.
El valor cancelado por la materia prima al productor es relativamente bueno cuando comparamos con las otras actividades realizadas en la zona rural, pero es necesario hacer notar que las distancias entre la industria y las fuentes actuales de materia prima son pequeñas (media 50 km), y las vías de extracción son regulares, lo que posibilita pagar un precio mejor al cohechador, pero a partir del momento que es necesario adquirir la materia prima de regiones más lejanas, los costos de transporte y almacenamiento del producto se incrementarán y con seguridad el precio al productor será menor.
La aplicación de Planes de manejo en poblaciones naturales de asaí, la planificación y ejecución de plantaciones con palmeras productoras de palmito de rápido crecimiento (Bactris gasipaes, Euterpe oleracea) bajo sistemas agroforestales, constituyen alternativas viables para promover el desarrollo de comunidades campesinas elevando los niveles de vida, conservando de manera adecuada los bosques.
Plantaciones de Bactris gasipaes asociada con Theobroma grandiflorum y Bertholletia excelsa en la región de Acre, Brasil, con una densidad de 81 plantas de Bactris por hectáreas a los 2 años produjo 300 kg de palmito, representando un ingreso bruto de $EE.UU. i 200 por ha en cada zafra, sin considerar los lucros adicionales que representan las otras especies (Amazonia, 1993).
Considerando el consumo actual de materia prima de las fábricas instaladas en la región, para abastecer esta demanda se requiere de aproximadamente 7 000 ha de plantaciones con Bactris gasipaes bajo sistemas agroforestales, que distribuidas en 2 ha por familia podría representar fuentes de ingresos permanente para 3 500 familias campesinas.
2. Castaña (Bertholletia excelsa Humb & Blonp.)
La castaña, nuez del Brasil, almendra o nuez de Amazonía, ocurre naturalmente distribuida, desde el Alto Orinoco hasta el Alto Beni, en la región amazónica de Venezuela, Colombia, Perú, Brasil (Figueroa, 1976) y en Bolivia en todo el departamento de Pando, la provincia Iturralde del departamento de La Paz y en Vaca Diez del departamento del Beni.
La castaña se desarrolla satisfactoriamente en suelos arcillosos o franco arcillosos de buen drenaje natural, no inundados, de reacción ácida a muy ácida. En climas con temperaturas entre 38 °C y 17 °C precipitaciones entre 1 700 a 2 50.0 mm anuales, con humedades relativas elevadas y altitudes alrededor de 250 m.s.n.m. (Mueller, 1982).
Ocupando el estracto predominante de los bosques de tierra firme en asociación con Amburana cearensis (roble), Tabebuia serratifolia (tajibo amarillo), Tetragastris altissima (isigo), Astronium sp (cuta), Cedrella odorata (cedro colorado) y Swietenia macrophylla (mara), además de otras especies (Unzueta 1978).
El árbol de la castaña es de porte gigantesco, con alturas de 40 m, copa redondeada. emergente en el bosque. Fuste cilíndrico, recto, flores blancas y presentes en los meses de noviembre, penado de desarrollo y maduración del fruto de 12 a 14 meses.
Cada árbol produce en media 250 frutos que contienen una media de 17 semillas/fruto, con un peso de 165 g. Ocurren casos de árboles con producciones de 800 frutos en zafras buenas. La castaña presenta una producción cíclica de frutos, con años de altas producciones y otros de baja producción (IPHAE, 1994).
La nuez de la castaña es un producto de alto valor nutritivo, que se consume en forma natural o en la fabricación de bombones con chocolate, reposterías, helador" se extrae aceite para uso humano, para la producción de cosméticos tinos, jabones e incluso para lubricantes de aviación.
La cáscara puede emplearse como fuente energética; la madera es excelente para el aserrado ( Mendoza, 1988).
Resultados del inventario forestal realizado en toda la región de ocurrencia natural de castaña en la Amazonia Boliviana, se estimó un potencial de 335 000 t de castaña en cáscara por zafra.
Debido a las dificultades de extracción, consideramos que apenas el 30% se encuentra en condiciones viables de coleta, lo que significa que Bolivia dispone anualmente de 100 000 t de castaña para ser beneficiada, que representaría un volumen de castañas procesadas de 30 150 t y un ingreso bruto anual de $EE.UU. 82 900 000 (DHV, 1993).
La recolección de la castaña es realizada en la época de lluvias, entre los meses de diciembre y abril de cada año. Durante este periodo hombres, mujeres y niños se trasladan de sus casas a los centros de producción donde permanecen hasta terminar la zafra.
La técnica de colecta consiste en el acopio del coco (fruto), apertura con el uso de machete, extracción de la semilla y transporte al paiol (centro de acopio dentro del bosque).
