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ANALISIS MUNDIAL

I. Situación agrícola actual: hechos y cifras

1. PRODUCCION AGROPECUARIA EN 1996

• Las estimaciones sobre la producción agropecuaria de 1996 revelan un crecimiento mundial del orden del 2,6 por ciento, próximo al 2,4 por ciento registrado en 1995. No obstante, si bien la expansión de 1995 reflejó un fuerte aumento de la producción en los países en desarrollo y una contracción en los países desarrollados, el aumento estimado en 1996 se distribuyó en forma más equilibrada entre los dos grupos de países. En el conjunto de los países en desarrollo, el crecimiento del 2,9 por ciento de la producción agropecuaria en 1996 representó una notable desaceleración con respecto a los años anteriores (5,2 por ciento en 1995, 5 por ciento en 1994 y 4 por ciento en 1993). En lo que se refiere a los países desarrollados, el crecimiento del 2,4 por ciento en 1996 representa una recuperación tras el descenso del 1,9 por ciento del año anterior.

• El aumento de la producción en los países desarrollados puede ser resultado principalmente de la recuperación registrada en América del Norte tras la fuerte caída del año anterior como consecuencia de las malas condiciones atmosféricas. En los Estados Unidos, la producción agropecuaria de 1996 creció aproximadamente un 5,5 por ciento, lo que le permitió recuperarse en buena parte del descenso del 6,1 por ciento de 1995. En particular, la producción agrícola registró una recuperación del 12,1 por ciento después de la caída del 15,3 por ciento registrada en 1995, pero quedó todavía un 5 por ciento por debajo de la producción sin precedentes de 1994. La producción agropecuaria creció también en el Canadá (3,1 por ciento), continuando la tendencia ascendente de los años anteriores. En la Unión Europea (UE), la producción creció un 3,1 por ciento después de tres años de descenso. En Australia y Nueva Zelandia se registraron aumentos del 4,5 y el 2,7 por ciento, mientras que la producción del Japón disminuyó un 1,9 por ciento.

• Después de la detención de la tendencia descendente de la producción agropecuaria registrada en 1995, la producción en los países en transición volvió a caer de nuevo en 1996, aunque con ritmo más moderado, estimado en el 1,9 por ciento. El descenso se concentró sobre todo en los países en transición de Europa oriental (-4,6 por ciento, después del aumento del 6,1 por ciento de 1995). Se registraron situaciones graves de escasez de la producción en Bulgaria, Rumania, República Federativa de Yugoslavia y Polonia. Dentro del territorio de la ex URSS, la producción agropecuaria de 1996 se mantuvo prácticamente sin cambios, pero con resultados diversos en las distintas repúblicas. En particular, la producción aumentó un 3,8 por ciento en la Federación de Rusia y un 1,5 por ciento en Kazakstán. En ambos casos, se trata del primer año de aumento de la producción agrícola total desde el comienzo del proceso de reforma. En Ucrania, por el contrario, la producción descendió otro 1,1 por ciento, lo que confirmó la tendencia descendente, aunque a un ritmo inferior al de años anteriores.

• En lo que respecta a las regiones integradas por países en desarrollo, uno de los rasgos más alentadores de 1996 fue la positiva evolución del Africa subsahariana, donde se estima que el total de la producción agrícola y ganadera aumentó un 4,2 por ciento, frente al 3 por ciento de 1995 y el 2,3 por ciento de 1994. La inmensa mayoría de los países de la región participó en mayor o menor medida en el crecimiento de la producción. Se registraron fuertes tasas de crecimiento en Angola (+9), Mauritania (+9), Mozambique (+16), Sudán (+11) y Etiopía (+7). Todavía más elevadas fueron las tasas de crecimiento porcentual de varios países del Africa austral, en particular Lesotho (+22), Swazilandia (+11), Zambia (+18) Botswana (+16), Malawi (+7) y Zimbabwe (+42), ya que las mejores condiciones atmosféricas hicieron posible una recuperación tras la grave escasez del año anterior.

• En Asia y el Pacífico, el crecimiento de la producción se desaceleró considerablemente en 1996, situándose en torno al 2,4 por ciento, mientras que en los años anteriores se habían registrado tasas de aproximadamente el 6 por ciento. La desaceleración se debió a los resultados menos brillantes de este sector en China, donde el crecimiento de la agricultura y la ganadería fue del 3,4 por ciento, el más bajo desde 1989. En la India, el crecimiento de la producción bajó también a sólo un 0,5 por ciento, nivel muy inferior al de los años precedentes. Los resultados fueron decepcionantes en Filipinas, donde la producción agropecuaria prácticamente se estancó, y en el Pakistán, donde disminuyó de hecho después de varios años de continuada expansión. Por el contrario, los resultados fueron en general positivos en Indonesia, Camboya, Malasia, Tailandia, Viet Nam y, en particular, Myanmar, donde la producción aumentó más del 9 por ciento. En las Islas del Pacífico, la producción registró una ligera expansión, reflejando crecimientos modestos en Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón y manteniéndose en niveles generalmente sin variación en Samoa.

• En América Latina y el Caribe, el crecimiento de la producción agropecuaria se desaceleró algo en 1996, stiuándose en un 3,2 por ciento, frente al 4,4 por ciento de 1995 y el 4,9 por ciento de 1994. No obstante, el ritmo de crecimiento de la producción se mantuvo por encima del crecimiento demográfico de la región, lo que significa un aumento de la producción agrícola per cápita por tercer año consecutivo y confirma la tendencia hacia la recuperación del sector en el plano regional después de un prolongado estancamiento de la producción per cápita durante los años ochenta y noventa. Entre los grandes países de la región, las estimaciones preliminares apuntan a un descenso de la producción de 1996 únicamente en Colombia y Venezuela. Según las estimaciones, la producción ha aumentado, tanto en cifras absolutas como per cápita, en Brasil, México, Argentina, Perú, Chile, Cuba y Ecuador. En la subregión del Caribe se observaron modestos incrementos de la producción: en Cuba, Bahamas y Haití hubo aumentos de la producción –en este último país éstos constituyeron sólo una recuperación parcial de la baja registrada en 1995–, mientras que en Trinidad y Tabago la producción cayó por segundo año consecutivo, aunque de forma menos pronunciada que en 1995.

