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La necesidad de cambios institucionales en el sector forestal del Cercano Oriente

M.H. El-Lakany

M. Hosny El-Lakany es profesor de silvicultura y director del centro para el Desarrollo del Desierto en la Universidad Americana de El Cairo, Egipto.

El presente artículo examina las características y la función actual de los bosques en las sociedades del Cercano Oriente y estudia los cambios que se están produciendo en este sector. Se analizan los ajustes institucionales previstos para abordar todos los aspectos relativos a la función e importancia renovadas de los bosques en la región.

En el contexto de la estructura regional de la FAO, la región del Cercano Oriente está formada por 26 países y abarca una superficie de 17,5 millones de km²,, que se extiende al este desde Afganistán y Pakistán, al oeste Marruecos y Mauritania, al norte Turquía y al sur Somalia. Según las estimaciones, la población total de la región es de 466 millones de habitantes, con un crecimiento demográfico anual del 3,1 por ciento aproximadamente, uno de los índices más elevados del mundo. Casi el 75 por ciento de la superficie total de la región es desierto y el 15 por ciento está formada por tierras áridas o semiáridas o por tierras montañosas frías. Así pues, la aridez es el rasgo dominante de la región con excepción de algunas zonas de elevadas precipitaciones. Las características físicas de la región son consecuencia, fundamentalmente, de los efectos combinados del clima y la topografía, y la influencia marítima reviste gran importancia. Estas características son los principales factores determinantes del uso de la tierra, aunque a lo largo de los siglos los sistemas de aprovechamiento de la tierra han determinado el marco físico a nivel local. Al ser una de las regiones del mundo más antiguamente habitadas, ejemplifica los efectos mutuos y las interacciones del hombre, el medio ambiente y los recursos naturales.

En general, la región se caracteriza por la escasez de recursos forestales, que, con el paso del tiempo, se han degradado debido a la sobre explotación, a la utilización inadecuada, con una fuerte presión por parte del hombre y los animales, y a las difíciles condiciones ambientales. A pesar de las importantes inversiones que se han realizado para extender la agricultura de regadío, la productividad no ha aumentado proporcionalmente. Por consiguiente, la agricultura itinerante y permanente está extendiéndose hacia zonas marginales más secas y/o hacia las zonas forestales, con los consiguientes problemas ecológicos y económicos. Los procesos de degradación de la tierra que se manifiestan en la destrucción de la cubierta vegetal (particularmente bosques y zonas forestadas), la pérdida de biodiversidad, la erosión del suelo, la disminución de la fertilidad del suelo y las dunas de arenas movedizas, han convertido esta región en una de las zonas del mundo más propensas a la desertificación. Sin embargo, la región tiene un potencial para el desarrollo forestal y la ordenación adecuada de los recursos forestales, a condición de que se formulen y ejecuten políticas apropiadas por medio de una estructura institucional revitalizada.

Protección de un huerto en Egipto, mediante cortavientos (en segundo plano), en un sistema agroforestal en el desierto

LOS BOSQUES DE LA REGION

Se calcula que la superficie forestal total del Cercano Oriente es de 82 millones de ha, mientras que otras zonas boscosas ocupan una superficie adicional de 190 millones de ha (FAO, 1993). La zona forestal más extensa de la región se encuentra en el Sudán (47 millones de ha), y le siguen Somalia y Turquía (unos 9 millones de ha en cada uno de los dos países), Irán y Marruecos (4 millones de ha cada uno), Pakistán (2,6 millones de ha), Argelia (2 millones de ha) y Afganistán (1 millón de ha). Sin embargo, los bosques del Cercano Oriente que pueden incluirse en la típica clasificación de zonas templadas y con un alto índice de precipitaciones, sólo existen en algunas partes de las montañas del Atlas, en las tierras altas de Chipre, Turquía y el mar Caspio, en Pakistán y en el sur del Sudán. La mayor parte de los recursos forestales de la región del Cercano Oriente consisten en sabanas arboladas y masas forestales abiertas, zonas arbóreas dispersas y arbustos xerofíticos y algunas plantaciones establecidas como arboledas o fajas de protección.

