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ANÁLISIS MUNDIAL

III. CUESTIONES SELECCIONADAS

Microcrédito: efectos en la pobreza rural y el medio ambiente

INTRODUCCIÓN

Desde tiempo inmemorial, uno de los problemas de los campesinos y de las poblaciones rurales ha sido la falta de acceso al crédito. Estas personas necesitan crédito para poder invertir en sus explotaciones y pequeños negocios, para estabilizar el consumo y para reducir su vulnerabilidad a las perturbaciones atmosféricas y a las crisis económicas. Como tienen poco acceso a las instituciones oficiales de financiamiento, adoptan estrategias de riesgo y de consumo que no son las más indicadas y tienen que recurrir a fuentes de crédito extraoficiales y costosas. Convencidos de ello, los gobiernos y los organismos internacionales han creado bancos y programas de financiamiento orientados a los campesinos. El historial de estos programas no es uniforme, sobre todo en lo que se refiere a su capacidad de llegar realmente a los pobres. En los últimos años se han introducido reformas e innovaciones para mejorar las oportunidades del mercado de crédito para la población rural pobre y para conseguir una mayor eficacia en el financiamiento rural8.

El microcrédito ayuda a la población rural pobre a liberarse de la pobreza invirtiendo en pequeñas fincas y actividades económicas.

Una de esas innovaciones es el microcrédito, que consiste en otorgar pequeños préstamos orientados específicamente a los pobres. El microcrédito tiene como finalidad ayudar a la población rural pobre a salir de la pobreza invirtiendo en sus propias explotaciones y pequeñas empresas. Los planes de este tipo superan algunos de los problemas de la concesión de crédito rural a los pobres, ofreciendo para ello préstamos sin garantía con tasas de interés próximas a las del mercado, mediante programas de base comunitaria gestionados por instituciones de financiamiento u organizaciones no gubernamentales (ONG). El microcrédito presenta tres diferencias principales con los sistemas tradicionales de crédito rural:

El microcrédito no se presenta como sustituto del crédito agrícola, ni de las actividades bancarias tradicionales, ya que su escala es mucho menor y sus objetivos son tan indiferentes. No obstante, en sus manifestaciones más modestas, ocupa un vacío que otras sustituciones parecen olvidar; en sus versiones más ambiciosas, trata de catalizar el desarrollo económico y, de esa manera, reducir la pobreza rural.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL MICROCRÉDITO

Los mecanismos de crédito gestionados a nivel local existen desde hace centenares de años y continúan siendo de utilidad para los pequeños prestatarios a pesar de la llegada del «movimiento del microcrédito». Entre los ejemplos más conocidos cabe citar las asociaciones de ahorro y crédito rotativo y las cooperativas de ahorro y crédito, ambas esparcidas en comunidades de todo el mundo. Los pequeños préstamos a los prestatarios pobres han formado parte de las estrategias de desarrollo rural adoptadas por muchos organismos y organizaciones desde los primeros años del decenio de 1970. El Banco Mundial, el Programa de finanzas rurales de la FAO y los grandes donantes y otros organismos de desarrollo, incluidos los bancos de desarrollo agrícola, han incorporado productos y programas de pequeños préstamos en sus estrategias de financiamiento rural. Así pues, el microcrédito es más antiguo de lo que puede parecer a primera vista, pero la invención del término «microcrédito», así como el establecimiento de una organización para promoverlo a escala mundial y el respaldo otorgado desde las más altas esferas a algunos objetivos específicos en este terreno han dado a este movimiento un relieve mucho mayor.

La concesión de préstamos mediante planes de microcrédito va en rápido aumento en los países en desarrollo.

El microcrédito ha sido impulsado por personas ajenas a las actividades habituales de financiamiento rural y desarrollo y ha planteado un difícil desafío a los enfoques ortodoxos. En pocos años, un conjunto muy diverso de proveedores de crédito ya establecidos o incipientes, promotores, evaluadores, investigadores, docentes y donantes han centrado sus energías en el microcrédito y en algunos casos han apostado fuertemente por su éxito. Se han producido debates sobre la filosofía fundamental y los detalles técnicos de las actividades de microcrédito. Los partidarios han presentado una gran variedad ejemplos y estudios para confirmar su opinión de que el microcrédito es una revolución dentro del desarrollo económico y social que liberará a muchas personas de la pobreza, mientras que los críticos mantienen decididamente que no se trata de una panacea para ayudar a la población rural pobre (o urbana) en los casos en que otros sistemas de crédito han fracasado.

En 1976, Muhammad Yunus fundó el Grameen Bank, el proveedor más conocido de microcrédito. Algunos remontan los orígenes del microcrédito en su forma actual a este acontecimiento. A través del Grameen Bank, Yunus pudo institucionalizar una serie de características que sirven de modelo para muchos proveedores de servicios de microcrédito en la actualidad. Los programas y las organizaciones de microfinanciamiento se han multiplicado a partir de entonces, y ahora existen réplicas del Grameen Bank en 45 países. Hoy hay más de 1 200 instituciones que ofrecen servicios de microcrédito de alcance nacional9, 26 grandes instituciones internacionales que organizan programas internacionales de microcrédito10 y entre 7 000 y 10 000 organizaciones locales y regionales que ofrecen microcrédito dentro de sus iniciativas de desarrollo11. En 1997, dos decenios después de que Yunus comenzara a experimentar la concesión de préstamos a mujeres de aldeas pobres de Asia meridional, más de 2 900 personas, representantes de 1 500 organizaciones y 137 países, se reunieron en la Cumbre sobre el Microcrédito en la ciudad de Washington, D.C. La Cumbre, presidida por Jefes de Estado y dignatarios de la comunidad mundial del desarrollo, emprendió una campaña para ayudar a 100 millones de las familias más pobres del mundo hasta el año 2005. La importancia de este acontecimiento fue que consiguió dar una cierta celebridad al objetivo de reducción de la pobreza mediante el microcrédito y creó una institución cuya misión era promover esa meta a escala mundial.

Cuadro 3

ORGANIZACIONES DE MICROFINANCIAMIENTO Y DONACIONES DE LOS MIEMBROS DEL GRUPO CONSULTIVO DE AYUDA A LA POBLACIÓN MÁS POBRE (CGAP)

Región

Número de organizaciones de microfinanciamiento

Donaciones del CGAP (Millones de $EE.UU.)

África

988

7,1

Asia y el Pacífico

822

7,0

América Central/del Sur y el Caribe

335

9,2

Europa y América del Norte

987

0,0

Cerc. Oriente y África del Norte

n.d.

0,2

Europa oriental y central

n.d.

0,4

Mundo (cif. parciales)

3 142

24,0

Estas cifras se refieren a todos los miembros de la Campaña de la Cumbre sobre el Micro-crédito, incluidos algunos que no otorgan préstamos. CGAP. 1998. Focus (varios números). Washington, D.C., Banco Mundial; Campaña de la Cumbre sobre el Microcrédito, 1999.