• En el Cercano Oriente y Africa del Norte, la producción agropecuaria se recuperó tras los mediocres resultados de los años anteriores, creciendo un 5,1 por ciento en el conjunto de la región. El fuerte ritmo de expansión general se puede atribuir en buena parte a la mejoría de las condiciones agrícolas en los países del Magreb, sobre todo en Marruecos y Túnez, donde la producción creció aproximadamente un 50 por ciento, lo que compensó con creces la escasez causada por la sequía en 1995. Se registró también un aumento muy considerable (12 por ciento) de la producción en Argelia, tras el crecimiento del 15 por ciento de 1995. La producción creció también fuertemente en la República Arabe Siria (8 por ciento), donde continuó la tendencia ascendente de los dos años anteriores, y en Jordania (9 por ciento). En la República Islámica del Irán y en Turquía, la producción de 1996 tuvo un crecimiento modesto, del 1,9 y el 1,2 por ciento, respectivamente, mientras que la producción se mantuvo estancada en Egipto, tras el firme crecimiento del 7,4 por ciento registrado en 1995. En el Iraq, la producción agropecuaria continuó el descenso de los dos años anteriores, contrayéndose aproximadamente otro 3,6 por ciento.

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2. SITUACIONES DE ESCASEZ Y URGENCIAS ALIMENTARIAS

• No menos de 29 países de todo el mundo están atravesando ahora una situación de escasez alimentaria que requiere asistencia alimentaria excepcional o de urgencia. Más de la mitad de esos países se encuentran en Africa.

• En el Africa subsahariana, aunque la producción se recuperó en varios lugares de la región en 1996, continúa siendo necesaria asistencia de emergencia en gran escala para los millones de personas afectadas por catástrofes naturales o de origen humano.

• En el Africa oriental, a pesar de una aceptable producción de cereales en la campaña principal de 1996, son muy numerosas las personas que sufren situaciones de grave escasez alimentaria debido a la pérdida de la cosecha secundaria de la campaña agrícola. Fue necesaria la asistencia alimentaria de urgencia en Kenya oriental y nororiental, en las regiones meridionales de economía pastoral de Etiopía, en el norte de la República Unida de Tanzanía, en el este de Uganda y en Somalia. También fue necesaria la asistencia alimentaria de urgencia en Eritrea, donde la producción de cereales de 1996 fue un 29 por ciento inferior a lo normal. En Burundi, a pesar de la reciente mitigación parcial del embargo económico, el suministro de la mayor parte de los alimentos continuó siendo escaso. En Rwanda, el enorme número de refugiados repatriados y el considerable deterioro de la seguridad en las zonas que limitan con la República Democrática del Congo (ex Zaire) han deteriorado la situación alimentaria, ya precaria, del país. En el Sudán, a pesar de una situación en general satisfactoria en lo que se refiere al suministro de alimentos, varias zonas de los estados de Darfur y Kordofan, donde las cosechas de cereales disminuyeron por segundo año consecutivo, fueron objeto de atenta supervisión y hubo que elaborar planes de reserva para la prestación de asistencia alimentaria. Además, se necesitó ayuda alimentaria en los estados del sur castigados por la prolongada guerra civil.

• En el Africa occidental, a pesar de que las cosechas de 1996 en los principales países productores fueron superiores a lo normal, se señalaron problemas de suministro de alimentos en varios lugares de Chad, Mauritania y el Níger, debido a las malas cosechas registradas en algunas zonas concretas y a la falta de ingresos. La estación de lluvias de 1997 comenzó a tiempo e incluso se adelantó en el Sahel occidental. Tras varios años de enfrentamientos civiles en Liberia, la situación del suministro de alimentos siguió siendo precaria, mientras que en Sierra Leona las condiciones se han deteriorado significativamente tras las recientes agitaciones. En ambos países continuó siendo necesaria la ayuda alimentaria.

• En el Africa central, la situación alimentaria continuó siendo difícil en la parte oriental de la República Democrática del Congo. Decenas de miles de refugiados rwandeses estuvieron expuestos al hambre en esta región; su repatriación en Rwanda tuvo lugar con ayuda de organismos de socorro. Los disturbios civiles del Congo influyeron en la situación del suministro de alimentos en Brazzaville y en la de los refugiados que vienen de la República Democrática del Congo.

• En el Africa austral, la cosecha de cereales de 1997 será, según las previsiones, muy inferior a la del año anterior, pero próxima a los niveles medios. No obstante, se necesitará considerable ayuda alimentaria en Angola y Lesotho, donde la producción se vio gravemente afectada por unas precipitaciones inferiores a lo normal y la reducción de la superficie cultivada. En Mozambique, a pesar de un aumento del 11 por ciento de la producción de cereales secundarios, se necesitó asistencia alimentaria inmediata para aproximadamente 172 000 personas, sobre todo en las regiones del centro, que perdieron sus cosechas como consecuencia de las inundaciones.

• En lo que se refiere a otros lugares del mundo, las actividades agrícolas continuaron encontrando obstáculos en todo Afganistán como consecuencia de la escasez de insumos agrícolas, los daños sufridos por el sistema de riego y la situación de inseguridad. Las personas desplazadas e indigentes continuarán necesitando asistencia alimentaria durante algún tiempo. En Iraq, las cosechas de invierno de 1997 se estimaron como las más pobres desde 1991 debido a la escasez de las precipitaciones registradas en todas las partes del país, así como a la escasez de insumos y a las infestaciones de plagas. Según las previsiones, la situación alimentaria mejorará como consecuencia de la aplicación del acuerdo de petróleo por alimentos, pero se necesita todavía más asistencia.