Al igual que en casi todas las regiones del planeta, los bosques del Cercano Oriente se han utilizado tradicionalmente como fuente de obtención de madera y de otro material leñoso. La producción, extracción, elaboración y comercialización de los productos madereros se realiza desde hace varios siglos. La leña sigue siendo la fuente más importante de energía rural en el Cercano Oriente a pesar de que la región produce y exporta petróleo.

En toda la región, los productos forestales no madereros se utilizan para una variedad de fines. Mientras que la goma arábiga, el corcho, el tanino y la resina se utilizan en la industria y se comercializan, otros productos se consumen localmente o se utilizan para alimentar a los animales y no están incluidos en las estadísticas nacionales. Dichos productos incluyen: la carne de animales silvestres, los hongos comestibles, la miel y la cera de las abejas, las nueces, las semillas, los frutos, los brotes, las hojas, las raíces y tubérculos, las plantas aromáticas y los productos farmacéuticos. Esa gama de productos son una parte importante del sustento de las comunidades rurales. La recolección y elaboración primaria de productos forestales no madereros proporcionan oportunidades de empleo e ingresos que, aunque reducidos, pueden tener una importancia crucial para la economía doméstica. Además, el empleo es en su mayor parte estacional y, por lo tanto, encaja perfectamente con los ciclos agrícolas.

Aunque la superficie forestal total es relativamente reducida en comparación con otras regiones del mundo, varios países del Cercano Oriente poseen un volumen suficiente de recursos forestales naturales como para sustentar determinados tipos de industrias madereras. Por ejemplo, los países del Magreb, Turquía, Irán y Pakistán producen y elaboran pasta de papel y productos afines, y en esos países y Chipre se produce, además, madera aserrada y paneles. Otros países poseen, en la actualidad, recursos forestales limitados, pero sus condiciones climáticas y edáficas permitirían el establecimiento de plantaciones de especies industriales de crecimiento rápido. Teniendo en cuenta que en 1990 las importaciones de madera de la región ascendieron a más de 3 000 millones de dólares EE.UU., puede afirmarse que existen razones sociales, económicas y financieras de poso para justificar la creación de industrias forestales adecuadas. Sería posible invertir y generar empleo en el sector mediante la ordenación, extracción y utilización de los recursos forestales y el establecimiento de nuevas plantaciones (FAO, 1990).

En general, los bosques del Cercano Oriente son propiedad del Estado, pero lo cierto es que existe una considerable diversidad entre los distintos países por lo que respecta a las formas de propiedad. Con independencia de la propiedad legal, la situación es distinta en los diversos países del Cercano Oriente en relación con los derechos de utilización del bosque. Durante muchos siglos, la población ha disfrutado del derecho de recolectar leña y alimentos y de cazar en los bosques. Sin embargo, muchos países han promulgado leyes para regular la utilización del bosque por parte de la población local, aunque con diferentes niveles de eficacia de la aplicación de dicha legislación. En aquellos países en los que las leyes no han tenido en cuenta factores históricos, políticos, económicos, sociales y religiosos, se producen conflictos que entrañan una mayor presión sobre los bosques, dificultando las tareas de ordenación sistemática de los mismos.

LA FUNCION CAMBIANTE DEL BOSQUE

El carácter marginal de las tierras forestales que se dedican a la producción comercial de madera ha determinado la relegación del sector forestal a una posición secundaria en los planes y políticas de desarrollo de los gobiernos, a posar de su extraordinaria importancia para la subsistencia de millones de personas en la región Sin embargo, últimamente tanto la opinión pública como los gobiernos de los diferentes países del Cercano Oriente han tomado mayor conciencia de la importancia del bosque como fuente de alimentos y como factor de protección del medio ambiente, y ha tenido lugar una importante evolución desde el punto de vista político, social y económico. Tres factores importantes están modificando la función de la silvicultura en la sociedad del Cercano Oriente: en primer lugar, la expansión del cultivo y el pastoreo en las zonas forestales; en segundo lugar, la mayor preocupación acerca de la conservación del bosque con fines de esparcimiento y de protección del medio ambiente; y en tercer lugar, los cambios socioeconómicos generales.