Todos parecen estar de acuerdo en que el crecimiento de los programas de microcrédito ha sido impresionante. El número total de prestatarios inscritos a través de los miembros de la Cumbre sobre el Microcrédito creció un 50 por ciento entre 1998 y 1999, alcanzando un total de 21 millones en todo el mundo; 12 millones de esos prestatarios viven con menos de 1 dólar diario12. Sólo el Grameen Bank ha distribuido 3 000 millones de dólares en préstamos a más de 2 millones de prestatarios en Bangladesh; de esa cifra, se han reembolsado hasta la fecha 2 500 millones de dólares13. A pesar del rápido crecimiento, se cree que el sector del microcrédito está todavía en una fase incipiente en relación con la demanda potencial de sus servicios14. Además, el microfinanciamiento está dejando de ser un fenómeno exclusivo del Asia meridional. Por ejemplo, un donante está concentrando en África sus esfuerzos de desarrollo del microfinanciamiento, «con lo que las fronteras avanzan más allá de lo que se ha conseguido hasta la fecha»15.

Cuadro 4

RASGOS CARACTERÍSTICOS DEL MICROCRÉDITO

Préstamo

Prestatarios

Préstamos de pequeño tamaño

Garantía nula o pequeña

Se ofrecen servicios no crediticios

Pago periódico de los préstamos

Responsabilidad colectiva del grupo

Financiado por donantes

Pobres

Predominantemente mujeres

Bajos niveles de educación

Lejanía geográfica

Pocos activos

Ocupaciones relacionadas con la agricultura

En el Cuadro 3 puede verse la distribución de los miembros de la Cumbre sobre el Microcrédito, las sumas aportadas por los grandes donantes y el total de los desembolsos, por región.

¿Estamos ante un notable éxito o ante un nuevo nombre para una solución antigua? ¿Cuáles son realmente los efectos del microcrédito? ¿Está alcanzando éste sus objetivos? ¿Quiénes se benefician y quién paga los costos de los servicios de microcrédito? Finalmente, ¿hay consecuencias ocultas -buenas o malas- que deben reconocerse en una evaluación sobre la importancia del microcrédito en cuanto instrumento para el desarrollo? En esta sección se describen las pruebas acumuladas en este sentido y los argumentos sobre el impacto global del microcrédito hasta la fecha.

Las organizaciones que se ocupan de microfinanciación son más flexibles que las instituciones bancarias oficiales, pero más estructuradas que los prestamistas rurales informales.

Se examina también brevemente un «efecto oculto» del microcrédito: su posible repercusión en el medio ambiente rural y en la utilización de los recursos naturales. A pesar de un creciente interés en el microcrédito y por el microfinanciamiento, no se han producido prácticamente debates sobre la relación de estos programas con la utilización sostenible de los recursos naturales. Dada la primacía del problema de la pobreza sobre la protección del medio ambiente, y la tendencia a dar por garantizados los recursos naturales, este olvido puede resultar comprensible.

FAO/17552

Préstamos colectivos Un oficial de capacitación en
Bangladesh ayuda a las aldeanas a aumentar su capacidad
para la obtención de ingresos confeccionando sari que
venderán en el mercado local

- FAO/17552

CÓMO FUNCIONA EL MICROCRÉDITO

Han aparecido numerosas variantes del microcrédito a medida que se ha ampliado su alcance geográfico, su clientela y los objetivos de las organizaciones de microfinanciamiento16. Tanto en lo que se refiere a las condiciones del préstamo como a la naturaleza de los prestatarios, el microcrédito es un híbrido de instrumento de desarrollo y servicio financiero. Las organizaciones de microfinanciamiento (OMF) son más flexibles en sus condiciones de préstamo y de reembolso que muchas instituciones formales, pero están más estructuradas que los prestamistas del sector informal. El microcrédito se propone los siguientes fines:

Recuadro 1

ALGUNOS EJEMPLOS DE UTILIZACIÓN DEL MICROCRÉDITO

Casi 1 200 millones de personas, es decir, aproxima-damente una de cada cuatro, de los países en desarrollo y en transición vive con menos de 1 dólar al día -indicador mundialmente reconocido de la pobreza-. La mayor parte de estas personas, incluidos los niños, trabajan largas jornadas en condiciones muy duras sencillamente para sobrevivir. Muchos son empresarios que desempeñan su propia actividad en el sector informal, y su falta de reconocimiento oficial les impide tener acceso a las fuentes formales de crédito. Recurren al microcrédito para adquirir materiales que les permitan tejer esterillas, coser bolsos de cuero y hacer pan, así como para sobrevivir en momentos de emergencia. A continuación se describen algunos ejemplos concretos de utilización del microcrédito:

Una mujer joven empleó un préstamo de 80 dólares para comprar arcilla y barniz con destino a un pequeño negocio de cerámica en la República Dominicana. Desde 1987, la propietaria ha recibido ocho préstamos de la institución de microfinanciamiento y ahora tiene siete empleados.

Una mujer pakistaní de 22 años vive con su esposo y tres hijos gracias al salario de éste como administrativo y a los ingresos que ella tiene ocasionalmente trabajando a destajo como bordadora. Ella recibió un préstamo de 4 500 rupias, que su esposo utilizó para adquirir dos cabras. La joven cuida de las cabras mientras que los plazos del préstamo se reembolsan con el salario del marido. Las cabras se utilizan sobre todo para obtener leche para los niños, y la mujer espera con el tiempo venderlas y obtener un beneficio. Utiliza también el componente de ahorro del programa de microfinanciamiento.

En Filipinas, se utilizó un préstamo de 2 000 pesos (unos 52 dólares EE.UU.) para comprar dos cochi-nillos. El préstamo requería reembolsos semanales de 88 pesos (2,30 dólares) durante seis meses. Los cochinillos se alimentaron con las sobras de la comida de la familia, algunos productos hortícolas y piensos adquiridos en el mercado. Tanto los plazos semanales como la compra del pienso tenían que sufragarse con los ingresos familiares. Después de seis meses, los cerdos ya engordados se vendieron por 4 000 pesos (104 dólares) cada uno.

Una mujer india adquirió pequeños brazaletes y productos cosméticos para intercambiarlos en el mercado con un préstamo de capital de trabajo de 1 000 rupias indias (24 dólares). Solicitó un préstamo durante 20 semanas con un interés fijo del 20 por ciento, con plazos de 60 rupias (1,42 dólares). Vende sus mercancías en el mercado y de puerta en puerta y gana unas 600 rupias a la semana. Después de pagados los gastos, sus ingresos son de 120 rupias (2,84 dólares) semanales, la mitad de las cuales se dedican a pagar el préstamo.

Un estudio ha examinado los beneficios obtenidos por los microempresarios que recibieron préstamos del Bangladesh Rural Advancement Committee (BRAC), gran OMF de Bangladesh1. En él se comprobó que son muchos y muy diversos los beneficios obtenidos por diferentes empresas. Las que ofrecían mayor rentabilidad eran las actividades relacionadas con la cría de aves de corral, el cultivo de patatas y la producción de redes (unos 21 dólares mensuales); la categoría media correspondía a la venta de comestibles (unos 12 dólares mensuales); los beneficios más bajos (unos 2 dólares al mes) eran los del cultivo de arroz y la cría de cabras. Finalmente, el engorde de toros resultaba antieconómico.