• En la República Popular Democrática de Corea, la situación alimentaria continuó deteriorándose y las perspectivas para 1997 parecen sombrías. Tras las graves inundaciones sufridas en dos años consecutivos, los suministros internos de arroz y maíz se habían agotado y se necesitaron con urgencia enormes importaciones de alimentos (también en forma de asistencia alimentaria) para evitar sufrimientos humanos. En Mongolia, la producción de cereales (trigo, sobre todo) disminuyó en 1996 por quinto año consecutivo como consecuencia de unas precipitaciones insuficientes y de la persistencia de los problemas causados en el sector por la transición económica y las reformas del mercado. La disminución de los suministros internos de cereales y la limitada capacidad del país de importarlos en cantidades suficientes han provocado un nuevo deterioro de la seguridad alimentaria en el país.

• En Laos, las escasas e irregulares precipitaciones de junio y julio de 1996 retrasaron el trasplante del arroz, lo que perjudicó el crecimiento de la cosecha, al mismo tiempo que los tifones causaron grandes inundaciones en importantes zonas productoras situadas en las tierras bajas del centro y del sur del país. Se necesitó asistencia alimentaria de emergencia para atender las necesidades de 420 000 de las personas más vulnerables afectadas por las inundaciones. En Sri Lanka, las precipitaciones caídas durante la campaña maha de 1996/97 fueron escasas e irregulares. En consecuencia, la superficie cultivada fue tan pequeña como la de 1995, reducida por la sequía. Parte de la población del norte no ha podido tampoco practicar la agricultura en condiciones normales debido a los disturbios civiles y a la sequía.

• En Haití, a pesar de que la situación del suministro de alimentos mejoró en la mayor parte del país, se registraron graves problemas alimentarios en el departamento noroccidental, donde casi el 70 por ciento de las cosechas se perdieron como consecuencia de la prolongada sequía, cuyos efectos castigaron a 120 000 personas. Se necesitó asistencia alimentaria para unas 350 000 personas en todo el país.

• En Bosnia y Herzegovina, aunque la situación del suministro de alimentos ha mejorado con la interrupción de las hostilidades y la progresiva normalización de las actividades económicas y comerciales, el bajo poder adquisitivo continúa siendo un problema para el acceso a los alimentos. Las necesidades de ayuda alimentaria en 1997/78 se estiman en 119 000 toneladas. En Armenia y Georgia, la situación del suministro de alimentos continuó mejorando gracias al mayor rendimiento de los cultivos como consecuencia de las abundantes precipitaciones de primavera, el mayor uso de fertilizantes y la mayor disponibilidad de combustible. No obstante, se necesitó ayuda alimentaria de urgencia para las poblaciones vulnerables. En Azerbaiyán, se prevé cierta recuperación de la producción de alimentos en 1997 pero muchas personas vulnerables seguían necesitando asistencia alimentaria orientada a ellas específicamente. En Tayikistán, la situación alimentaria continuó siendo precaria, y más de 600 000 personas carecían aún de asistencia de socorro.

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3. SITUACION Y PERSPECTIVAS DEL SUMINISTRO DE CEREALES

• La producción mundial de cereales en 1996 se estima en 1 873 millones de toneladas (incluido el arroz elaborado), aproximadamente un 8,5 por ciento más que en 1995 y por encima de la tendencia. El mayor volumen de la cosecha de cereales secundarios, sobre todo en los Estados Unidos, explica en buena parte ese aumento, aunque la producción de trigo y la de arroz crecieron en forma significativa. La producción mundial de trigo aumentó casi un 8 por ciento gracias a las excelentes cosechas recogidas en los grandes países exportadores y a las buenas cosechas conseguidas también en los países en desarrollo. La producción de arroz alcanzó en 1996 un volumen récord.

• Las existencias mundiales de cereales en las campañas finalizadas en 1997 alcanzarán, según las previsiones, un total de 281 millones de toneladas, es decir, un 9 por ciento más que su reducido volumen inicial. El volumen conjunto de los remanentes de cereales de los grandes exportadores aumentará por primera vez en tres años, y llegará a representar casi el 36 por ciento del total mundial, frente al 28 por ciento del comienzo de la campaña. En términos globales, la relación entre existencias al comienzo de la campaña y la utilización prevista en 1997/98 es de poco más del 15 por ciento, lo que representa una mejora con respecto al 14 por ciento de la campaña anterior pero se encuentra todavía por debajo del 17-18 por ciento que la FAO considera que es el mínimo necesario para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial.

• Las perspectivas iniciales de las cosechas de cereales de 1997 apuntan a una producción que será de nuevo superior a la tendencia y alcanzará los 1 887 millones de toneladas (incluido el arroz elaborado). Según las previsiones, la producción de trigo alcanzará un volumen de 593 millones de toneladas, marginalmente inferior al del año anterior, pero por encima de la tendencia por segundo año consecutivo. La producción crecerá en la mayor parte de los países de Asia, Europa y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), pero retrocederá algo en América del Norte y del Sur, Africa del Norte y, en particular, Australia, después de la cosecha récord del año anterior. La producción mundial de cereales secundarios en 1997 se mantendrá por encima de la tendencia con respecto a la del año pasado, que fue a su vez superior a lo normal, y alcanzará un volumen de 911 millones de toneladas. El grueso de ese aumento tendrá lugar en América del Norte y del Sur, pero también en la CEI, donde la producción se recuperará de los bajos niveles del año pasado. En lo tocante al arroz, suponiendo que las condiciones vegetativas sean tan favorables como el año pasado, la producción de arroz podría ser de unos 562 millones de toneladas (377 millones de toneladas de arroz elaborado), casi igual que la del año anterior.

