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Opinión de los agricultores sobre la importancia de los árboles en Australia

Adaptado por S.A. Dembner

Análisis de las apreciaciones de los agricultores sobre la importancia de los árboles en las explotaciones agropecuarias de Australia, centrado especialmente en los árboles plantados.

Nota: El presente artículo es una adaptación del estudio realizado por Wilson, S.M., Whitham, J.A.H., Bhati, U.N., Horvath, D. y Tran, Y.D. para el Australian Bureau of Agricultural and Resource Economics: Survey of trees on Australian farms: 1993-94. ABARE Research Report 95.7. Canberra, ABARE.

El 35 por ciento de los agricultores entrevistados había plantado árboles en los últimos tres años

Los efectos reales y apreciados de los árboles sobre las tierras de labor constituyen un elemento importante del debate general sobre la importancia de los bosques. Los árboles pueden producir diversos beneficios en las explotaciones agropecuarias y fuera de ellas. Por ejemplo, pueden promover la sostenibilidad de los recursos naturales, ofrecer protección y sombra para el ganado o proporcionar una variedad de productos madereros y no madereros para complementar los ingresos agrícolas.

En Australia, surgieron diversos programas públicos y privados para fomentar la plantación de árboles en las explotaciones agropecuarias, como los relativos a la plantación de mil millones de árboles o a la reforestación comunitaria de bosques higrofíticos y elementos del programa nacional de protección de tierras, así como actividades de empresas privadas y mixtas. Sin embargo, existe todavía poca información sobre la magnitud de las plantaciones de árboles en las explotaciones agropecuarias australianas y la opinión de los agricultores acerca de los costos y beneficios de estas plantaciones. Para suplir esta falta de información, en 1993/94 el Australian Bureau of Agricultural and Resource Economics (ABARE) entrevistó aproximadamente a 2 000 agricultores y criadores de ganado lechero de Australia, la finalidad era recoger datos para realizar una encuesta sobre la situación financiera y material que permitieran elaborar y precisar programas de fomento de la plantación de árboles en las explotaciones agropecuarias y establecer modelos de sistemas agroforestales para la investigación y la extensión. Otro objetivo de la encuesta era ayudar a los gobiernos a asignar fondos para la plantación de árboles en las zonas que pudieran beneficiarse más de una mejora de la ordenación de los recursos naturales o de la conservación de la naturaleza.

En el estudio se examinaron explotaciones agropecuarias y agrícolas de tres zonas determinadas en función de la forma predominante de uso de la tierra, la zona pastoral, la de cultivo de trigo y cría de ovejas y la de precipitaciones abundantes (véase el recuadro, pág. 17).

Las 2 000 explotaciones agrícolas examinadas representaban sólo una pequeña proporción del total. Sin embargo, se seleccionaron teniendo en cuenta los datos anuales de la Oficina australiana de estadística sobre todos los establecimientos agropecuarios del país con un valor estimado de 22 500 dólares australianos (A.) o más, y constituyeron una muestra suficientemente representativa y estadísticamente válida a nivel nacional.

TERRENOS ARBOLADOS Y BOSQUES NATURALES

El estudio se centró en las opiniones de los agricultores sobre la plantación de árboles en las tierras agrícolas. Sin embargo, también se recogieron datos de referencia sobre terrenos arbolados y bosques naturales (con una cubierta de copas del 10 por ciento como mínimo) situados en tierras agrícolas. Se preguntó a los agricultores por la superficie y la función principal de los terrenos arbolados y bosques naturales de sus explotaciones agropecuarias, y también si tenían la intención de desbrozarlos en los cinco años siguientes (hasta 1999). El 74 por ciento de las explotaciones agropecuarias de la zona pastoral contaba con terrenos arbolados y bosques naturales, y el 35 por ciento tenía terrenos forestales que habían sido total o parcialmente desbrozados. La superficie media de los terrenos forestales total o parcialmente desbrozados en la zona pastoral era de 1 138 ha por explotación agropecuaria, lo que representaba un 1,5 por ciento de la superficie media aprovechada de estas explotaciones muy extensas. En las zonas de cultivo de trigo y cría de ovejas y de precipitaciones abundantes, los bosques o terrenos arbolados ocupaban el 81 y el 68 por ciento aproximadamente de las explotaciones agropecuarias. La superficie media de esta vegetación boscosa natural era de 348 ha por explotación agropecuaria en la zona de cultivo de trigo y cría de ovejas y de 163 ha en la zona de precipitaciones abundantes, es decir el 18 y el 20 por ciento respectivamente de las superficies medias aprovechadas de las explotaciones agropecuarias de esas dos zonas.