1 H. Zaman. 1999. Assessing the poverty and vulnerability impact of microcredit in Bangladesh: a case study of BRAC. Documento de antecedentes para el Informe sobre el desarrollo mundial 2000/2001. Washington, D.C., Banco Mundial.

La mayor parte de los beneficiarios del microcrédito son familias pobres que realizan o pueden emprender pequeñas actividades generadoras de ingresos. Si bien ello parece excluir a los agricultores, en la práctica los programas de microcrédito en las zonas rurales no prohíben los préstamos destinados a mejorar la producción de alimentos, y muchas familias campesinas rurales participan también en actividades económicas no agrícolas17. Los ingresos agrícolas no rurales están convirtiéndose en una parte cada vez mayor del total de los ingresos rurales, y han alcanzado un promedio del 42 por ciento en África, del 40 por ciento en América Latina y el 32 por ciento en Asia18. Los tipos de empresa que reciben ayuda de las actividades de microcrédito son, entre otras, las de productos artesanales, las pequeñas agroindustrias (descascarillado del arroz), la venta y comercialización, el transporte manual en rickshaw y, en algunos casos, la adquisición de insumos agrícolas mejorados.

Cuadro 5

FINANCIAMIENTO SUBSECTORIAL EN BANGLADESH, POR TIPO DE PRESTAMISTA

Subsector

Porcentaje de préstamos desembolsados por organizaciones de microfinanciamiento 1991-92 (1997-98)

Porcentaje de préstamos desembolsados por prestamistas informales de crédito (1991-92)

Porcentaje de préstamos desembolsados por instituciones formales

Agricultura

12

22

23

Pesca

4

n.d.

n.d.

Elaboración de alimentos

10

n.d.

n.d.

Pequeñas empresas

42

91

81

Industria familiar

3

   

Transporte

3

19

39

Ganadería

18

0.4

2

Otras actividades

7

49

27

1 Los datos corresponden a una combinación de pequeñas empresas e industrias familiares.
Fuentes: Credit and Development Forum. 1999. CDF Statistics, Vol. 6. Dhaka, Bangladesh, y S. Khandker. 1998. Fighting poverty with microcredit. Washington, D.C., Banco Mundial. Las categorías no se corresponden perfectamente entre las dos fuentes y, debido al redondeo de las cifras, el total no es de 100.

En el Cuadro 5 puede verse el desglose del valor de los préstamos de microfinanciamiento en Bangladesh durante 1997 y 1998, y las proporciones relativas ofrecidas por otros prestamistas en Bangladesh en 1991-92. Entre las OMF se incluían el Grameen Bank, el BRAC, ONG y cooperativas. Los prestamistas formales eran el Estado, el Krishi Bank y bancos comerciales; los prestamistas informales eran familias, prestamistas, empresarios, proveedores de insumos y otros.

Los pequeños préstamos se utilizan para financiar actividades rurales no agrícolas, cultivos hortícolas y pequeñas empresas agrarias.

SUPERAR LOS OBSTÁCULOS AL CRÉDITO MEDIANTE EL MICROCRÉDITO

Figura 12

Las necesidades de la población que no puede obtener de los bancos empréstitos en las condiciones habituales son atendidas en gran parte por prestamistas y otros proveedores de financiamiento del sector informal -incluidos los grupos de crédito rotatorio y las asociaciones de ahorro. El microcrédito no sustituye a esas fuentes locales de crédito y ahorro pero combina características de esos mecanismos, como las ventajas informativas de los prestamistas locales y el crédito rotativo de algunas asociaciones. Estos mecanismos tradicionales han desempeñado un papel fundamental en el otorgamiento de crédito a la población rural pobre. No obstante, el sorprendente desarrollo del concepto y los métodos del microcrédito demuestran la existencia de necesidades no atendidas. El IIPA19 observa en los países en desarrollo la existencia de un número significativo de pobres que tienen problemas reales para obtener empréstitos.

El microcrédito tiene un lugar propio que ocupar en la concesión de préstamos a ciertos grupos de población, especialmente mujeres.

Los obstáculos que entorpecen el acceso de los pobres al crédito rural proceden de la falta de instituciones para supervisar y asegurar la observancia de las transacciones crediticias en las zonas rurales20. En la sección Cuestiones de económica política y reducción de la pobreza y de la inseguridad alimentaria, Bardhan describe algunos de los problemas institucionales y del mercado que impulsaron la difusión del microcrédito orientado a las poblaciones rurales pobres. Observa también las deficiencias del mercado del crédito, incluida la captación de beneficios por los grupos minoritarios adinerados o políticamente favorecidos y los desincentivos al reembolso. Menciona también varios tipos de fracaso institucional, entre ellos la falta de mecanismos prácticos para llegar realmente a la población rural pobre. Los problemas pueden resumirse como sigue:

La novedad introducida por el microcrédito en el crédito rural es la forma en que aborda estos notorios problemas institucionales y del mercado. El microcrédito trata de superar este tipo de obstáculos y al mismo tiempo ser financieramente viable.

Las asimetrías de la información se producen cuando las partes en una transacción no tienen acceso a la misma información, lo que representa una ventaja para la parte mejor informada. Esta situación puede darse bien antes de que se produzca la transacción, en cuyo caso puede parecer que un prestatario representa menos riesgo del que constituye en la realidad, o después de que se haya realizado la transacción, por ejemplo, si un prestatario puede tener un incentivo para no reembolsar al prestamista en la forma originalmente convenida. Para superar este problema, los prestamistas normalmente exigen a los prestatarios un buen historial de crédito y otros requisitos (por ejemplo, un ingreso constante) que demuestren que son solventes, además de exigir la presentación de alguna forma de garantía a cambio del otorgamiento del crédito.
No obstante, los remedios habituales no funcionan con el grupo de prestatarios a los que se dirige el microcrédito.

El microcrédito resuelve las asimetrías de información ofreciendo contratos de tipo colectivo en los que la responsabilidad es aceptada por el grupo y éste se reúne periódicamente para efectuar los pagos. De esta manera, la presión del grupo representa un incentivo para no retrasarse en los pagos, así como para excluir a quienes pudieran representar mayor riesgo21. Algunas veces los pagos de los préstamos se ajustan a lo largo del tiempo si el prestatario consigue mayor capacidad de reembolso.

El escaso potencial de rentabilidad es el segundo obstáculo al otorgamiento de préstamos a los pobres. Este obstáculo se debe a la opinión de los bancos de que el servicio a esta población de prestatarios supone grandes costos y riesgos y sólo tiene un mercado reducido. En el plano individual, estos prestatarios generalmente no tienen ingresos constantes o suficientes ni ningún activo al que recurrir, y deben hacer frente a enormes obstáculos económicos y culturales para conseguir ingresos. En el plano comunitario, están relativamente aislados, por lo que resulta costoso ofrecerles servicios financieros, y sus oportunidades de mercado son pocas. La dispersa población de los posibles prestatarios en estas zonas dificulta también la consecución de economías de escala en los servicios financieros.