La unidad de comercialización en las zonas de producción varia con el lugar; en Cobija se utiliza la barrica de 66 kg y en los demás sectores se utiliza la caja de 22 kg.
El rendimiento del zafrero depende: de la densidad de las árboles productores, de la cantidad de fruto producido por individuo y de la distancia del área de producción hasta el paiol. En media una persona produce 3 cajas por día de 22 kg.
La calidad de la castaña depende del tiempo que el fruto permanece en el bosque, de la posición de caída y del cuidado del zafrero en la extracción de la semilla eliminando las dañadas, vacías y el ombligo. Las mejores semillas son las colectadas máximo hasta fines de enero, con 92% de castañas sanas; cuando se colecta el fruto en abril el promedio de semillas perdidas es de aproximadamente 50%, debido a la entrada de agua por el opérculo del fruto. Cuando e 1 fruto cae con el opérculo para abajo la colecta podrá realizarse hasta fines de abril con pérdidas de máximo 10% (Zonta, 1992; IPHAE, 1994).
Cuando el contratista recibe la semilla en el paiol, efectúa un muestreo para determinar su calidad y descuenta al recolector el porcentaje de semillas en malas condiciones.
El transporte de la castaña desde el paiol hasta el galpón central (centro de acopio en la concesión) es efectuado utilizando diferentes medio y vías, de acuerdo a la ubicación del paiol.
El uso de animales domésticos como mulas, caballos o bueyes es común en la mayoría de los casos; las motocicletas están siendo utilizadas con más frecuencia en las últimas zafras como un medio eficiente y económico; el uso de tractores, camionetas, etc., en lugares con sendas de mayor apertura para transportar mayores cantidades; también se utilizan como vía de extracción los ríos y arroyos utilizando canoas, deslizadores, etc.
Cuando las áreas de extracción son distantes hasta 90 minutos de la barraca, la castaña es transportada por el mismo castañero y almacenada en el galpón Central.
El transporte del galpón central hasta la fábrica es a través de los principales ríos de la región: Madre de Dios, Beni, Manupare, Manurimi, Manuripi, Orthon, Tahuamanu, Iata, con destino principalmente a Riberalta y Guayaramerín.
Las castañas beneficiadas en Cochabamba son transportadas desde Guayaramerín por el río Mamoré. La castaña con destino a Cobija es trasladada por vía terrestre, principalmente por la carretera Cobija-Chivé y Cobija-Riberalta.
El costo de transporte del paiol hasta el depósito en la fábrica, incluyendo almacenamiento en el galpón central, está estimado en $EE.UU. 0,08 el kilogramo de castaña en cáscara. valor éste que podrá ser mayor o menor dependiendo de la distancia entre el área de producción y la fábrica.
En Bolivia existen varios sistemas para la producción de castaña seca deshidratada. Algunas empresas utilizan tecnologías avanzadas, como el sistema de congelamiento hidrogenado altamente mecanizado, los sistemas semimecanizados (mayoría de las beneficiadoras)´ hasta los manuales localizados en las áreas próximas a los centros de producción, que consisten en el secado al sol, descasque y selección manual.
El beneficiamiento de la castaña es cada año más centralizado, principalmente en Riberalta, ciudad que cuenta actualmente con 12 beneficiadoras, de las cuales 3 son mecanizadas y 9 semimecanizadas.
En Cobija se encuentran en funcionamiento 3 descascaradoras de castaña, siendo una altamente mecanizada y 2 semimecanizadas. Además funcionan: una beneficiadora semimecanizada en Guayaramerín y dos en Cochabamba.
Las beneficiadoras más grandes tienen una capacidad instalada de 3 000 a 6 000 t por año.
Hasta aproximadamente el año 1982, la producción de castaña de Bolivia era responsable por 60% del abastecimiento de las procesadores brasileñas, instaladas en Río Branco, Manaos, Belem y Rondonia (Mendoza 1988).
Actualmente está sucediendo lo contrario, castañeros brasileños, debido a los bajos precios ofrecidos por las procesadores brasileñas, están comercializando la castaña en cáscara para las procesadores bolivianas, mayormente por contrabando.
En Riberalta se procesa el 70% de la cosecha de castaña exportada por Bolivia. Las siguientes cuatro fábricas predominan en la industria de la castaña de la región: Hecker & Hnos., Mario Vargas Ribera, Amazonas S.R.L. y Waldemar Becerra.
Durante el proceso de beneficiamiento, el costo de mano de obra de las "peladoras de castaña" (descascadoras de la semilla) varia entre $EE.UU. 0,13 a 0,21 la libra de castaña descascarada. La mano de obra utilizada en el beneficiado de la castaña es básicamente femenina, y en algunos casos el trabajo se realiza por familia donde contribuyen inclusive los niños.
