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ANÁLISIS MUNDIAL

II. EL ENTORNO ECONÓMICO GENERAL Y LA AGRICULTURA

ENTORNO ECONÓMICO MUNDIAL

Después de la turbulencia financiera y la desaceleración de la actividad económica que siguió a la crisis iniciada de Asia en 1997, los riesgos de una recesión mundial se han atenuado. Según estimaciones actuales, el crecimiento de la economía mundial en 1999 fue de aproximadamente el 3 por ciento, frente al 2,5 por ciento de 19984. Las perspectivas para el año 2000 apuntan a una nueva aceleración: se prevé una tasa del 3,5 por ciento. En lo que se refiere a los países industriales, las estimaciones corrientes señalan unas tasas de crecimiento de aproximadamente el 2,8 por ciento en 1999 y del 2,7 por ciento en 2000, con pautas cíclicas diversificadas en las grandes economías. El largo período de crecimiento sostenido en los Estados Unidos continuará, según las previsiones, aunque a un ritmo más lento en 1999 (3,7 por ciento en 1999, frente al 3,9 por ciento del año anterior) y en el año 2000 (2,6 por ciento). En el Japón, después de una grave contracción en 1998, el PIB creció sólo un 1 por ciento en 1999. Dada la debilidad de la inversión pública y de la confianza de los hogares, se prevé sólo una modesta recuperación de la economía en el 2000. El sector de las exportaciones del Japón se benefició de la recuperación económica de sus interlocutores comerciales regionales, pero estos progresos se vieron contrarrestados por el fortalecimiento del yen.

El crecimiento en la zona del euro bajó al 2 por ciento en 1999, debido en particular a las menores tasas de crecimiento de Alemania, Italia y el Reino Unido, pero, según las previsiones, subiría al 2,7 por ciento en el 2000. La caída del euro ha estimulado las exportaciones y la actividad económica sin crear presión inflacionaria. En la segunda mitad de 1999, el crecimiento del PIB se consolidó, y la esperanza de una recuperación de la economía mundial en el 2000 dependen ahora en buena parte del aumento de la demanda en Europa occidental. Las altas tasas de desempleo continúan representado un problema, a pesar de cierto progreso en la creación de empleo.

La recesión económica en las economías en transición parecía haber tocado fondo en 1998. Las tasas positivas, aunque débiles, de crecimiento económico previstas para 1999 alcanzarían nuevo impulso en 2000, gracias en particular a la vuelta a tasas positivas de crecimiento en la Federación de Rusia (2 por ciento). Los niveles muy bajos del precio del petróleo en 1998, junto con la ineficacia de las políticas adoptadas y la crisis financiera de Asia, habían provocado graves problemas financieros en la Federación de Rusia, pero la fuerte subida de los precios del petróleo que se registró posteriormente ha mejorado las perspectivas económicas del país. El crecimiento de Hungría y Polonia continuó siendo fuerte, a pesar de una desaceleración de las exportaciones, pero varios otros países de Europa oriental estaban encontrando dificultades para revitalizar la actividad económica. En el conjunto de los países en desarrollo la expansión del PIB real en 1999 se estimaba en cifras próximas al 3,5 por ciento, sólo ligeramente superiores a las del año anterior, pero para el 2000 se prevé una aceleración (4,8 por ciento).

Después de la conmoción económica causada por la crisis financiera, los resultados de Asia mejoraron considerablemente, y se prevé un crecimiento próximo al 5,3 por ciento tanto en 1999 como en 2000, frente al 3,7 por ciento de 1998. En 1999, las economías de China y la India conocieron una expansión del 6,6 y el 5,7 por ciento, respectivamente, a pesar de los resultados generalmente decepcionantes de la agricultura en ambos países y, según las previsiones, su crecimiento se desaceleraría sólo en forma moderada en el 2000.
En cambio, en China la demanda privada continúa siendo débil y las salidas de capital y las tasas más elevadas de desempleo son motivos de preocupación. Otro desafío pendiente es la adopción de nuevas reformas de las empresas del Estado y del sector financiero. La India se benefició de las anteriores reformas estructurales y del mayor dinamismo de los sectores de manufacturas y servicios.