• Si se confirman los actuales pronósticos, la producción de cereales será suficiente para atender las necesidades de consumo previstas en 1997/98 y deberá permitir una modesta reposición de las existencias de cereales por segundo año consecutivo, tras la fuerte reducción de 1995/96. No obstante, el coeficiente mundial previsto reservas-utilización quizá sólo llegue al 16 por ciento, lo que significa que sería inferior al nivel mínimo que la FAO considera necesario para garantizar la seguridad alimentaria. En el mercado mundial de cereales se prevé una reducción de la oferta sobre todo en el caso del trigo, cuyas existencias finales en 1997/98 continuarán siendo bajas. Por el contrario, los remanentes de cereales secundarios continuarán creciendo de forma significativa, sobre todo en los grandes países exportadores. No obstante, ese resultado dependerá en gran parte de la evolución de los precios de los cereales secundarios durante la próxima campaña, pues una caída de los precios podría desencadenar una utilización más intensiva de los piensos y hacer que la utilización crezca más rápidamente de lo previsto en la actualidad, lo que obligaría a introducir el correspondiente ajuste a la baja en las existencias.

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4. ASISTENCIA EXTERIOR A LA AGRICULTURA

• El total de los compromisos efectuados por donantes multilaterales con destino a la agricultura (entendida en sentido amplio) ascendió en 1995 a 10 312 millones de dólares EE.UU., cifra ligeramente inferior a los 10 345 millones de dólares alcanzados en 1994. No obstante, en cifras reales, esa cantidad representó un descenso del 8,6 por ciento, lo que confirma la tendencia descendente global de la asistencia externa a la agricultura. De hecho, si se expresa en precios de 1990, el total de la asistencia disminuyó un 21,2 por ciento, habiendo pasado de 12 113 millones de dólares en 1991 a 9 549 millones en 1995. La parte de la asistencia externa a la agricultura en el total del financiamiento del desarrollo ha bajado desde el 13 por ciento de 1990 a aproximadamente el 10 por ciento en los últimos años.

• A diferencia de 1994, en que se registró un descenso de los compromisos bilaterales y un aumento de los multilaterales, la disminución total de 1995 se debió sobre todo a la contracción de las contribuciones multilaterales. Los compromisos del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) bajaron un 36 por ciento y los de los bancos de desarrollo de Asia y Africa nada menos que el 60 por ciento, en cifras reales. En cambio, el volumen de compromisos, en cifras reales, del Banco Mundial se mantuvo prácticamente estable. Los compromisos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) pasaron de 2 016 millones de dólares a 2 281 millones, lo que representa aproximadamente un crecimiento del 4 por ciento en términos reales, mientras que los de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) subieron de 1 472 millones de dólares a 1 545 millones, pero disminuyeron casi un 4 por ciento en cifras reales. Los compromisos globales del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la FAO y el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAI) subieron de 656 millones a 647 millones; no obstante, en cifras reales ello representó un descenso. Después de la fuerte caída de la asistencia en 1994, la asistencia multilateral de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) subió significativamente, pasando de 45 millones a 161 millones.

• El total de los compromisos bilaterales ascendió de 3 792 millones en 1994 a 4 515 millones en 1995, lo que representa un aumento real del 9,2 por ciento. La mitad del total de los compromisos bilaterales efectuados en 1995 provino del Japón, principal fuente de asistencia bilateral entre los miembros del Comité de Asistencia al Desarrollo (CAD). Los compromisos del Japón fueron un 48 por ciento más elevados que el año anterior. Entre los países miembros del CAD, en 1995 el segundo donante fue Alemania, seguido de los Países Bajos, los Estados Unidos y Francia.

• Si bien la parte de los compromisos en condiciones favorables en el total de los compromisos con destino a la agricultura se mantuvo más o menos constante en niveles próximos al 73 por ciento entre 1994 y 1995, el volumen de las donaciones aumentó ligeramente, pasando de 4 461 millones a 5 044 millones de dólares. Prácticamente toda la asistencia bilateral (95 a 97 por ciento) se encauza a través de donaciones. El elemento de donación de los compromisos multilaterales ha aumentado ligeramente, pasando del 10 por ciento en 1991 al 12 por ciento en 1995.

• En lo que se refiere a 1996 sólo hay información disponible sobre los préstamos otorgados al sector agrícola por el BIRF y la AIF. Según el Informe anual del Banco Mundial de 1996, en 1996 se destinaron 2 577 millones de dólares al desarrollo de la agricultura, mientras que en el 1995 el total fue de 2 752 millones. Esa caída se observó en la asistencia tanto del BIRF como de la AIF.

• En cuanto a las esferas a las que se canalizó la asistencia, cabe señalar un fuerte aumento en los compromisos para la ordenación del medio ambiente, que pasaron de 139 millones de dólares en 1994 a 1 465 millones en 1995, y otro tanto ocurrió con los compromisos para desarrollo rural, que ascendieron de 875 millones en 1994 a 1 678 millones en 1995.

• Por lo que se refiere a la distribución regional de la asistencia, la parte principal de los compromisos se destinó a Africa y Asia, pero su nivel fue inferior al del año anterior. En América Latina y los países en transición, por el contrario, la asistencia aumentó con relación al año anterior. De hecho, la parte del total de la asistencia externa a la agricultura en los países en transición ha crecido de forma constante durante los cinco últimos años, habiendo pasado del 1,4 por ciento del total de esa asistencia en 1991 al 5 por ciento en 1995. No obstante, en cifras per cápita (con respecto a la población rural y a la población agrícola), la disponibilidad de asistencia más elevada correspondió a América Latina, seguida de Africa y Asia.

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5. CORRIENTES DE AYUDA ALIMENTARIA

• El volumen total de cereales enviados en 1996/97 (julio/junio) como ayuda alimentaria de emergencia o en el marco de programas y proyectos será de 7,5 millones de toneladas, es decir, aproximadamente el mismo que en 1995/96 y más de 2 millones de toneladas por encima de los compromisos mínimos de 5,35 millones de toneladas convenidos en el marco de la Convención sobre la ayuda alimentaria (CAA) de 1995. El total de los envíos de cereales a países de bajos ingresos con déficit de alimentos (PBIDA) en 1996/97 alcanzará probablemente los 5,9 millones de toneladas, volumen casi igual al de 1995/96. De ese total, 2,5 millones de toneladas se destinarán a los PBIDA del Africa subsahariana.