A veces se requiere como condición para otorgar los préstamos que se brinde capacitación y asesoramiento técnico a los prestatarios.

El microcrédito resuelve este problema con varias prácticas. Muchos programas de microcrédito ofrecen -en algunos casos exigen- actividades de capacitación y asesoramiento técnico a los prestatarios con el fin de aumentar sus ingresos. Entre estas actividades figuran los programas de alfabetización, de gestión de empresas y de educación en planificación familiar y nutrición. Estos programas de «servicios completos» tratan de incrementar los conocimientos prácticos y la capacidad de los prestatarios. Su valor es evidente, sobre todo para las mujeres pobres que carecen de experiencias y conocimientos sobre la organización de actividades económicas22. No obstante, los costos son también elevados y deben sufragarse con el pago de intereses de los prestatarios, o con constantes subvenciones.

Las altas tasas de reembolso son también importantes para garantizar la capacidad del microcrédito de otorgar préstamos a los pobres. Al parecer, ello se debe a la gran atención concedida a las mujeres prestatarias, que son más responsables que los hombres a la hora de efectuar los pagos, y a su sistema de responsabilidad conjunta. Las tasas de impago de las prestatarias son de un 3 por ciento, mientras que en el caso de los hombres la proporción en esos mismos programas es del 10 por ciento23. El Grameen Bank tiene tasas de reembolso de aproximadamente el 98 por ciento, mientras que otras organizaciones importantes de microfinanciamiento consiguen tasas del 90 al 95 por ciento24. Por el contrario, los bancos de desarrollo agrícola suelen presentar tasas de menos del 50 por ciento25. Aun cuando las tasas de reembolso del Grameen Bank se revisen utilizando un concepto de atraso en los pagos más riguroso y más en coherencia con las prácticas bancarias reglamentarias, la tasa de reembolso entre 1985 y 1994 fue del 92 al 95 por ciento, y ha sido ligeramente superior desde entonces26.

Por lo general los prestatarios reembolsan el microcrédito a los tipos de interés del mercado.

Los programas de microcrédito generalmente fijan en sus préstamos tasas de interés equivalentes a las del mercado para sufragar sus elevados costos. Cabría pensar que esos préstamos deberían otorgarse en condiciones especialmente favorables, dado el elemento de subvención que los donantes prevén muchas veces para las organizaciones de microfinanciamiento. De hecho, las tasas de interés real son con frecuencia más elevadas que las de los bancos comerciales, aunque más bajas que las de los prestamistas locales27. Este factor contribuye a la formación de un pequeño mercado para el endeudamiento a través del microcrédito, y ayuda a superar los altos costos. Un posible prestatario preferiría obtener microcrédito a pagar las tasas más elevadas fijadas por otras fuentes de crédito informal.

A pesar de estas prácticas, la presencia de apoyo financiero revela que la mayor parte de las OMF no son rentables si aplican los principios contables comúnmente aceptados. Se trata de un tema que suscita gran controversia dentro del sector y se examina con mayor detalle más adelante.

La diversificación de la cartera es el tercer problema que impide el acceso de las poblaciones rurales al crédito. Los prestamistas que intervienen en una comunidad o región determinada están expuestos al riesgo de la covarianza. Entre las razones más probables del incumplimiento de los pagos de los préstamos en una región o país están las catástrofes naturales (por ejemplo, las inundaciones de Bangladesh de 1998) o los cambios desfavorables de la coyuntura económica (como la crisis financiera de 1997 en Asia). Estos acontecimientos repercuten en los prestatarios que reciben microcrédito más que en otros tipos de préstamo, precisamente por la mayor vulnerabilidad económica.

La vulnerabilidad de los prestatarios rurales pobres hace que generalmente las instituciones de préstamo los consideren clientes de alto riesgo.

Recuadro 2

CUANTIFICACIÓN DE LOS EFECTOS DEL MICROCRÉDITO

Son muchos los estudios realizados en los años recientes para cuantificar los efectos del microcrédito. Se han llevado a cabo por imposición de los organismos de financiamiento o por iniciativa de instituciones académicas o con la finalidad de orientar mejor los fondos a fin de lograr metas sociales y económicas específicas. Sin embargo, los resultados han sido algo contradictorios, lo que ha impulsado los debates sobre las consecuencias y el valor del microcrédito.

Se han utilizado diferentes medidas para esa cuantificación. El indicador más frecuente es el cambio en los ingresos de los hogares que reciben financiamiento. También son importantes los cambios registrados en los activos, patrimonio neto y fuerza de trabajo. La razón es obvia: el objetivo primario del microcrédito es rescatar a las personas de la pobreza. La externalidad positiva de la reducción de la pobreza se utiliza como argumento para justificar el gasto de fondos públicos en microcrédito. Otra medida utilizada habitualmente es el consumo de los hogares, que es una variable sustitutiva del ingreso y se puede cuantificar más fácilmente en las encuestas de hogares. Los estudios han cuantificado los cambios registrados en el consumo total y en el consumo alimentario de los hogares y la cronología del consumo. Se utilizan también otros indicadores del bienestar individual o de los hogares, como los cambios observados en las tasas de matrícula escolar y en la salud. Finalmente, se miden también los indicadores de potenciamiento y repercusiones en la mujer.

Khandker1 examinó tres importantes programas de microcrédito en Bangladesh para determinar sus efectos. Los resultados revelan un aumento del 18 por ciento en el consumo de los hogares gracias a las actividades de microcrédito en favor de la mujer, y un aumento del 11 por ciento del consumo cuando los prestatarios son los hombres. En su opinión, un 5 por ciento de las familias participantes pueden liberarse de la pobreza cada año como consecuencia del aumento del consumo resultante del microcrédito. Otras consecuencias del microcrédito registradas por Khandker son la estabilización del consumo, la regulación del suministro de mano de obra y una mejor nutrición infantil, sobre todo en el caso de las niñas.

No obstante, Khandker advierte que estos efectos sólo serán sostenibles si el microcrédito se orienta específicamente a zonas y actividades económicas con potencial de crecimiento. Ello se debe a la fuerte inclinación de los pobres a utilizar los préstamos para aumentar el consumo, lo que a su vez debería dar lugar a cambios en la producción y en los ingresos.

Morduch2 examina las consecuencias del microcrédito, tratando de eliminar de la muestra los hogares que no reúnen las debidas condiciones. Una de las razones es evitar el problema del sesgo en la selección de la muestra, que se produce en el plano de los hogares (cuando aumenta el número de hogares solventes que participan en los programas), de las aldeas (cuando las aldeas menos necesitadas tienen acceso al microcrédito) y de los individuos (porque el éxito como prestatario genera la posibilidad de recibir nuevos préstamos).

