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Editorial - La silvicultura: Clave de la ordenación forestal sostenible

La preocupación por la ordenación sostenible de los recursos forestales mundiales nunca ha sido mayor. Se han emprendido numerosas iniciativas para fomentar la elaboración de planes de ordenación forestal destinados a aumentar al máximo la aportación de los bosques a la consecución de los objetivos socioeconómicos y de desarrollo, sin comprometer, no obstante, la situación actual y futura de la base de recursos. El debate sobre la sostenibilidad tiende a centrarse en la necesidad de una actuación ambientalmente «idónea» que garantice la obtención de beneficios económicos y financieros suficientes a los propietarios y usuarios de las tierras forestales, justificando así su mantenimiento como bosque.

La silvicultura, como parte de la actividad forestal que se ocupa de la creación, desarrollo, reproducción, cuidado y recolección de la vegetación forestal, tiene la difícil pero fundamental tarea de facilitar las opciones biológicas y técnicas destinadas a alcanzar los objetivos propios de la ordenación forestal. Sin una silvicultura adecuada, resulta imposible lograr una ordenación forestal sostenible. Parecería lógico que la silvicultura gozara de una atención privilegiada, tanto dentro del sector forestal propiamente dicho como fuera de él. Sin embargo, en algunos casos su importancia parece darse por sentada, mientras que en otros es prácticamente abandonada.

Dentro del sector forestal existe la tendencia a afirmar que existen ya soluciones técnicas a los desafíos que plantea la ordenación forestal sostenible y que se trata solamente de aplicarlas. Fuera del sector forestal se acusa a menudo a los silvicultores de no poseer los conocimientos técnicos necesarios para satisfacer las nuevas y múltiples demandas de recursos forestales sin ponerlos en peligro, y se sugiere simplemente proteger a los bosques contra nuevos usos hasta que las investigaciones hayan descubierto las técnicas apropiadas, excepto tal vez cuando se trata de la población local a la que se considera con conocimientos suficientes sobre la ordenación en pequeña escala. Los que sostienen esta posición defienden a menudo la necesidad de «restablecer la cubierta forestal», sin tener en cuenta con qué especies, para qué uso y en qué condiciones ecológicas. Esta línea de conducta sólo puede conducir a crear bosques sin viabilidad biológica o económica a largo plazo.

Ambas posiciones yerran por extremas, aunque las dos contienen elementos de verdad. Si bien existen técnicas adecuadas experimentadas para un número limitado de situaciones forestales, (principalmente en las zonas templadas y boreales), la silvicultura de las zonas tropicales está todavía en sus inicios. Por otra parte, no se puede aceptar la idea de que los conocimientos insuficientes impidan la acción, ya que la ausencia de conocimientos completos no evitará el uso o abuso de los recursos forestales.

En este número de Unasylva se examina cómo los silvicultores están intentando hacer frente a los objetivos actuales de la ordenación forestal. En el primer artículo, J.G. Bertault, B. Dupuy y H.F. Maître, del Programa bosque natural del Centre de coopération internationale en recherche agronomique pour le développement (CIRAD-Bosques), ex Centre technique forestier tropical (CTFT), examinan las opciones disponibles para la ordenación de las masas forestales, tanto de bosques naturales como de plantaciones en las zonas tropicales húmedas, llegando a la conclusión de que los conocimientos técnicos son suficientes como apoyo de actividades de plantación en gran escala, pero que existe un nivel de conocimientos modesto sobre la bioecología forestal. En el artículo de C. Linares Bensimon se examina el desarrollo de un plan de silvicultura para la ordenación del Parque Nacional Alexander von Humboldt, situado en la Amazonía peruana.

M. Soto Flandez estudia la silvicultura en las zonas tropicales secas, basándose en su experiencia como asesor técnico superior de un proyecto de Burkina Faso que cuenta con la ayuda de la FAO. S. Hagner se ocupa de la silvicultura en las regiones boreales, donde las duras condiciones climatológicas, el alto nivel de explotación industrial y los objetivos diferentes de la economía nacional y local presentan un gran desafío.

H. Benskin y L. Beford examinan la evolución de las exigencias con respecto a la silvicultura en la Columbia británica, como consecuencia de los nuevos y múltiples objetivos de la ordenación forestal. Hacen una descripción detallada de las iniciativas destinadas a una gestión básica de todos los productos de valor, las inversiones para mejorar su volumen y la creación de empleo. J. Kartasubrata y K.F. Wiersum examinan la evolución de las investigaciones sobre silvicultura en Indonesia como respuesta al cambio de los objetivos de la ordenación forestal, poniendo atención en los desafíos que plantea el desarrollo forestal comunitario y en la necesidad de que en la investigación se combinen los conocimientos científicos con los conocimientos empíricos de los usuarios locales. En el artículo final relacionado directamente con el tema principal de este número, M.Z. Hussain describe los sistemas de silvicultura de manglares que se están practicando en Asia, y examina la posibilidad de la potencial extensión de su aplicación.

Este número de Unasylva contiene además dos artículos de carácter independiente. B.A. Wilcox examina las actividades realizadas para perfeccionar los instrumentos destinados a la evaluación cuantitativa y cualitativa de los riesgos de la pérdida y la degradación de los bosques tropicales para la diversidad biológica y A. Agrawal vuelve a examinar la importancia relativa de la presión demográfica, las fuerzas del mercado y la eficacia institucional en la situación de los bosques.


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