En el resto de Asia los resultados económicos mejoraron también en 1999. Las economías asiáticas de reciente industrialización sufrieron una contracción del PIB real del 1,8 por ciento en 1998, pero consiguieron un crecimiento del 5,2 por ciento en 1999. En cuatro de los cinco países más afectados por la crisis financiera (la República de Corea, Malasia, Filipinas y Tailandia), la recuperación ha comenzado ya a un ritmo mucho más rápido del previsto. En Indonesia, el quinto país, la economía parece haber iniciado un cambio de tendencia, pero los arraigados problemas estructurales continúan vigentes y para el 2000 se prevé una modesta tasa de crecimiento del 2,6 por ciento. El catalizador inicial del crecimiento fue una reactivación de las exportaciones, estimulada por unos tipos de cambio competitivos y por el auge de la electrónica en todo el mundo. También contribuyeron a ello el aumento de la producción agrícola y la inflexión y recuperación gradual de los precios de algunos productos básicos. El descenso de la inflación hizo posible una caída de las tasas de interés, y la región experimentó también una recuperación gradual de las entradas de capital.

Figura 9/10

Las economías de África consiguieron resultados relativamente satisfactorios en 1998 y 1999, lo que prolongó la tendencia positiva iniciada a mitad de los años noventa. En el conjunto de la región, el crecimiento fue del orden del 3,4 y el 3,1 por ciento en 1998 y 1999, respectivamente, y para el 2000 se preveía una tasa del 5 por ciento. En el África subsahariana, se estimaba un crecimiento de sólo el 2,9 por ciento, tanto en 1998 como en 1999, pero este comportamiento general estaba muy determinado por las dos mayores economías de la región, Sudáfrica y Nigeria; esta última sufrió duramente los efectos de la caída de los precios del petróleo en 1998. Si se excluyen esos dos países, el crecimiento del África subsahariana fue del 3,7 por ciento en 1998 y del 4,4 por ciento en 1999, y podría registrar una nueva aceleración y alcanzar el 5,5 por ciento en el 2000.

Los resultados presentaron grandes divergencias dentro de esa subregión. Un pequeño grupo de países mantuvo un fuerte crecimiento, gracias a unas políticas macroeconómicas acertadas. Ghana, Uganda y Mozambique, en particular, tuvieron un crecimiento sólido y constante desde los primeros años noventa, aunque las perspectivas de continuidad de ese rápido crecimiento en Mozambique quedaron muy mermadas por las catastróficas inundaciones registradas recientemente. Los países de la zona del franco CFA obtuvieron también buenos resultados, pues siguieron beneficiándose de la devaluación de 1994, que había incrementado su competitividad y multiplicado la inversión y las exportaciones. Los bajos precios del petróleo en 1998 perjudicaron a varios países exportadores de petróleo, pero fueron muy beneficiosos para los importadores netos de ese producto. Su posterior subida desempeñará un papel importante en el fuerte crecimiento previsto para el conjunto de África en el año 2000, pero tendrá efectos negativos en muchos pequeños países importadores netos. La caída de los precios de los productos agrícolas representó un duro golpe para muchas economías de la región.

En el Medio Oriente y Africa del Norte el crecimiento medio fue del 3,2 por ciento en 1998, mientras que de dos años antes las tasas habían sido superiores al 4 por ciento. Esta desaceleración se debió en buena parte a la caída de los precios del petróleo en 1998, que perjudicaron a los países exportadores de petróleo pero contribuyeron también a un descenso de las remesas de los trabajadores a otros países de la región. Los sectores agrícolas de varios países, entre ellos Marruecos, la República Árabe Siria, Jordania, y Turquía, sufrieron los efectos de la sequía. Las estimaciones correspondientes a 1999 apuntaban a una nueva desaceleración del crecimiento, que descendería al 1,8 por ciento, por debajo de lo previsto anteriormente. Las perspectivas a corto plazo de la región han mejorado notablemente, gracias en particular al fuerte aumento de los precios del petróleo en 1999 y el primer trimestre del año 2000.

Figura 11

El crecimiento del PIB real en América Latina y el Caribe bajó del 5,3 por ciento en 1997, el mejor resultado de los 25 últimos años, al 2,2 por ciento en 1998, y se prevé que descienda al -0,1 por ciento en 1999. El contagio de la crisis financiera internacional en el Brasil y la devaluación del real tuvieron efectos retrasados y desiguales en la región. Mientras que la economía brasileña se estancó, México, Argentina y Bolivia consiguieron un fuerte crecimiento en 1998. Además del deterioro de las relaciones de intercambio, la reducción del volumen de las exportaciones mundiales y de los flujos de capital después de la quiebra de la Federación de Rusia en agosto de 1998 hizo que en el cuarto trimestre de 1999 Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela sufrieran una recesión. Contribuyeron también a ello la caída de los precios de los productos básicos y las catástrofes naturales.

