Situación del manejo, cosecha, procesamiento, mercadeo y comercialización, aspectos institucionales, contribuciones socioeconómicas y dimensiones ambientales


El manejo

Si se considera como manejo, en un sentido amplio, a las más mínimas intervenciones hechas a las formaciones boscosas naturales, aunque no siempre cuidando estrictamente de mantener la capacidad productiva del recurso, y además se incluyen a las plantaciones, puede decirse que hay manejo de algunas pocas especies, como por ejemplo el caso de la extracción de la nuez de Madre de Dios o del jebe natural, que se realiza mediante la apertura y mantenimiento de "trochas" o caminos que conectan a los árboles por cosechar; también se han hecho pequeñas plantaciones de algunos PFNM, como el huasaí, el aguaje, el jebe, o el guaraná, pero en superficies poco significativas. Si se aplican criterios estrictamente técnicos. puede afirmarse que no se manejan los PFNM.

Tratándose de los PFNM controlados, una de las razones por las que no se realiza manejo es por no tenerse un conocimiento adecuado y completo de la silvicultura de las especies; pero la principal razón es que no se ha demostrado, hasta el presente, la rentabilidad del manejo tal cual es determinado por la legislación forestal vigente. Esta recarga al inversionista con una gran cantidad de obligaciones de tipo técnico y burocrático, que se traducen en c estos de manejo muy elevados.

Siendo al presente la estructura de costos de extracción y transporte bastante rígida y siendo los márgenes de beneficio relativamente bajos (los precios están rezagados debido al bajo nivel de ingresos de la población), la carga de costos de manejo (según determinados por la legislación actual) elimina toda rentabilidad a la operación. Por esta razón, no se realiza manejo. El extractor, cuya situación económica es muy precaria, prefiere acogerse al tipo de extracción legal que lo exime del manejo, pagando ciertos tributos a cambio, o bien realiza extracción clandestina.

Ninguna de las plantaciones hechas de PFNM está siendo bien conducida, técnicamente hablando, para no repetir que las plantaciones son muy pocas y pequeñas. Antes bien, se conoce de varios casos de plantaciones abandonadas, por no haber resultado rentables. Las causas de esta falta de rentabilidad son motivo de análisis todavía, pero se estima que no necesariamente tiene que presentarse esta situación en todos los PFNM.

En el caso de los productos consumidos directamente o no registrados, puede encontrarse muchas veces un manejo a muy pequeña escala de las especies, no basado en conocimientos académicos sino en conocimientos tradicionales, que no por eso dejan de ser acertados. Así, es común, por ejemplo, encontrar en las poblaciones nativas que alrededor de las casas se plantan especies útiles, ya sean alimenticias o de otros tipos, y se manejan los bosques cercanos enriqueciéndolos con especies útiles.

La cosecha

La cosecha de los PFNM se realiza. de muchas maneras: en algunas especies se recolectan los frutos subiendo a los árboles (por ejemplo, la guaba, la anona, la uvilla, etc.) o tomándolos de los arbustos (por ej., guaraná, guayaba, camu cama, ajíes, achiote, etc.) o recogiendo lo que cae al suelo (como en el caso del ubos), pero en otras especies se cosechan los frutos derribando las plantas (por ej., aguaje, ungurahui. entre otros). La cosecha por lo común requiere de algunas operaciones previas de limpieza.

Otra forma de cosechar es cortando una parte de la planta (como cuando se cortan hojas de palmeras para techo, o se cortan las hojas de tabaco o de barbasco, o de cetico para forraje, o la isana de la caña brava para flechas, etc.). También se hacen cortes o incisiones a las plantas para cosechar las resinas y los látex (tal el caso del jebe, el chicle, la leche caspi, entre otros).

En otras especies la cosecha significa la eliminación del espécimen, por ser la parte aprovechable una parte vital de la planta (por ejemplo, la sacha papa -raíz-, el palo de rosa -madera y otras partes para aceite esencial-, el huasaí -yema terminal para alimento-, la uña de gato -corteza para medicina-, el ayahuasca idem-, etc.), o bien, se cosecha la planta entera (ejemplo, las orquídeas y otras ornamentales).