Expansión del cultivo y el pastoreo en el bosque

Una de las más graves amenazas que se cierne sobre el sector forestal en el Cercano Oriente es la introducción en los bosques de la agricultura migratoria y los animales domésticos. En muchos países del Cercano Oriente, el rápido crecimiento demográfico, que conlleva mayores necesidades de alimentos, ha provocado la expansión de la agricultura en las tierras forestales. Ello tendrá graves consecuencias si el Estado y la población no llevan a cabo una labor adecuada de ordenación y control. Afganistán, Irak, Irán, Jordania, Pakistán, Siria, Somalia, Sudán, Turquía y los países del norte de Africa ofrecen numerosos ejemplos de degradación del suelo y de deterioro de las cuencas hidrográficas, en muchos casos sin posibilidad de rehabilitación. Aunque es inevitable que la población cultive algunas zonas forestales para cubrir las necesidades de alimentos, el Estado en general y las administraciones forestales en particular deben elaborar y aplicar medidas de fiscalización. Dado que las zonas forestales cumplen una función fundamental en este contexto, es necesario impartir a los técnicos forestales la capacitación adecuada. Igualmente importante es la coordinación entre los técnicos forestales y agrícolas, los responsables de la ordenación de cuencas hidrográficas y los sociólogos y economistas. Esto reviste una particular importancia en Pakistán e Irán, en la zona oriental de la región, y en Marruecos, en la zona occidental.

Fajes de protección de Casuarina sp. en una carretera, en Egipto, para protección y obtención de madera

Conservación con fines de esparcimiento y de protección ambiental

Desde hace mucho tiempo, la conservación de los bosques es un elemento importante de la política y de los planes de ordenación del sector forestal en muchos países del Cercano Oriente. Se han obtenido diversos logros en la restauración del sistema ecoforestal, tales como la estabilización de dunas (Irán, Libia, Marruecos, Túnez), el aumento de la capacidad útil de los pastizales (Argelia, Jordania, Siria, Somalia y Túnez) y la mayor eficacia en la producción y utilización de carbón vegetal (Sudán). Los esfuerzos realizados, aunque encomiables, no son en modo alguno suficientes dada la magnitud del problema. Una limitación fundamental ha sido la participación escasa, o incluso inexistente, de la población local en la conservación de los bosques. Las poblaciones que viven en los bosques o en sus proximidades raramente participan en la elaboración de los planes de conservación y tampoco se las alienta a participar en su aplicación, excepto como mano de obra contratada.

Sin embargo, gradualmente, se ha ido tomando conciencia de la importancia que reviste la participación directa de la población local por medio de organizaciones silvopastorales comunitarias, a través de las cuales se puede inducir a la población a conservar y ordenar la vegetación forestal y a plantar árboles y protegerlos. En Siria, determinadas iniciativas adoptadas en esta dirección han producido resulta dos positivos. Es necesario que las políticas forestales presten la debida atención a estas cuestiones de importancia crucial cuando se introducen nuevos sistemas económicos.

Generalmente, existe en el Cercano Oriente un fuerte movimiento en pro de la conservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente. Las políticas forestales y ambientales de diversos países de la región velan por la conservación de la naturaleza, la ordenación sostenible de la fauna y flora silvestres y el establecimiento de zonas protegidas. Algunos países (Arabia Saudita, Jordania, Marruecos, Pakistán, Túnez y Turquía) han creado reservas naturales y han promulgado leyes para la defensa de la flora y la fauna. Son también numerosos los grupos de ciudadanos, asociaciones profesionales y organizaciones no gubernamentales que participan activamente en dicha iniciativa.