Las proyecciones correspondientes al año 2000 apuntan, no obstante, a una considerable recuperación tras la recesión de 1999; se prevén tasas de crecimiento del 3,9 por ciento. El Brasil se está beneficiando de la firme aplicación de políticas de estabilización. Si bien el comercio se contrajo en la primera mitad de 1999, la fuerte caída del tipo de cambio efectivo del real impulsará el sector de las exportaciones de ese país. Por el contrario, la recesión de la Argentina fue más fuerte de lo previsto; las condiciones económicas no mejoraron en otros países que debieron hacer frente a difíciles desafíos políticos y sociales y a situaciones de inestabilidad financiera. Los países del Caribe registraron una tasa media de crecimiento per cápita del 2,2 por ciento en 1999, pero las perspectivas eran menos brillantes para el año 2000. En particular, los países que dependían de las exportaciones del azúcar y el banano sufrieron los efectos de relaciones de intercambio adversas.

Cuadro 1

CAMBIO PORCENTUAL DEL COMERCIO MUNDIAL: VOLUMEN Y RELACIONES DE INTERCAMBIO

Cambio porcentual del volumen y las relaciones de intercambio

 

Todo el mundo

Países adelantados

Países en desarrollo

Año

 

Exportaciones

Importaciones

Relaciones de intercambio

Exportaciones

Importaciones

Relaciones de intercambio

1997

9,9

10,3

9,2

-0,5

12,4

10,4

-0,3

1998

3,3

3,2

4,8

1,2

4,6

-1,3

-6,9

19991

3,8

3,0

5,9

0,8

2,4

2,0

1,0

20002

5,8

6,2

5,9

-0,3

6,1

8,0

1,3

1 Estimación.
2 Previsión.
Fuente: FMI.

Cuadro 2

ÍNDICES DE PRECIOS DE LOS PRODUCTOS PRIMARIOS POR TRIMESTRE, 1997-1999

   

Productos primarios no combustibles

Año/ trimeste

Todos los productos primarios

Todos

Alimentos

Bebidas

Materias primas agrícolas

Metales

Petróleo

1997:T1

1997:T2

1997:T3

1997:T4

106,1

101,7

98,5

96,1

116,6

117,2

111,2

106,4

120,2

116,5

107,5

110,4

147,0

189,6

167,6

157,8

126,8

123,0

117,8

108,7

92,0

92,8

93,4

85,4

91,7

80,5

81,2

82,0

1998:T1

1998:T2

1998:T3

1998:T4

85,0

81,1

77,2

75,1

102,2

98,2

92,4

92,3

106,3

101,4

93,7

96,4

165,1

141,8

129,1

125,3

102,8

102,0

96,8

96,8

79,6

77,6

74,9

72,2

61,6

57,8

56,6

51,6

1999:T1

1999:T2

1999:T3

1999:T4

73,3

80,9

89,2

97,0

89,4

88,0

88,7

92,3

89,5

83,8

81,6

82,3

119,3

110,9

98,6

113,2

99,3

99,4

101,3

106,2

68,3

72,2

78,6

81,9

51,3

71,2

89,9

103,3

Fuente: FMI

COMERCIO MUNDIAL Y PRECIOS DE LOS PRODUCTOS BÁSICOS

Debido a la crisis financiera de Asia y a las posteriores crisis de la Federación de Rusia y del Brasil, el volumen del comercio mundial creció sólo un 3,6 y un 3,7 por ciento en 1998 y 1999, respectivamente, frente a una tasa media de crecimiento del 6,9 por ciento en el período 1991-97. La caída del volumen de las exportaciones e importaciones en 1998 fue especialmente grave en los países en desarrollo. En los países africanos el valor del volumen de sus exportaciones descendió un 13,5 y un 1,4 por ciento, respectivamente, en 1998, debido a su fuerte dependencia de las exportaciones de petróleo y de metales. El aumento de la demanda de importaciones, sobre todo por parte de Europa, impulsará el comercio internacional en el 2000, lo que afectará a todas las categorías principales de productos primarios y manufacturados.

Los precios de los productos básicos, que habían registrado una tendencia descendente desde 1995/96, se debilitaron en 1997 y 1998 tras la crisis financiera de Asia, y se mantuvieron bajos durante la mayor parte de 1999. El índice de los precios de productos primarios no combustibles bajó 30 puntos entre comienzos de 1997 y mediados de 1999. Este descenso fue especialmente fuerte en el caso de los productos alimenticios, bebidas y metales. El índice de precios del petróleo bajó de 91,7 en el primer trimestre de 1997 a 51,3 en el primer trimestre de 1999 y luego se recuperó hasta situarse en 103 al final del mismo año.