Morduch no observa aumento ninguno del consumo entre los prestatarios acogidos a programas de microcrédito, y algunas veces llegan a bajar las tasas de matrícula. Atribuye este fenómeno a su utilización de grupos de control que corrigen el sesgo de selección, inevitable en muchos programas de microcrédito. Observa no obstante efectos beneficiosos debidos a la estabilización del consumo en los hogares prestatarios, así como a la mayor capacidad de diversificar el suministro de mano de obra. Estos efectos reducen la vulnerabilidad de los hogares prestatarios en comparación con los otros (en el Cuadro 6 puede verse un resumen de algunas evaluaciones importantes de los efectos del microcrédito).

1 S. Khandker. 1998. Fighting poverty with microcredit, p. 11 Washington, DC, Banco Mundial.
2
J. Morduch. 1998. Does microfinance really help the poor? New evidence from flagship programs in Bangladesh. HIID, Harvard University (documento inédito).

Las organizaciones de microfinanciamiento han resuelto sólo parcialmente los problemas de diversificación de la cartera. El concepto de préstamo colectivo distribuye la responsabilidad del reembolso entre todos los prestatarios de una determinada aldea o grupo. Ello significa que todos aceptan la responsabilidad de las deudas propias y de las de los demás. Si bien este enfoque no supera el riesgo de pérdida catastrófica cuando se produce una mala cosecha o un desastre natural, ciertamente reduce el riesgo cuando no todos los prestatarios sufren pérdidas.

Los seguros y los fondos de emergencia son instrumentos que se están adoptando también para superar la falta de diversificación de la cartera. Estas fuentes ofrecen compensación o crédito adicional cuando se producen catástrofes, y pueden incluir medidas como la suspensión de los reembolsos mientras no es posible la recuperación. Ello equivale a la liquidez adicional que un acreedor podría ofrecer a una compañía sólida que atraviesa una crisis cíclica, o a las medidas adoptadas por los bancos centrales cuando todo el sistema financiero se ve sometido a presión.

Durante las inundaciones de Bangladesh de finales de 1998, el Grameen Bank y otros prestamistas de microcrédito autorizaron a los prestatarios a suspender los pagos de sus préstamos mientras no consiguieran una situación financiera más sólida. El componente de ahorro de los programas de microcrédito se utilizó alguna vez para financiar estas concesiones. Ésta no es una forma infalible de evitar las pérdidas. El riesgo de impago no desaparece cuando los pagos se aplazan, y es posible que la clientela que está expuesta a frecuentes crisis de liquidez no llegue a ponerse nunca al día en el cumplimiento de sus obligaciones. Pero es una prueba de flexibilidad para superar un obstáculo institucional que impide la disponibilidad de crédito para la población rural necesitada.

Cuadro 6

EFECTOS DEL MICROCRÉDITO EN DETERMINADAS VARIABLES: RESULTADOS DE ALGUNOS ESTUDIOS

Autor

Morduch (1998)

Khandker (1998)

IIPA (1998)

MkNelly (1997)

Zaman (1999)

Otros1

Ingreso/ pobreza

Ningún efecto

Reducción de la pobreza; nivel más alto de ingreso en las aldeas

Ingresos más altos

Aumento de los ingresos no agrícolas

Estabilización

-

Patrimonio neto, activos

-

Aumento cuando la mujer es la prestataria

-

-

Aumento

Aumento

Suministro de mano de obra

Diversificado

Aumento en las mujeres; descenso en los hombres

-

-

-

-

Consumo

Estabilización

Estabilización; aumento

Más alimentos; ninguna estabilización

Mayor seguridad alimentaria

Estabilización

Estabilización

Matrícula

Ningún efecto nutri- cional; disminución

Superior en niños; ningún efecto en las niñas acceso

-

-

-

Mejor acceso

Medidas que interesan la salud

-

Mejor nutrición infantil

-

Ningún efecto nutricional

Mejor nutrición infantil

-

Uso de anticonceptivos

-

Más bajo

-

-

-

-

Habilitación de la mujer

-

-

-

-

Aumento

Aumento

1 Se incluyen los siguientes autores: Jacoby (1994), Schuler y Hashemi (1994), Buckly en Hume y Moseley (1995), Foster (1995) y Banco Mundial (2000), citados todos ellos en IIPA (1998).
Referencias: J. Morduch. 1998. Does microfinance really help the poor? New evidence from flagship programs in Bangladesh. HIID, Harvard University (documento inédito); S. Khandker. 1998. Fighting poverty with microcredit. Washington, D.C., Banco Mundial; IIPA. 1998. Rural finance and poverty alleviation. Washington, D.C.; B. MkNelly. 1997. Freedom from hunger's credit with education strategy. Sacramento, CA (documento inédito); H. Zaman. 1999. Assessing the poverty and vulnerability impact of microcredit in Bangladesh: a case study of BRAC. Documento de antecedentes para el Informe sobre el desarrollo mundial 2000/2001. Washington, D.C., Banco Mundial.

EL MICROCRÉDITO Y EL COMPORTAMIENTO DE LA POBLACIÓN RURAL POBRE

El objetivo primario de los programas de microcrédito es mitigar la pobreza aumentando los ingresos de los prestatarios. Al mismo tiempo, pueden conseguirse otros efectos, como las decisiones relativas a la escolarización o a la planificación familiar. Debido a la fungibilidad de los préstamos, es difícil determinar las consecuencia precisas del microcrédito. En el caso de la población pobre, en particular, no es fácil separar las decisiones relativas a la producción y al consumo, ya que la mano de obra es el principal activo productivo y una nutrición suficiente es esencial para el trabajo. En la Figura 12, se esbozan los medios a través de los cuales el microcrédito repercute directa e indirectamente en los prestatarios. En el Recuadro 2 se resumen las pruebas empíricas sobre algunos de estos cambios, tomadas de varios estudios importantes.

En algunos casos los prestatarios utilizan los recursos del microcrédito para satisfacer sus necesidades inmediatas de consumo.

Efectos económicos

Aumento del ingreso. Las pruebas disponibles revelan que el microcrédito aumenta los ingresos de los participantes (véanse el Recuadro 2 y el Cuadro 6). A medida que aumenta el ingreso, se producen cambios secundarios en la cantidad, composición y cronología del consumo, ahorro y activos disponibles.

Diversificación de los ingresos. Las oportunidades de diversificar los ingresos son importantes, sobre todo para la población rural pobre, que depende de la agricultura y está sujeta a las fluctuaciones atmosféricas y a los ciclos de los cultivos. Los ingresos se pueden diversificar mediante la adopción de actividades agrícolas adicionales, como la introducción de nuevos cultivos, y la realización de actividades no agrícolas nuevas o más amplias.

Efectos en el consumo. Parte de los préstamos de microcrédito se utilizan directamente para aumentar el consumo. Si bien el comportamiento en este sentido puede cambiar inmediatamente, otros efectos del microcrédito sólo se observan a largo plazo. Por ejemplo, la reducción de la vulnerabilidad gracias a la mayor adquisición de alimentos a corto plazo puede cambiar los resultados económicos a largo plazo para los habitantes de las zonas rurales pobres. Dado el bajo nivel de ingresos de los prestatarios que reciben microcrédito, los ingresos adicionales se gastan muchas veces en alimentos, vivienda y otros bienes básicos.