Hay casos en los que, pudiéndose cosechar sin eliminar los espécimenes, se los corta para ahorrarse el trabajo (por ejemplo, la copaiba, para extraerle el aceite o la sangre de grado para extraerle el látex medicinal). Los PFNM de origen animal se cosechan generalmente mediante la caza.

Después de la cosecha casi todos los PFNM son embolsados o empacados de varias formas y deben ser sacados del monte o plantación, generalmente a hombros del trabajador. En algunos casos esta operación puede ser muy fatigosa.

En general puede afirmarse que mientras menos "tradición forestal" o menor ligazón vivencial exista entre los extractores y los bosques, más probabilidades hay de que la cosecha de los PFNM sea destructiva o ineficiente. Los pobladores verdaderos de los bosques son quienes mejor cuidan los recursos; los que entran a los bosques solamente para sacarles algún provecho o los llegados de fuera a vivir en zonas rurales son los que más depredativa o ineficientemente los aprovechan.

Actualmente se vienen realizando algunos trabajos para desarrollar técnicas de cosecha conservativa de los PFNM, especialmente en aquellos en los que se elimina innecesariamente a la planta. Tales son los casos del aguaje y el ungurahui, en que se han diseñado equipos o sistemas simples, de bajo costo. al alcance del extractor rural.

Legalmente, la cosecha está autorizada solamente a quienes cuentan con un contrato de extracción forestal, en el caso de las especies de flora; o la respectiva autorización, en el caso de las especies de fauna. Esto se cumple sólo en contados casos, como el de la piasaba, la nuez de Madre de Dios, el palmito o los cueros de sajino, huangana y venado. Pero en la mayoría de los casos la extracción es realizada informalmente, es decir, al margen del marco legal.

El procesamiento

En el caso de los PFNM usados como alimentos y bebidas, los frutos y las semillas por lo común se consumen sin procesar (o con un procesamiento muy simple, que generalmente consiste en la maduración), mientras que los aceites ya son resultado de una transformación, aun cuando sea artesanal. Los palmitos (huasa' y otras palmeras) pueden ser consumidos frescos (sólo con un acondicionamiento, consistente en la eliminación de la parte no comestible, pero sin procesar) 0 pueden ser destinados a procesamiento industrial como enlatados. Los condimentos y saborizantes también pueden ser consumidos sin otro procesamiento que una selección y acondicionamiento (canela, palillo, achiote, otros) o pueden ser destinados a la industrialización (guaraná, vainilla, achiote, otros).

Los aceites esenciales (palo de rosa y otros) necesariamente son resultado de un procesamiento por destilación. Las especies medicinales consumidas directamente son procesadas artesanalmente -casi siempre por hervido o cocinado- para extraerles los principios activos, pero algunas como la uña de gato, la quina, el ajé, o ficina y otras, son objeto de transformación industrial, si bien esta se realiza en laboratorios de Lima o en el extranjero. En estos casos el rol de la Amazonia se reduce solamente al de abastecedora de materias primas. Igual ocurre con los tóxicos como el barbasco el curare. Los estimulantes como el ayahuasca son preparados localmente, en forma artesanal.

Las fibras son procesadas artesanalmente en su mayoría; solamente existen pequeñas industrias en los casos de las escobas de piasaba o las sillas de huambisa. El algodón silvestre generalmente es procesado en los hogares por las mujeres nativas, quienes lo hilan y después tejen. Recientemente se ha despertado un gran interés por el cultivo a escala industrial de esta especie, pero todo está aún a nivel de proyectos.

Las hojas usadas como material de construcción reciben solamente un cierto acondicionamiento: por ejemplo, las hojas para techos son cortadas a ciertas dimensiones y después trenzadas. Las hojas para preparar alimentos (bijao, plátano) son usadas directamente, sin procesar. Las cañas y ponas reciben un cierto acondicionamiento.

Los látex son objeto de procesamiento en dos o más etapas: una en el monte o plantación y otra en las plantas industriales. El jebe y el caucho, por ejemplo, son trabajados con productos químicos (ácido fórmico o acético), o mediante calor, para formar bolas o láminas en el mismo lugar de la cosecha. Estas posteriormente son transformadas industrialmente en una infinidad de productos.