Entre tanto, los gobiernos han comenzado a dar respuesta a la presión pública que ejercen tanto los sectores de la población más acomodados como los menos favorecidos para que se faciliten instalaciones recreativas. En algunos países donde existe una situación de prosperidad financiera y han mejorado las condiciones de trabajo (por ejemplo, Arabia Saudita y otros Estados del Golfo) y en otros porque hay dificultades financieras, falta de empleo y unas condiciones de vida deplorables (como por ejemplo, Egipto, Iraq, Líbano, Pakistán, Siria, Sudán y Yemen) estimulan a la población a pedir instalaciones para recreación y ocio. Muchos gobiernos del Cercano Oriente han respondido a esas peticiones destinando determinadas zonas forestales a fines de esparcimiento, lo cual constituye una novedad en la ética sociopolítica del Cercano Oriente.

Otra iniciativa importante en materia de protección ambiental es la elaboración de planes de acción ambiental de carácter nacional, en los cuales se presta gran atención al sector forestal. Esta es ahora una de las condiciones importantes para poder solicitar asistencia técnica y ayuda internacional, y al mismo tiempo da satisfacción a algunos grupos preocupados por el medio ambiente. En Chipre, Egipto, Jordania, Marruecos, Omán, Pakistán, Túnez y Turquía ya se han formulado planes de ese tipo y el resto de los países de la región van a hacerlo en breve. Los técnicos forestales deben desempeñar una función de dirección en la elaboración de dichos planes para garantizar que se preste la debida atención a las cuestiones forestales.

Cambios socioeconómicos

En la actualidad se están produciendo una serie de cambios importantes en la estructura de las sociedades de los países del Cercano Oriente, cambios que el personal que se dedica a las actividades forestales debe comprender y conocer para realizar adecuadamente su labor. De hecho, la función del técnico forestal será definida por la forma en que dichos profesionales afronten el reto que supone la función cada vez más importante que se atribuye a los bosques de la región para producir mayor cantidad de alimentos y forraje, ofrecer mayores ingresos y más oportunidades de empleo mediante la creación de industrias forestales adecuadas, aumentar la producción de leña y mejorar la estabilidad ambiental (FAO, 1990).

Un ejemplo importante en este sentido es la orientación que han adoptado varios países de la región (Chipre, Egipto, Jordania, Marruecos, Pakistán, Túnez y Turquía) hacia la economía de mercado, y el hecho de que la privatización de la industria y de la agricultura esté progresando a un ritmo acelerado. Dado que los bosques, y en gran medida las industrias forestales, son de propiedad estatal en muchos países del Cercano Oriente, el Estado tendrá que sustituir su función tradicional, principalmente protectora, por la de legislador y asesor para la formulación de nuevas políticas de ordenación e intervención. Por consiguiente, debe transformarse también la función del personal forestal, que debe dejar de ser un «guarda forestal» para asumir funciones más amplias que incluyan aspectos técnicos y la tarea de fomentar una mayor sensibilización respecto al papel de los árboles y los bosques para el desarrollo social y económico de la nación.

CAMBIOS NECESARIOS EN MATERIA DE POLITICA FORESTAL Y APOYO INSTITUCIONAL

Tanto para seguir realizando las actividades forestales tradicionales relativas a la protección y rehabilitación de los bosques existentes y al establecimiento de nuevas plantaciones, como para abordar la nueva función de los bosques en el Cercano Oriente será necesario contar con recursos financieros suficientes y con recursos humanos a la altura de las circunstancias. Lo que es aún más importante, las estrategias de actuación aprobadas por el público y por los responsables de la adopción de decisiones, exigen que exista un apoyo institucional adecuado. Los ámbitos que exigen cambios y apoyo institucional en el Cercano Oriente son las cuestiones políticas, de planificación estratégica y de administración, así como la investigación, la enseñanza y la capacitación.

Cuestiones de política, planificación estratégica y administración

Como se desprende del análisis realizado en los apartados precedentes, es necesario mejorar las políticas forestales o formularlas en el caso de aquellos países del Cercano Oriente donde aún no existen. El principal objetivo de la política forestal en la región debería ser el de abordar las necesidades y problemas actuales y futuros. Schmithüsen y de Montalembert (1991) han señalado con toda claridad los aspectos pertinentes para perfeccionar las políticas forestales nacionales por lo que respecta al marco institucional para conseguir el desarrollo del sector forestal:

«Establecer con toda claridad un centro de coordinación institucional en el gobierno que se ocupe de las cuestiones relacionadas con los bosques y fortalecer la administración pública responsable de dichas cuestiones; revisar la legislación forestal y, asimismo, la legislación concerniente a la protección, desarrollo y conservación de los bosques; preparar planes nacionales de conservación y desarrollo de los bosques; aplicar dichos planes mediante proyectos y programas forestales específicos; controlar e informar periódicamente a las autoridades políticas sobre la situación de los recursos forestales y apoyar el desarrollo de los recursos humanos y de la investigación forestal.»

