Página precedenteIndicePágina siguiente


ANÁLISIS MUNDIAL

I. SITUACIÓN ACTUAL DE LA AGRICULTURA: HECHOS Y CIFRAS

1. PRODUCCIÓN AGROPECUARIA

  •  En 1998 la producción mundial agrícola y ganadera creció, según las estimaciones, sólo un 1,1 por ciento, la cifra más baja desde 1993. Este resultado poco favorable se debe en buena medida al descenso de la producción de los países desarrollados, estimado en el 1 por ciento. No obstante, los resultados del conjunto de los países en desarrollo fueron también relativamente decepcionantes durante 1998. Su producción agrícola creció sólo un 2,6 por ciento, es decir, por debajo del nivel ya relativamente modesto del 2,9 por ciento obtenido en 1997, aunque esta desaceleración sigue a una serie de buenos resultados, del orden del 4 al 5 por ciento, obtenidos desde 1993 a 1996.


  • Las estimaciones sobre la producción agrícola en 1999 son todavía provisionales, pero apuntan a una expansión de la producción agrícola y ganadera mundial que fue aproximadamente del mismo orden de magnitud que en 1998, es decir, sólo del 0,9 por ciento. Por otro lado, si bien parece que el comportamiento de los países desarrollados ha mejorado ligeramente en 1999 con relación a 1998, el grupo de los países en desarrollo experimentó una nueva desaceleración del crecimiento de la producción agrícola y ganadera. Si llegara a confirmarse la estimación provisional de una expansión del 1 por ciento en los países en desarrollo, 1999 sería el tercer año consecutivo de desaceleración apreciable, y representaría la tasa de crecimiento más baja de la producción agropecuaria de los países en desarrollo desde 1972.


  • Un factor importante que explica el menor crecimiento de la producción en los países en desarrollo es la evolución negativa de la región en desarrollo del Lejano Oriente y el Pacífico. El crecimiento de la producción en esta región bajó a sólo el 1,8 por ciento en 1998. Las malas condiciones atmosféricas, en particular las lluvias torrenciales caídas entre junio y septiembre en algunos países y las sequías relacionadas con El Niño en otros, fueron los principales factores comunes que contribuyeron al deterioro de los resultados. Según estimaciones provisionales correspondientes a 1999, es posible que el crecimiento de la producción regional haya bajado de nuevo, situándose en sólo un 1,2 por ciento. Esta evolución se debe en gran parte a la situación de China donde, tras seis años consecutivos de crecimiento de la producción a un ritmo del más del 5 por ciento, el aumento de la producción agrícola en 1998 bajó al 3,3 por ciento, ya que las inundaciones en las partes centrales del país afectaron en particular a los cultivos de arroz y de trigo. Las estimaciones provisionales correspondientes a 1999 apuntan a una producción casi estancada, con un crecimiento de la producción de menos del 1 por ciento. En particular, se prevé una reducción de la producción de arroz debida en parte al descenso de los precios de las compras estatales de cereales de calidad inferior y a los daños sufridos por las cosechas como consecuencia de las fuertes precipitaciones de junio y de julio. La India registró una pequeña reducción, de menos del 1 por ciento, de la producción agropecuaria en 1998, mientras que se preveía una modesta recuperación en 1999. Otros grandes países de la región sufrieron o bien un descenso de la producción agropecuaria (Indonesia, Filipinas, la República de Corea, Tailandia, Malasia) o una desaceleración del crecimiento (Bangladesh, Camboya) en 1998. En 1999 se preveía una reanudación del crecimiento de la producción en la mayor parte de esos países, con las excepciones de Indonesia y la República de Corea. Las estimaciones de la producción parecen indicar que Viet Nam será el país con resultados positivos más sólidos en toda la región, con unas tasas de crecimiento de la producción próximas o superiores al 5 por ciento durante los últimos ocho años.


  • Mapa 1: CAMBIOS N LA PRODUCCIÓN AGRICOLA Y GANADRA 1995-1999

  • En América Latina y el Caribe, la producción agropecuaria experimentó también en 1998 una reducción del crecimiento, que se situó en un ritmo estimado del 1,9 por ciento. Esta desaceleración se debe en buena medida a una tasa de expansión inferior a la media en el Brasil, donde las cosechas acusaron los efectos de la sequía en algunas regiones y las lluvias provocaron daños excepcionales, que repercutieron sobre todo en las regiones productoras de trigo. La región andina sufrió varios períodos de sequía, que hicieron que la producción se estancara en algunos países y llegara a descender en otros. Los huracanes George y Mitch provocaron inmensas pérdidas humanas y materiales y causaron también daños en la agricultura de varios países de América Central y el Caribe. Por el contrario, se registró un fuerte crecimiento de producción en la Argentina. Las estimaciones sobre 1999 apuntan a una expansión de la producción agropecuaria sólo ligeramente superior a la de 1998. Si bien los resultados de 1999 deberían mejorar notablemente en el Brasil y el Perú, parece que en la Argentina y Chile los niveles de producción se han estancado o disminuido ligeramente y la tasa de crecimiento parece haberse desacelerado en México.


  • En el África subsahariana, la producción agrícola se recuperó en 1998 tras el pequeño descenso del año anterior, y creció a un ritmo estimado del 4,3 por ciento, debido sobre todo a la fuerte expansión de la producción en Nigeria, tras la contracción de 1997. Se registraron resultados especialmente favorables en Angola, Ghana, Mozambique y Uganda, mientras que en Etiopía, Zambia y Zimbabwe se produjo un descenso, estimado en cifras del orden del 3 al 5 por ciento, y en el Sudán y en la República Democrática del Congo la producción se estancó. Según estimaciones provisionales sobre 1999, es posible que el crecimiento de la producción haya descendido a menos del 2 por ciento; las tasas de crecimiento disminuyeron en los países con mejores resultados en 1998 y la producción llegó incluso a disminuir en Angola, Kenya, la República Unida de Tanzanía y Zimbabwe.


  • En el Cercano Oriente y África del Norte, la producción agropecuaria de 1998 se recuperó del descenso de 1997, y aumentó a un ritmo de más del 8 por ciento. Un factor importante de esta recuperación fue el aumento de la producción en los países de África del Norte -Argelia, Marruecos, y Túnez- que habían sufrido en 1997 un fuerte descenso debido a las malas condiciones atmosféricas. La producción aumentó también en otros países, por ejemplo la República Islámica de Irán, la República Árabe Siria y Turquía.
    En Egipto, por el contrario, la producción agrícola sufrió un ligero descenso. Las estimaciones de 1999 apuntan a otro descenso de la producción agrícola en la región, que según las estimaciones actuales sería del 3 por ciento. Ello se debería sobre todo al fuerte descenso registrado en Marruecos, donde la cosecha de cereales ha disminuido casi a la mitad por la falta de precipitaciones y la disminución de la superficie sembrada, y se estima que la producción disminuirá también en la República Islámica del Irán, Jordania, la República Árabe Siria y Turquía.