La fábrica cancela por producción y por calidad de beneficiado. La producción media de una persona en 8 horas de trabajo para el descascarado de la castañas es de 24 a 32 libras. lo representa aproximadamente $EE.UU. 5 por día.
El beneficiamiento de la castaña genera aproximadamente 5 200 subempleos por un periodo de 4 meses por año.
El precio pagado al productor en la zafra de 1993 varió entre $EE.UU. 2,15 a 5 la caja de 22 kg de castaña en cáscara. Para los zafreros que entregaban la castaña en el paiol dentro del bosques los precios fueron de $EE.UU. 2,15 la caja, mientras que para "campesinos libres" que comercializaron su producto en la fábrica, el precio promedio fue de $EE.UU. 4,75.
La cooperativa " El Campesino " ofrece precios con incentivos para castañas seleccionadas y transportan la castaña en cáscara, de la comunidad a la fábrica, a costos reducidos, posibilitando mejores ingresos a sus socios.
El recolector de castaña percibe ingresos modestos por el producto y tiene que pagar precios elevados por los artículos de primera necesidad, muchas veces más del 100% del precio de venta en los centros urbanos.
Esta situación es la más delicada para la economía del zafrero, entre todos los obstáculos que tiene que afrontar. Mientras esta relación adversa se mantenga en desmedro del colector, el negocio de la castaña solamente beneficiará al dueño de la industria y la crisis social continuará increméntandose.
El contratista es la persona que tiene directa relación con el productor (zafrero). El asume un compromiso con la fábrica para la entrega de la castaña algunas veces en el galpón central dentro de la concesión (Barraca) o directamente en el depósito de la fábrica.
Cuando el contratista es el dueño de la Barraca asume todos los costos de extracción y algunas veces asume los costos de transporte hasta la fábrica; Cuando la fábrica tiene su propia concesión el contratista es el responsable por el manejo del personal, administración, el transporte y el almacenamiento de la castaña en el galpón central.
Los ingresos obtenidos por los contratistas en la mayoría de las barracas, provienen de la reventa de productos de primera necesidad. El dueño de la fábrica entrega una cantidad determinada de recursos financieros al contratista para adquisición de víveres, que son revendidos a los zafreros en los centros de producción, constituyéndose éste en la principal fuente de ingreso del contratista.
Este sistema raramente permite al productor obtener saldos efectivos al final de la zafra, la mayoría salen con saldo negativo, con el compromiso de cancelar con la próxima zafra.
El ingreso liquido percibido por el exportador está directamente relacionado con los costos de producción y no con sus precios de venta. Una variación en los precios de exportación representa una directa baja de precios a la materia prima, que recae sobre el recolector (Lafleur, 1992).
Según informaciones proporcionadas por la Cámara de Exportadores de Castaña de Riberalta, la renta liquida por libra de castaña sin cáscara exportada para la zafra de 1993 fue de aproximadamente $ EE.UU. 0,15, ó 12% del precio FOB.
Las castañas procesadas son clasificadas bajo seis categorías y luego envasadas al vacío en bolsas de aluminio y comercializadas en el mercado externo en cajas de cartón de 20 kg con el nombre de Brazilian Nuts. Las clases de almendra reconocidas por el mercado de exportación son: larga: 90 a 100 castañas por libra, médium: 120 a 150 castaña por libra, midget: 160 a 180 castaña por libra. tiny: 200 a 210 castaña por libra, chiped: muy pequeñas y broken: partidas.
Cuadro 2. Exportaciones de castaña, período 1979 a 1993
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Años |
Volúmenes (t) |
Valor (miles de $EE.UU.) |
|
1979 |
3 864 |
2 820 |
|
1980 |
3 614 |
2 862 |
|
1981 |
2 095 |
2 541 |
|
1982 |
2 769 |
2 243 |
|
1983 |
5 281 |
1 756 |
|
1984 |
6 260 |
2 322 |
|
1985 |
5 474 |
1 437 |
|
1986 |
10 310 |
3 465 |
|
1987 |
6 453 |
6 655 |
|
1988 |
4 990 |
5 600 |
|
1989 |
5 569 |
11 100 |
|
1990 |
9 288 |
15 630 |
|
1991 |
7 498 |
11 502 |
|
19921/ |
10 800 |
10 944 |
|
19931/ |
7 900 |
10 260 |
Fuentes: Boletín Estadístico Banco Central Bolivia (citado por López, 1993).
1/ Cámara de Exportadores de Castaña Riberalta.
Históricamente, la producción mundial de castaña viene siendo dominada por Brasil que de 1970 a 1991 mantuvo un promedio del 75% del mercado total, con una máxima producción en 1980 de 60 000 t, una media en los últimos 20 años de 36 000 t (Lafleur 1992).