• Los envíos mundiales de ayuda alimentaria en productos distintos de los cereales bajaron en 1995 (enero-diciembre) a aproximadamente 1,2 millones de toneladas, 460 000 toneladas (es decir, un 28 por ciento) menos que en 1994. La reducción de los envíos de legumbres y aceites vegetales explicó la mayor parte de ese descenso. El grueso de esa disminución tuvo lugar en Africa y en los países de Europa oriental y la CEI.

• La contribuciones a la RAIE, administrada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), bajaron en 1996 a 849 000 toneladas de cereales, frente a las 908 000 toneladas de 1995. Las contribuciones disminuyeron también en el caso de los envíos de otros productos, que pasaron de 238 000 toneladas en 1995 a 198 000 toneladas. Además, las contribuciones para situaciones prolongadas de refugiados en 1996, también bajo la dirección del PMA, ascendieron a 495 000 toneladas de cereales y 85 000 toneladas de otros productos, frente a 535 000 y 58 000 toneladas, respectivamente, en 1995. Al 31 de diciembre de 1996, las promesas efectuadas con destino a los recursos ordinarios del PMA, que representan el 98 por ciento del total de las entregas de ayuda alimentaria a través de cauces multilaterales, ascendía a 840 millones de dólares para el bienio 1995-96, lo que representa el 56 por ciento del objetivo de 1 500 millones de dólares EE.UU. Del monto total prometido, 576 millones de dólares eran en productos y 264 millones en efectivo.

• En cuanto a la orientación futura del programa de ayuda alimentaria de los Estados Unidos, principal donante mundial, las propuestas facilitadas en febrero de 1997 en relación con el ejercicio económico de 1998 (octubre/septiembre) revelan un recorte de los fondos con destino al programa Alimentos para la Paz por un monto de 117 millones de dólares, con lo que se situarían en 990 millones de dólares. La reducción corresponderá en su totalidad al Título I, el programa de ventas en condiciones favorables, cuyo objetivo sería de 123 millones de dólares frente a los 240 millones inicialmente asignados para el ejercicio económico de 1997.

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6. PRECIOS AGRICOLAS INTERNACIONALES

• En junio de 1997, los precios internacionales del trigo y el maíz habían descendido un 32 y un 48 por ciento, respectivamente, con respecto de los promedios alcanzados en julio de 1996, caída que se debió en gran parte al aumento general de la producción, también en los grandes países importadores. En lo que respecta a las previsiones sobre la campaña de comercialización de 1997/98, en ausencia de un aumento significativo de la demanda de importaciones, los precios del trigo se mantendrán bajo presión y se mostrarán más inestables en la segunda mitad de la campaña debido al volumen relativamente pequeño de las reservas, situación que coincidiría con la de la campaña de 1996/97. Los precios del maíz de la próxima campaña también pueden registrar una presión a la baja, debido a que la demanda en los mercados internacionales crecerá lentamente, según las previsiones, mientras las existencias de los mayores exportadores en especial los Estados Unidos sigan siendo abundantes.

• Los precios mundiales del arroz en los seis primeros meses de 1997 fueron relativamente débiles en comparación con los altos precios vigentes en el mismo período de 1996. El descenso de los precios fue consecuencia de un debilitamiento general de la demanda mundial de importaciones después de dos años de intensos intercambios. En lo que se refiere al arroz de mejor calidad, el precio medio del arroz Tailandia 100 por ciento de segunda categoría fue de 336 dólares EE.UU. por tonelada en junio de 1997, frente a los 363 dólares en junio de 1996, mientras que el arroz de grano quebrado, como el Tailandia A1 Superior, fue aproximadamente 17 dólares por tonelada inferior al de un año antes.

• El descenso de los precios de los aceites y grasas se aceleró durante la campaña de comercialización de 1995/96: el precio mensual medio de la FAO de las grasas y aceites comestibles y para saponificación bajó casi un 10 por ciento con respecto al de la campaña anterior. No obstante, los precios continuaron siendo bastante elevados en comparación con los habituales en el pasado. La recuperación de las existencias y una buena cosecha de semillas oleaginosas fueron los principales factores de ese descenso, a pesar del aumento continuado de los precios de los ácidos láuricos (coco y almendra de palma) a lo largo de toda la campaña , debido a la escasez de suministros. La caída de los precios se ha desacelerado notablemente desde el comienzo de la campaña de 1996/97, habiéndose situado en un 4 por ciento con respecto al mismo período de la campaña anterior. Además, desde comienzos de 1997, los precios de los aceites fluidos se han fortalecido algo, debido a la recuperación de la demanda en determinados mercados. Esa tendencia ascendente se mantendrá, probablemente, hasta el final de la actual campaña, aunque no lo bastante para que se pueda registrar un aumento significativo en el conjunto de la campaña en comparación con 1995/96.

• Una característica singular de las dos últimas campañas ha sido el hecho de que los movimientos de los precios internacionales de las tortas y harinas oleaginosas han mostrado una tendencia contraria a la de los aceites y grasas. Por ello, la caída de la producción mundial, unida a la evolución ascendente de la demanda mundial de tortas y harinas oleaginosas, fue la causa primordial que desencadenó una considerable reducción de las existencias durante la campaña de 1995/96 y dio lugar a un fuerte aumento de los precios de esos productos (aproximadamente un 38 por ciento con respecto a los de 1994/95). No obstante, el rápido crecimiento de los precios mensuales medios de las harinas parece haberse moderado de forma apreciable desde el comienzo de esta campaña como consecuencia de la respuesta de los suministros observada en la mayor parte de los países que producen semillas oleaginosas con abundante contenido de harinas. Entre octubre de 1996 y mayo de 1997 los precios de las harinas subieron un 14 por ciento con respecto a los del mismo período de 1995/96. Aunque es probable que la demanda de productos pecuarios en las economías de países en desarrollo de rápido crecimiento continúe aumentando, la presión sobre los precios de las harinas se mitigará algo, al menos hasta el final de la campaña, debido a la cosecha de soja del hemisferio sur. No obstante, a pesar de esos acontecimientos no es probable que los precios de la harina en el conjunto de la campaña de 1996/97 sean inferiores a los de 1995/96.