  • Las economías en transición experimentaron un descenso del 6 por ciento como consecuencia de una contracción registrada en la Comunidad de Estados Independientes (CEI), donde muchas de las principales zonas productoras sufrieron los graves efectos de la sequía. La producción disminuyó en la Federación de Rusia, Ucrania y Kazajstán. Fuera de la CEI, la producción disminuyó notablemente también en Rumania, mientras que Polonia consiguió un fuerte crecimiento de la misma. Las estimaciones sobre 1999 apuntan a un aumento marginal de la producción en el conjunto de las economías en transición, con un ligero descenso previsto en la Federación de Rusia y Ucrania, una fuerte recuperación en Kazajstán y un crecimiento más moderado en Rumania. Por otro lado, la producción agrícola experimentará cambios sólo relativamente pequeños en el resto de las agrupaciones de países desarrollados en 1998 y 1999, y sólo en América del Norte se conseguirán aumentos de la producción en ambos años.


  • 2. SITUACIONES DE ESCASEZ Y DE EMERGENCIA ALIMENTARIAS

  • Según estimaciones de febrero de 2000, los países que deberían hacer frente a situaciones de emergencia alimentaria eran 32, frente a los 38 estimados en febrero de 1999.


  • En África oriental, se necesitará considerable asistencia alimentaria durante todo el año 2000, sobre todo por las pérdidas de la agricultura y la ganadería debidas a la sequía. La falta de precipitaciones durante varias campañas sucesivas en la mayor parte de las zonas de pastoreo de la subregión ha afectado gravemente a los pastos y al ganado, lo que ha provocado situaciones agudas de escasez y la migración de miles de personas en búsqueda de agua y alimentos. Los enfrentamientos civiles pasados y en curso han provocado también fuertes perturbaciones de la producción y distribución de alimentos en algunos lugares, que han causado a su vez situaciones de escasez alimentaria y desplazamientos masivos de la población. En Somalia, la escasez de precipitaciones durante la campaña Deyr ha agravado también las dificultades de suministro de alimentos en algunas regiones meridionales. En Kenya, se necesita urgentemente asistencia alimentaria para más de 2,7 millones de personas en las llanuras septentrionales y en la provincia nororiental afectadas por la sequía. En Eritrea, casi 600 000 personas afectadas por la guerra con Etiopía y por la sequía necesitan asistencia alimentaria urgente. En Etiopía, la situación del suministro de alimentos es muy difícil para más de 8 millones de personas, incluidas unas 400 000 personas desplazadas por la guerra fronteriza con Eritrea. En el Sudán, a pesar de la situación estable del suministro de alimentos, se necesitan aproximadamente 103 000 toneladas de ayuda alimentaria para unos 2,4 millones de personas afectadas por la sequía y los prolongados enfrentamientos civiles. En la República Unida de Tanzanía, algunas pérdidas localizadas de cosechas han repercutido en miles de personas de varias regiones centrales y lacustres. En Uganda, a pesar de una mejora en la situación del suministro de alimentos en la mayor parte del país, se han registrado graves situaciones de escasez de alimentos en la región oriental de Karamoja, mientras que se está ofreciendo asistencia alimentaria a las personas afectadas por los persistentes levantamientos registrados en el norte y el oeste del país.


  • En África occidental, tras dos cosechas consecutivas superiores a lo normal en 1998 y 1999 en la mayor parte de los países del Sahel, la situación del suministro de alimentos es estable y los mercados están bien abastecidos. Los hogares y los responsables de las existencias nacionales de seguridad alimentaria han conseguido reponer sus existencias. No obstante, algunas zonas se vieron afectadas por las inundaciones de septiembre y octubre de 1999, sobre todo en Mauritania, el Níger y el Senegal. En los países ribereños del golfo de Guinea, las inundaciones afectaron también a las regiones septentrionales de Benin, Ghana, Nigeria y Togo. Después de muchos años de enfrentamientos civiles, Liberia y Sierra Leona continúan dependiendo fuertemente de la asistencia alimentaria internacional, a pesar de algunas mejoras en la producción alimentaria en Liberia.


  • En la región de los Grandes Lagos, persisten situaciones de escasez de alimentos en varios países. En Burundi, la situación del suministro de alimentos es difícil tras la reducción de las cosechas como consecuencia de la sequía y los persistentes enfrentamientos civiles. En particular, la situación alimentaria y sanitaria es crítica para unas 800 000 personas desplazadas en campamentos que no tienen acceso a sus tierras. En Rwanda, a pesar de cierta mejoría en la producción de alimentos, persiste la escasez en algunas áreas afectadas por la sequía. En la República Democrática del Congo, se han registrado graves situaciones de escasez alimentaria y malnutrición entre las numerosas personas desplazadas, sobre todo en las zonas nororientales de Katanga y el sur de Kivu, que continúan siendo inaccesibles por falta de seguridad. La situación está mejorando en el Congo en lo que se refiere a la seguridad, pero las poblaciones desplazadas son todavía vulnerables.


  • En el África austral, Mozambique, Sudáfrica, Botswana y Swazilandia sufrieron a comienzos de febrero las peores inundaciones de los 40 últimos años, que dejaron a decenas de miles de personas sin casa y provocaron considerables daños en la infraestructura. En Mozambique, el país más afectado, el número de personas gravemente afectadas por las inundaciones y urgentemente necesitadas de asistencia alimentaria de emergencia es, según estimaciones actuales, de unas 300 000, pero el número está aumentando. En Angola, la ayuda alimentaria de urgencia continúa siendo necesaria para 1,1 millones de personas internamente desplazadas como consecuencia de los prolongados conflictos civiles; se necesita también ayuda alimentaria para el gran número de refugiados angoleños en los países vecinos.


  • En el Cercano Oriente, es probable que la producción alimentaria de Afganistán se vea limitada por la escasez de insumos agrícolas y los desplazamientos de la población. En Iraq, a pesar de las lluvias caídas recientemente, la sequía y la escasez de insumos agrícolas continúan mermando la producción de cereales. En la República Islámica del Irán, en Jordania y en la República Árabe Siria, afec-tadas por la sequía del año pasado, las perspectivas de las cosechas han mejorado gracias a las precipitaciones recibidas.


