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Editorial

Cambios en el papel de las instituciones forestales

El presente número de Unasylva constituye un complemento lógico al número 175 (sobre política y legislación) en el que se ponía de manifiesto que, para alcanzar un desarrollo forestal sostenible, el proceso dinámico y participativo de la formulación de normas y leyes debe ir acompañado de una reforma y fortalecimiento de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales que desempeñarán una función clave en la aplicación de esas políticas. Por lo tanto, en este número se examinan los progresos realizados por una serie de países en la introducción de cambios institucionales en el sector forestal.

Uno de los cambios normativos significativos que hay que introducir en el sector forestal se refiere a la participación de las poblaciones rurales en las actividades forestales, y a un aumento considerable de su intervención en el proceso de adopción de decisiones. En el primer artículo, I. Guèye, A. Kané y O. Koné analizan el proceso llevado a cabo en Senegal con el objetivo de forjar una asociación entre las administraciones forestales y la población local en favor del desarrollo forestal sostenible.

En el pasado, las instituciones forestales gubernamentales tendían a tener como objetivo primario la producción rentable y la comercialización de los productos forestales; para alcanzar este objetivo, había que tener en cuenta otros factores, como por ejemplo la función ambiental de los ecosistemas forestales. A medida que estos factores han ido adquiriendo importancia, han surgido conflictos internos dentro de las estructuras institucionales forestales. En su artículo, C.L. Brown y J. Valentine examinan la decisión del gobierno de Nueva Zelandia de hacer frente a esta situación mediante la abolición del Servicio Forestal de Nueva Zelandia, operativo desde hace tiempo, sustituyéndolo por un Ministerio de Cuestiones Forestales (responsable de la investigación, capacitación, asesoramiento y funciones reguladoras), un Departamento de Conservación y una Corporación Forestal de propiedad estatal (responsable de las actividades forestales de plantación de recursos de carácter comercial). El proceso de privatización de muchos de los recursos forestales controlados por la Corporación Forestal, pero no de la tierra misma, es el tema principal del artículo.

En los países en transición de una economía de planificación centralizada a otra de mercado, los encargados de la toma de decisiones otorgan una gran prioridad a las cuestiones relativas a las ventajas de la privatización. L. Ljungman analiza las últimas experiencias en el proceso de reforma institucional del sector forestal en los países de Europa central y oriental. Este artículo servirá también para despertar la curiosidad de los lectores por el próximo número de Unasylva, que se orientará hacia el sector forestal en los países que se encuentran en transición hacia una economía de mercado.

Es una triste verdad el hecho de que las administraciones y su ámbito institucional tienden a dejarse llevar por una cierta inercia que evita o retrasa su adaptación a las nuevas políticas o situaciones, y las instituciones forestales no se encuentran al margen de este fenómeno. En el artículo de M.G. Morell y M. Paveri Anziani, en el que se examinan los cambios institucionales en el sector forestal público en América Latina, se ponen de manifiesto con desoladora claridad los riesgos de no avanzar con los tiempos: la falta de eficiencia, de apoyo político, e incluso la pérdida de autoridad o control sobre los recursos.

La mayoría de las estructuras forestales públicas son muy centralizadas, y la adopción de decisiones y las funciones de control se realizan a nivel nacional. Más recientemente, sin embargo, la participación de un mayor número de personas en el sector forestal y la diversificación de los objetivos han hecho que muchos países hayan iniciado a adoptar un sistema descentralizado. La experiencia italiana, descrita por D. Pettenella, es particularmente interesante, ya que incluye una rápida transición de una estructura fuertemente centralizada a una combinación de instituciones nacionales, regionales y locales de carácter estatal y paraestatal, en la que se superponen y a veces entran en conflicto las distintas competencias.

En el Cercano Oriente, recientemente, la función desempeñada por los bosques y los árboles en la satisfacción de las necesidades básicas de millones de personas que habitan en el sector rural, y en la protección y estabilización del medio ambiente, ha provocado un aumento del apoyo popular y oficial. M.H. El-Lakany analiza los cambios que se están produciendo en el sector forestal de la región y examina los ajustes institucionales paralelos previstos.

La lección que se puede sacar del análisis que se realiza en este número es que los cambios institucionales en el sector forestal deben ser graduales pero dinámicos, iniciados desde el interior. Las instituciones forestales deben ser activas y no reactivas, deben ayudar a conformar el futuro y no intentar vanamente de detener el pasado. En demasiados países, las administraciones forestales se han convertido en víctimas de su propia inmovilidad. El resultado ante un mundo que cambia, con unas necesidades del sector forestal en continua evolución, ha sido un descenso de la eficacia seguido de una pérdida del apoyo político, que ha provocado la escasez de los recursos financieros y humanos destinados a las instituciones forestales. La espiral descendiente se ha detenido, e incluso invertido, sólo en aquellos casos en que han sido las propias instituciones forestales las que han adoptado una función activa en la introducción de los cambios necesarios para recuperar la eficacia.


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