De las múltiples funciones posibles de los terrenos arbolados y bosques natura les en las explotaciones agropecuarias de Australia, la de ofrecer protección y sombra al ganado fue la más citada en todas las zonas. Otras funciones mencionadas fueron la conservación de la flora silvestre y la vegetación autóctona y la prevención de la degradación del suelo y la lucha contra ella. Rara vez se mencionó la producción comercial de madera para pasta de papel, de trozas de aserrío o de productos no madereros como función principal de los bosques y terrenos arbolados.

Características de las zonas agropecuarias de Australia

Australia

ZONA PASTORAL

La zona pastoral incluye las regiones áridas y semiáridas de Australia y se caracteriza por el uso predominante de la tierra para apacentar el ganado en pastizales naturales. Aunque se practica algo de agricultura. las precipitaciones insuficientes e inciertas hacen que ésta sea improcedente en casi todas las explotaciones agropecuarias, cuyo tamaño en esta zona es muy grande, superando a menudo las 100 000 ha.

ZONA DE CULTIVO DE TRIGO Y CRIA DE OVEJAS

La zona de cultivo de trigo y cría de ovejas se caracteriza por unas tierras idóneas para el cultivo sistemático, además del apacentamiento del ganado de forma más intensiva que en la zona pastoral. Las precipitaciones y la topografía son en general apropiadas para producir diversas especies forrajeras, a menudo en rotación con los cultivos. El tamaño medio de las explotaciones agropecuarias es mucho menor que en la zona pastoral.

ZONA DE PRECIPITACIONES ABUNDANTES

Esta zona está integrada por la totalidad de Tasmania, la mayor parte del cinturón costero y las mesetas adyacentes de Victoria, Nueva Gales del Sur y Queensland, y pequeñas partes de la zona sudoriental de Australia del Sur y de la zona sudoccidental de Australia Occidental. La tierra se utiliza sobre todo para la producción pecuaria intensiva, ya que las precipitaciones más abundantes, la topografía más escarpada y la humedad más elevada hacen que sea menos adecuada para la agricultura que la zona de cultivo de trigo y cría de ovejas.

A Aproximadamente dos tercios de las plantaciones sometidas a ordenación eran cinturones o corredores arbolados

El porcentaje de agricultores que expresaron su intención de desbrozar parte de sus terrenos arbolados y/o bosques naturales en el quinquenio comprendido entre 1994-95 y 1998-99 variaron considerablemente según los Estados y las zonas agropecuarias. Los porcentajes más altos de agricultores que tenían programado efectuar un desbroce se registraron en la zona pastoral y en la de cultivo de trigo y cría de ovejas de Queensland, con un 23 y un 27 por ciento respectivamente. Sin embargo, después de la encuesta, el Gobierno de Queensland ha propuesto nuevas normas sobre el desbroce de tierras. Los agricultores de Victoria, Australia Occidental, Australia del Sur, Tasmania y el Territorio Septentrional declararon su intención de desbrozar como promedio menos del 5 por ciento de sus terrenos arbolados y bosques naturales. Por desgracia, la encuesta no permite extraer conclusiones con respecto a los motivos del desbroce.

ARBOLES PLANTADOS

Como se señaló al inicio, el objeto principal del estudio fue recoger datos sobre la plantación de árboles, y no sobre la ordenación (o el desbroce) de los bosques naturales. En primer lugar, se pidió a los agricultores información sobre los árboles plantados en sus explotaciones, sin tener en cuenta cuando se habían establecido, así como sobre las plantaciones recientes. Los dos tipos de información permiten comparar fácilmente las plantaciones recientes de árboles con las realizadas en un período de tiempo más largo.