  • En Asia, las poblaciones vulnerables de varios países continúan sufriendo considerables dificultades de suministro de alimentos como consecuencia de las catástrofes anteriores y de los efectos de la agitación económica. Dos grandes catástrofes naturales causaron daños en la región en 1999. La primera fue el ciclón de la India nororiental, que afectó a los estados de Orissa, Bengala occidental y Andhra Pradesh y tuvo graves efectos en la seguridad alimentaria de los hogares. La segunda catástrofe tuvo lugar en Viet Nam, donde las mayores inundaciones desde hacía varios decenios provocaron daños en las zonas costeras centrales a finales de octubre de 1999. En la República Democrática Popular de Corea, el suministro de alimentos continúa siendo motivo de preocupación, ya que la producción interna de alimentos sigue siendo inferior a las necesidades, mientras que los problemas económicos limitan fuertemente la capacidad del país de suministrar los insumos imprescindibles para la agricultura y de efectuar importaciones en condiciones comerciales. En Timor oriental, las perspectivas globales de suministro de alimentos a medio y largo plazo son menos negativas de lo previsto en el momento álgido de la crisis que siguió al referendo de agosto de 1999. Existen todavía preocupaciones sobre la triste situación de los refugiados en Timor occidental, y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha comunicado la existencia de casos de malnutrición moderada y grave en algunos campamentos. En Mongolia, la transición de la planificación centralizada a la economía de mercado ha provocado el desmantelamiento de varias estructuras estatales, entre ellas las granjas colectivas. En consecuencia, la productividad y la producción han disminuido, lo que ha dado lugar a un deterioro de la seguridad alimentaria entre los grupos vulnerables.


  • MapA 2

  • En América Latina, unas condiciones atmosféricas excepcionalmente graves han provocado daños en toda la región durante los últimos años. La prolongada sequía de 1994 causó graves daños en las importantes cosechas de frijoles y de cereales de la primera campaña en los países de América Central. Las pérdidas fueron del orden del 25 al 30 por ciento de la producción prevista. Los huracanes Lily (1996) y George (1998) en el Caribe fueron seguidos del huracán Mitch, una de las catástrofes naturales más destructivas de este siglo, que causó fuertes daños en América Central a finales de 1998, destruyó a su paso todas las cosechas y dejó un gran número de víctimas e inmensos daños en las viviendas y la infraestructura. Hasta la fecha, los países están todavía en proceso de reconstrucción. Prácticamente toda la región quedó gravemente afectada por el fenómeno El Niño durante un largo período, que abarcó desde comienzos de abril de 1997 a finales de septiembre de 1998 y tuvo como resultado diversos efectos negativos, como lluvias torrenciales, inundaciones, fuertes sequías y amplios incendios forestales en algunos lugares. Finalmente, en diciembre de 1999, las incesantes lluvias torrenciales caídas en Venezuela provocaron deslizamientos de tierras y aludes de lodo muy destructivos, agravados por grandes inundaciones. Hubo más de 30 000 víctimas y las viviendas y la infraestructura sufrieron amplios daños.


  • En Europa, varios de los países balcánicos continúan afectados, en mayor o menor medida, por un decenio de enfrentamientos civiles que culminó recientemente en la guerra de Kosovo, de la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), en la primera mitad de 1999. La República Federal de Yugoslavia tiene ahora más refugiados que ningún otro país europeo y se encuentra en estado de aguda crisis económica. Ésta se caracteriza, entre otras cosas, por el deterioro de los servicios públicos, la destrucción de los centros de producción de fertilizantes y combustible y el hundimiento casi total de los servicios sociales. A comienzos del año 2000, había todavía más de 1,1 millones de refugiados y personas desplazadas internamente y económica y socialmente desfavorecidas que recibían asistencia alimentaria en Serbia (con exclusión de la provincia de Kosovo) y Montenegro, mientras que en la provincia de Kosovo otro millón de personas recibía ayuda alimentaria. Continúa ofreciéndose asistencia también en Albania y la ex República Yugoslava de Macedonia para los refugiados todavía existentes y otras personas en situación vulnerable como consecuencia de la guerra de Kosovo en 1999.


  • En la CEI, los enfrentamientos civiles registrados en Chechenia han provocado la destrucción de la capital, Grozny, de otras poblaciones y de la infraestructura básica. La situación de la agricultura es crítica, debido a los graves daños sufridos por la ganadería y el sector vitícola y los campos minados. Centenares de miles de personas han tenido que abandonar sus hogares para desplazarse a otros lugares dentro del país o a estados autónomos vecinos, sobre todo Ingushetia, pequeño país de unos 300 000 habitantes que alberga unos 200 000 refugiados. La seguridad alimentaria de la población civil atrapada en Chechenia se está deteriorando rápidamente y las perspectivas de las cosechas de forraje y de cereales de invierno son poco prometedoras. En otros lugares de la CEI, las personas económicamente vulnerables y los desplazados internos o refugiados en Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Tayikistán continúan necesitando asistencia alimentaria. En estos países, el producto interno bruto (PIB) se está recuperando, pero con lentitud, con respecto a un nivel de menos de la mitad del correspondiente a 1990, pero sus economías continúan siendo frágiles. La devaluación del rublo ruso en agosto de 1998 y la consiguiente contracción del comercio han desacelerado la recuperación. Muchas personas vulnerables, sobre todo las de edad avanzada, los discapacitados y los refugiados recientes, no se encuentran en condiciones de beneficiarse de las reformas de mercado, y en los años próximos se necesitará probablemente ayuda alimentaria orientada a grupos específicos. En Tayikistán, las graves pérdidas de cosechas debidas a la infestación del trigo por la roya amarilla y el carbón del grano en 1999 deberán ser objeto de atenta consideración para que la producción de cereales pueda recuperarse en los años sucesivos.


  • 3. SITUACIÓN Y PERSPECTIVA DEL SUMINISTRO MUNDIAL DE CEREALES1

  • La producción mundial de cereales en 1999 alcanzó un total de 1 865 millones de toneladas (incluido el arroz elaborado), cifra ligeramente inferior a la del año anterior pero por encima de la media de los cinco últimos años. El descenso fue consecuencia sobre todo de la menor producción de trigo y de cereales secundarios. La producción mundial de trigo bajó en 1999, por segundo año consecutivo, a aproximadamente 589 millones de toneladas, un 2 por ciento menos que en 1998. La grave sequía del Cercano Oriente, así como las excesivas precipitaciones en la época de la siembra en Europa septentrional, fueron las principales causas de la disminución de la producción de trigo en 1999. El aumento entre el 5 y el 10 por ciento de la superficie obligatoriamente detraída en la Unión Europea (UE) y la reducción de la superficie sembrada por varios productores de trigo en respuesta a la caída de los precios -sobre todo en lo que se refiere a las siembras de trigo de invierno en los Estados Unidos- tuvieron también efectos negativos en la producción mundial. No obstante, la reducción se vio parcialmente compensada por las favorables condiciones atmosféricas y el aumento de los rendimientos en algunos otros países, entre ellos Argentina, Australia, Bangladesh, Canadá, China, India y la Federación de Rusia.


  • La producción mundial de cereales secundarios en 1999, estimada en 876 millones de toneladas, fue aproximadamente un 4 por ciento inferior a la del año anterior. Las cosechas disminuyeron en todas las regiones del mundo con excepción de América Central, donde la producción no sufrió cambios, y en Europa, donde aumentó de forma marginal. Se registraron descensos significativos en algunos de los principales productores, como Argentina, China, la UE, la India y los Estados Unidos. En varios países, por ejemplo China, la excepcional sequía registrada durante el período vegetativo provocó la caída de la producción, mientras que en los Estados Unidos la superficie sembrada disminuyó pero el rendimiento fue superior a lo normal.