Los colorantes y tintes pueden ser consumidos localmente, en cuyo caso se les trabaja artesanalmente (cortezas, frutos de huito, etc.), o bien pueden ser objeto de procesamientos industriales. Por ejemplo, el achiote, el añil, etc. Los taninos son resultado de procesamiento industrial (aunque no se producen mucho).

Los cueros y las pieles son obtenidos por un procesamiento inicial artesanal, comunmente en el monte, y luego mejorados industrialmente en curtiembres.

En general, el consumo de los PFNM es mayormente con poco valor agregado, excepto contados casos, muy notorios algunos. En estos, casi siempre se les considera como activos de liquidación. No hay muchas tecnologías desarrolladas para su uso sostenible. La mayor parte de las tecnologías que se conocen actualmente no son las más adecuadas, por las características particulares de los PFNM, especialmente en lo referente a la temporalidad o poca uniformidad de su producción, como se verá.

Mercadeo y comercialización

Para comprender las particularidades del mercadeo y comercialización de los PFNM es necesario describir antes y brevemente dos características importantes de los recursos.

Primero, en la Amazonía peruana los bosques son altamente heterogéneos, lo que significa que, en una determinada área se encontrarán muy pocos espécimenes de una especie cualquiera; ciertamente hay excepciones, como el caso de los aguajales o los "mánchales" de algunas especies, pero son sólo eso: excepciones. Segundo, los rendimientos de las especies silvestres son normalmente bajos, lo que, conjugado con lo primero, da como resultado que las producciones por unidad de área sean bajas y la extracción y el transporte se dificulten, con costos consecuentemente altos.

Para la gran mayoría de los PFNM sujetos a comercialización, los mercados no son de competencia perfecta, por varias razones, derivadas de lo expuesto en el párrafo anterior: primero, porque muchos son estacionales (e influenciados por diverso:, factores, sobre todo climáticos) o de obtención fortuita; su producción, por tanto, es errática; segundo, porque siendo considerados como activos de liquidación, su producción en un determinado lugar puede durar solamente cierto tiempo (meses, pocos años) y luego terminarse por agotamiento del recurso o por un alza de costos que anule la rentabilidad de las operaciones, y tercero porque los productores son muchos, pequeños, dispersos y pobres, sin organización ni información, mientras que los compradores son pocos, a veces organizados, con relativamente alta capacidad financiera y buena información de mercado.

La consecuencia de la situación arriba explicada es que los precios tienden a variar bastante por épocas o bien se mantienen más altos que los de otros productos sustitutorios; en muchos casos -no en todos-hay un abastecimiento fuertemente disparejo durante el año (lo cual dificulta promover la industrialización), y el extractor recibe siempre un precio bajo por el recurso no resultándole, por ello, atractivo manejarlo.

Un caso de un PFNM importante por su consumo difundido en toda la Amazonia, es el del aguaje. Si nos guiáramos por las estadísticas oficiales, la producción de este froto seria irrisoria y muy localizada, pero la producción y el consumo reales son muy amplios. El fruto es de gran aceptación entre la población regional y su potencial como sabor nuevo en mercados internacionales es muy bueno, tanto en la forma de fruto como para bebidas, helados y otras presentaciones. Se puede conseguir casi todo el año, existiendo más de 1 000 000 ha de aguajales naturales (Malleux, 1975). En zonas rurales hay mucho consumo directo, pero también se cosecha para la comercialización. siendo los principales mercados los centros urbanos de la región.

No existe una sola empresa, privada o pública, dedicada en forma permanente y estable a la cosecha del aguaje. Todo es cosechado por pobladores rurales, con gran esfuerzo (debido a que el aguaje crece principalmente en zonas pantanosas, alejadas, situación reforzada por el agotamiento del recurso cercano, por la cosecha destructiva de que es objeto). El precio que reciben por los frutos, sin embargo, es bajo (por poner un ejemplo, reciben unos S/. 15 por saco de 50 ó 60 kg. lo que da aprox. S/. 0,25 por kg).