Cuando se les preguntó si en sus explotaciones había árboles plantados, el 35 por ciento de los agricultores respondieron que tenían cinturones y corredores de árboles, el 14 por ciento que tenían bloques de árboles, el 6 por ciento que tenían cinturones formando calles (con al menos dos hileras de árboles entre las cuales había pastizales o cultivos) y el 6 por. ciento, árboles muy espaciados entre sí.

La superficie media de los cinturones y corredores de árboles, de los bloques de árboles y de los cinturones en forma de calles era de 5,12 y 10 ha respectivamente. El número medio de árboles muy espaciados entre sí era de 406 por explotación agropecuaria.

Se pidió a los agricultores que enumeraran las tres funciones principales de los árboles plantados en sus explotaciones. En las zonas de cultivo de trigo y cría de ovejas y de precipitaciones abundantes, las más frecuentes fueron la de ofrecer protección y sombra, prevenir la degradación del suelo o luchar contra ella y conservar la flora y los animales silvestres y la vegetación natural. En la zona de cultivo de trigo y cría de ovejas de Australia Occidental, la rehabilitación y protección de tierras fue la función citada con más frecuencia (81 por ciento), muy por encima del promedio nacional para esa zona (58 por ciento). Esto puede deberse a los problemas de degradación de la tierra en la región, especialmente con respecto a la salinidad de las tierras áridas. No se dan los resultados relativos a la zona pastoral porque el número de explotaciones con árboles plantados en la muestra de esta zona fue insuficiente.

A nivel nacional, la plantación de árboles para obtener madera y productos no madereros tuvo una importancia relativamente secundaria, a pesar de ser numerosas en las zonas de precipitaciones abundantes las plantaciones destinadas a la producción de trozas de aserrío en Queensland y Australia del Sur, y de madera para pasta de papel en Australia Occidental y Tasmania.

Plantaciones recientes de árboles

El 35 por ciento de los agricultores encuestados habían plantado árboles en los tres años anteriores (de 1991-92 a 1993-94). Los porcentajes más altos de plantaciones recientes se registraron en Australia Occidental y Victoria (57 y 50 por ciento, respectivamente), mientras que los más bajos se observaron en Queensland y el Territorio Septentrional (6 y 4 por ciento). Dos tercios del total de las plantaciones recientes correspondieron a cinturones y corredores de árboles, y estuvieron constituidas predominantemente por especies autóctonas destinadas a ofrecer protección y sombra. Los bloques de árboles representaron otro 20 por ciento de las plantaciones recientes, con una superficie media de algo más de 5 ha por plantación. Los cinturones en forma de calles y los árboles espaciados entre sí ocuparon entre 3,8 y 5,7 ha por plantación y representaron sólo el 8 y 9 por ciento, respectivamente. Casi el 75 por ciento de las plantaciones se realizaron en tierras de cultivo. El 73 por ciento se situaron a menos de 100 km del aserradero más próximo, pero sólo el 6 por ciento del total se destinó al aprovechamiento. El pequeño número de agricultores que manifestaron su intención de aprovechar los árboles plantados para obtener madera indica la conveniencia de realizar nuevos estudios sobre la viabilidad de las plantaciones comerciales de árboles en empresas agropecuarias. Los bajos ingresos en efectivo, el alto nivel de endeudamiento, la falta de información técnica y económica, la ausencia de mercados adecuados y la incertidumbre en cuanto a la autorización para aprovechar los árboles podrían ser algunos de los obstáculos.

