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Vínculos entre la evaluación forestal y la financiación de la silvicultura

S. Kengen

Subestião Kengen es un técnico silvicultor con formación superior (M. Sc., Ph.D.) en economía forestal, que trabaja en el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (IBAMA), Brasilia, Brasil. Fue titular de una beca André Mayer de la FAO.

Se considera la relación entre la valoración del bosque y la financiación de proyectos y programas forestales.

Los inversores o financiadores de un proyecto o programa piden casi siempre una indicación firme de que la actividad considerada aportará una contribución económica positiva (valor). En efecto, esta exigencia es cada vez más importante para muchos órganos públicos de financiación, entre ellos gobiernos nacionales y organismos multilaterales. Se buscan efectos económicos positivos, y se espera que vayan acompañados de efectos medioambientales igualmente positivos.

En la medida en que se pueda cuantificar el valor económico de los proyectos forestales - y en particular si las medidas de valor son fidedignas y defendibles desde la perspectiva del financiador - se podrá dar un mayor atractivo a los rendimientos derivados de las inversiones forestales.

En el presente artículo se examina primero brevemente el estado actual de la evaluación forestal y se consideran algunas de las cuestiones que plantea, en particular la cuestión fundamental de hasta qué punto la evaluación de bienes y servicios forestales no mercantiles se tiene en cuenta a la hora de decidir sobre las inversiones. A continuación, se consideran con algo más de detalle los vínculos entre evaluación y financiación de la silvicultura. Se analizan los aspectos positivos y negativos de tales vínculos. Por último, se apuntan algunas de las posibilidades de valorar mejor los bosques con miras a hacer más estrechos los vínculos entre evaluación y financiación.

La evaluación del bosque y las cuestiones que plantea

La evaluación de los recursos forestales ha ocupado desde hace mucho tiempo la atención de los silvicultores. Por ejemplo, silvicultores alemanes como Martin Faustmann (1849) y Max R. Pressler (1860) trataron ya del tema el siglo pasado. No obstante, casi todos los intentos de evaluación hasta el decenio de 1950 se limitaron casi por completo al componente maderero del bosque (Chapman y Meyer, 1947; Hiley, 1956).

Una de las primeras referencias en que se defiende la necesidad de valorar la totalidad de los bienes y servicios forestales se encuentra en el 5° Congreso Forestal Mundial, celebrado en los Estados Unidos en 1960. Se declaraba que «la contribución de los bosques a la prosperidad no consiste tan sólo en la producción de madera, sino en todos los demás «valores forestales» (Congreso forestal Mundial, 1960). El 5° Congreso Forestal Mundial instó por consiguiente, entre otras cosas, a realizar «estudios sistemáticos para desarrollar métodos que permitan la evaluación cuantitativa de valores forestales impalpables». Aunque la madera siguió siendo el principal objeto de las evaluaciones forestales durante los decenios siguientes, se prestó cada vez más atención especialmente en Estados Unidos, Canadá y ciertos países europeos - al valor de otros bienes y servicios forestales no madereros como su utilidad recreativa, el agua, la fauna y la flora.

Sin embargo, hasta tiempos recientes se pensó relativamente poco en formular evaluaciones globales de todos los diversos bienes y servicios suministrados por el bosque, incluidos servicios ambientales como retención del carbono, así como biodiversidad y protección de cuencas hidrográficas. El Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) celebrada en Rio de Janeiro en 1992 recalcaba que uno de los principales motivos que explican los muchos fracasos en la práctica de la silvicultura sostenible, la deforestación y el sacrificio de los bosques en favor de otros usos de la tierra era el reconocimiento insuficiente y la subestimación de los valores del conjunto de bienes y servicios suministrados por los bosques a nivel local, regional, nacional y mundial.

Si se compara el sector forestal con otros posibles usos de la tierra, nada demuestra que una evaluación más completa de los bosques se traducirá en una mejor gestión de ellos. Atribuir la deforestación a desconocimiento de los valores forestales parece una visión limitada del problema. Más que de evaluar, se trata de captar los valores que se conocen y en los que hay acuerdo.

No es posible en este breve artículo pasar revista a todos los principios de la evaluación forestal, sus métodos y la información elaborada y utilizada hasta la fecha para estimar los valores forestales (FAO, 1995). Pueden señalarse, no obstante, algunos de los principios básicos y de las cuestiones que se han planteado en los intentos de evaluar los bosques de manera más completa y pertinente.