En las ciudades, en contraste, el aguaje es un fruto relativamente caro, vendido a S/. 0,1 la unidad, que pesa en promedio 60 g (en un kilo pueden haber normalmente 16 ó 17 aguajes). Esto significa que los comerciantes, que comunmente son de dos niveles (mayoristas y minoristas) incrementan los precios 6 ó 7 veces, dándoles solamente un procesamiento simple de maduración a los frutos.

La causa estriba en que los comerciantes mayoristas de aguaje son pocos, el fruto es perecible y los productores son pobres y necesitados de dinero; una vez que el productor ha cosechado el fruto, como dijimos con gran esfuerzo, se ve obligado a venderlo aunque sea a precios bajos, para no perderlo todo. A veces le compran su producto puesto en chacra y otras él mismo lo lleva al mercado, pagando el flete a sus costas. En este último caso su desventaja es mayor.

Los compradores de aguaje son los expendedores del jugo denominado "aguajina". los fabricantes de helados y el poblador amazónico en general. El rendimiento del fruto en pulpa es bajo en relación a su peso total, pero su sabor hace que se le considere un alimento muy especial y preferido.

La comercialización de otros frutos de la Amazonia sigue un patrón parecido al del aguaje, con algunas variantes, especialmente en lo referente a la estacionalidad del abastecimiento.

Un caso de comercialización de características históricas especiales es el del jebe. Hasta 1991 el Banco Agrario (banco de fomento) compraba la producción a numerosos pequeños productores de la Amazonia, concentrados principalmente en Madre de Dios y Ucayali. Se cosechaban árboles de los bosques naturales y de algunas pequeñas plantaciones. Los precios del jebe en bolas o láminas eran fijados por el Banco, de acuerdo a una clasificación según calidad, pagando un poco más que los precios internacionales, aunque el producto no siempre era muy bueno. El Banco, a su vez, vendía a las fábricas de llantas y diversos productos de caucho, en Lima.

Si bien es cierto desde 1985 el Banco habla bajado los precios y reducido sus compras, en consonancia con las fluctuaciones de los mercados internacionales, evidentemente habla un subsidio, pues al vender el Banco a los fabricantes, lo hacía a precios de mercado, de acuerdo a la calidad del producto. Como se ha dicho, estos precios eran menores a los que pagaba el Banco. Se justificaba esta situación en que había que mantener cierto apoyo a los extractores del jebe:, por razones sociales.

En 1991 se dispuso la liquidación del Banco Agrario, dejando de funcionar el sistema. Los compradores pasaron a ser directamente las industrias de transformación, pero dado que los precios bajaron bastante, la producción también disminuyó. Al presente la producción de jebe se ha hecho casi nula.

Lo interesante de este caso es que los productores, desde más de 15 años atrás, se venían quejando de que los precios pagados por el Banco Agrario no alcanzaban para cubrir sus costos. Aunque es posible que en realidad obtuvieran algún margen, lo cierto es que ningún extractor de jebe o cauchero vivió jamás cómodamente en base a sus ingresos por venta de este producto. Todos fueron siempre gente pobre. Los fabricantes en Lima podían importar cancho de buena calidad, producido en plantaciones del Sudeste asiático, a precios más bajos que los que pedían los productores nacionales.

Otro caso que puede presentarse es el de los PFNM que se utilizan con fines medicinales, tales como la uña de gato, la sangre de grado, la quina o cascarilla, etc. Existen tres canales principales para la comercialización de estos productos, con algunas variantes: uno se inicia con el contacto que establecen los comerciantes o laboratorios de Lima con algún comerciante de la Amazonia, al cual le hacen pedidos de volúmenes relativamente grandes a determinados precios; este último contacto luego con los productores rurales para que lo abastezcan con el producto requerido. Otro canal es directo entre un productor de la Amazonia y el laboratorio de Lima; el productor cosecha y transporta por cuenta propia hasta Lima los espécimenes (en volúmenes pequeños), donde los vende a precios establecidos por los laboratorios, los cuales, naturalmente, los calculan en función de su máxima rentabilidad.