Efectos en el ahorro. Como consecuencia del ahorro forzoso o de la desviación de fondos asociada al aumento de los ingresos, los beneficiarios del microcrédito ahorran más que antes. Ello les permite regularizar el consumo, invertir en actividades generadoras de ingreso y prepararse para las situaciones de emergencia. Las investigaciones revelan que el microcrédito se utiliza en gran parte para actividades de inversión (por ejemplo, el 80 por ciento del crédito de BRAC en Bangladesh), como vivienda y otros activos productivos28.

Efectos en la producción. El crédito ofrece la oportunidad de comenzar o ampliar nuevas actividades no agrícolas, por ejemplo, de elaboración de alimentos agrícolas, distribución de alimentos, manufactura en pequeña escala, reparación y alquiler de equipo, turismo y minería y sector de los servicios. Puede cambiar también los métodos de producción en la agricultura, mediante la utilización de insumos que aumentan los rendimientos. Estos cambios en la producción dan lugar a oportunidades de conseguir trabajo o de cambiar de empleo, tanto para los prestatarios como para otros miembros de la comunidad.

Tasa de descuento. El crédito ofrece la posibilidad de cambiar la cronología del consumo para reducir la vulnerabilidad, por lo que cambia también la tasa de descuento que los prestatarios atribuyen al ingreso futuro. Cuanto mayor sea el ingreso de un individuo, menos es su preocupación por atender las necesidades actuales de consumo. Los beneficiarios pueden optar por renunciar a parte del consumo actual a cambio de una rentabilidad futura mayor y más sostenida.

La potenciación de la capacidad económica de las mujeres prestatarias puede provocar un descenso de las tasas de fecundidad.

Efectos sociales

Potenciamiento de la mujer. Las OMF, en su conjunto, conceden prioridad al reclutamiento y concesión de crédito a las mujeres, sobre todo si se compara con lo que suelen hacer los otros prestamistas29. Las razones por las que las OMF prefieren concentrarse en la mujer son muy diversas. Las mujeres tienen tasas de reembolso más elevadas y se supone que representan un riesgo menor para los prestamistas, son más disciplinadas y están más dispuestas a utilizar el ingreso que controlan para mejorar la nutrición y educación de los hijos, y tienen mayor capacidad empresarial no desarrollada. En algunos casos, las OMF sencillamente desean aumentar la capacidad económica de la mujer.

Según algunos datos, los programas de microcrédito pueden reducir las tasas de fecundidad30. Esta consecuencia no resulta sorprendente, dado que el costo de oportunidad de los hijos es mayor para una empresaria con éxito que para una mujer empleada únicamente en el hogar o en actividades agrícolas o cuando el hijo puede ser una fuente más importante de mano de obra. Puede ocurrir también que el poder económico, una mejor información o un nuevo sistema de apoyo haya permitido a la mujer controlar mejor sus decisiones sobre la procreación. A medida que aumenta el ingreso de la mujer, suele disminuir la tasa de mortalidad infantil, lo que reduce la necesidad o el deseo de tener tantos hijos.

Puede producirse una repercusión más directa en la fecundidad como consecuencia de la participación femenina en actividades relacionadas con el microcrédito. Ello podría explicar casos como los de Bangladesh, donde las tasas de fecundidad están disminuyendo vertiginosamente, mientras que la tasa de mortalidad continúa siendo elevada. Algunas OMF no se limitan a alentar sino que ofrecen directamente en sus programas y sus reuniones periódicas actividades de educación sobre planificación familiar. Los participantes en el Bangladesh Rural Advancement Committee (BRAC) y en el Grameen Bank, por ejemplo, tienen mayores probabilidades de utilizar métodos anticonceptivos que la media nacional.

Acción colectiva. Las OMF renuncian a la garantía tradicional y, a cambio, utilizan la garantía social de los participantes. Algunas veces éstos deben solicitar el préstamo en forma colectiva y garantizar mutuamente el empréstito o reciben préstamos que dependen de que otros miembros del grupo devuelvan sus préstamos. Estos incentivos colectivos y esta nueva dinámica se refuerzan con reuniones periódicas del grupo, en muchos casos semanales.

La comunicación entre los participantes aumenta enormemente las posibilidades de una acción colectiva eficaz. Ostrom, Gardner y Walker31 han demostrado en una serie de experimentos que, si se cuenta con un marco institucional adecuado para la comunicación, los pobres son capaces de tomar decisiones basadas en la cooperación y que aumentan la productividad.

Recuadro 3

INTERRELACIÓN ENTRE MICROCRÉDITO Y MEDIO AMBIENTE

Hay pocos ejemplos de organizaciones de microfinanciamiento (OMF) que vinculen expresamente la ordenación ambiental y la concesión de préstamos, aunque la preocupación por el medio ambiente aparece con frecuencia entre los requisitos impuestos a los miembros. Ello puede deberse en buena medida al precedente sentado por el Grameen Bank y las 16 condiciones propuestas a los prestatarios. Los miembros adquieren los siguientes compromisos: «... man-tendremos limpios a nuestros hijos y el medio ambiente, construiremos y utilizaremos letrinas de pozo ... y plantaremos el mayor número posible de árboles». Estas condiciones han sido copiadas por centenares de réplicas del Grameen Bank en todo el mundo y han sentado los cimientos del microcrédito vinculado a objetivos ambientales.

El microcrédito y el medio ambiente aparecen muchas veces asociados en las actividades de ONG dedicadas a la conservación, o en las ONG de desarrollo con un programa ambiental. En algunos casos estas organizaciones tienen ellas mismas capacidad de microcrédito, y en otros se asocian con proveedores de crédito más especializados, como los bancos locales o internacionales u otras ONG.

Hay también un número pequeño pero creciente de OMF interesadas en las tecnologías o productos «verdes». Por ejemplo, Grameen Shakti se dedica a ofrecer fuentes de energía renovable (como paneles solares, digestores de biogás y turbinas eólicas) a las aldeas de Bangladesh que no tienen electricidad. De la misma manera en la República Dominicana y en Honduras el concepto de electrificación rural basado en la energía rural utiliza el microcrédito para promover energía solar renovable.

Technoserve, Ghana

En Ghana, el crecimiento demográfico está llevando a la ocupación de las reservas forestales próximas a los ríos Volta Rojo y Morago. Además, el descenso de la fertilidad de los suelos está obligando a aproximar las actividades agrícolas a los corredores de migración de los elefantes. Para que sea posible la coexistencia, las comunidades locales tendrán que reducir su dependencia de los cultivos destinados a la alimentación humana y encontrar otras actividades generadoras de ingresos.

