Comisión Forestal para América Latina y el Caribe
La Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (COFALC) de la FAO celebró su 18a reunión en Maldonado, Uruguay, del 6 al 10 de diciembre de 1993. A la reunión asistieron representantes de 16 países y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), así como observadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO). A continuación se presenta un resumen de los debates y de las conclusiones alcanzadas con respecto a los principales temas del programa.
Repercusiones de la CNUMAD
Los participantes acogieron con satisfacción el hecho de que algunos países de la región ya hubieran tomado iniciativas, algunas de ellas con apoyo exterior, para aplicar el Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD). Tomaron nota de que entre las principales repercusiones de la acción emprendida figuraban la evaluación de los recursos forestales, la integración de la silvicultura en la planificación del uso de la tierra, la ordenación de las zonas protegidas, la ordenación de las cuencas hidrográficas y la agrosilvicultura, y la silvicultura en las zonas áridas y urbanas. Se puso de manifiesto la importancia de los recursos fitogenéticos, así como la función que desempeña la Comisión de Recursos Fitogenéticos y el Convenio sobre la Diversidad Biológica.
Se sugirió que se revisara la presentación de los informes nacionales enviados a la Comisión sobre la situación del sector forestal, de manera que reflejaran las medidas concretas adoptadas en cumplimiento de las recomendaciones de la CNUMAD, para su subsiguiente presentación al Comité sobre Desarrollo Sostenible en 1995.
Los participantes opinaron que, a pesar de los resultados de la CNUMAD, y en particular de los «Principios Forestales» y del Capitulo 11 del Programa 21, en muchos medios seguía existiendo una fuerte prevención en sentido restrictivo con respecto a la protección forestal. Por lo tanto, recomendaron que los gobiernos emprendieran campañas activas sobre la importancia y necesidad de utilizar los bosques de forma racional y sostenible como el medio más viable para conservar el ecosistema.
Progresos en la ejecución del PAFT
Los asistentes a la reunión reconocieron que el Programa de Acción Forestal Tropical (PAFT) constituía una operación de planificación que necesitaba realizarse a nivel nacional, y afirmaron que los Estados Miembros deberían darle máxima prioridad como punto de referencia para armonizar y coordinar las iniciativas y acciones emprendidas por las instituciones y otras partes interesadas en el sector forestal. Varias delegaciones manifestaron su preocupación por la falta de financiación para sus respectivos Programas de Acción Forestal Nacionales (PAFN), y sugirieron que se creara un fondo común para ayudar a los distintos países a ejecutar sus programas. En particular, el BID manifestó su disponibilidad a colaborar en la formulación de propuestas que facilitaran el acceso a la financiación exterior para la ejecución de los PAFN.
Evolución de las instituciones forestales en la región
La Comisión reconoció la importancia de los cambios institucionales que han afectado, y continuarán afectando, a las instituciones forestales públicas de la región. Se dedicó especial atención a las repercusiones sobre el sector forestal y sobre las instituciones públicas de los programas de ajuste estructural que están llevando a cabo la mayor parte de los países de la región. Existe una gran necesidad de aumentar la eficacia y la efectividad institucionales a fin de consolidar la función preponderante de las instituciones forestales públicas, y es necesario satisfacer nuevas demandas mediante la renovación y actualización de los programas de capacitación, investigación y extensión. La Comisión recomendó que se celebrara una reunión regional para debatir las políticas y la legislación forestales así como para reforzar la planificación estratégica y los sistemas operativos, dada su importancia para el desarrollo de la silvicultura en la región.
Informes de las redes de cooperación técnica
La Comisión tomó nota de las recientes actividades que las Redes de Cooperación Técnica han realizado con respecto a la ordenación de cuencas hidrográficas, los sistemas agroforestales, los parques nacionales, otras zonas protegidas, y la flora y fauna silvestres, así como sobre dendroenergía. La Comisión reafirmó la importante contribución que las redes de cooperación técnica prestan al sector forestal, y puso de relieve la necesidad de intensificar el intercambio de información y la experiencia entre los países de la región. Se informó asimismo a la Comisión de la creación de una nueva Red de Cooperación Técnica para el Caribe sobre cuestiones forestales y asuntos relativos al medio ambiente, así como las actividades forestales que se habían realizado a través de la red con respecto a las tierras áridas y semiáridas de América Latina.
Fomento de los productos forestales no madereros en América Latina y el Caribe
Durante el debate de este tema del programa, la mayor parte de las delegaciones informaron sobre las actividades que sus países estaban realizando al respecto, si bien señalaron que había muchos obstáculos para fomentar estos productos, entre ellos la falta de investigación, la extracción incontrolada de los productos, su elaboración rudimentaria y el hecho de que los beneficios de su comercialización no llegaran a los productores locales. Una de las restricciones señaladas fue la falta de información y la necesidad de un intercambio de datos entre los países.