Bolivia ocupa el segundo lugar dentro del mercado de exportación con una media del 18% del mercado mundial o de 6 000 t año, con exportaciones mínimas de 2 095 t en el año 1981 y máximas de 10 800 t en 1992. Cuadro 2.
El 45% de las castañas sin cáscara producida por Bolivia a partir de 1990 son exportadas a Estados Unidos de Norte América (Gill & Duffus, 1991).
El precio FOB de exportación en Bolivia es generalmente más bajo que el determinado a nivel internacional debido a que en la mayoría de las zafras se venden los contratos anticipadamente "a futuro", puesto que existen pocas líneas de crédito para habilitar la infraestructura y contratar personal para la colecta.
En 1987 el precio FOB de la castaña boliviana fue de $EE.UU. 0,95 por lb. mientras que el precio internacional era de $EE.UU. 1,09 por lb. En 1993 el precio FOB internacional fue de $EE.UU. 1,25 por lb. mientras que varios beneficiadores comercializaron a $EE.UU. 0,96 por lb.
Es interesante la relación que existe entre el aprovechamiento de las semillas de castaña y el entorno ambiental de los bosques y áreas intervenidas por la agricultura. En general puede considerarse un impacto relativamente positivo para la redistribución de la especie dentro de su hábitat natural.
En realidad la especie presenta niveles muy bajos de regeneración natural inicial y juvenil. Algunos científicos lo atribuyen a la intensiva extracción de las semilla, por los zafreros; sin embargo, sin dejar de considerar ese factor, resultados de investigaciones realizadas por el Instituto para el Hombre, Agricultura y Ecología junto con la Universidad Técnica del Beni y la Universidad de Utrecht-Holanda, muestran que existen otros factores que limitan la regeneración de la especie.
Uno de ellos, es la propia característica del fruto (pixidio coreáceo) y de la semilla (cáscara endurecida) que provoca una dormancia de la misma y que puede tomar hasta un año para superarla, entonces la mayoría de las semillas dentro del fruto se pudren antes de germinar.
Si logran germinar, difícilmente superan la dureza del fruto. Si logran superarla, difícilmente se desarrolla la planta debido a varios factores, principalmente a su necesidad de luminosidad (borde de luz) que no es mayormente disponible en los estratos inferiores del bosque alto tropical donde habita; por otra parte, es común que germine en condiciones de humedad que proporciona la estación de lluvias, época en que también acontecen inundaciones, aunque bajas en el bosque alto tropical, pero suficiente para ahogar y hacer podrir las plantas en su etapa inicial de crecimiento.
Finalmente, si las plantas desarrollan, no consiguen producir la suficiente clorofila para soportar sus necesidades, sucumbiendo apenas consume todas las reservas que contiene la semilla.
A estas causas intrínsecas, se añade el consumo por parte de especies silvestres como el jochi (agouti spp.), roedores, monos y otros animales incluido el propio humano, puesto que constituye una fuente de alimento durante la mayor parte del año.
Son muchas las razones que impiden la regeneración de la especie en condiciones naturales. Sin embargo, la actividad de extracción de parte del hombre, inconcientemente viene contribuyendo a la regeneración de la especie.
El zafrero prácticamente selecciona las semillas al quebrar el fruto y liberarlas de su primer obstáculo y las extrae de un ambiente desfavorable para almacenarlas temporalmente en los paioles, donde además de facilitar el acceso a varios animales, como los roedores, que redistribuyen la semillas, facilitan un ambiente con condiciones más adecuadas de luminosidad provocada, por la actividad agrícola itinerante, que generalmente practica alrededor del paiol.
En algunos casos se han encontrado hasta 200 individuos de varias edades por hectárea, frente a 4 5 plántalas menores a 50 cm de DAP en condiciones naturales.
Esta situación explica la existencia de rodales jóvenes que se encuentran en algunas áreas pequeñas de los bosques, donde aparentemente se han practicado asentamientos temporales de grupos indígenas.
Por otra parte, se puede verificar que la producción de frutos de la especie requiere de la acción de varios factores para la actuación de los polinizadores en ciclo cerrado de interpelación con otros factores, como la alternancia de floración de todas las especies, la actividad de algunas especies de aves, las condiciones climáticas, etc., todo lo cual se realiza con la imprescindible existencia de los distintos estratos del bosque y particularmente la presencia de lianas, epífitas y hemiepífitas.
El gobierno tiene prohibida la corta de árboles de castaña, acatada naturalmente por los diferentes tipos de agricultores; sin embargo al hacer la agricultura o pastizales, los castaños quedan aislados del bosque y ya no producen más frutos, además de ser considerablemente afectados por el fuego.