Gastos de establecimiento

Para calcular los gastos de establecimiento de árboles en las explotaciones agropecuarias, se pidió a los agricultores información sobre los costos de sus plantaciones más recientes, incluidos los costos de los tractores y mano de obra necesarios, cercado y otros materiales, gastos relacionados con los contratos (tanto en efectivo como en especie) y el valor total de la asistencia financiera recibida. Los resultados indican que los bloques de árboles fueron los más costosos, 1815 dólares A. por hectárea, seguidos de los cinturones y corredores de árboles (1 048), los cinturones en forma de calle (1 042) y los árboles muy espaciados entre sí (689). Estos costos son muy superiores a los indicados en varios estudios económicos anteriores (Stephens y Hansard, 1994; Thorne, 1991; Trapnell y Lavery, 1989; Moore, 1991 y Bulman, 1991). Sin embargo, hay que señalar que estos estudios no se basaron por lo general en los costos de las explotaciones agropecuarias, se centraron en superficies plantadas de árboles más extensas y especialmente idóneas para la silvicultura comercial, y a menudo no tuvieron en cuenta los gastos de cercado (que son uno de los elementos más costosos de la plantación de árboles en explotaciones agropecuarias).

Motivos para no plantar árboles

Aproximadamente el 27 por ciento de los agricultores que tenían árboles plantados en sus explotaciones no habían plantado ninguno en los tres años anteriores a la encuesta. De ellos, el 28 por ciento no lo habían hecho a causa de su elevado costo y el 37 por ciento opinaban que tenían ya suficientes árboles. Un pequeño porcentaje de los agricultores mencionaron también los resultados insatisfactorios y la escasa rentabilidad como motivos para no plantar árboles. Estos datos coinciden con las conclusiones de Prinsley (1991).

Los agricultores que habían plantado árboles en sus explotaciones pero no entre 1991-92 y 1993-94 lo justificaron por diversos motivos, siendo los más frecuentes que sus explotaciones tenían ya árboles suficientes y que el costo era demasiado alto.

Ordenación de los árboles plantados

Aproximadamente, un tercio de los agricultores con árboles plantados en sus explotaciones indicaron que realizaban periódicamente actividades de ordenación (tales como escarda, abonado, aclareo, desrame, cercado, riego y lucha contra plagas e incendios). Dos tercios de las actividades de ordenación correspondieron a cinturones o corredores de árboles.

Los bloques de árboles, los cinturones en forma de calles y los árboles espaciados entre sí no fueron por lo general objeto de ordenación.

El costo medio anual de las actividades de ordenación realizadas más recientemente en las masas de árboles fue de 677 dólares A. por cada 100 árboles para los cinturones y corredores, 460 dólares A. por hectárea para los cinturones en forma de calle, 318 dólares A. por hectárea para los árboles espaciados entre sí y 220 dólares A. por hectárea para los bloques de árboles. Estas estimaciones no han de confundirse con los gastos medios anuales de ordenación a lo largo de toda la vida prevista de los árboles.

BENEFICIOS DE LOS ARBOLES

Los beneficios obtenidos de los árboles plantados en las explotaciones agropecuarias pueden ser de muchos tipos. Los árboles pueden proporcionar beneficios indirectos ofreciendo protección y sombra para el ganado o paliando problemas de degradación de la tierra como la erosión del suelo y la elevación de las capas freáticas. Los árboles aportan también una gran variedad de beneficios directos en forma de productos comerciales como leña, madera aserrada y postes cuando existen las condiciones apropiadas de crecimiento y comercialización. Es probable que estos beneficios, juntos o por separado, influyan considerablemente en la decisión de los agricultores de plantar árboles en sus explotaciones. Un objetivo fundamental del presente estudio fue investigar los beneficios estimados, tanto directos como indirectos, de la plantación de árboles.

Algunos agricultores consideraban que la presencia de cinturones arbolados junto a los potreros aumentaba su capacidad de carga

Beneficios directos

Se preguntó a todos los agricultores y criadores de ganado lechero incluidos en la encuesta si habían aprovechado algún producto de los árboles plantados en sus explotaciones entre 1991 -92 y 1993 -94 (Cuadro 1). El porcentaje de agricultores que respondió afirmativamente fue igual a cero en la zona pastoral, del 1 por ciento en la zona de cultivo de trigo y cría de ovejas y del 6 por ciento en la zona de precipitaciones abundantes. A nivel nacional, la cifra fue sólo del 3 por ciento, lo que indica que únicamente una pequeña parte de los agricultores explotaron comercialmente sus árboles durante ese período.