La ONG Technoserve (TNS), en colaboración con el Gobierno de Ghana y las organizaciones locales, está fomentando la comercialización y elaboración de la nuez de karité, que crece de forma natural en los árboles autóctonos. La mantequilla de karité ofrece posibilidades de exportación para su uso en el mercado de cosméticos naturales (por ejemplo, The Body Shop) para los compradores de los Estados Unidos y de Europa. Es importante en cuanto recurso autóctono que puede servir de base a la realización de actividades de desarrollo sostenible. En Ghana, TNS colabora con 300 mujeres que trabajan por cuenta propia, las cuales reciben capacitación y crédito y se organizan en grupos con el fin de incrementar la capacidad de generación de ingresos. Los ingresos obtenidos por estas mujeres ayudan a mantener a unos 2 100 familiares. Esta ONG respalda el financiamiento previo de esos grupos de mujeres por parte de compañías de exportación -fundamentalmente, ofreciendo capital inicial para que las mujeres adquieran materiales. Las mujeres tienen dificultades para estabilizar sus ingresos, pues necesitan fondos en efectivo en el momento de la recogida y elaboración de las nueces pero solamente reciben beneficios cuando las venden más adelante. En el pasado, los grupos recibían préstamos de los bancos de desarrollo agrícola, y utilizaban el dinero para la recolección de las nueces, que luego subastaban antes de devolver el préstamo. No obstante, este procedimiento sólo podían utilizarlo los grupos registrados. El proceso era lento y engorroso, ya que la necesidad de garantes y garantías frustraba la labor de las mujeres y, en último término, exigía altos intereses. Además, la lentitud de la respuesta de los exportadores de nueces de karité a las licitaciones para la compra del producto (mediante subasta) producía nuevos retrasos en la venta, lo que incrementaba la acumulación de intereses sobre los préstamos.

Gracias a TNS, los grupos de prestatarios no tienen necesidad de registro y pueden obtener el préstamo de prefi-nanciamiento que les permite ponerse en contacto directo con los exportadores. Luego, recogen las nueces y suministran el volumen concertado. El acceso a los préstamos para capital de operaciones aumenta su capacidad de almacenar nueces, darles valor añadido mediante la elaboración, incrementar los ingresos y crear empleo local.

TNS colabora con las compañías de exportación en nombre de los grupos de mujeres y negocia las condiciones de los contratos, coordina las actividades sobre el terreno para comprobar que ambas partes cumplen sus obligaciones y ofrece actividades básicas de capacitación económica a los grupos establecidos. Todo ello ayuda a las mujeres a planificar y evaluar la rentabilidad de la comercialización del karité, así como a decidir cuál es la mejor manera de invertir parte de los beneficios con el fin de mejorar sus estrategias de supervivencia.

PDA y PDI, Tailandia

La Population and Com-munity Development Association (PDA) es una ONG firmemente establecida en Tailandia, que utiliza el microcrédito para mejorar la conservación del medio ambiente y la gestión de los recursos naturales. Se fundó en 1974 con la finalidad de promover la planificación familiar en las zonas urbanas y rurales pero, con el tiempo, su campo de acción se ha ampliado. Actualmente, comprende actividades de generación de ingreso y el desarrollo de las zonas rurales, así como el saneamiento, la conservación ambiental y la capacitación.

Population and Develop-ment International (PDI), afiliada de PDA, ha utilizado el microcrédito para ofrecer a los agricultores préstamos en especie de semillas y fertilizantes o en efectivo, vinculados a condiciones concretas de protección del medio ambiente. La tasa de interés de los préstamos es el equivalente de la tasa bancaria (1 baht/mes). El valor del préstamo depende de la capacidad de la aldea así como del interés local de conservar el medio ambiente.

PDI utiliza el microcrédito para crear grupos de ahorro, integrados sobre todo por mujeres. Después de aceptar un préstamo, el grupo de ahorro decide si utilizar los fondos para conseguir un préstamo bancario mayor (que puede representar un total hasta cinco veces superior al de los fondos) o actuar como organización de crédito por cuenta propia, y ofrecer pequeños préstamos a los distintos miembros del grupo de ahorro.

El proyecto Western Forest Complex (WFC), en la provincia de Kanchanaburi (Tailandia), comenzó en 1996. Su objetivo es reducir la deforestación a largo plazo, al mismo tiempo que se consigue una mayor conciencia sobre los problemas inmediatos de la conservación. El proyecto se financia con fondos locales e internacionales y está destinado a 15 aldeas de la parte occidental del país.

En este proyecto, PDI utiliza el microcrédito para aplicar prácticas sostenibles y alternativas de supervivencia con el fin de reducir la dependencia de los recursos naturales, sobre todo en las esferas aceptadas por la agricultura de corte y quema. En especial, PDI alienta la plantación de frutales y árboles autóctonos facilitando créditos en especie (árboles pequeños). El programa ofrece este tipo de insumos y actividades de capacitación a un grupo de agricultores dedicados a labores de conservación que distribuye árboles entre los campesinos. A su vez, éstos se comprometen a no realizar más talas. Si un árbol plantado muere al cabo de un año, el campesino reembolsa al grupo que recibió el árbol joven.

Se han conseguido resultados notables en pocos años. Cada año se han utilizado mil nuevos árboles. Los beneficiarios han adquirido mayores conocimientos y nuevas prácticas, por ejemplo en relación con los frutales y la ganadería. Los campesinos han reducido notablemente su utilización de insumos químicos en las actividades agrícolas, así como la recogida de productos forestales no madereros. El objetivo futuro del proyecto será solidificar las actividades experimentales para convertirlas en operaciones sostenibles que puedan ser aplicadas y gestionadas directamente por los agricultores, que a su vez podrían llegar a formar cooperativas para la compra y venta de árboles sin necesidad de intermediarios.

VINCULACIÓN DEL MICROCRÉDITO CON LOS RECURSOS NATURALES

Si el objetivo del microcrédito es la erradicación de la pobreza a largo plazo más que la mitigación de la pobreza inmediata, es preciso tener en cuenta la utilización sostenible de los recursos naturales, en particular en el caso de la población rural pobre.
El efecto del microcrédito en el medio ambiente no es claro a priori; según quién reciba el microcrédito y el uso a que se destinen los fondos, su influencia presentará distinto signo e intensidad. Si bien es lógico prever cierta repercusión ambiental en toda concesión de créditos, la razón para que esta conexión se convierta en un componente expreso de los programas de microcrédito es que los pobres suelen ser las personas más dependientes de los recursos y las mujeres suelen ser las administradoras primarias de los recursos naturales. El efecto directo del microcrédito en el medio ambiente es probablemente negativo a corto plazo, como ocurre con la mayor parte de la actividad económica. Pero la necesidad de los pobres de generar ingresos es tan evidente que no es posible aceptar maniobras que obstaculicen o retrasen esas iniciativas. Es fundamental buscar la manera de mitigar los efectos ambientales nocivos. Las medidas directas que promueven la ordenación ambiental y los productos ecológicos pueden compensar los efectos negativos. Las repercusiones indirectas son más difíciles de evaluar, pero, con excepción del aumento de los desechos y subproductos, hay otros aspectos, como el aumento y diversificación de los ingresos, la atención especial a la mujer, la reducción de las tasas de fecundidad y el apoyo a la actuación colectiva, que pueden tener consecuencias ambientales beneficiosas.