El avance de la frontera agrícola, que por excesivo uso del suelo empobrece considerablemente su fertilidad natural, convierte los bosques en praderas donde domina el sujo (Imperata spp.), una gramínea que acidifica el suelo y limita la regeneración de otras especies, constituyendo en definitiva un indicador evidente del la extrema erosión química de los suelos. En estas condiciones, a pesar de quedar algunos castaños, estos pocos normalmente dejan de producir frutos.
El aprovechamiento, beneficio y comercialización de la castaña está basado en un sistema complejo de relación socioeconómica.
Por lo general se puede apreciar un reducido beneficio en favor de los cosechadoras, que en su mayoría se mantienen con préstamos o anticipos, generalmente en especies (víveres, productos de abastecimiento y hasta productos electrónicos), que obtienen obligadamente de los comerciantes, debiendo pagar con producción. A la hora de las cuentas generalmente quedan endeudados o bien obtienen reducidos saldos debido a los sobreprecios que les imponen por los productos de primera necesidad (algunas veces hasta el ciento por ciento).
Por su parte los barraqueros tienen el problema de no contar con financiamientos con intereses aceptables, lo que les dificulta la planificación formal de la cosecha (preparación de infraestructura. contratación de zafreros, abastecimiento de víveres, extracción, transporte), razón que generalmente es tomada para mantener el sistema tradicional.
Los empresarios de las beneficiadoras también se encuentran sujetos a la determinación de ventas a futuro para poder disponer de capitales inmediatos y financiar las cosechas a través de los barraqueros y últimamente, con más frecuencia, por cuenta propia. Los resultados son algunas veces favorables (cuando baja el precio internacional) y otras desfavorables (cuando el precio sube).
Esta situación genera un constante conflicto de impacto socioeconómico considerable, con evidente desventaja para el zafrero. Asimismo también viene estimulando, de una u otra manera, al fortalecimiento de las organizaciones de base, particularmente las económicas como las Cooperativas, como una alternativa viable de lograr mayor beneficio a tiempo de conservar los recursos.
Los empresarios por su parte, manifiestan claramente la necesidad de un enfoque de sistema global que les permita adquirir mayor competitividad y capacidad de negociar más favorablemente en su comercio.
Todos, en general. procuran contar además con mejores regulaciones estatales que les permitan solucionar claramente los conflictos de tenencia de la tierra, concesiones, conflictos laborales, problemas de salud, educación, etc.
3. Látex de siringa (Hevea brasiliensis (Willd. ex Juss) Muell. Arg.)
La siringa, siringa morada o carama, ocurre naturalmente distribuida desde el Alto Orinoco hasta el Alto Beni, en la región amazónica de Venezuela, Colombia, Perú. Brasil y Bolivia en el departamento de Pando, en la Provincia Iturralde del departamento de La Paz y en Vaca Diez del departamento del Beni (Lara, 1 988).
Su hábitat es generalmente en las márgenes de los ríos y en lugares inundables del bosque de tierra firme, en suelos arcillosos fértiles (Da Silva et al, 1977). En bosques amazónicos con precipitaciones superiores a 1 700 mm y altitudes de 150 a 250 m.s.n.m. (Caballero, 1993).
La siringa es un árbol de hasta 40 m de altura, sin aletones, fuste cilíndrico y recto, con floración en los meses de agosto y septiembre. Al producir cortes en su corteza fluye un liquido con el aspecto de leche, espeso y viscoso que se coagula (Caballero, 1993).
El látex extraído de la planta de la siringa es utilizado en la fabricación de llantas, guantes' preservativos masculinos y ponchos, entre muchos otros productos.
El Inventario Forestal ejecutado en la región amazónica de Bolivia determinó un potencial estimado de 29,5 millones de plantas de siringa, con una mayor densidad por hectárea en las áreas de influencia de los ríos Orthon, Abuna, y Manú, entre 12 a 18 árboles por hectárea, con una capacidad para producir entre 15 y 30 000 t de látex anualmente (DHV, 1994).
La extracción del látex de la siringa se realiza en dos épocas por año: una entre abril y mayo, y otra entre los meses de octubre a diciembre. Las actividades más importantes son: apertura de "estrados" o sendas continuas hacia los árboles, marcado de los árboles y luego el "rayado" que consiste en cortes progresivos sobre la corteza. en forma de una "V" o en líneas diagonales a la dirección del fuste, sin dañar el cambium, para la extracción y colecta del látex mediante tichelas colocadas en la base del corte.
El siringuero aplica el corte en todos las árboles de la estrada, y regresa para colectar la leche depositada en las tichelas. La producción del día se deposita en moldes para la producción del látex coagulado, proceso que requiere de aproximadamente 12 a 15 días de manera natural o utilizando el defumador para elaborar bolachas mediante coagulación del látex por defumado.
El trabajo de un día de un siringuero representa una producción aproximada de 10 kg de látex.