Más del 85 por ciento de las plantaciones que habían sido objeto de aprovechamiento entre 1991-92 y 1993-94 eran bloques o cinturones y corredores de árboles. El 68 por ciento de estas plantaciones se encontraban en la zona de precipitaciones abundantes, pero en la zona de cultivo de trigo y cría de ovejas sólo el 13 por ciento estaban situadas en tierras de labor. A nivel nacional, el 68 por ciento de las plantaciones sometidas a aprovechamiento tuvieron como finalidad principal ofrecer protección y sombra, mientras que el 25 por ciento se utilizaron principalmente para producir trozas de aserrío destinadas a la venta.

La muestra fue insuficiente para obtener información estadísticamente significativa sobre los costos del aprovechamiento, los productos aprovechados o los ingresos brutos obtenidos de la venta de estos productos.

Beneficios indirectos

Se pidió a todos los agricultores encuestados que evaluaran los beneficios indirectos de sus árboles adultos, es decir los árboles de las plantaciones mayores de cada uno de los cuatro tipos con más de diez años de edad (Cuadro 2).

Los efectos observados en las plantaciones de árboles adultos sobre la tasa de erosión del suelo variaron según el tipo de plantación (Cuadro 2). Los agricultores encuestados manifestaron que la presencia de árboles adultos reducía la erosión del suelo en un 41 por ciento en el caso de los bloques de árboles, en un 18 por ciento en el de los cinturones en forma de calles, en un 25 por ciento en el de los cinturones y corredores de árboles y en un 67 por ciento en el de los árboles espaciados entre sí. Estos resultados parecen confirmar las conclusiones de Bird et al. (1991) de que la presencia de árboles en las explotaciones agropecuarias reduce espectacularmente la erosión eólica.

En muchos casos, los agricultores indicaron también que la presencia de árboles adultos había frenado, estabilizado o contrarrestado la elevación de las capas freáticas en sus explotaciones. Estos efectos positivos eran mayores cuando se trataba de bloques de árboles y cinturones en forma de calles, con un 42 y un 40 por ciento respectivamente, y menores cuan do se trataba de cinturones y corredores de árboles, con un 24 por ciento (Cuadro 2). Sin embargo, en otros casos los agricultores afirmaron que sus árboles adultos no habían influido en el nivel de la capa freática, con mayor frecuencia en el caso de los árboles espaciados entre sí (40 por ciento) y con menor frecuencia en el de los bloques de árboles (29 por ciento). Estos resultados indican que las opiniones de los agricultores acerca de la influencia de los árboles adultos sobre el nivel de las aguas freáticas varían considerablemente entre distintas zonas de Australia (lo cual se debe probablemente a la dispersión geográfica de las explotaciones agropecuarias con problemas de este tipo), y también que por lo general se considera que las plantaciones de densidad más elevada tienen mayor influencia sobre el nivel de las capas freáticas que las plantaciones con menor densidad.

CUADRO 1. Características de las masas de árboles plantados aprovechadas más recientemente1



Zona de cultivo de trigo y cría de ovejas

Zona de precipitaciones abundantes

Australia

(Porcentage)

Agricultores que aprovecharon productos de árboles plantados entre 1991-92 y 1993-94

1 (67)

6(31)

3(28)

Tipo de plantación explotada²

Bloques de árboles

87 (70)

39 (45)

42 (40)

Cinturones en forma de calles

o (nd)

14 (ne)

13 (ne)

Cinturones y corredores de árboles

13 (nd)

47 (44)

45 (44)

Arboles muy espaciados entre si

0 (nd)

0 (nd)

0 (nd)

Tipo de especies de árboles en la plantación explotada²

Predominio de especies autóctonas locales

100 (nd)

21 (83)

26 (62)

Predominio de otras especies autóctonas

0 (nd)

52 (34)

48 (34)