• Debido a las buenas cosechas y al crecimiento de las existencias, los precios mundiales del azúcar se han visto sometidos a una presión a la baja desde comienzos de 1995, año en que el precio del Convenio Internacional del Azúcar (CIA) alcanzó un máximo de 13,3 centavos de dólar por libra. El precio bajó fuertemente y en abril de 1996 era de 10,5 centavos de dólar por libra, el nivel más bajo de los dos últimos años; tras una ligera recuperación a mediados de año, se debilitó de nuevo en octubre y noviembre, meses en que comenzó a observarse un excedente mayor de lo previsto. No obstante parece que el descenso de los precios del mercado mundial durante 1995/96 habría sido mayor si no se hubieran dado dos factores: los suministros de azúcar blanco de alta calidad, particularmente de la CE, continuaron siendo escasos, y una parte considerable del excedente de la India se orientó hacia la reposición de existencias más que a la exportación. Según las estimaciones, la producción mundial de azúcar en 1996/97 será de 122,5 millones de toneladas (valor bruto), ligeramente inferior al récord de 122,9 millones de toneladas logrado en 1995/96. No obstante, la producción de 1996/97 daría lugar a un excedente, pues no se prevé un aumento significativo del consumo y, por consiguiente, los precios seguirán sometidos a presión en 1997. El precio medio del CIA, en julio de 1997, fue de 11,08 centavos de dólar por libra comparado con 12,81 centavos 12 meses antes.

• Los precios del café continuaron su tendencia descendente en 1996 a pesar de los esfuerzos desplegados por los productores para mantener firmes los precios del mercado instituyendo un plan de retención de exportaciones. En julio de 1995, la Asociación de Países Productores de Café (APPC) decidió limitar sus exportaciones de café verde a 3,6 millones de toneladas entre mediados de 1995 y mediados de 1996, lo que representaría un 8 por ciento menos que en los 12 meses anteriores. No obstante, no se consiguió el objetivo previsto, a saber, elevar los precios a 180 centavos por libra en el mercado de futuros de Nueva York, aunque sin ese plan de retención es posible que los precios hubieran descendido todavía más. Dado que la APPC se esfuerza por situar los suministros en niveles más en consonancia con el consumo, los precios deberán consolidarse gradualmente durante 1997. Además, la probable escasez en el Brasil como consecuencia de los daños causados por las heladas contribuyó al fortalecimiento de los precios a comienzos de 1997. A pesar de que los precios bajaron algo posteriormente, las cotizaciones de mediados de año eran aún un 50 por ciento más altas que el promedio de 1996.

• Los precios mundiales del cacao se mantuvieron relativamente firmes en 1996, y el precio diario de la ICCO al final del tercer trimestre era de 68 centavos de dólar EE.UU. por libra, 5 centavos más que en el período correspondiente de 1995 y notablemente mayor que a comienzos de los años noventa, en que el promedio fue de 52 centavos por libra. En julio de 1997, los precios llegaron al nivel máximo de 77,10 centavos por libra, situándose el promedio de los siete primeros meses de 1997 en 70,34 centavos por libra. Así pues, los precios del cacao han mantenido una tendencia constante al alza desde la entrada en vigor del nuevo Convenio Internacional del Cacao de 1993. El consumo mundial de cacao, medido en función del volumen de la molturación de cacao en grano, creció en 1995/96 un 6 por ciento, alcanzando los 2,7 millones de toneladas, la tasa de crecimiento anual más elevada de los diez últimos años. Todos los grandes países consumidores registraron aumentos, sobre todo los Países Bajos y los Estados Unidos. No obstante, las perspectivas apuntan a un descenso del ritmo de crecimiento en 1996/97, en respuesta a la subida de los precios.

• Los precios del mercado mundial del té se reforzaron considerablemente en 1996; el promedio de todos los tipos de té en Londres fue de 1,76 dólares por kg, es decir, 8 centavos de dólar por encima del nivel de 1995, debido sobre todo a la mayor demanda de la Federación de Rusia. Los precios continuaron aumentando en los cinco primeros meses de 1997, alcanzando los 2 271 dólares por tonelada en abril y los 2 274 dólares por tonelada en mayo, lo que reflejaba las mermas de la producción, especialmente en Kenya y Sri Lanka. Se registraron correcciones en junio y julio de 1997 cuando los precios cayeron a 2 080 y 1 943 dólares por tonelada, respectivamente. A pesar de que se prevé que los precios mundiales se mantengan relativamente altos durante el resto del año, es probable que después de 1997 presenten nuevamente un carácter vulnerable a la presión a la baja, debido al lento crecimiento de la demanda en los países importadores y al fuerte potencial de oferta en los principales países exportadores.

• Los precios mundiales del algodón (índice «A» Cotlook) en julio de 1997 eran 1,5 centavos por libra más bajos que el precio medio de 1996 (80,5 centavos de dólar por libra), es decir, notablemente más bajos que los máximos de más de 110 centavos por libra alcanzados a comienzos de 1995. El Comité Consultivo Internacional del Algodón (CCIA) prevé que, como consecuencia de la caída de los precios, la producción de 1996/97 se contraerá en más de 1 millón de toneladas situándose en 19,1 millones de toneladas. Se espera que el consumo aumente en unas 500 000 toneladas alcanzando 19 millones de toneladas. Dado que la producción y el consumo mundiales son casi equivalentes, las existencias al final de la campaña de 1996/97 (al 31 de julio de 1997) se mantendrán prácticamente sin cambios, en torno a los 9 millones de toneladas. El volumen del comercio mundial bajará de 6 millones de toneladas en 1995/96 a 5,8 millones de toneladas en 1996/97. China continúa desempeñando un papel fundamental en el comercio mundial del algodón. El CCIA estima que, a pesar de una marcada caída de la producción y un pequeño aumento del consumo en 1996/97, las importaciones de China disminuirán al reducirse las existencias. Este debilitamiento de la demanda en los mercados mundiales es uno de los factores determinantes del descenso de los precios en 1996/97. Para 1997/98 se pronostican ulteriores incrementos tanto en la producción como en el consumo.