Tamarix aphylla para la estabilización de dunas en Marruecos

El Programa 21, que se aprobó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, pedía que se formularan «planes o estrategias nacionales» para conseguir un desarrollo sostenible y son muchos los países de la región, sobre todo Chipre, Egipto, los Estados del Golfo, Jordania, Marruecos, Pakistán, Túnez y Turquía, que han decidido trabajar con seriedad en esos planes. Algunos ya han elaborado «planes nacionales de desarrollo sostenibles» y otros están en la fase preliminar de planificación. En todos ellos, se reconoce la función que deben cumplir los bosques en el desarrollo sostenible. Lamentablemente, en algunos países, la prisa excesiva por elaborar un «documento» que se considera como un fin en sí mismo en lugar de como un vehículo para conseguir objetivos específicos, está frustrando el proceso e impidiendo que sea realmente impulsado por los propios países. Las estrategias nacionales de los países en desarrollo, categoría a la que pertenecen algunos de los países del Cercano Oriente, no deberían ajustarse estrictamente a los modelos elaborados en los países industrializados.

Por lo que respecta al sector forestal, los planes o estrategias deberían ser flexibles en el fondo y en la forma, para responder a las necesidades cambiantes de las sociedades del Cercano Oriente. Deberían también abordar todos los aspectos del desarrollo para alcanzar, de ese modo, objetivos sectoriales, intersectoriales y macroeconómicos. Sería necesario crear mecanismos que hicieran compatibles el sector forestal con otros sectores, pero ello exigiría una voluntad política por parte de los responsables de adoptar decisiones y esfuerzos concertados por parte de los sectores público y privado.

En el Cercano Oriente, es necesario conseguir una integración más eficaz de la planificación del sector forestal y de la planificación del desarrollo nacional. Durante mucho tiempo, la planificación forestal se ha realizado sin tener en cuenta a los demás sectores de la economía nacional y esa situación se debe modificar. La autoridad responsable de la planificación central debe establecer directrices claras para el sector forestal sobre la forma en que los objetivos fundamentales, de índole nacional, se han de plasmar en los objetivos secundarios del sector forestal, y en metas, políticas y programas de acción que se puedan concretar y alcanzar. Además, es necesario examinar con espíritu crítico las actividades del sector forestal y los planificadores a nivel central han de presentar políticas y estrategias alternativas y asesoramiento sobre las opciones posibles en un momento determinado. Esa información, basada en los resultados de análisis sectoriales debería constituir una base cuantitativa para evaluar objetivos viables y un marco en el que encuadrar políticas, proyectos y actividades. Las administraciones forestales deberán ser reestructuradas a fin de que puedan realizar adecuadamente las nuevas actividades. En algunos casos será necesario contratar personal adicional, especializado en temas nuevos, tales como la agrosilvicultura, la protección ambiental, las actividades recreativas y de divulgación, etc.

La investigación Las actividades forestales en curso en muchos países del Cercano Oriente se realizan sin que exista una actividad de investigación previa. Una consulta oficiosa de expertos que organizó la FAO en Roma en 1989 estableció las siguientes conclusiones con respecto a la situación de la investigación forestal en la Región del Cercano Oriente y el Mediterráneo:

i) en la mayor parte de los países faltaba un compromiso político para realizar una labor investigadora en el sector forestal;

ii) en casi todos los países existían instituciones de investigación forestal, que sin embargo debían ser reforzadas;

iii) la calidad de la investigación era baja, en especial por lo que respecta a la metodología y la innovación tecnológica;

iv) en general, la difusión de los resultados de la investigación para su aplicación práctica era baja;

v) era necesario fortalecer y apoyar la planificación de los programas de investigación, particularmente en el ámbito de la investigación aplicada;

vi) la financiación de los programas de investigación era insuficiente, con muy escasas excepciones;

vii) raras veces los programas de investigación forestal se integraban en los planes y programas globales de desarrollo nacional.