La mayor parte de los precios de los productos básicos tocaron fondo durante 1999 y algunos comenzaron a recuperarse. En particular, los precios del petróleo alcanzaron su nivel más alto de los últimos decenios en el primer trimestre de 2000. Los precios de varios productos agrícolas se consolidaron también en parte durante el mismo trimestre. El FMI prevé una subida del 4 por ciento en los precios agrícolas durante el año 2000, aunque hay incertidumbres sobre esta modesta recuperación. De hecho, la oferta no llegó a contraerse en forma significativa en respuesta a la caída de los precios y hay abundantes existencias de varios productos.

Consecuencias para el crecimiento, el comercio y la seguridad alimentaria en los países en desarrollo

Los acontecimientos económicos han tenido importantes efectos directos e indirectos en la agricultura y en la seguridad alimentaria. Se necesitarían tasas anuales continuadas de crecimiento del 3 por ciento per cápita para conseguir mejoras tangibles en los niveles de vida y en la reducción de la pobreza en los países en desarrollo. De acuerdo con las Naciones Unidas, sólo una minoría de 23 de estos países cumplieron ese requisito en 1998, y todavía menos (aun cuando se incluían los casos de China y la India) parecen haberlo conseguido en 19995. En lo que se refiere los países muy pobres, muy pocos han alcanzado niveles tan elevados de actividad económica durante prolongados períodos de tiempo en el pasado reciente. La recuperación del crecimiento económico que ha tenido lugar en el África subsahariana desde mediados del decenio de 1990 es notable en un contexto histórico, pero permitió únicamente un modesto aumento de las cifras per cápita.

Para los países del mundo en desarrollo, un factor que merece especial preocupación es la debilidad de los precios de los productos básicos de que dependen las economías de muchos de esos países. Una subida de los precios de esos productos impulsada por la demanda sólo podría proceder de un fuerte crecimiento económico en los países industrializados. El precio tan alto del petróleo y el recalentamiento de los índices bursátiles representan un riesgo de inflación, que podría llevar a una subida de las tasas de interés, que a su vez provocaría una desaceleración de las economías industriales. No obstante, la mayor parte de los pronósticos actuales parecen mostrarse altamente optimistas a medio plazo. El FMI prevé un «aterrizaje suave» de la economía de los Estados Unidos, un impulso creciente del crecimiento en Europa, una mejora gradual de las condiciones económicas en el Japón, y una sólida recuperación de las economías de Asia y de algunos otros países en desarrollo. Estos son también los supuestos generales incorporados en el proyecto LINK de previsiones económicas y agrícolas, que se examina más adelante6. En lo que se refiere a los países en desarrollo, el proyecto LINK prevé un crecimiento económico medio de más del 5 por ciento para el año 2000/01 (4 por ciento en América Latina, 4,5 por ciento en África, 5,6 por ciento en Asia meridional y oriental y 4,2 por ciento en Asia occidental). Las proyecciones del proyecto LINK apuntan también a una recuperación de la producción del comercio agrícola de los países en desarrollo:

Perspectivas de los países que dependen particularmente del comercio agrícola

Hay dos grupos de países para los cuales el comercio de productos agropecuarios es especialmente importante y, por lo mismo, son muy sensibles a los cambios ocurridos en el entorno económico y agrícola internacional: i) los países de bajos ingresos con déficit de alimentos con capacidad mínima para financiar importaciones de alimentos, y ii) las economías muy dependientes de las exportaciones agrícolas7. Se utilizan dos criterios de previsión: las previsiones económicas a corto plazo (1999-2000), estimadas para la FAO por el FMI; y los pronósticos agrícolas a medio plazo (2000-03) preparados por el proyecto LINK.

i) Previsiones económicas a corto plazo

Países de bajos ingresos con déficit de alimentos con capacidad mínima para financiar las importaciones de alimentos. Las previsiones del FMI sobre estos países son las siguientes:

Países muy dependientes de las exportaciones agrícolas. Para este grupo de países, el FMI prevé lo siguiente:

ii) Previsiones agrícolas a medio plazo

Países de bajos ingresos con déficit de alimentos con capacidad mínima para financiar las importaciones de alimentos. Para este grupo, así como para el conjunto de los países en desarrollo, las proyecciones del proyecto LINK indican una recuperación de la producción y del comercio agrícola. En particular:

Países muy dependientes de las exportaciones agrícolas. En este grupo de países las proyecciones del proyecto LINK para el período 2000-03 son las siguientes:


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