Ilustración 6

7. PESCA: CAPTURAS, DESTINO Y COMERCIO

• Los suministros de pescado han crecido rápidamente en los últimos años, habiendo alcanzado un total de 110,5 millones de toneladas in 1994 y un nuevo máximo estimado de 112,9 millones de toneladas en 1995, último año sobre el que se dispone de información completa. El aumento se debió sobre todo a la persistencia de un crecimiento rápido de la producción acuícola, en particular en China, y a una rápida expansión de las capturas de poblaciones pelágicas sometidas a fuertes altibajos en aguas situadas frente a la costa occidental de América del Sur. En consecuencia, tanto la producción de harina de pescado como los suministros de pescado para el consumo humano han alcanzado niveles sin precedentes.

• El total de la producción pesquera de los países en desarrollo continuó creciendo en 1995, aunque con un ritmo (2,6 por ciento) inferior al de los años anteriores. El aumento acumulado de la producción de los países en desarrollo en los cinco años comprendidos entre 1990 y 1995 ascendió al 39 por ciento, mientras que la producción de los países desarrollados se contrajo un 18 por ciento en el mismo período. En términos generales, la parte de los países en desarrollo en el total de la producción pesquera pasó del 58 por ciento en 1990 al 70 por ciento en 1995.

• En 1995 el total de los desembarques procedentes de la pesca de captura se mantuvo, según las estimaciones, en aproximadamente 92 millones de toneladas, el mismo nivel de 1994. Las cifras provisionales sobre la acuicultura marina y continental revelan un aumento estimado desde 18,4 millones de toneladas en 1994 hasta 20,9 millones de toneladas en 1995.

• El rápido crecimiento de la producción acuícola es resultado de la expansión de la producción de especies de carpa, sobre todo en Asia. Cinco países asiáticos (China, Filipinas, India, Japón y la República de Corea) representaron el 80 por ciento del volumen de la producción acuícola en 1995. En 1994, las carpas constituyeron casi la mitad del volumen total de los productos acuáticos cultivados (excluidas las plantas acuáticas). Aun cuando el pescado y los moluscos o crustáceos contribuyen en forma significativa a la producción pesquera nacional, en la mayor parte de los países la acuicultura está dominada por unas pocas especies.

• De la cifra preliminar de 112,9 millones de toneladas del total de la producción pesquera de 1995, se estima que aproximadamente 31,8 millones de toneladas se destinaron a la fabricación de harina y extracción de aceite. El volumen del pescado disponible para consumo humano directo en 1995 fue de 81,1 millones de toneladas, 5,3 millones de toneladas más que 1994, lo que representa un aumento mayor que el crecimiento demográfico estimado en el mismo año. Por ello, la disponibilidad media anual de pescado per cápita para fines alimentarios ascendió a 14,3 kg.

• El valor del comercio pesquero internacional continúa en aumento. En 1985, el valor de las exportaciones internacionales de pescado fue de 17 000 millones de dólares; en 1990, había subido a 35 700 millones, y en 1994 había alcanzado los 47 400 millones. El crecimiento del volumen del comercio internacional en 1994 estuvo asociado al mayor comercio de productos de escaso valor, como la harina de pescado, lo que significa que el valor de las exportaciones creció menos que el volumen. Según cifras preliminares para 1995, el valor del comercio ascendió a 51 700 millones de dólares EE.UU., debido a la subida de los precios.

• Los países desarrollados representaron aproximadamente el 85 por ciento del valor total de las importaciones de pescado en 1995. El Japón continuó siendo el mayor importador mundial de productos pesqueros, representando cerca del 30 por ciento del total mundial. En 1995 aumentaron las importaciones de los tres grandes importadores mundiales (Japón, la Unión Europea y los Estados Unidos).

• Para muchos países en desarrollo el pescado representa una importante fuente de divisas. El crecimiento de los ingresos netos de divisas conseguidos por los países en desarrollo –calculados deduciendo el valor de sus importaciones del de sus exportaciones– es considerable. Dichos ingresos netos subieron desde 5 100 millones de dólares en 1985 a 16 000 millones en 1994 y a 18 400 millones en 1995.

Ilustración 7

8. PRODUCCION Y COMERCIO FORESTALES

• En el año 1996 se produjo la interrupción de una larga tendencia ascendente de la producción mundial de papel y cartón. La producción mundial de papel había crecido de forma constante, pero a comienzos de 1996 había exceso de suministros de pasta y productos de papel en los grandes mercados, como consecuencia del debilitamiento de la demanda de papel y el aumento de la capacidad industrial de producción. Muchas fábricas de pasta y de papel de América del Norte y de los países escandinavos tuvieron que interrumpir durante algún tiempo la producción para reducir el volumen excepcionalmente elevado de las existencias de pasta y papel. En consecuencia, la producción y las tasas de actividad del sector descendieron rápidamente.

• El descenso de la producción de papel y cartón en 1996 se produjo exclusivamente en los principales países productores desarrollados, y se estima que la producción creció un 8 por ciento en los países en desarrollo. Como en el pasado, los países asiáticos fueron los que conocieron un crecimiento más firme. De hecho, la producción de papel y cartón en la República de Corea creció un 9 por ciento con respecto al año anterior. En Indonesia y Tailandia la capacidad de producción creció notablemente (un 30 y un 15 por ciento, respectivamente).

• Los precios de la pasta y el papel, que habían alcanzado un máximo histórico en octubre de 1995, descendieron fuertemente durante buena parte de 1996. No obstante, hacia fines de 1996 los precios tendieron a estabilizarse en un nivel bajo, debido a que comenzaron a observarse signos de recuperación en los principales mercados del papel. La fuerte caída de los precios de la pasta y el papel tuvo efectos negativos en el valor total del comercio de productos forestales. El valor total de las exportaciones de productos forestales disminuyó, aproximadamente, el 14 por ciento, y el de pasta de madera y productos de papel y cartón un 22 por ciento. Por ejemplo, las importaciones de madera en rollo de coníferas para pasta efectuadas por países escandinavos, que habían crecido fuertemente en los últimos años, descendieron en torno a 2,5 millones de m3, debido a la disminución de las necesidades de fibras de sus fábricas de pasta.