  • La producción mundial de arroz en 1999 regresó, según las estimaciones, a la tendencia vigente en los años noventa, después de la decepcionante campaña de 1998 debida a los problemas atmosféricos registrados en los principales países productores. La producción de arroz, respaldada por una expansión de la superficie y unas condiciones vegetativas generalmente favorables, aumentó en 1999 un 2 por ciento, situándose en 598 millones de toneladas, lo que representó un crecimiento más de dos veces superior al de 1998. Gran parte de este aumento se concentró en Bangladesh, Brasil, Egipto y Filipinas, pero la Argentina, la India, Indonesia y los Estados Unidos tuvieron también resultados favorables. Por el contrario, la producción se redujo en China tras la puesta en marcha, en 1998, de nuevas políticas orientadas a aumentar la producción de cereales de calidad, lo que desalentó la siembra de arroz temprano, considerado de calidad inferior.


  • En 1998/99, la utilización total de cereales aumentó ligeramente con respecto a la campaña anterior, alcanzando un total de 1 875 millones de toneladas. Ello representó la vuelta a un nivel próximo a la tendencia a largo plazo (1986-98), después de haber estado ligeramente por encima de ella en las dos campañas anteriores. El volumen de los cereales utilizados para consumo humano fue el que más aumentó, mientras que la utilización para piensos bajó ligeramente con respecto a la campaña anterior. Todo el aumento de la utilización de cereales se concentró en los países en desarrollo. En cifras globales, el crecimiento del consumo mundial de alimentos fue ligeramente superior al crecimiento demográfico, lo que dio lugar a un pequeño aumento del consumo alimentario de cereales per cápita en 1998/99. A pesar del continuado descenso de los precios de los cereales durante la campaña de 1998/99, que normalmente estimularía la demanda, la utilización mundial de cereales para piensos bajó algo, debido sobre todo al lento crecimiento económico de varios países de Asia y a la continuada contracción de los sectores ganaderos de las economías emergentes de Europa oriental y la CEI. En lo que respecta a la campaña de 1999/2000, se prevé que la utilización mundial de cereales aumentará aproximadamente un 3 por ciento, alcanzando los 1 882 millones de toneladas. Como en la campaña anterior, el consumo total de cereales dedicados a la alimentación crecerá al mismo ritmo que la población, mientras que el volumen total de cereales destinados a piensos se mantendrá en niveles cercanos a los del año anterior.


  • Las existencias mundiales de cereales en las campañas agrícolas que finalizan en el año 2000 alcanzarán, según las previsiones, un total de 332 millones de toneladas, 4 millones de toneladas por debajo de su nivel inicial. La razón principal de este descenso es el nivel previsto de la utilización mundial de cereales en 1999/2000, que será superior a la producción. El descenso de las existencias de trigo y de cereales secundarios en poder de algunos de los grandes países exportadores explicaría el grueso de esta reducción, mientras que los remanentes de arroz aumentarán probablemente por segundo año consecutivo. En términos generales, el coeficiente entre los remanentes mundiales de cereales y la utilización tendencial en la campaña 2000/01 sería del 17,4 por ciento, lo que representa un pequeño deterioro con respecto a la campaña anterior, pero esa cifra estaría todavía entre el 17 y el 18 por ciento que la Secretaría de la FAO considera como el mínimo necesario para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial. Además, la parte porcentual de las existencias mundiales de cereales en poder de los grandes exportadores, otro indicador de la seguridad alimentaria mundial, se mantendrá estable en el nivel del año pasado, de aproximadamente el 45 por ciento.


  • La caída de la producción de trigo y cereales secundarios en 1999 explica en gran parte el descenso previsto de las existencias de trigo y de cereales secundarios. No obstante, se prevé que las existencias de arroz se recuperen de los bajos niveles observados en los últimos años y alcancen la cifra más elevada desde 1994. La mayor parte de la acumulación de existencias de arroz tendrá lugar en los grandes países exportadores sobre todo en Tailandia, Viet Nam, los Estados Unidos y la India.


  • Según las previsiones, el comercio mundial de cereales en 1999/2000 alcanzará un total de 222 millones de toneladas, unos 8 millones de toneladas (4 por ciento) más que en la campaña anterior. Este aumento corresponde a una expansión del comercio de trigo y de cereales secundarios, ya que las importaciones de arroz disminuirán ligeramente. En lo que respecta a los países en desarrollo en general, las importaciones de cereales aumentarán alcanzando un máximo histórico de aproximadamente 160 millones de toneladas. Si bien el mayor volumen de las importaciones de trigo explica el grueso de este aumento, la gradual recuperación económica de Asia meridional provocará también cierta expansión del comercio de cereales secundarios.


  • Si se mantienen las previsiones actuales, el gasto de los países en desarrollo en concepto de importación de cereales en 1999/2000 alcanzará un total aproximado de 21 000 millones de dólares EE.UU., lo que representaría aproximadamente 670 millones de dólares (3 por ciento) menos que el año anterior. El debilitamiento de los precios internacionales de los cereales durante el curso de la campaña compensará con creces el aumento del volumen de las importaciones. Al formular esta estimación, se supone que el volumen total de los envíos de ayuda alimentaria durante la campaña de 1999/2000 se mantendrá igual que en la campaña anterior. En lo que respecta a los países de ingresos bajos y con déficit de alimentos, es probable que las importaciones de cereales se mantengan en el volumen estimado del año pasado, es decir, unos 70 millones de toneladas. No obstante, dados los actuales bajos precios, el total de los gastos en concepto de importación de cereales en este grupo de países bajará al menos 670 millones de dólares EE.UU. (5 por ciento), situándose en unos 9 100 millones de dólares.