Valores económicos

Valor es aquello que un individuo o un grupo que comparte una misma mentalidad aprecia en un producto o servicio en un contexto determinado, que implica a menudo un conjunto complejo de relaciones (Brown, 1984). Los valores no son sólo la preocupación de la economía. Los filósofos, por ejemplo, se ocupan de ellos al tratar de la ética.

Las clasificaciones de los valores son variadas y complejas. Aquí se trata de los valores económicos que son antropocéntricos por naturaleza, es decir, están orientados al ser humano y a él se refieren. Los valores son propios de un contexto y una situación determinados.

La referencia a un contexto determinado en la definición de valor tiene una importancia fundamental ya que, incluso en la misma situación, es probable que personas con valores diferentes se comporten de manera muy distinta. De esto se infiere que la evaluación forestal debería hacerse siempre en función de una situación específica, y sus resultados deberían atribuirse únicamente al grupo estudiado y al contexto y la situación específicos estudiados (FAO, 1995).

Tipos de valores forestales

Los valores económicos atribuibles a los bosques pueden clasificarse en cuatro categorías: a) valores de uso directo (que pueden ser de uso consuntivo o no consuntivo); b) valores de uso indirecto; c) valores opcionales; y d) valores existenciales y hereditarios. En el recuadro se presentan algunos ejemplos de cada tipo de valores forestales. El valor económico total pretende ser la suma de todos esos valores.

Clasificación de los valores forestales

Valores de uso directo asociados con:

· Usos consuntivos

- Bienes de mercado comerciales o industriales (leña, madera de construcción, pasta de papel, postes, frutas, animales, forraje, medicinas, productos comerciales no madereros. por ejemplo, rotén);

- bienes y servicios no mercantiles de uso interno (leña, productos no madereros no comerciales, animales, pieles, postes, frutas, nueces y otras semillas comestibles, plantas medicinales).

· Usos no consuntivos

- Actividades recreativas (excursiones, fotografías de animales, senderismo);

- ciencia y educación (estudios forestales de varios tipos).

Valores de uso indirecto asociados con:

- protección del medio ambiente;

- protección de cuencas hidrográficas, reciclaje de nutrientes y fertilidad del suelo, fomento de la productividad agrícola;

- intercambios gaseosos (por ejemplo dióxido de carbono/oxígeno), contribución a la estabilización del clima, y almacenamiento del carbono;

- hábitat y protección de la biodiversidad;

- valores estéticos, culturales y espirituales.

Valores opcionales

· Valoración de la utilización del bosque en el futuro. Aunque es difícil medir económicamente estos valores, deberían reconcerse al evaluar las contribuciones de los: bosques al bienestar humano. Esta perspectiva puede contribuir a la conservación y protección de los bosques.

Valores existenciales y hereditarios

· Valoración del bosque o un conjunto de recursos simplemente por su existencia y sin intención de usar directamente talas recursos: en el futuro. Se incluye aquí el valor intrínseco. Se puede valorar un bosque como herencia une se de la a los hijos.

Fuente: Adaptado de FAO (1995).

El valor económico total

La evaluación tiene por objeto explicitar el valor de cada uso del bosque, y no necesariamente asignar un valor total a la naturaleza (Michael, 1995). Puede observarse en las publicaciones que ha habido mucho interés por estimar el valor económico total (VET) de los bosques (Ayres y Dixon, 1995; Kumari, 1995; Adger et al., 1995). El VET es una suma del valor total en uso, más el valor total no en uso. El valor total en uso, a su vez, puede dividirse en valor en uso directo, valor en uso indirecto y valor opcional. El valor total no en uso comprende el valor existencial y el valor hereditario (véase el recuadro). Cada valor se calcula, en una situación particular, aplicando técnicas específicas. Se supone que el VET es la suma de los diversos valores.

Pero esta expresión del valor total es una simplificación excesiva del problema. No se puede enfrentar un bosque calculando todos estos valores por separado como si fueran independientes unos de otros. Rara vez es así. Muchos bienes y servicios forestales se influyen recíprocamente. Hay una interacción en el espacio y en el tiempo entre los diversos usos de esos bienes y servicios. Por ejemplo, la corta de árboles para aprovechamiento de la madera puede degradar (o mejorar) el hábitat de determinadas aves y de otros animales; la mayor o menor protección de la cuenca hidrográfica puede depender estrechamente de la intensidad y el tipo de alteraciones de la vegetación por usos como el pastoreo o la recogida de leña, o por los incendios forestales; el turismo ecológico puede perturbar el comportamiento de la fauna silvestre, alterando así el uso de un bosque para estudios científicos; la delimitación de una reserva natural puede impedir el uso de esa zona para la extracción de productos comerciales o destinados al uso doméstico. Estas interrelaciones potenciales entre los diversos usos, bienes y servicios forestales deben definirse y describirse cuidadosamente para poder determinar correctamente los valores forestales totales. El problema de adicionar valores diversos de los bosques con usos múltiples merece un estudio más detenido, en particular si se consideran las diferentes perspectivas de valor de cada persona interesada.