En ambos casos, el productor rural asume los mayores esfuerzos y riesgos, recibiendo a cambio retribuciones bajas (por ejemplo, la uña de gato se paga en Lima a S/. 9 por kilo). En la industria de la química farmacéutica es tal vez donde más notoria sea la diferencia entre los precios de las materias primas y los precios de los productos transformados.

Un tercer canal de comercialización de estos productos se presenta en las propias ciudades amazónicas, en sus mercados minoristas. Allí pueden encontrarse siempre buen número de puestos de vendedores de productos medicinales tradicionales, ya sea en forma de espécimenes vegetales o animales, para preparar, o en forma de extractos o preparados embotellados y listos para el consumo. La calidad puede ser dudosa y los precios son relativamente altos (por ejemplo, un litro de sangre de grado se vende a S/. 50 y un litro de ajé a S/. 30). Sin embargo, el público los compra. Se conoce de comerciantes ambulatorios de productos medicinales tradicionales cuya situación económica es holgada.

El comercio internacional de los PFNM es ampliamente favorable al Perú, con exportaciones globales (productos amazónicos y no amazónicos) por $EE.UU. 22 250 000 (FOB) e importaciones por $EE.UU. 3 385 000 (CIF). En el Anexo 1 (Cuadro 4) se presentan los datos de exportaciones de PFNM de la Amazonía.

Aspectos institucionales

Los PFNM son normados fundamentalmente por la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, D.L. 21147, (promulgada en 1974) y sus reglamentos. A estos dispositivos se han ido incorporando otros de carácter especifico y de menor nivel (Reglamentos, aprobados por Decreto Supremo), a excepción del Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, con categoría de ley, pero más general, promulgado en 1990 y modificado luego en varias oportunidades (Decreto Legislativo N° 613).

Las normas mencionadas establecen las condiciones bajo las cuales el Estado administra estos recursos, otorga a los particulares (o al mismo Estado, a través de empresas públicas) los derechos de su aprovechamiento, y fija las obligaciones para su reposición.

Las normas, sin embargo, no fijan políticas para el desarrollo de los PFNM en el país. Ninguno de los diferentes gobiernos que se han sucedido desde los inicios de la República ha tenido una política clara si es que la han tenido- con respecto a estos productos. Esta carencia es posiblemente el principal obstáculo que tiene que superarse para lograr la incorporación plena, provechosa y sostenible de los PFNM a la economía nacional.

Actualmente la administración de estos recursos es responsabilidad, en lo normativo, del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA), con sede en Lima. El INRENA no tiene órganos desconcentrados o descentralizados, por lo que los aspectos ejecutivos de la administración, en las regiones, están a cargo de las Direcciones Regionales Agrarias, a través de sus Agencias Agrarias.

Hasta 1992 existían Direcciones Regionales Forestales en algunas regiones, como Ucayali y Loreto, y en otras regiones existían por lo menos los Distritos Forestales, dentro de la estructura orgánica de las Direcciones Regionales Agrarias. Actualmente han desaparecido; ya no existe una autoridad forestal en las regiones y esto ha creado un vacío que genera desorden en la administración de los recursos forestales, entre ellos los diferentes a la madera.

Tal como se mencionó en un acápite anterior el aprovechamiento de los PFNM se realiza legalmente mediante contratos de extracción, entre el Estado y el particular o la empresa interesada. Estos contratos especifican, entre otras condiciones, los productos, los volúmenes a extraer, las áreas cedidas (en uso, no en propiedad) y los períodos. Los contratos son un sistema criticado y se requiere de un cambio en la legislación forestal. (Existen algunas propuestas, pero solamente la elaborada en Ucayali tiene un enfoque que permitiría el desarrollo de los PFNM).

La investigación en PFNM está muy poco desarrollada, siendo el Instituto de Investigaciones de la Amazonia Peruana (IIAP) una de las entidades que más viene trabajando en este campo, junto con algunas Universidades y ONG. El producto que más ha sido investigado es el jebe, por su importancia económica pasada. Actualmente, sin embargo, ya no se investiga más.