  • Tomando como base la evaluación actual de las últimas fuentes oficiales y comerciales y suponiendo que las condiciones vegetativas sean normales, las perspectivas iniciales de la cosecha de trigo de 2000 apuntan a un nivel de producción mundial próximo al de 1999. Si bien la siembra no ha comenzado todavía en el hemisferio sur, en el hemisferio norte la combinación de abundantes rendimientos y de aumento de la superficie sembrada podría dar lugar a una mayor producción. Las favorables condiciones atmosféricas en muchas partes de Asia y África del Norte podrían impulsar la producción en los países castigados por la sequía de 1999. Según las previsiones, la superficie dedicada al trigo en la UE aumentará, ya que los abundantes suministros actuales de colza, junto con una reducción de la ayuda a las semillas oleaginosas en el primer año de reforma de la Agenda 2000, podría alentar un aumento de la superficie sembrada de trigo. En el Canadá, estimaciones oficiales apuntan a un aumento de la superficie ocupada por el trigo de primavera a expensas de la canola y la linaza debido a los favorables precios del trigo. Por el contrario, la siembra del trigo de invierno en los Estados Unidos alcanzó, según estimaciones oficiales, su nivel más bajo desde 1972, al parecer porque los agricultores estaban respondiendo a las perspectivas de caída de los precios en el momento de la siembra. También en China, las últimas estimaciones sitúan la superficie sembrada casi un 7 por ciento por debajo de la del año anterior, sobre todo debido a los bajos precios y a la reciente decisión gubernamental de eliminar los precios de sostenimiento para el trigo de invierno de baja calidad. En el hemisferio sur, algunas de las cosechas de cereales secundarios del año 2000 se han sembrado en los grandes países productores. En África austral, las perspectivas iniciales son favorables, debido en general a las abundantes precipitaciones y al aumento de la superficie sembrada. De la misma manera, en América del Sur las condiciones atmosféricas son generalmente favorables. Aunque cabe prever un aumento de la producción de arroz para el año 2000, es posible que éste sea más bien reducido, ya que los bajos precios de 1999 han alentado a algunos países del hemisferio sur -con inclusión de Australia, la Argentina y el Brasil- a reducir la superficie sembrada. Mientras que en el hemisferio norte la siembra para la campaña de 2000/2001 no comenzará hasta abril o mayo, las actuales políticas vigentes en China podrían provocar un nuevo recorte de la producción. Por el contrario, Indonesia ha comunicado ya un objetivo de producción que es aproximadamente 1 millón de toneladas (un 2 por ciento), mayor que la cosecha efectiva de 1999.


  • 4. ASISTENCIA EXTERNA A LA AGRICULTURA

    Figura 1

  • De acuerdo con los datos provisionales correspondientes a 1998, los compromisos totales de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) de los principales donantes bilaterales y multilaterales a los países en desarrollo para actividades de desarrollo agrícola alcanzaron un total de 12 316 millones de dólares EE.UU. en precios corrientes. Se trata de un volumen casi exactamente igual al de 1997 (12 340 millones de dólares EE.UU.), pero representa un aumento con respecto al nivel de 1996.


  • Los compromisos de los donantes multilaterales y bilaterales medidos en precios constantes de 1995 han aumentado a partir de ese año, pero continúan siendo un 8 por ciento inferiores al nivel con que comenzó el decenio de 1990.


  • La parte de la asistencia en condiciones favorables en el total de los compromisos en 1998 se estima en un 65 por ciento, nivel muy inferior al de 1988 (77 por ciento) y 1996 (74 por ciento). La parte de los cereales en el total de los compromisos se ha mantenido relativamente estable durante todo el decenio de 1990, y en 1998 representaba un 28 por ciento.


  • Figura 2

  • Las contribuciones efectuadas por los donantes bilaterales, sobre todo países del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD), se mantuvieron en torno a los 4 300 millones de dólares tanto en 1997 como en 1998. El Japón aportó 1 797 millones y 1 853 millones de dólares, respectivamente, y por lo tanto continuó siendo el principal donante entre los miembros del CAD. En 1997, Alemania fue el segundo donante en lo que se refiere al volumen, pero en 1998 se vio superado por los Estados Unidos, con un total de 402 millones de dólares.


  • El mayor nivel de asistencia en 1997 y 1998 con respecto a 1996 estuvo representado exclusivamente por el mayor monto de la asistencia multilateral, sobre todo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), mientras que la asistencia bilateral fue de hecho más baja que en 1996.


  • Durante todo el decenio de 1990, la corriente de fondos destinados a la agricultura primaria (incluida la pesca y la silvicultura) ha tendido a disminuir, mientras que se ha prestado atención creciente a otras esferas, en particular la protección del medio ambiente y la infraestructura y el desarrollo rural.


  • Figura 3

  • En lo que respecta a la distribución geográfica de la ayuda, durante los años noventa ha descendido la parte correspondiente a África. En 1998, la parte más considerable de los compromisos se destinó a Asia (46 por ciento), seguida de América Latina (23 por ciento) y África (21 por ciento). Una parte menor llegó a Europa (2,5 por ciento), quedando un resto no asignado del 7 por ciento.


  • 5. CORRIENTES DE AYUDA ALIMENTARIA2

  • El total de los envíos de ayuda alimentaria en cereales dentro de las categorías de ayuda para programas, proyectos y situaciones de emergencia alcanzó en 1998/99 (1o de julio al 30 de junio) un total de 9,5 millones de toneladas, lo que representó 3 millones de toneladas (un 53 por ciento) más que en 1997/98 y el nivel más alto desde 1993/94. Los envíos de los Estados Unidos se duplicaron con creces, alcanzando los 5,6 millones de toneladas, mientras que los de la UE aumentaron también (más de un 30 por ciento), situándose en 2,4 millones de toneladas. En lo que se refiere a los demás países, aumentaron las donaciones del Japón, mientras que las de Australia y el Canadá disminuyeron ligeramente. El aumento de los envíos de ayuda alimentaria en cereales correspondió sobre todo al trigo, el arroz y el centeno.


  • Figura 4

  • En lo que respecta a los destinatarios, el grueso del aumento de los envíos de ayuda alimentaria correspondió a la Federación de Rusia y llegó en forma de cereales, cuyo total pasó de sólo 42 000 toneladas en 1997/98 a más de 1,3 millones de toneladas en 1998/99. Los envíos a Bangladesh aumentaron también de forma sustancial, más de 1 millón de toneladas, y alcanzaron un total aproximado de 1,6 millones de toneladas. La ayuda alimentaria en cereales a Indonesia superó las 700 000 toneladas, frente a sólo 9 000 toneladas el año anterior. Aumentaron también los envíos a los países azotados por los huracanes en América Central, sobre todo Honduras, Guatemala y Nicaragua. En África, la ayuda alimentaria en cereales a la mayor parte de los países disminuyó, con excepción sobre todo de Eritrea, Guinea Bissau, Sierra Leona, el Sudán y Zimbabwe. En Asia (además de Bangladesh e Indonesia, ya mencionados anteriormente), aumentaron los envíos de ayuda alimentaria a Mongolia y Nepal, mientras que las donaciones de cereales a muchos otros países disminuyeron drásticamente, en particular las destinadas a la República Democrática de Corea, uno de los mayores receptores de ayuda alimentaria en los últimos años. De la misma manera disminuyeron los envíos a Armenia, Sri Lanka, Azerbaiyán, Georgia, Kirguistán y Tayikistán.