Actualmente, debido al bajo precio cancelado por el látex, la extracción se está efectuando en pequeña escala. La mayor actividad se realiza en los centros ubicados sobre el río Abuna, principalmente por siringueros brasileños que comercializan el producto en los estados del Acre y Rondonia.
Sobre el río Orthon se instaló, hace 2 años, una fábrica procesadora de látex de la empresa JC LATEX que poseen una gran capacidad instalada para la producción de látex concentrado, laminado, oscuro y clareado y defumado.
El mercado para el látex boliviano es el Brasil, que lo comercializa como producto brasileño en forma de bolacha, laminada o (López, 1993).
El siringuero vende el látex a los intermediarios a un valor medio de $EE.UU. 0,43 el kg. El comerciante le otorga en cambio productos de primera necesidad a precios 100% más caros que los precios en los centros urbanos. El intermediario comercializa el látex a $EE.UU. 1,0 el kg en los mercados brasileños.
En el Cuadro 3 se indican las exportaciones de látex en el periodo 1979-1993. Las cantidades legalmente exportadas en los últimos dos años fueron drásticamente reducidas en relación a 1991, con un volumen de 67 t en 1992 y 51 t en 1993, de goma defumada (Fuente: Inspectorate Riberalta).
Cuadro 3. Exportaciones de látex (1979 - 1991)
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Año |
Volumen (t) |
Valor $EE.UU. |
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1979 |
2,301 |
1 903 000 |
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1980 |
2,639 |
4 700 000 |
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1981 |
1,488 |
3 240 000 |
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1982 |
2,463 |
4 150 000 |
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1983 |
3,981 |
2 709 000 |
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1984 |
3,409 |
753 000 |
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1985 |
2,242 |
510 000 |
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1986 |
3,757 |
3 757 000 |
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1987 |
1,966 |
1 860 000 |
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1988 |
2,187 |
2 000 000 |
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1989 |
1,332 |
1 400 000 |
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1990 |
1,859 |
2 000 000 |
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1991 |
1,048 |
1 000 000 |
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1992 |
0,067 |
63 441 |
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1993 |
0,051 |
48 782 |
Fuente: Banco Central de Bolivia (citado por López 1993).
Toda la producción de látex proviene de bosques naturales. Las pocas plantaciones que existen, no rinden en escala comercial. La extracción del látex del árbol de la siringa cuando es practicado correctamente no afecta de manera negativa a la planta pero cuando se practican cortes muy profundos y con mucha frecuencia el árbol pierde resistencia reduce su producción y llega a morir. En varios centros gomeros abandonados en el departamento de Pando se observar' árboles de siringa secos debido precisamente a la intensiva e irracional extracción del látex.
El impacto negativo sobre el bosques particularmente en el auge del aprovechamiento de la goma se debió a la actividad agrícola y pecuaria practicada de manera paralela por los "barraqueros" (dueños de los centros gomeros) para abastecer las necesidades de alimentos de sus empleados los siringueros.
En centros gomeros abandonados se desarrollaron grandes tacuarales, en lugares que originalmente era bosque alto de tierra firme con gran diversidad de especies' debido al uso intensivo del suelo en la crianza de ganado vacuno. La superficie de bosques secundarios en cada centro gomero es de aproximadamente 3 000 ha' por el uso de la tierra en la producción de productos como arroz maíz y plátano etc. y en la actividad pecuaria (IPHAE, 1993).
La extracción comercial de la goma desde sus inicios se constituyó en un sistema de relación obrero-patronal a destajo denominado el "habilito" consistente en la habilitación temporal de los siringueros para una zafra con un préstamo de parte de los dueños de barracas o de los intermediarios (contratistas) a ser cubiertos con la producción que logre en la zafra.
Este sistema normalmente implica también el abastecimiento al zafrero y/o su familia. de artículos de primera necesidad por parte de los contratistas o barraqueros la mayor parte de las veces con precios que superan el 100% del costo en los centros urbanos.
La diferencia normalmente queda en favor del barraquero y /o del contratista, con claro perjuicio para él zafrero, quien queda constantemente endeudado y, por tanto, obligado a seguir trabajando para el mismo habilitador.
Los zafreros y sus familias tienen un nivel económico por debajo de lo común en la región, lo que limita sus posibilidades de educación y salud, además que los servicios de parte del Estado para sus comunidades son notablemente restrictos.
Por otra parte, los barraqueros no cuentan con financiamientos que les permitan planificar y realizar las cosechas con mayor propiedad. La caída del precio internacional de la goma natural, debido al bajo costo de producción de goma de plantaciones en Malasia y los derivados de petróleo, resultó catastrófico para toda la región norteamazónica de Bolivia, ocasionando entre otros perjuicios, el cierre de la única fábrica de goma "Laminadora de Goma S. A. M.".