Los trabajos que se vienen conduciendo en la actualidad están vinculados a la silvicultura de algunos productos medicinales, como la uña de gato y sangre de grado; la producción de aceite de ungurahui y la silvicultura de esta palmera; la utilización industrial de los frutos de aguaje; la producción de miel de abeja en combinación con la silvicultura de especies de purma; la silvicultura de especies frutales industrializables, como el camu cama; la industrialización del palmito; etc.

El principal problema que afronta la investigación en estos productos es la falta de financiamiento para la operación. En segundo lugar se ubica la falta de personal capacitado y de infraestructura.

Finalmente, cabe mencionar que la educación en los niveles superiores e intermedios prácticamente no incorpora a los PFNM como tema importante de estudio y, menos aún, como especialidad. Se cierra así una especie de circulo vicioso del que se podrá salir solamente cuando el Estado juegue un rol promotor del desarrollo de estos productos.

Contribuciones socioeconómicas y dimensiones ambientales

Vistos ya en los capítulos anteriores los aspectos económicos y la importancia de los PFNM en sus aspectos sociales, se resaltará en el presente acápite su contribución en aspectos principalmente antropológicos.

Puede mencionarse, en primer lugar, que esta contribución adquiere mayor relieve entre las poblaciones nativas. Entre ellas puede notarse la fuerte influencia que mantienen en casi todos los aspectos de su vida, como se puede comprobar al revisar aunque sea someramente los vocabularios de los idiomas que se hablan en la Amazonia. Todos ellos son muy ricos en vocablos relacionados con las especies vegetales y animales y sus productos.

A diferencia de la civilización occidental, que se ha desarrollado y crecido sobre la base de relativamente pocos productos básicos, los pueblos de la Amazonía han basado su supervivencia y crecimiento en una gran diversidad de PFNM.

Esta diversidad constituye una riqueza enorme, pues el desarrollo futuro de esta región debe realizarse a través de su industrialización, mediante la generación de tecnologías adecuadas.

Si bien es cierto que algunos conocimientos y creencias tradicionales carecen de valor científico, no dejan de ser importantes por ofrecer información valiosa sobre la condición de vida de los grupos nativos y su adaptación al ambiente. Además, dan ciertos indicios del contenido químico u otros de las plantas o familias de plantas, puesto que los conocimientos tradicionales son el resultado de observaciones y de experiencias vividas en el transcurso de muchos años.

La dimensión ambiental de los PFNM es obvia cuando se comprueba que ellos mismos constituyen parte importante de la biodiversidad de la Amazonia. La sobre explotación de algunas de estas especies las ha puesto al borde de la extinción, siendo el caso más notable el del palo de rosa. Sin embargo debe resaltarse que la principal causa de la paulatina desaparición de la gran mayoría de las mismas no es su extracción, sino la práctica de tala y quema de la agricultura migratoria desordenada.

Problemas y limitaciones

La problemática en torno a los PFNM ha sido descrita a lo largo del presente informe. El primer problema mencionado fue la falta de información sobre muchos aspectos básicos de los mismos (distribución geográfica, rendimientos, volúmenes utilizados, formas de cosechar o aprovechar los recursos, silvicultura, técnicas de transformación tradicional, bases para el mejoramiento genético, formas y características de su comercialización, posibilidades de utilización de nuevas especies). Se explicó también que las estadísticas disponibles no eran confiables.

No existe una política definida de parte del Estado para el desarrollo de estos productos, lo que sumado a las fallas que presenta la administración pública, ha conducido a la sobre explotación de algunos. Por otro lado, los PFNM no se manejan, ni se realizan plantaciones; faltan técnicas para cosecharlos y procesarlos; presentan bajos rendimientos naturales y poca uniformidad en la producción; sus costos de extracción son altos y los mercados no son de competencia perfecta. Finalmente, se realiza poca investigación sobre ellos y están prácticamente ausentes en la educación de los niveles intermedio y superior.