  • En junio de 1999, los grandes donantes aprobaron el nuevo Convenio sobre la Ayuda Alimentaria (CAA) y confirmaron su intención de aplicarlo durante un período inicial de tres años, que comenzaría en julio de 1999. El nuevo CAA propone un planteamiento más flexible de la ayuda alimentaria, y amplía la lista de productos y los métodos de contribución. Efectivamente, la lista de productos incluye ahora los aceites comestibles, las raíces alimentarias (yuca, patatas, etc.), la leche desnatada en polvo, las semillas de los cultivos admisibles, el azúcar, los productos que forman parte de la dieta tradicional de los grupos vulnerables o un componente de los programas de alimentación suplementarias, y los micronutrientes y productos alimenticios enriquecidos. En conjunto, estos alimentos no deberán superar el 20 por ciento del compromiso de cualquier donante, y los productos deberán situarse entre el 3 y el 7 por ciento del total de la donación, incluidos los gastos de transporte y otros gastos operacionales. En términos generales, el volumen total de los compromisos en el marco del CAA de 1999 es de 4,89 millones de toneladas en equivalente de trigo, mientras que los compromisos en el contexto del CAA de 1995 sumaron 5,35 millones de toneladas. Esta diferencia se explica por el compromiso de la UE de aportar 130 millones de euros en efectivo, el equivalente a un volumen de aproximadamente 588 000 toneladas, incluidos los gastos de transporte. Si se mantienen los actuales precios y costos de transporte, el volumen de la ayuda voluntaria comprometido en el marco del nuevo convenio equivale aproximadamente al del anterior.


  • 6. PRECIOS AGRÍCOLAS INTERNACIONALES

  • En el mercado internacional del trigo, los precios han estado sometidos a una presión descendente durante la primera mitad de la campaña de 1999/2000, sobre todo por las abundantes cosechas obtenidas en los grandes países productores. En el mercado de futuros, los valores del trigo blando rojo de invierno estuvieron sometidos a una constante presión a la baja, sobre todo entre octubre y diciembre en que se cotizaron aproximadamente entre 10 y 18 dólares por tonelada menos que en el período correspondiente de 1999. En un contexto de abundancia de suministros mundiales exportables y dadas las actuales perspectivas favorables de producción en 2000, el apoyo a una recuperación sostenida de los precios internacionales del trigo deberían ser resultado de una fuerte subida de la demanda mundial de importaciones durante la campaña de comercialización de 2000/2001.


  • Los precios mundiales de los cereales secundarios sufrieron también una presión a la baja durante la primera mitad de la campaña de 1999/2000. La gran abundancia de suministros exportables y la débil demanda de importaciones han impulsado a la baja los precios internacionales de los cereales secundarios, aunque el aumento de la demanda en Asia ha moderado en parte esas presiones. Los precios de exportación del maíz de los Estados Unidos entre julio y diciembre alcanzaron un promedio aproximado de 89 dólares por tonelada, 6 dólares por debajo del período comparable de la campaña anterior. No obstante, a partir de enero, los precios del maíz comenzaron una lenta recuperación, sobre todo en respuesta a un descenso previsto de las existencias, en particular en los Estados Unidos. No obstante, dada la abundancia de los suministros de exportación a los Estados Unidos y en algunos otros exportadores, entre ellos China, no es probable que se produzca una escasez de la oferta a corto plazo. El aumento de la superficie sembrada en la Argentina y los Estados Unidos reduciría el apoyo a los precios del maíz a no ser que las mejores condiciones económicas, sobre todo en Asia, pudieran impulsar un aumento mucho más rápido del previsto en la demanda de piensos.


  • Figura 5

  • Los precios internacionales del arroz siguieron una tendencia descendente durante la mayor parte de 1999, ya que las abundantes cosechas en algunos de los principales países exportadores coincidieron con una recuperación de la producción en buen número de los grandes países importadores. El índice de la FAO de los precios de exportación del arroz (1982-94 = 100) comenzó el año con un promedio mensual de 125 puntos en enero y lo finalizó con un promedio de 105 puntos en diciembre. En el conjunto de 1999, el índice medio fue de 114 puntos, lo que representa un descenso con respecto a los 127 puntos de 1998 y el nivel más bajo desde 1994.


  • Los precios del cacao en grano descendieron en 1999 a los niveles más bajos de los cinco últimos años debido a la abundancia de los suministros mundiales y a una debilitación de la demanda. Los precios bajaron fuertemente durante la mayor parte del año civil de 1999 y el precio mensual medio de la Organización Internacional del Cacao (ICCO) disminuyó un 37 por ciento a lo largo del año.
    El precio de la ICCO fue de 957 dólares EE.UU. por tonelada durante el año, aproximadamente un 30 por ciento menos que el precio medio anual de 1997 y de 1998. La persistencia de las dificultades económicas en la Federación de Rusia, Europa oriental, el Brasil y el Lejano Oriente sometieron a los precios a una tendencia descendente. El potencial de aumento de la producción y un excedente exportable mayor del previsto en Côte d'Ivoire, principal productor mundial de cacao, contribuyeron notablemente al descenso de los precios de 1999. El crecimiento de los niveles mundiales de producción superará al consumo en 1999/2000, y el total del consumo mundial crecerá aproximadamente un 4 por ciento.


  • Los precios mundiales del café bajaron durante la mayor parte del año de 1999, y el precio compuesto del Convenio Internacional del Café bajó de 98 centavos de dólar EE.UU. por libra en enero a 72 centavos por libra en septiembre. El precio compuesto alcanzó una media de 86 centavos por libra durante 1999, cifra que representó un 22 por ciento menos que el año anterior y el nivel más bajo desde 1993. El precio compuesto medio durante el primer trimestre del año 1999 fue de 93 centavos por libra, un 27 por ciento menos que en el mismo trimestre de 1998. Esta caída se debió sobre todo a la devaluación del real brasileño, que alentó las exportaciones de ese país, principal productor mundial de café, con el consiguiente descenso de los precios mundiales del café. En mayo de 1999, los precios acusaron una subida temporal en respuesta a la previsión de unas temperaturas más frías de las normales en el Brasil, que habrían afectado a las cosechas de 1999/2000. No obstante, los precios bajaron de nuevo poco después de que las condiciones atmosféricas regresaran a la normalidad, y siguieron descendiendo. En el mes de septiembre, eran de 72 centavos por libra, ya que el mercado preveía otro excedente en la próxima campaña. El promedio del segundo trimestre bajó a 87 centavos por libra, y el del tercer trimestre a 76 centavos, cifras ambas que fueron un 20 por ciento inferiores a las del mismo trimestre de 1998. Como consecuencia de la sequía del Brasil, los precios comenzaron a recuperarse en octubre. Ya en diciembre, habían ascendido a 96 centavos por libra, pues los mercados preveían una posible reducción de la producción en la campaña agrícola de 2000/2001.