Medidas de valor

Hay tres criterios principales para medir los valores forestales indicados en el recuadro: precios de mercado directos; precios o valores de mercado indirectos; y estimaciones de valor no mercantiles (hipotéticas). Es importante observar que los dos primeros criterios se basan en cierta estimación de los valores de cambio según los cuales compradores y vendedores cambian bienes o servicios por dinero o por otros bienes y servicios. En el caso de los precios de mercado indirectos, hay que basarse en presunciones sobre las condiciones de un mercado sustitutivo y el comportamiento eventual de compradores y vendedores en circunstancias diferentes (Dixon et al., 1994).

Por el contrario, los valores no mercantiles se caracterizan por estimar la voluntad de los compradores de adquirir o pagar ciertos bienes o servicios en condiciones hipotéticas definidas, pero no pretenden establecer el valor de cambio que podría determinarse entre compradores y vendedores. De ahí que las estimaciones de valor no mercantil (valores para los usuarios) no sean directamente comparables con los valores (de cambio) basados en el mercado.

Técnicas de evaluación

Se han elaborado con los años varias técnicas de evaluación para determinar las diversas medidas de valor que convienen a situaciones forestales particulares. Existen estudios y análisis detenidos de estas técnicas que exponen la forma en que pueden aplicarse, así como sus ventajas e inconvenientes (véase por ejemplo IIED, 1994 y Winpenny, 1991). En el cuadro se presentan las medidas principales de valor antes descritas, se apuntan técnicas adecuadas para estimar esos valores y se dan ejemplos sobre la manera de usarlas.

Es importante que las técnicas de evaluación seleccionadas produzcan el tipo de información que se requiere para alcanzar el objetivo propuesto, dentro del presupuesto y del tiempo disponibles. Por otra parte, ciertas técnicas complejas de evaluación pueden producir más información de la que es útil aplicar a la decisión de que se trate. Por ello es preciso que la información que necesita el planificador o el responsable de las decisiones se especifique claramente antes de diseñar un sistema de evaluación. Hay que tener presente que la evaluación forestal no es un fin en sí misma, sino un instrumento que se utiliza en el contexto de las decisiones sobre proyectos o programas forestales.

De los valores forestales a la toma de decisiones

Una vez analizados los tipos de valores forestales, sus medidas pertinentes y las técnicas utilizadas para calcularlos, cabe preguntarse si realmente estos métodos se utilizan ampliamente en la práctica, es decir, hasta qué punto los cálculos cuantitativos de valores condicionan las decisiones sobre proyectos y programas forestales.

La mayor parte de las decisiones sobre inversiones forestales comerciales se basan en una comparación de las estimaciones de costos y rendimientos previstos. También las decisiones sobre un proyecto público suelen considerar de algún modo los costos directos o de mercado y los beneficios directos. De hecho, es difícil identificar decisiones sobre proyectos forestales que no consideren los valores de mercado, por lo menos en cuanto al costo de la inversión. Del mismo modo, es también difícil encontrar decisiones sobre proyectos forestales que hayan considerado estimaciones cuantitativas de los servicios ecológicos no mercantiles relacionados con los bosques: protección de la biodiversidad, protección de la cuenca hidrográfica, retención del carbono, etc. Mientras que los investigadores han invertido un tiempo considerable en la elaboración de medidas de valor y técnicas de medición, apenas hay datos sobre la generalización del uso de tales medidas en los procesos decisorios de la silvicultura o la gestión de los bosques (Winpenny, 1991; Bishop e Eaton, 1996).

CUADRO 1. Métodos de evaluación según el tipo de bienes y servicios forestales

Medidas

Contenido técnico

Ejemplos

Precios de mercado directos

Encuestas de mercado; uso de estadísticas observación directa; mercados experimentales. más frecuentes de no aplicación de los precios de mercado son aquellos en que se fijan precios mínimos o máximos de los bienes o servicios. En estos casos, se utilizan las técnicas siguientes.

Se utilizan para evaluar todos los bienes y servicios mercantiles ofrecidos por los bosques, a menos que haya distorsiones del mercado. Los casos

Precios de mercado indirectos

Valor deducido de otros bienes y servicios.