Predominio de especies exóticas

0 (nd)

27 (2)

25 (2)

Principal función de la plantación explotada²

Rehabilitación o protección de tierras

0 (nd)

0 (nd)

0 (nd)

Cobijo y sombra

0 (nd)

73 (14)

68 (14)

Conservación de la vegetación autóctona y de la flora silvestre

87 (70)

o (nd)

6 (70)

Producción de trozas de aserrío

0 (nd)

27 (39)

25 (39)

Producción de madera para pasta de papel

0 (nd)

0 (nd)

0 (nd)

Producción de productos no madereros

0 (nd)

0 (nd)

0 (nd)

Producción de productos madererosno conocidos o de otro tipo

0 (nd)

0 (nd)

0 (nd)

Producción forrajera

13 (ne)

0 (nd)

1 (ne)

Otros fines

0 (nd)

0 (nd)

0 (nd)

Plantaciones explotadas en tierras de labor²

13 (ne)

68 (22)

64 (22)

Nota: El tamaño de la muestra es insuficiente para realizar estimaciones fiables con respecto a la zona pastoral. Las cifras que figuran entre paréntesis se refieren a errores estándar relativos, expresados como porcentajes de las estimaciones. ne = no se ofrecen estimaciones porque su fiabilidad se considera baja o porque se han redondeado a cero. nd = no se ha determinado, ya que las respuestas equivalen a cero.
1Total de explotaciones agrícolas y lecheras.
2Respuestas relativas a las masas de árboles explotadas más recientemente.

CUADRO 2. Efectos de los árboles plantados de más de diez años de edad'



Bloques de árboles

Cinturones en forma de calle

Cinturones y corredores de árboles

Arboles muy espaciados entre si

(Porcentaje)

Reducción de la capacidad de apacentamiento de ganado de la zona ocupada por los árboles

37(19)

31 (55)

nr

16(24)

Efecto de los árboles sobre la capacidad de apacentamiento de ganado de la zona adyacente a los árboles

Aumento

38 (16)

30 (46)

33 (14)

39 (60)

Sin cambios

48(14)

66(20)

51 (10)

39(39)

Disminución

1 (ne)

3 (86)

1 (43)

3 (nr)

No se sabe

9 (34)

1 (44)

11 (34)

11 (nr)

No se aplico

3 (56)

0

3 (56)

7 (71)

Variación en la capacidad de apacentamiento de ganado de la zona adyacente (si se sabe)

+2,3 (49)

+0,5 (66)

+2,9 (36)

0

Efecto de los árboles sobre el rendimiento de los cultivos de la zona adyacente a los árboles

Aumento

15(25)

21 (61)

6(33)

0

Sin cambios

29(29)

45(41)

41 (10)

0

Disminución

9 (47)

6 (69)

5 (34)

0

No se sabe

13 (33)

9 (67)

11 (27)

0

No se aplica

34(27)

19(66)

37(10)

0

Variación en el rendimiento de los cultivos de la zona adyacente (si se sabe)

+0,2 (ne)

+0,1 (ne)

-0,2 (ne)

0

Efecto de los árboles sobre la tasa de erosión del suelo

Aumento

1 (97)

3 (ne)

2 (55)

0

Sin cambios

45(18)

69(14)

61 (7)

22 (42)

Disminución

41 (15)

18(44)

25(19)

67 (15)

No se sabe

13 (42)

10 (65)

13 (26)

11 (75)

Efecto de los árboles sobre el nivel de las capas freáticas

Disminución del aumento del nivel

13 (36)

19 (65)

8 (32)

5 (84)

Estabilización del nivel

4 (89)

15 (76)

4 (29)

0

Reducción del nivel

25 (31)

6 (57)

12 (30)

25 (16)

Sin efectos

29(26)

34(20)

32(12)

40(41)

No se sabe

29 (26)

26 (66)

44 (9)

30 (55)

Efectos de los árboles sobre la diversidad y/o el número de plantas autóctonas o flora silvestre

Aumento

69 (12)

71 (5)

60 (8)

70 (24)