Esta situación y el precio conveniente de la castaña, generó una significativa dedicación a su extracción intensiva, de parte de la mayoría de los dueños de barracas e intermediarios. De la misma manera, el alto precio de la madera de mara (Swietenia macrophylla), ocasionó un aprovechamiento selectivo intenso de la especie, empleando el mismo sistema de relación socio-económica de antes.
Los beneficios limitados de los trabajadores, continúan en la misma proporción. Actualmente es creciente el interés por el aprovechamiento del látex de siringa, con un sistema de coagulación química. Una fábrica nueva (J.C. LATEX) que aplica esté sistema fué instalada en la orillas del río Orthon, en medio del departamento de Pando.
4. Aceite de copaiba (Copaifera duckei, Duryer)
La distribución de copaiba es en toda la América Tropical (Centurión, 1993) y en Bolivia en bosques húmedo tropical y subtropical de la región centro oriental y norte (Lara, 1988). Ocurre frecuentemente en los bosques de tierra firme, en suelos arcillosos, algunas veces arenosos (Silva et al, 1977); en islas de bosques de sabanas húmedas y bosques de galería con altitudes de 200 a 300 m.s.n.m. (Centurión, 1993).
El copaibo es un árbol grande, balsamífero; copa regular abierta en la parte superior, fuste cilíndrico recto con lenticelas conspicuas, fruto legumbre unilocular, rojizo cuando maduro. De la madera exuda una oleoresina incolora que al contacto con el aire se torna de color marrón rojizo (Lara, 1988).
La oleoresina es utilizada en la fabricación de medicinas, barnices, además de otros productos.
Con una área de ocurrencia natural de 2 129 140 ha y una población de 3 582 769 árboles, con diámetros superiores a 30 cm. La mayor densidad se encuentra en las provincias Federico Román y Abaña. del departamento de Pando, con aproximadamente 10 árboles por hectárea (DHV, 1994).
Considerando una producción media por árbol de 5 I de aceite por año (Halloy, 1994), el potencial natural estimado es de 17 913 845 1 por ario.
La técnica de extracción de la oleoresina del copaiba utilizada por las poblaciones originarias, es la más correcta y sin afectar la vida del árbol. Consiste en realizar dos perforaciones en el tronco, una a 1,5 m y otra a 5 m de altura, con una profundidad igual al radio del árbol y colocar una tichela en el hoyo de abajo y desde arriba introducir aire que facilitará el descenso de la oleoresina que está concentrada en la parte apical del árbol. Después de colectado el aceite es necesario tapar los hoyos con tarugos de madera para no debilitar al árbol, como también para almacenar oleoresina.
Los campesinos extraen el aceite del copaiba realizando un corte profundo en forma de cuña donde escurre el aceite de forma permanente. Esta forma de extracción mata el árbol.
La cantidad extraída en Bolivia es consumida principalmente en el mercado nacional.
En Bolivia el aceite de copaiba es comercializado internamente en cantidades pequeñas, a $EE.UU. 18,40 por litro (Halloy, 1994).
La demanda externa del producto está en aumento, principalmente en Brasil, que mensualmente compra 8 t de aceite de copaiba explotado de Acre y Rondonia.
Bolivia cuenta con un gran potencial natural de la especie en lugares fronterizos con el Brasil (Río Abaña), lo que posibilitaría la instalación de una planta procesadora en Fortaleza del Abaña Bolivia, para abastecer el mercado brasileño.
El precio al extractivista, actualmente ofrecido en Brasil, es de $EE.UU. 1,7 I y para la comercialización hasta mayo 1994, fue de $EE.UU. 3,25 el litro, puesto en Porto Velho, Rondonia (IPHAE, 1994).
5. Aceite de cusi (Orbignya phalerata, C. Martius)
El cusi, palla o coco babaçu (Brasil) ocurre naturalmente desde México, hasta Bolivia y Brasil (Moraes, 1993).
Su hábitat es en sabanas y bosques húmedos colinares y de llanuras, así como en lugares periódicamente inundados (Moraes, 1993). Especie bien adaptada a perturbaciones, ya que en su estado juvenil, es resistente al fuego (Pedersen & Balslev, 1993).
Es una palma mediana, solitaria, acaule erecta, monoica, ocasionalmente androdioica; tronco con bases foliares persistentes. Fruto ovóide, con una o varias semillas, maduras en agosto (Moraes, 1993).
Las hojas son utilizadas en el techado de casas. De la semilla se extra aceite utilizado en la fabricación de cremas, champú, medicinas y para uso alimenticio. La pulpa es utilizada para la fabricación de harina para el consumo humano y de otros animales (Da Silva et al, 1977). Palmito comestible (Halloy, 1994).
Con una superficie de ocurrencia natural de 2 346 800 ha con una población media de 14 080 800 individuos y con un promedio de 6 plantas por hectárea (DHV, 1993).