Las deficiencias de la comunicación e interacción entre los investigadores y los técnicos forestales es una característica de muchos países del Cercano Oriente, pero también se manifiesta en otras partes. Existe una profunda discriminación en cuanto a prestigio y salarios entre ambos grupos y ello redunda en detrimento de su eficacia. Otras limitaciones relativas a la información, recursos humanos, instituciones y recursos financieros se analizaron detalladamente en una reunión de expertos en investigación forestal que se celebró en la sede de la FAO en Roma en octubre de 1992 (El-Lakany, 1993). En dicha reunión, se recomendó dar prioridad a dos esferas de investigación en la región del Cercano Oriente:

Una zona protegida en el sur de Arabia Saudita

Restauración forestal, incluyendo:

i) rehabilitación de las cuencas de captación: coordinación entre las actividades realizadas aguas arriba y las que se llevan a cabo aguas abajo, medidas biológicas y obras de ingeniería para detener o reducir la erosión del suelo;

ii) forestación y repoblación forestal: producción y ensayo de material genético mejorado, rendimiento de los árboles en situación de estrés (fisiología del estrés), uso de tierras degradadas y utilización de agua de escasa calidad (aguas de desecho y salinas) para el riego, simbiosis microbiana, ordenación y utilización de masas naturales y plantaciones, estabilización de dunas y utilización de zonas estabilizadas; y

iii) conservación de la biodiversidad.

Actividades forestales sostenibles de finalidad múltiple, incluyendo:

i) formas sostenibles de integración entre los bosques y la agricultura (cultivos comunes, cultivos forrajeros, horticultura, cortavientos y cortinas protectoras);

ii) ordenación y mejora de los bosques y pastizales, incluidas la ordenación y comercialización de productos no madereros de los bosques y pastizales; y

iii) aspectos socioeconómicos de los bosques de finalidad múltiple.

Es necesario realizar cambios estructurales en las instituciones de investigación forestal del Cercano Oriente, para que puedan responder más eficazmente a las nuevas exigencias que se les plantearán. También habría que modificar las estrategias actuales de investigación para adaptarlas a la función cambiante de los bosques y para que puedan hacer *ente a los problemas multidimensionales que seguramente se plantearán. Los responsables de las políticas acudirán a los investigadores en busca de guía y orientación y las instituciones deberán fomentar la investigación pluridisciplinaria y la integración entre silvicultura y agricultura, suelos y agua, sociología y economía, etc. Por consiguiente, los investigadores forestales tradicionales y excesivamente especializados no gozarán de muchas oportunidades. Los investigadores de los distintos campos de la silvicultura deberán entrar en contacto con otros investigadores y planificar su estrategia de trabajo en coordinación con otros sectores. Hasta la fecha, las instituciones de investigación forestal de los países del Cercano Oriente, tal vez con la excepción de Chipre, Pakistán, Túnez y Turquía, no han incorporado a sus programas de investigación a sociólogos rurales, economistas, agrónomos, técnicos especializados en la gestión de los recursos naturales y especialistas en protección ambiental. No sólo se debe modificar la metodología de la investigación, sino también las estaciones de campo, los bosques experimentales y los servicios de instrumentación y apoyo. Sin duda, para llevar a buen puerto esa tarea hace falta un importante apoyo técnico y financiero.

Intensa erosión eólica e hídrica en Pakistán

Enseñanza y capacitación

Aunque en muchos países del Cercano Oriente hay instituciones de enseñanza forestal, existe la opinión generalizada de que su número no es suficiente para satisfacer todas las necesidades que se plantean en los niveles secundario, técnico y universitario. Los programas de enseñanza no siempre tienen la calidad deseada y tienden a centrarse en temas forestales «tradicionales». Un grupo de trabajo especial de la FAO que analizó los resultados de una encuesta relativa a la enseñanza forestal universitaria en el Cercano Oriente y en el norte de Africa, en 1989, llegó a la conclusión de que en la actualidad las necesidades no estriban, como en el pasado, en capacitar silvicultores o gestores de tierras forestales, sino profesionales polivalentes en varias disciplinas que puedan ocuparse de todas las facetas del desarrollo socioeconómico.