Se informó a la Comisión de que en 1994 se celebrará una consulta regional de expertos sobre productos forestales no madereros, que constituirá una oportunidad y un foro ideales para debatir el tema de la promoción de dichos productos.
Se puede obtener el informe completo de la 18a reunión de la Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (en inglés, francés o español) escribiendo al Oficial de Reuniones, Departamento de Montes, FAO, Viale delle Terme di Caracalla, 00100 Roma, Italia.
Una nueva plaga de insectos invade Africa
La psila de la leucaena (Heteropsylla cubana), que constituye ya una plaga grave en Asia, ha llegado al continente africano. A mediados de 1992 se detectó por primera vez en Tanzania y poco después en Kenya.
Este diminuto insecto pertenece a la familia de las psílidas y se le conoce como el piojillo de las plantas. Como sugiere su nombre, la psila de la leucaena se alimenta de esta planta, que es un árbol de rápido crecimiento con múltiples usos y que se planta extensamente en los programas agroforestales. El follaje de la leucaena se utiliza como forraje para el ganado, y los brotes nuevos constituyen una popular y nutritiva hortaliza, ampliamente consumida en Asia. Su madera se utiliza en la construcción, para la obtención de leña y la fabricación de carbón vegetal, y la capacidad de este árbol para fijar nitrógeno lo ha popularizado para los cultivos intercalados. Las colonias de psilas adultas y sus ninfas se alimentan de los nuevos brotes y hojas, haciendo que se sequen. Los graves daños causados pueden provocar una reducción del crecimiento, la seca de las ramas, e incluso la mortalidad del árbol. Los ataques de la psila son especialmente graves en la leucaena gigante (Leucaena leucocoephala), variedad cultivada sobre todo con fines agroforestales.
La psila de la leucaena procede de México, América Central, la parte septentrional de América del Sur y las islas del Caribe, donde se alimenta de distintas especies de leucaenas (árbol también nativo del continente americano), pero que no constituye una plaga grave debido a una combinación de factores entre los que se incluye la existencia de variedades tolerantes o naturalmente resistentes del árbol, y de predadores naturales. En 1984, se detectaron por primera vez infestaciones en Hawai. Entre 1985 y 1988, el insecto se propagó rápidamente por todas las islas del Pacífico, Asia sudoriental, Australia y el subcontinente de la India donde, dada la limitada variedad genética de las leucaenas introducidas y la ausencia de predadores naturales, causó extensos daños en las plantaciones de ese árbol. En 1991 se descubrieron las infestaciones en las islas Mauricio y Reunión, islas ambas situadas en el océano Indico occidental.
Actualmente la psila se ha instalado en el continente africano, donde también la leucaena ha sido ampliamente introducida en los planes agroforestales. Según el Dr. L.L.L. Lulandala de la Facultad de Silvicultura de la Universidad de Agricultura de Sokoine, Morogoro, Tanzanía, la psila de la leucaena llegó a Tanzania justamente cuando el árbol estaba comenzando a ser ampliamente aceptado como especie agroforestal. Además de Tanzania y Kenya, se ha confirmado actualmente la presencia de la plaga en Burundi, Etiopía meridional, Madagascar, Mozambique y Sudán. Además, existen informes no confirmados de su presencia en varios países de Africa occidental.
Hojas de leucaena infestadas con psilas
Entre las medidas que se están adoptando para reducir las poblaciones de psílidas y los daños de ellas resultantes están la utilización de variedades de leucaena de base genética más variada, sobre todo variedades resistentes o tolerantes como planta forrajera y la introducción de enemigos naturales (parásitos y predadores).
Por su parte, el Instituto de Investigación Forestal de Tanzania está organizando un seminario regional, con la colaboración técnica de la FAO. Colaboran también en dicho seminario el Instituto Nacional de Lucha Biológica (IIBC), el Centro Internacional para Investigación en Agrosilvicultura (ICRAF) y la Universidad de Agronomía de Sokoine. La financiación del seminario procede del Programa de Silvicultura Tropical del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Está previsto que el seminario se celebre en Dar es Salaam en octubre de 1994. Además, la FAO ha contratado a un experto de Tailandia para que prepare un análisis sobre el problema de la psila de la leucaena en Asia que sirva como orientación para las actividades de lucha integrada contra las plagas que se desarrollan en Africa.
W.M. Ciesla