6. Colorante de achiote (Bixa orellana L.)
El urucú o achiote, originario de América Tropical, es cultivado en diversas regiones del mundo, (Moura, 1970 citado por Batista et al, 1988); desde México hasta el Paraguay, (Saldías, 1993).
Su hábitat es en climas cálidos y húmedos, en altitudes de 180 hasta 1 800 m.s.n.m., (Saldias, 1993). Con temperaturas entre 24 a 30°C, con lluvias abundantes y bien distribuidas. en suelos aluviales, bien drenados y ricos en materia orgánica (Banco Nacional de Costa Rica, 1975, citado por Batista et al, 1988). Según Freire ¿citado por Batista et al, 1988), el urucú se desarrolla bien en cualquier tipo de suelo, pero tiene preferencia por los suelos más fértiles con humedad relativa constante.
El achiote es un árbusto o árbol pequeño; fruto capsular, cuando maduro de color rojizo, densamente equinado, con 40 a 50 semillas, (Saldias, 1993); Baliane (citado por Batista et al, 1988) indica que la planta de urucú tiene un ciclo de vida de 50 años, siendo entretanto la media de producción de semillas de 30 años. Las semillas se encuentran revestidas por una pulpa blanda de coloración rojiza (Batista et al, 1988).
Las semillas se usan como colorante de alimentos, condimento para comidas; los indígenas lo utilizan como cosmético, corno repelente para las picaduras de mosquitos, como planta ornamental y para la fabricación de cosméticos (Saldías, 1993).
Actualmente la región de la Amazonía de Bolivia cuenta con aproximadamente 84 ha de cultivos de achiote, con una densidad de 400 plantas por hectárea y una producción media de 2 000 kg por hectárea, lo que permite estimar una oferta al mercado nacional e internacional de 160 000 kg de semilla de urucú, (IPHAE, 1993).
La primera colecta se realiza 2 años después de la plantación, con una producción inicial de 2 kg por planta (Batista et al, 1988). Las referencias sobre producción de semillas por hectárea son variadas con 600 kg hasta 4 500 kg por hectárea. Sánches en 1965 y Barretos en 1974 citaron que el rendimiento del cultivo del achiote depende de la fertilidad natural del suelo y con una productividad de 1 500 a 2 000 kg por hectárea de semilla beneficiada.
Dentro de la colecta se involucran hombres, mujeres y niños (Batista et al, 1988). Consiste en la colecta del fruto maduro, antes de la dehisencia natural y el secado.
El beneficio consiste en la apertura del fruto y eliminación del pericarpio, manualmente o con el auxilio de máquinas para beneficio de semilla, limpieza, secado al sol y almacenamiento, (Zonta & Llanque, 1991).
El país con mayor índice de consumo de achiote es EE.UU. con un consumo anual de 2 t, (Batista, 1988). El consumo regional del producto se estima que asciende a 18 000 kg/año, (IPHAE, 1994). El precio de exportación en las últimas zafras fue de $EE.UU. 800 la tonelada puesto en Riberalta, (Inspectorate, 1994). Bolivia exportó en 1992 aproximadamente 34 481 kg de semilla de urucú y en 1993 se exportó 19 200 kg. con una reducción del 40% de la producción del año anterior (Inspectorate, 1994).
La actividad actual con base al cultivo y colecta de semillas de achiote no permite evaluar el efecto en la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones involucradas, principalmente debido a que las pequeñas plantaciones son efectuadas por empresarios que contratan personal eventual para la plantación, tratos culturales, para la coleta y para el beneficio a costos bajos, por día de trabajo $EEUU 3,2 lo que no permite satisfacer sus mínimas necesidades de alimentación.
Plantaciones puras con achiote en suelos tropicales ocasionarían serios problemas en la fertilidad de los suelos y en la ocurrencia de especies de fauna, al cambiar la alta diversidad de los bosques por una sola especie.
Experiencias regionales con plantaciones homogéneas de achiote permiten visualizar el impacto sobre las demás especies, debido a su total dominancia en el área, no permitiendo el crecimiento de otras especies de flora.
Plantaciones de achiote implementadas por comunidades campesinas, bajo sistemas agroforestales constituirían una alternativa para la creación de fuente de empleo permanente para los habitantes de las regiones tropicales, promoviendo la mejora de los niveles de vida, reduciendo la presión sobre el bosque.
Barretos (citado por Batista et al, 1988), resaltó el alto valor comercial del urucú y su gran importancia para el mercado internacional. Por su intensa utilización en el sector industrial, se constituye en objeto de gran demanda, amplia exportación y altos precios en diferentes países, por ser uno de los pocos colorantes permitidos por la Organización Mundial de la Salud, por no ser tóxico y mantener el sabor de los alimentos inalterados.