La formulación de nuevos programas de enseñanza forestal, en los diferentes niveles, no podrá realizarse sin apoyo institucional. Aunque desde luego, deben abordarse cuestiones especificas de los países, los programas de enseñanza deben incluir aspectos básicos de las ciencias naturales y de humanidades así como cuestiones relativas a las ciencias forestales aplicadas (tradicionales). Otros aspectos que han de ser incluidos en los programas de enseñanza son entre otros la agricultura, la sociología rural, la ordenación de pastizales, las actividades de recreativas y las relaciones públicas. Varias universidades de la región han iniciado sistemas de enseñanza que consisten en dos años dedicados a las ciencias agrarias y/o ambientales y otros dos años a las ciencias forestales. En algunos casos se exige al estudiante un año de aprendizaj e en el sector forestal antes de concederle el título. Es necesario potenciar esos sistemas de enseñanza e introducirlos en otros países de la región. En todos los casos, se debe impartir capacitación al profesorado y al persona] de apoyo en los nuevos temas incluidos en los programas de enseñanza forestal.

Degradación de tierras arboladas como consecuencia del sobrepastoreo en Jordania

La ampliación de los programas de enseñanza reviste una enorme importancia para el futuro del sector forestal en el Cercano Oriente. Aunque a los técnicos forestales no se les puede reprochar que en el pasado no se ocuparan de los problemas socioeconómicos, agrarios o ambientales, es necesario que reciban capacitación para que puedan prestar atención a esos temas en el futuro. Hay que formular nuevos programas intensivos que permitan lograr la proyectada transformación gradual de las tareas y funciones del personal forestal. Los departamentos forestales del Cercano Oriente, tanto educativos como administrativos, deben reexaminar sus políticas respecto a bocas de posgraduado en «Occidente». Tienen que asegurarse de que esas actividades de capacitación no sirvan sólo para cumplir un requisito relativo a la titulación científica sino para atender necesidades reales. Es importante que los programas de estudio se ajusten a las necesidades reales y que el profesorado posea una experiencia práctica en la problemática de la región.

CONCLUSION

Dado que la función del sector forestal está evolucionando en la región del Cercano Oriente, la modificación y el fortalecimiento de las instituciones forestales y de otras instituciones relacionadas con el sector forestal son factores importantes para conseguir que las actividades forestales contribuyan en la mayor medida posible al desarrollo global. Como se ha evidenciado en el presente artículo, las esferas que presentan un interés estratégico son las siguientes:

· integración del desarrollo forestal en las actividades de desarrollo nacional;

· fortalecimiento de las instituciones forestales del Estado y de los organismos conexos;

· apoyo institucional con miras a conseguir la participación de la población local y del sector privado;

· apoyo a la infraestructura de investigación forestal;

· mejora de la capacidad de los recursos humanos mediante programas de enseñanza y capacitación profesional y técnica y actividades de divulgación y demostración.

Bibliografía

El-Lakany, M.H. 1993. Support for forestry research in the Near East: needs and prospects. En FAO, Deliberaciones de la reunión de expertos sobre investigación forestal Estudio FAO: Montes, N° 110. Roma, FAO. pp 179-185.

FAO. 1989. Role of forestry in combating desertifcation Guías FAO: Conservación, N° 21. Roma, EAO.

FAO. 1990. Strategic orientations for forestry development in the región. En Report of FAO Near East Forestry Commission Eleventh Session. Ankara, Turquía. Roma, FAO.

FAO. 1993. Statistical country profile. Roma, FAO.

Schmithüsen. F. y de Montalembert, M. R. 1991. Current trends in forest policies. En Actas del Décimo Congreso Forestal Mundial, París, 17 al 22 de septiembre. Nancy, Francia, ENGREF.


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