  • Figura 5 (continuación

  • Los precios mundiales del algodón continuaron su tendencia descendente en 1999. El índice «A» Cotlook, indicador de los precios mundiales, cayó en picado hasta alcanzar el mínimo de los 13 últimos años -98 centavos de dólares EE.UU.- en diciembre de 1999. La abundancia de suministros, el lento crecimiento de la demanda y, en particular, la enorme acumulación de existencias durante los últimos años fueron las causas de la caída de los precios. Según las estimaciones, la producción mundial de algodón durante la campaña de 1999/2000 (1o de agosto a 31 de julio) sería de 19 millones de toneladas, lo que representa un aumento de 500 000 toneladas con respecto a la de 1998/99, mientras que en 1999/2000 el consumo mundial de algodón será de 19,1 millones de toneladas, cifra ligeramente superior a la de la producción. Al mismo tiempo, el volumen total del comercio en 1999/2000 comenzará a recuperarse con respecto al bajo nivel de 5,3 millones de toneladas de 1998/1999, alcanzando los 5,8 millones de toneladas. No obstante, dado el enorme volumen de las existencias (casi 10 millones de toneladas) al final de 1999, el ligero aumento de la demanda y las importaciones tendrá poca repercusión en los precios. Por ello, no es probable que los precios del algodón se recuperen significativamente en los próximos meses aunque, si la demanda mundial continúa creciendo y China sigue reduciendo sus existencias mediante reformas en la producción y en la comercialización, es de prever que los precios del algodón se fortalezcan en los próximos años. Además, la fuerte subida registrada recientemente en los precios mundiales del petróleo, insumo fundamental para la producción de fibras sintéticas, podrá intensificar la competitividad del algodón e inducir una mayor demanda en los próximos años. Por otro lado, la aplicación del Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido supondrá la eliminación de todas las restricciones cuantitativas al comercio de textiles para el año 2005.


  • El exceso de suministros, los niveles sin precedentes de existencias y la reducción de la demanda en los principales países importadores continuaron ejerciendo presión sobre los precios mundiales del azúcar en 1999, y el resultado fue el precio más bajo de los 13 últimos años, a saber, 4,78 centavos de dólar por libra en el mes de abril. Los precios medios del Convenio internacional del Azúcar (CIA) fueron de 6,3 centavos por libra en 1999, casi un 30 por ciento por debajo del precio medio de 1998 (8,9 centavos por libra) y casi un 50 por ciento menos que el precio medio anual de 1997 (11,4 centavos por libra). El fuerte descenso de los precios mundiales del azúcar de 1998 y 1999 puso prácticamente fin a un período de 4 años (1993 a 1996) de relativa estabilidad de los precios en el mercado mundial, durante el cual los precios anuales del CIA mantuvieron un promedio próximo a los 11,9 centavos por libra. Por ello, se prevé que continúe a corto plazo la presión a la baja sobre los precios, y el movimiento al alza de los precios dependería de la recuperación económica en Asia, la Federación de Rusia y el Brasil. Este último país continuará teniendo enorme repercusión en el mercado mundial del azúcar a corto plazo, y el volumen de las exportaciones dependerá en buena medida de la cantidad de caña de azúcar que se destinará a la producción de alcohol combustible.


  • Los precios mundiales de mercado del té negro descendieron en todos los mercados de subastas durante la primera mitad de 1999, en respuesta al posible aumento de las cosechas en los grandes países productores y al debilitamiento en la demanda en la Federación de Rusia, segundo importador mundial. El índice compuesto de precios de la FAO del té (precio medio ponderado del té comercializado en los grandes mercados de subastas de Kenya, la India y Sri Lanka) descendió un 3 por ciento durante los dos primeros trimestres de 1999, pasando de un promedio de 1 660 a 1 610 dólares por tonelada. Un volumen de producción inferior al previsto en Bangladesh, la India, Indonesia y Kenya sirvió de base para una limitada recuperación de los precios. Éstos continuaron mejorando en la última mitad del año: se recuperaron un 11 por ciento y alcanzaron un nivel de 1 780 dólares por tonelada en el tercer trimestre, y aumentaron un 3 por ciento adicional con lo que se situaron en 1 830 dólares por tonelada en el último trimestre de 1999. El precio compuesto de la FAO correspondiente al té negro en todo el año de 1999 fue de 1 707 dólares por tonelada, un 15 por ciento más bajo que en 1998 y 1997, en que la mayor demanda de importaciones en la Federación de Rusia y la reducción de la cosecha provocada por la sequía en Kenya respaldaron los niveles de precios. Aunque el precio compuesto anual disminuyó en 1999 en comparación con los dos años anteriores, los precios medios fueron todavía un 26 por ciento más elevados que el promedio de 1994 a 1996, de 1 360 dólares por tonelada.


  • Los precios del banano se debilitaron en general en 1999. Por ejemplo, respecto del año anterior los precios de importación3 disminuyeron en los Estados Unidos un 13 por ciento, en Francia un 20 por ciento, en Alemania un 18 por ciento y en el Japón aproximadamente un 6 por ciento. El debilitamiento de los precios se debió sobre todo a la abundancia de suministros, unida al limitado crecimiento de la demanda en los mercados emergentes de la CEI y de los países bálticos y de China. Como consecuencia del descenso general de los precios internacionales, los ingresos derivados de la exportación del banano de los países en desarrollo disminuyeron una vez más, según las estimaciones, esta vez un total aproximado de 495 millones de dólares, es decir, el 15 por ciento.


  • 7. PESCA: PRODUCCIÓN, COLOCACIÓN Y COMERCIO

  • La producción de pescado, crustáceos y moluscos y otros animales acuáticos bajó de 122 millones de toneladas en 1997 a 117 millones de toneladas en 1998. Si bien la acuicultura continuó creciendo -2 millones de toneladas en 1998- la pesca de captura marina disminuyó aproximadamente 7,3 millones de toneladas, situándose en 86,3 millones de toneladas.
  • Figura 6

  • Esta caída de los desembarques se debió sobre todo al fenómeno atmosférico El Niño, que afectó a las poblaciones ícticas, en particular las del Pacífico sudoriental. Los desembarques de anchoveta del Perú y de jurel chileno bajaron de un total de 11,3 millones de toneladas en 1997 a 3,7 millones de toneladas en 1998. En cambio, en 1999 estas poblaciones se recuperaron rápidamente. En otros lugares, la situación de 1998 no fue uniforme, y el Pacífico occidental registró un moderado aumento de los desembarques.


  • China continuó siendo el mayor productor mundial de pescado en 1998, con unos 38 millones de toneladas, seguida del Japón con capturas de unos 6 millones de toneladas.


  • La producción acuícola de las zonas continentales y marinas continuó aumentando, hasta alcanzar un nivel de 30,8 millones de toneladas (no incluidas las plantas acuáticas) en 1998. La región de Asia (en particular, en China) siguió dominando la producción actual.


  • La producción de aceite y de harina de pescado en 1998 fue inferior a lo normal, ya que se utilizaron únicamente 24,5 millones de toneladas de pescado para la reducción a harina, 4 millones de toneladas menos que en el año anterior. La disponibilidad de pescado para el consumo humano disminuyó también, situándose en un nivel aproximado de 15,7 kg per cápita (equivalente de peso en vivo) en 1998.