De acuerdo con Rutter (1990), la importancia de los :PFNM está debilitándose entre los pueblos de la Amazonia. Poco a poco se están perdiendo los conocimientos acumulados durante siglos de contacto intimo del hombre con su ambiente. Entre los factores que están conduciendo a esta situación, se cuentan:

1. El desarrollo de la agricultura y el transporte ponen al alcance del nativo productos de otras zonas del país.
2. Las escuelas imparten conocimientos que, de alguna manera, restan importancia a los conocimientos tradicionales relacionados con la flora.
3. El contacto creciente entre las poblaciones nativas y la cultura mayoritaria muchas veces crea un conflicto ideológico en varios campos, uno de los cuales tiene que ver con las plantas.
4. Se pierden conocimientos tradicionales porque a veces la cultura dominante los ignora o no los considera importantes.
5. En algunos casos la influencia del bosque se pierde totalmente entre los nativos que se trasladan a las zonas urbanas o entre aquellos cuyo territorio tradicional se convierte en zona colonizada.
6. Las plantas de uso medicinal o textil son fácilmente reemplazadas por productos comerciales.

Este panorama, sin embargo, no debe llevarnos a concluir que no existen posibilidades para su desarrollo. Por el contrario, mantienen aún un enorme potencial no aprovechado.

Perspectiva

La incorporación de los PFNM a la economía del país, en beneficio de su población es perfectamente posible, pero requiere de la adopción de posiciones definidas, especialmente de parte del Estado, a través de sus numerosas instituciones y reparticiones. A este esfuerzo debe concurrir también el sector privado tanto para la realización de inversiones como para la investigación y fomento.

Es necesario, sin embargo, precisar algunos conceptos. Primero, que los procesos productivos se desenvuelven en el marco que establecen los valores (espirituales o metafísicos), y evolucionan en base a los avances de la ciencia y la tecnología. Esto significa que la utilidad de la investigación se mide en función del aporte que realiza para el avance de la ciencia y la tecnología y, a través de ellas, en el impacto que produce en los procesos productivos. El marco para la realización de dicha investigación debe ser el humanismo y las relaciones equilibradas entre el hombre y la naturaleza. Así mismo, debe estar orientada a servir a los más amplios estratos de la población, adecuándose a su realidad.

Por lo tanto, se deben desarrollar y promover tecnologías que tiendan a emplear bajos niveles de inversión, bajos costos de operación, bajos costos de creación de puestos de trabajo, técnicas simplificadas y escalas de producción adecuadas a la capacidad del medio, para obtener productos de calidad a precios competitivos. Se considera que esta concepción es posiblemente la única que permitirá lograr el bienestar de la población amazónica, sin destruir los recursos naturales y el medio ambiente.

Por otra parte, el fortalecimiento de los PFNM requiere, como condición previa, del fortalecimiento de las instituciones peruanas cuyo mandato es promover o conducir el desarrollo científico y tecnológico en este ámbito.

Se debe aprovechar al máximo posible las capacidades de instituciones como el IIAP en cuanto a recursos humanos, infraestructura y presencia amazónica. Se puede canalizar a través del IIAP la documentación, información y bibliografía sobre lo concerniente a los PFNM. La Red de Información de la Amazonia que el Instituto está constituyendo y que estará integrada al Sistema de Información Amazónica (SIAMAZ) puede servir de base en el Perú para un sistema regional de información e intercambio técnico sobre los PFNM.

Se debe apoyar la búsqueda de mecanismos para intensificar el intercambio de conocimientos (en la forma de publicaciones, información, capacitación, visitas de entrenamiento, etc.) entre instituciones que realizan investigación y desarrollo tecnológico en PFNM.

Así mismo, seria conveniente apoyar las actividades y campañas de defensa del medio ambiente que realizan diversas instituciones, pues la mayor parte de ellas están vinculadas a PFNM.

Es necesario repetir que la mejor estrategia que se puede seguir para desarrollar los PFNM es la de seleccionar algunos cuantos y dedicarle los mayores esfuerzos, pues de lo contrario se corre el riesgo de diluir los pocos recursos disponibles para tal fin. Si bien el apoyo de la Cooperación Técnica Internacional puede ser importante, el país no puede confiar en esa ayuda como la única vía para lograr sus fines. La base de la planificación deben ser los recursos internos, tanto humanos como materiales.