Se utiliza para productos e insumos, tengan o no precios de mercado.

Valores residuales

Uso de precios de mercado para bienes finales e insumos intermedios, más algún margen de beneficios, para llegar al valor residual.

El valor de la madera en pie se calcula a partir de los precios de mercado de la madera acabada, deduciendo los costos de las operaciones desde la corta hasta la venta de la madera aserrada.

Valor de los incrementos de producción como valor mínimo de algunos insumos

Uso de precios de mercado de incrementos de producción para el cálculo indirecto del valor de uno o varios insumos.

El mayor valor de mercado de una cosecha protegida por un cortavientos respecto al que habría tenido sin el cortavientos indica el valor bruto mínimo del cortavientos, Deducidos los costos asociados, se obtiene el valor neto.

Precios y costos de sustitución o medición del costo evitado

Uso de precios de mercado de un sustitutivo cercano para el cálculo indirecto del valor de los bienes y servicios de que se trata. Ambos se convierten a un denominador común, por ejemplo, valor calorífico, valor de protección, etc.

El valor máximo de la leña en un nuevo mercado se calcula sobre la base del valor en ese mercado de combustibles alternativos, por ejemplo keroseno, tras ajustar el valor calorífico de ambos combustibles. El valor máximo de un programa de ordenación hidrográfica cuyo objeto sea sólo limitar los sedimentos en un embalse es igual al costo alternativo de mercado del dragado de los sedimentos adicionales en el embalse que se acumularían sin el programa de ordenación hidrográfica.

Costo de oportunidad

El uso del precio de mercado de la mejor alternativa descartada da alguna idea del valor mínimo de un bien o servicio. Se trata esencialmente de un cálculo que indica el valor mínimo de un beneficio.

El valor mínimo de un parque natural se calcula sobre la base de los precios de mercado de los bienes y servicios a los que se renuncia, tales como extracción de madera, minería, pastos, etc.

Diferencias en los costos de viaje para calcular el valor de un terreno, un servicio o una actividad

Método de evaluación por el costo de viaje: el costo per cápita de participación desde zonas a diversas distancias se utiliza para al cálculo del valor de una tierra, un servicio o una actividad.

Las diferencias en los precios de mercado de los viajes de diversos usuarios hasta una reserva se utilizan para calcular el valor del turismo ecológico, partiendo del supuesto de una diferencia en la intensidad del uso en función de las diferencias en los costos de viaje.

Estimaciones de valor no mercantiles

Evaluación contingente, o encuestas sobre la voluntad de pagar que tengan los interesados en un programa, una zona, un servicio o una actividad determinados (cálculo del valor en uso).

El valor de la flora y fauna de cierto territorio se deduce de una encuesta sobre la voluntad de pagar de los ecologistas para salvarlas.

Proyectos y programas forestales comerciales

El cálculo de los valores forestales según criterios financieros convencionales se practica ampliamente en el caso de inversiones y decisiones de financiación relativas a proyectos forestales comerciales (extracción de madera, varios tipos de proyectos de ecoturismo comercial, etc.). En menor medida se utilizan esos valores para tomar decisiones sobre aspectos comerciales de proyectos forestales sociales (valor de la leña en el mercado, valores de productos forestales no madereros, etc.).

En el sector privado, se tiende a comparar el rendimiento financiero que puede obtenerse de la inversión con los costos de la misma. Generalmente, en el análisis se consideran sólo los valores de mercado. Esta forma particular de evaluación forestal es determinante para ese tipo de decisiones de financiación privada o comercial.

Proyectos forestales públicos en relación con bienes y servicios no mercantiles

En el sector público, la decisión de financiar un proyecto forestal se basa a menudo en valores políticos, éticos o subjetivos, además de los valores financieros 0 económicos de los beneficios forestales que se obtengan. A su vez algunos organismos públicos basan sus decisiones de financiación en una comparación de costos y beneficios económicos (el llamado análisis costo-beneficio). Este es ciertamente el caso de las instituciones internacionales de financiación, como los bancos de inversión multilaterales y muchos organismos donantes bilaterales, la mayoría de los cuales tienen sus propias normas de evaluación financiera y económica.

El uso de las medidas de valor económico en los proyectos forestales medioambientales es menor. Pearce (1994), Winpenny (1991) y el Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo (IIMAD) (1994) consideran en general las prácticas en este sector. Los autores suelen señalar la diferencia, en estos casos, entre elaborar medidas de valor y actualizar de hecho esos valores mediante planes de inversión y financiación.