• Según las estimaciones, la producción mundial de madera en rollo en 1996 se ha mantenido en los bajos niveles del año pasado, alcanzando un volumen aproximado de 3 400 millones de m3. La producción de leña, principal componente de madera en rollo y fuente dominante de energía en muchos países en desarrollo, creció un 2 por ciento, impulsada sobre todo por el crecimiento de la población rural en los países en desarrollo. Por el contrario, la producción de madera en rollo disminuyó un 2 por ciento. Los países desarrollados experimentaron un fuerte descenso de la extracción de madera para pasta, que disminuyó un 6 por ciento como consecuencia de la menor demanda de este producto en Europa. Se estima que en los dos principales consumidores europeos de de madera para pasta –Finlandia y Suecia– el consumo descendió casi un 15 por ciento. Los mercados de este producto se mostraron más favorables en América del Norte. La producción mundial de trozas de coníferas siguió la misma tendencia descendente general, aunque la caída fue menos pronunciada. En América del Norte la producción de trozas de coníferas aumentó tras el largo período de descenso provocado por las restricciones a la extracción, pero en Europa la producción disminuyó un 7 por ciento. La constante caída de la producción de trozas de coníferas en la Federación de Rusia parece haberse detenido en 1996.

• La producción de trozas procedentes de países tropicales se mantuvo en los niveles del año anterior. Muchos países tropicales han introducido restricciones a la extracción y prohibiciones a la exportación de trozas, por el deseo de proteger los bosques naturales todavía existentes. Côte d’Ivoire, principal exportador africano de este producto hasta mitad de los años ochenta, volvió a introducir en 1996 su prohibición de exportación de trozas de 35 especies madereras. Ghana introdujo una legislación semejante en 1996. Una excepción notable es la del estado de Sabah, en Malasia, que a finales de 1996 decidió eliminar la prohibición de exportar trozas, lo significa que en 1997 podrían exportarse hasta 2 millones de m3 de este producto.

• La producción mundial de madera aserrada continuó en 1996 su lenta tendencia descendente. Con excepción de América del Norte y, en particular, los Estados Unidos, donde la construcción de viviendas se mantuvo firme, la producción de madera aserrada de coníferas continuó en niveles bajos. La producción de la Federación de Rusia descendió otro 10 por ciento, debido sobre todo a la escasez de capital del sector de las serrerías y a los mayores costos de transporte del abastecimiento de madera desde Siberia. No obstante, a finales de 1996 se observaron señales de recuperación en Europa y el Japón, donde la actividad de construcción creció de forma significativa.

• El comercio de madera aserrada de coníferas, que representa el 85 por ciento del total del comercio de madera aserrada, descendió, según las estimaciones, un 2 por ciento como consecuencia de la debilidad de la demanda en Europa durante buena parte de 1996 causada por el gran volumen de existencias y la competencia de otros productos. El nuevo acuerdo de comercio entre el Canadá y los Estados Unidos, en el que se limitan las exportaciones canadienses de madera de coníferas con destino a los Estados Unidos en régimen de franquicia arancelaria (a no ser que los precios alcancen un nivel determinado), provocó una notable incertidumbre entre los compradores y exportadores en la última parte del año y contribuyó a elevar los precios. El total de las exportaciones canadienses de madera aserrada de coníferas con destino a los Estados Unidos creció en 1996 un 3 por ciento, mientras que los envíos a otros países aumentaron un 1 por ciento.

• Según las estimaciones, la producción de madera aserrada procedente de países tropicales aumentó ligeramente en 1996. De los grandes países productores, sólo el Brasil registró un aumento significativo de la producción. El comercio de madera aserrada procedente de países tropicales continuó descendiendo, debido a que los grandes exportadores prefieren exportar productos más elaborados, como madera contrachapada, chapas, muebles y piezas para muebles. Por ejemplo, las exportaciones de Malasia, principal exportador mundial, disminuyeron en torno al 10 por ciento, mientras que sus exportaciones de muebles de madera crecieron un 30 por ciento. Una excepción notable fueron las exportaciones de madera aserrada de Ghana, que crecieron un 15 por ciento.

• La producción mundial de tableros a base de madera creció más de un 3 por ciento. La demanda de nuevos productos, como los tableros de partículas orientadas y los de fibra de densidad media, se mantuvo fuerte en los grandes mercados, y se registraron nuevos aumentos de la capacidad de producción en los países desarrollados así como en algunos de los países en desarrollo de Asia. La demanda de madera contrachapada de países tropicales se mantuvo firme en Asia. En Indonesia (principal productor mundial) la producción y la exportaciones se vieron obstaculizadas por las dificultades encontradas en el suministro de trozas, mientras que en Malasia la producción y las exportaciones crecieron en forma notable.

• La producción mundial de papel y cartón descendió, según las estimaciones, un 1 por ciento, lo que significó el final de la prolongada tendencia ascendente iniciada en 1982. No obstante, la caída tuvo lugar únicamente en los países desarrollados, donde fue de un 3 por ciento. Registraron descensos todos los grandes productores, con excepción del Japón y los Estados Unidos, donde la producción creció en forma marginal. Los países escandinavos sufrieron especialmente los efectos de la debilidad de la demanda en los grandes mercados europeos. Muchas fábricas de los países escandinavos y de América del Norte tuvieron que interrumpir durante algún tiempo la producción para reducir las considerables existencias de papel. No obstante, en la última parte del año comenzaron a observarse algunos signos de recuperación. Por otra parte, en los países en desarrollo la producción creció un 6 por ciento. Como en el pasado, los países del Lejano Oriente fueron los que disfrutaron del crecimiento más rápido, debido a la fuerte expansión de la capacidad de producción en la región.

Ilustración 8A

Ilustración 8B

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