Hay un número creciente de programas que vinculan el micro-crédito con los recursos ambientales, bien porque se ha llegado al convencimiento de que el crédito puede promover su actuación en favor del medio ambiente o porque la ordenación ambiental puede resultar un buen negocio y los productos ambientales tienen mercado. Además, hay que tomar decisiones sobre los métodos utilizados incluso cuando se trata de actividades que pueden resultar nocivas. En el Recuadro 3, se describen algunos ejemplos de estos programas.

DEBATES ACTUALES EN TORNO AL MICROCRÉDITO

Ni el crecimiento ni la aceptación del movimiento del microcrédito se han visto libres de controversias. Como ocurre con la mayor parte de las iniciativas de desarrollo, sobre todo las que compiten por los escasos recursos de los donantes, hay desacuerdos sobre la función y el concepto del microfinanciamiento. Los tres debates de mayor resonancia son los relacionados con la sostenibilidad financiera de las organizaciones de microfinanciamiento, la orientación selectiva en favor de los más pobres entre los pobres, y la evaluación de los efectos.

Sostenibilidad financiera. El microcrédito es ofrecido por una gran variedad de organizaciones: desde bancos comerciales a ONG locales, cuyos objetivos van desde la multiplicación de los beneficios hasta la erradicación de la pobreza a largo plazo. Con esta diversidad de objetivos, no es de extrañar que los programas presenten enormes diferencias en cuanto a planteamientos, funciones y filosofía subyacente. Algunos de los debates demuestran que esta actividad es sólida y está en proceso de maduración, por ejemplo, los relacionados con la evaluación del riesgo crediticio, los sistemas de información adecuados, la respuesta ante las catástrofes naturales, la atención a los refugiados y la supervisión y la evaluación. Sin embargo, se ha observado una diferencia fundamental dentro de este sector en lo que se refiere a la necesidad de prestar más atención a la mitigación de la pobreza o a la sostenibilidad financiera. Las subvenciones a las OMF han sido tema de debate, y muchos especialistas financieros y donantes insisten en la necesidad de eliminar esas subvenciones. Los partidarios de la atención prioritaria a la sostenibilidad financiera argumentan lo siguiente:

Los partidarios del objetivo de reducción de la pobreza argumentan así:

En los últimos años, los grandes donantes han impuestos límites temporales a las subvenciones que ofrecen para programas de microcrédito con la esperanza de que las OMF -sean públicas o privadas- conseguirán con el tiempo la sostenibilidad financiera. En el caso de las organizaciones que reciben ayuda del CGAP ese límite es de cinco años. El Grameen Bank redujo la proporción subvencionada de los préstamos pendientes del 22-23 por ciento en 1986-87 al 8 por ciento en 1993-96, al mismo tiempo que amplió rápidamente su clientela.

Suscita preocupación el hecho de que algunas organizaciones de microfinanciación dependan de subsidios de los donantes.

Seleccionar a los más pobres. El segundo debate que divide al mundo del microcrédito es el relacionado con sus destinatarios, en particular, si debe orientarse específicamente a los pobres. Algunos ponen en tela de juicio la conveniencia de prestar a personas pobres que no reúnen los requisitos habituales de «solvencia crediticia», sobre todo con fondos de los donantes. La clave de este debate se centra en la capacidad de los más pobres de reembolsar los préstamos y evitar la caída en un nuevo ciclo de empobrecimiento.

Quienes consideran que hay que seleccionar a los más pobres argumentan lo siguiente:

Quienes mantienen la opinión contraria presentan los siguientes argumentos:

FAO/17873

Pautas de reembolso de préstamos Un oficial de
capacitación en En materia de reembolso de deudas,
los pobres se muestran tanto o más solventes que los
prestatarios de ingresos más elevados

- FAO/17873

Evaluación de los efectos. La tercera gran controversia se refiere a la necesidad de destinar recursos a cuantificar los cambios en el comportamiento de los beneficiarios del microcrédito debido a su capacidad de obtener fondos en empréstito. Las evaluaciones de los efectos son ahora práctica común en la mayor parte de los programas de crédito y arrojan resultados muy distintos.

En el Recuadro 2, se resumen varios informes de ese tipo. En ellos se observan repercusiones generalmente beneficiosas en los ingresos y en el consumo; no obstante, hay todavía grandes desacuerdos metodológicos. En los últimos años se han realizado numerosos esfuerzos para establecer prácticas óptimas, sistemas de supervisión y requisitos de información para las OMF. Estas prácticas deberán contribuir en buena medida a resolver las diferencias existentes acerca de los efectos del microcrédito.

Es claro que la maduración de las OMF revela la existencia de un mercado económicamente viable entre la clientela que no necesita subvenciones para realizar sus actividades económicas. Muchos de los beneficiarios del microcrédito prosperan por el simple hecho de tener acceso al crédito y a otros servicios ofrecidos por las OMF. Podría decirse que estos clientes no necesitan microcrédito subvencionado, ni quizás la capacitación y la educación que algunas veces acompañan a aquel. Es también claro que algunos de los receptores del microcrédito sucumben a un ciclo de deuda cada vez mayor, o tienen que hacer frente a otras dificultades para mantener las exigencias de la responsabilidad financiera impuesta por las OMF. Cabría decir que estos clientes saldrían mejor parados si se aplicaran otros conceptos e instrumentos de desarrollo.

En algunos casos el microcrédito se utiliza para prevenir o mitigar daños ambientales.

CONCLUSIÓN

El microcrédito ha introducido algunas innovaciones importantes en la concepción del desarrollo y de las finanzas rurales. Su potencial a largo plazo de liberar a las personas de la pobreza no es todavía claro. Los estudios indican que el microcrédito debería orientarse a los prestatarios que tienen posibilidades de realizar actividades económicas prolongadas y que se encuentran con dificultades para obtener crédito. En el caso de muchos prestatarios, su limitado potencial de absorción de capital adicional puede limitar también el crecimiento económico positivo y la contribución del microcrédito a la reducción de la pobreza.

Otros análisis deberán tratar de comprobar los resultados a largo plazo para los prestatarios individuales y la aportación al desarrollo de las aldeas y las comunidades rurales. Es importante utilizar los conocimientos locales sobre la demanda de actividad económica al identificar las microempresas más indicadas y otras actividades de microfinanciamiento, y tener en cuenta tanto las oportunidades como los riesgos. El microcrédito, como otras formas de crédito, puede producir la degradación del medio ambiente y la pérdida de capital natural. No obstante, un planteamiento consciente del microcrédito podría llegar a mitigar esos daños e incluso introducir mejoras en el medio ambiente. Los futuros estudios empíricos podrán determinar si los efectos ambientales del microcrédito justifican o no su utilización como instrumento para el desarrollo sostenible.


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