Sin cambios

24(34)

24(10)

29(14)

18(88)

Disminución

0 (ne)

0

0 (ne)

0

No se sabe

7 (84)

5 (58)

11 (25)

12 (63)

Nota: Las cifras que figuran entre paréntesis se refieren a errores estándar relativos, expresados como porcentajes de las estimaciones.
nr = no se han recogido.
ne = no se ofrecen estimaciones porque su fiabilidad es baja o porque se han redondeado a cero.
1Total de explotaciones agrícolas y lecheras. Se refiere a las plantaciones mayores, de 20 árboles como mínimo, con más de diez años de edad en cada tipo de plantación. Respuestas relativas a las explotaciones agropecuarias con estas plantaciones.

La presencia de árboles en las explotaciones agrícolas aumenta la cantidad y diversidad de vida silvestre

Las observaciones empíricas de Schofield (1991) revelaron una estrecha relación entre la cubierta forestal y el nivel de las aguas subterráneas. Sin embargo, como advirtió Schofield, «los factores que determinan este resultado son muchos y variados» (1991, pág.13). Puede haber unas condiciones hidrogeológicas en las que los árboles plantados en una explotación agropecuaria no tengan efectos sobre el nivel de las capas freáticas de ésta, pero en cambio influyan en la altura de las capas freáticas de otra. Además, sin una vigilancia constante, a los agricultores les resulta difícil evaluar los efectos reales de los árboles que plantan en el nivel de las capas freáticas de sus explotaciones.

Otro efecto importante de los árboles adultos consistió en una reducción de la capacidad de apacentamiento de ganado de las tierras ocupadas por las plantaciones. Los agricultores informaron que la capacidad de apacentamiento se había reducido como promedio un 37 por ciento en el caso de los bloques de árboles, un 31 por ciento en el de los cinturones en forma de calles y un 61 por ciento en el de los árboles espaciados entre sí. Estas cifras coinciden por lo general con las de otros estudios publicados. Por ejemplo,

Loane (1991) demostró que la capacidad de carga de las tierras ocupadas por plantaciones se reducía a medida que aumentaba la edad de los árboles y la densidad de las plantaciones. Por ejemplo, árboles de 20 años de edad reducían la capacidad de carga de la tierra ocupada en un 55 por ciento cuando la densidad de los árboles era de 100 por hectárea, y en un 100 por ciento cuando era de 300 árboles por hectárea. Loane calculó estos valores basándose en datos relativos a pinos desramados de Australia Occidental y Nueva Zelandia.

Esta pérdida de capacidad de apacentamiento de ganado puede contrarrestarse con un aumento de la capacidad de carga de las dehesas adyacentes protegidas por árboles. Como promedio, los agricultores encuestados indicaron que la capacidad de carga de las dehesas adyacentes había aumentado un 2,3 por ciento en el caso de los bloques de árboles, un 0,5 por ciento en el de los cinturones en forma de calles, un 2,9 por ciento en el de los cinturones y corredores de árboles y no había crecido en el de los árboles muy espaciados entre sí (Cuadro 2). Loane (1991) sugirió también que el efecto protector de los árboles puede aumentar la capacidad de carga y el rendimiento de los cultivos en las tierras adyacentes, citando los resultados de experimentos realizados en Victoria y Nueva Zelandia donde se había obtenido un aumento de hasta un 50 por ciento en la producción de pastos, lo cual implicaba un aumento potencial similar de la capacidad de carga Asimismo, Thorne (1991) describió ensayos prácticos realizados en cuatro explotaciones agropecuarias de Victoria que demostraban que el efecto protector de los cortavientos reducía la cantidad de heno necesario para el ganado vacuno en un 25 por ciento, aumentaba la capacidad de apacentamiento del ganado ovino en un 15 por ciento y permitía que los corderos alcanzaran antes el peso requerido para su comercialización.