  • En lo que se refiere al valor, los países desarrollados representaron más del 80 por ciento del total de las importaciones de pescado en 1998. Los tres principales mercados de pescado y productos pesqueros fueron el Japón, los Estados Unidos y Europa. A pesar de la recesión, que representó un descenso de las importaciones de pescado en el Japón, este país continuó siendo el mayor importador de pescado y productos pesqueros, con aproximadamente el 23 por ciento del total de las importaciones en 1998. Los Estados Unidos fueron el segundo mayor importador. La parte de las importaciones de pescado en el total del suministro pesquero continuó aumentando en la UE.


  • Figura 7

  • El total de las exportaciones pesqueras tuvo un valor de 51 000 millones de dólares EE.UU. en 1998, lo que representó un descenso aproximado de 2 400 millones de dólares con respecto al año anterior. Los ingresos netos de divisas (una vez deducido el valor de las importaciones de pescado del valor total de las exportaciones pesqueras) conseguidos por los países en desarrollo alcanzaron en 1998 un total de 17 000 millones de dólares. Las exportaciones de pescado y de productos pesqueros en algunos países en desarrollo constituyen una fuente importante de divisas.


  • Veinticinco países representan aproximadamente el 78 por ciento del total del valor de las exportaciones de productos pesqueros, y los once primeros países acaparan nada menos que el 50 por ciento del total. Tailandia, con unos ingresos derivados de la exportación de aproximadamente 4 000 millones de dólares en 1998 (el 8 por ciento del total mundial), mantuvo su condición de principal exportador mundial. Noruega, que ocupó el segundo lugar con un total de 3 700 millones de dólares EE.UU. de exportaciones, incrementó el valor de éstas un 7,7 por ciento en 1997. Dinamarca y China pasaron a ocupar el tercero y cuarto puestos, con exportaciones con un valor total de 2 900 millones y 2 700 millones de dólares, respectivamente, en 1998.


  • 8. PRODUCCIÓN Y COMERCIO DE PRODUCTOS FORESTALES

    Figura 8

  • Los mercados mundiales de productos forestales se debilitaron en 1998 en algunos de los principales países productores y consumidores, sobre todo de Asia. En términos generales, la producción mundial de madera en rollo bajó un 0,9 por ciento, situándose en 3 270 millones de m3. En los países en desarrollo, que representan aproximadamente el 60 por ciento de la producción de madera en rollo, la producción bajó un 0,8 por ciento, mientras que en los países desarrollados disminuyó un 1 por ciento.


  • La producción de madera en rollo industrial (que excluye la producción de la madera utilizada para combustible) representó aproximadamente el 46 por ciento del total de la producción de la madera en rollo (incluida la utilizada como combustible) en 1998 y disminuyó un 2 por ciento, situándose en 1 520 millones de m3. Los países desarrollados representan la parte principal de la producción de madera en rollo industrial (poco más del 70 por ciento) y en esas regiones la producción disminuyó un 0,9 por ciento, con lo que se situó en 1 090 millones de m3. La producción de los países en desarrollo bajó en forma mucho más llamativa (un 5,5 por ciento) y su total fue de 420 millones de m3.


  • La producción mundial de productos madereros sólidos (entre los que se incluyen los tableros a base de madera y la madera aserrada) disminuyeron también en 1998: el volumen total fue de 570 millones de m3, lo que representó una caída del 3,7 por ciento. La producción de madera aserrada bajó un 3,6 por ciento y se situó en 420 millones de m3, mientras que la producción de tableros a base de madera bajó un 4 por ciento y fue de 150 millones de m3. También en este caso, el descenso de la producción se observó mucho más claramente en los países en desarrollo, donde la producción bajó un 12,3 por ciento frente al 0,6 por ciento en los países desarrollados.


  • Figura 8 (continuación

  • En contraste con los mercados de productos madereros sólidos, el mercado mundial de la pasta y papel se mantuvo bastante estable, y hubo incluso algunos aumentos moderados de la producción en ciertas regiones. En términos generales, la producción mundial de pasta y papel aumentó un 0,3 por ciento en 1998, y su total fue de 450 millones de toneladas. La desaceleración económica de Asia y otros países en desarrollo tuvo menos repercusión en la producción de pasta y papel, ya que los países en desarrollo representan únicamente el 20 por ciento del total del mercado mundial. No obstante, el crecimiento de la producción de pasta en los países desarrollados se vio frenado también por la proporción del papel reciclado en el total del suministro de fibra.


  • El comercio mundial de productos forestales se vio también gravemente afectado por los acontecimientos económicos ocurridos en los mercados de los países en desarrollo en 1998. Una proporción significativa de la producción de productos forestales se comercializa en los mercados internacionales cada año; en 1998 esa proporción fue del 30 al 35 por ciento en el caso de la madera aserrada, los tableros a base de madera y el papel en los países desarrollados, y del 40 por ciento en el de los tableros a base de madera y la producción de pasta de madera en los países en desarrollo. Durante 1998, las exportaciones aumentaron en algunas regiones y en el caso de algunos productos, pero disminuyeron en otros.


  • El valor de las exportaciones mundiales de madera en rollo industrial en 1998 bajó un 17,9 por ciento, situándose en 6 500 millones de dólares EE.UU. Los países en desarrollo registraron una caída mucho mayor que los países desarrollados, ya que el descenso fue del 29,3 por ciento y el total de la producción fue de 2 000 millones de dólares. No obstante, sólo se exporta una pequeña proporción de la producción de madera en rollo industrial (en 1998, aproximadamente el 5,4 por ciento). La caída del 9,4 por ciento del valor de las exportaciones de la madera aserrada, que alcanzaron un total de 23 300 millones de dólares, ha tenido probablemente mayor repercusión en este sector. Los países desarrollados representan aproximadamente el 85 por ciento de las exportaciones de madera aserrada, pero la caída porcentual de los ingresos derivados de la exportación fue aproximadamente igual en los países desarrollados y en los países en desarrollo.


  • En el sector de los tableros a base de madera, la situación de las exportaciones varió considerablemente entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Los ingresos de exportación disminuyeron en términos generales un 12,1 por ciento y sumaron un total de 15 000 millones de dólares. No obstante, las exportaciones de los países en desarrollo disminuyeron nada menos que un 39,6 por ciento y su total fue de 4 600 millones de dólares, mientras que las de los países desarrollados aumentaron un 9,9 por ciento y alcanzaron los 10 400 millones de dólares. La reducción de las exportaciones de madera contrachapada procedente de Indonesia explicó la mayor parte de la caída de los ingresos de exportación de los países en desarrollo en este sector.


  • Las exportaciones de papel y cartón aumentaron en términos generales un 2,8 por ciento y sumaron un total de 69 400 millones de dólares. Las exportaciones de los países desarrollados aumentaron un 2,3 por ciento y su total fue de 62 900 millones de dólares.



  • Página precedenteInicěo de páginaPágina siguiente