Proyectos privados con apoyo financiero público

Una situación intermedia interesante es aquella en que las decisiones se toman fundamentalmente en función de valores financieros privados o empresariales, pero pueden verse influidas por valores económicos asociados a los beneficios públicos derivados del proyecto, tales como ventajas para la cuenca hidrográfica, protección de la biodiversidad, retención del carbono, etc.

Estos valores se traducen en mecanismos financieros mediante el ofrecimiento de incentivos o el pago de servicios medioambientales, cuando se valoran efectos positivos para la naturaleza; o mediante impuestos que deben pagar las entidades que originan costos sociales y ecológicos. Tal es el caso, por ejemplo, cuando se trata de valorar las consecuencias negativas de los proyectos de explotación de los bosques; o de valorar los beneficios que para la protección de la cuenca hidrográfica produce un proyecto forestal comercial.

Un sector nuevo que presenta algunos vínculos interesantes entre la evaluación y la financiación es el de la retención del carbono en los bosques. Según los trabajos realizados durante los últimos diez años más o menos, hay unos importantes valores económicos relacionados con la función de retención del carbono que desempeñan los bosques (es decir, de almacenamiento del carbono absorbido de la atmósfera) (Pearce, 1994; Sedjo et al., 1995). Este particular servicio forestal es un ejemplo de que media un buen trecho entre la capacidad para valorar un servicio forestal y la conclusión de un acuerdo sobre la manera de financiar y actualizar esos valores forestales.

En situaciones como ésta - en las que hay tanto valores financieros claros como valores socioeconómicos vinculados a una actividad forestal - hay oportunidades no desdeñables de vincular el estudio de los valores con las decisiones financieras y con las decisiones sobre la mejor manera de realizar los valores en un contexto financiero.

Mejorar el vinculo entre la valoración del bosque y la financiación

Los silvicultores y cuantos promueven inversiones - tanto comerciales como no comerciales - en la silvicultura quisieran que hubiese una mayor afluencia de capitales hacia el sector forestal. Se ha indicado ya que el papel de la evaluación es guiar y atraer las inversiones hacia el sector (pero mantener también fondos fuera del sector cuando los cálculos revelan valores netos bajos o negativos).

Se ha progresado en la elaboración de criterios de evaluación que pueden tener en cuenta valores no madereros y valores no mercantiles vinculados a diversos servicios forestales ecológicos. Sin embargo, hasta ahora este progreso ha sido sobre todo teórico. No puede decirse que las nuevas ideas se hayan aplicado mucho en situaciones reales de inversión o financiación. Existen, no obstante, oportunidades para mejorar la aplicación y para reforzar el vínculo entre valoración y financiación innovadora de los proyectos forestales (FAO, 1995):

· Hacer comprender a los responsables que la valoración del bosque puede contribuir a mejorar las decisiones de financiación de proyectos de inversiones forestales. Se precisa una labor de educación de analistas, personal financiero y altos funcionarios. Estos programas de información deberían insistir, no tanto en los métodos y técnicas de evaluación, sino en las oportunidades y las dificultades de aplicar las técnicas de evaluación forestal a la generación de información útil para los responsables de las políticas y de las decisiones. Se ha hecho demasiado hincapié en los instrumentos de evaluación, y demasiado poco en su recta aplicación y la incorporación de sus resultados a decisiones efectivas de inversión.

· Proseguir los esfuerzos para contabilizar los valores ecológicos en el activo nacional. Tal contabilización es esencial si se considera el papel a largo plazo de los bosques en el desarrollo sostenible. En tiempos pasados, las decisiones se han tomado generalmente en función de los valores de extracción sin considerar los cambios que tienen lugar en los valores de capital de los bosques.

· Realizar un estudio sistemático de lo que ha representado la medida del valor económico a la hora de tomar decisiones sobre silvicultura; es decir, la experiencia positiva y negativa alcanzada en la práctica. A partir de esta información, podrán marcarse orientaciones para la investigación y el desarrollo futuros en este sector.

· Dedicar ahora recursos a reunir una mejor información básica sobre silvicultura y los diversos elementos potenciales que pueden incorporarse a las estimaciones de los valores forestales totales. Muchos de los problemas de valoración de los bosques radican en la falta de información sobre la función de producción biofísica (información sobre las relaciones entre los insumos biofísicos y los correspondientes productos), más que en la falta de estimaciones del valor económico unitario. Sin información sobre la función de producción, resulta difícil evaluar los cambios que tienen lugar en el bosque (pues éstos dependen directamente de aquélla).

Bibliografía

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