Los efectos de los árboles plantados sobre el rendimiento de los cultivos en las dehesas adyacentes variaron considerablemente (Cuadro 2), pero como promedio fueron insignificantes, con un aumento inferior al 1 por ciento en todos los tipos de plantación estudiados. Examinando recientes experimentos sobre los efectos de las plantaciones de árboles en el rendimiento de los cultivos de las tierras adyacentes, Loane (1991) citó un incremento medido de hasta un 50 por ciento en el rendimiento de la avena, y un aumento relativamente pequeño en el del trigo plantado en las zonas adyacentes. En cambio, Bicknell (1991) no observó ningún cambio en el rendimiento de la avena, pero señaló un incremento neto de un 20 por ciento aproximadamente en el de los altramuces en una región de Australia Occidental. Análogamente, Burke (1991) notificó un aumento del 20 al 25 por ciento en el rendimiento del trigo en un ensayo realizado en Rutherglen (Victoria).

Estos resultados indican que en algunas regiones los efectos reales de los árboles sobre la capacidad de apacentamiento de ganado y el rendimiento de los cultivos de las dehesas adyacentes pueden diferir de las apreciaciones de los agricultores. Esa diferencia puede significar que o bien algunos agricultores carecen de información sobre los efectos indirectos de la protección y la sombra que proporcionan los árboles o bien que los resultados de los estudios experimentales antes citados no son aplicables a la variedad de entornos que se encuentran en toda Australia. La aparente falta de información podría resolverse mediante el Programa Nacional de Cortavientos, iniciado en 1993 y financiado por la Corporación para la Investigación y Desarrollo de las Industrias Rurales y la Corporación para la Investigación y Desarrollo de los Recursos de Tierras y Agua, cuya finalidad es evaluar los efectos de los cortavientos sobre la productividad de los cultivos y pastos en una variedad de climas y tipos de suelo, e informar a los agricultores al respecto.

Por último, se pidió a los encuestados que indicaran los efectos de sus plantaciones adultas sobre la diversidad y/o el número de plantas autóctonas y flora silvestre en sus explotaciones. El 60-70 por ciento de ellos opinaron que la presencia de plantaciones de los cuatro tipos aumentaba tanto su diversidad como su cantidad.

CONCLUSIONES

La encuesta nacional de la ABARE que se describe en este artículo ha proporcionado un volumen considerable de información tanto sobre las dimensiones como sobre el carácter, costos y beneficios estimados de las plantaciones de árboles en las explotaciones agropecuarias australianas. Sin embargo, la situación cambiará probablemente con el tiempo como resultado de las iniciativas de los propios agricultores y los diversos programas y políticas destinados a promover la plantación de árboles y conservar la vegetación autóctona en las explotaciones agropecuarias. Será conveniente vigilar estos cambios utilizando como referencia los datos obtenidos en el presente estudio.

El proceso de recolección de datos ha mostrado también varios ámbitos que merecerían una ulterior investigación, muchos de los cuales podrían ser de interés para el debate sobre el uso de los árboles en las explotaciones agropecuarias fuera de Australia, como por ejemplo:

· determinar los obstáculos físicos y socioeconómicos a la plantación de árboles en las explotaciones agropecuarias con fines comerciales y no comerciales;

· realizar evaluaciones regionales detalladas y selectivas, cuantificando los costos y beneficios de la plantación de árboles en las explotaciones agropecuarias con fines comerciales y no comerciales (incluidos ensayos sobre el terreno);

· cuantificar los beneficios indirectos de los árboles plantados con fines no comerciales en las explotaciones agropecuarias;

· cuantificar los resultados de los programas en curso para promover la plantación de árboles en las explotaciones agropecuarias;

· investigar las perspectivas del mercado para los productos de los árboles y los problemas de comercialización con que se enfrentan los productores;

· investigar la relación de los agricultores con la vegetación forestal natural en las explotaciones agropecuarias, en particular las oportunidades de regeneración y ordenación de esas masas, motivos de los agricultores para desbrozarlas y planes de los agricultores respecto de las tierras forestales desbrozadas;

· investigar las fuentes de información de los agricultores y los procesos mediante los cuales se forman sus opiniones sobre los beneficios de los árboles en las tierras de cultivo.

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