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Servicios ecosistémicos y biodiversidad

Incentivos y apoyo

La FAO ayuda a las partes interesadas públicas y privadas a definir los mejores planes de incentivos posibles. Brinda asesoramiento a los países para que mejoren la coherencia entre las políticas de conservación y de producción y las inversiones.

¿Qué son los incentivos?

Las estrategias empleadas por los sectores público y privado para alentar a los agricultores a proteger y mejorar los servicios ecosistémicos que son beneficiosos para ellos y para otras personas.

Comprender la necesidad de los incentivos

La agricultura está estrechamente relacionada con la naturaleza. Por consiguiente, los agricultores suelen actuar como administradores y beneficiarios de los servicios ecosistémicos, junto con otras partes interesadas de su entorno.

Sin embargo, la protección y la mejora de la mayoría de los servicios ecosistémicos que se utilizan en la agricultura requieren una contribución activa de los agricultores. Las prácticas relacionadas con las “infraestructuras ecológicas”, como la construcción de terrazas, la repoblación, las técnicas agroforestales y la labranza de conservación, son necesarias, pero los agricultores no son los únicos beneficiarios, y los márgenes de beneficios que obtienen suelen ser muy reducidos, por lo que disponen de poco tiempo o recursos para invertir en la creación de infraestructuras ecológicas que beneficien a una mayor parte de la comunidad. Necesitan un motivo para emprender estas actividades.

Los mercados existentes no valoran los servicios ecosistémicos porque los consideran bienes públicos, en lugar de productos valiosos que podrían dejar de estar disponibles si no se gestionan debidamente.

Sin incentivos, tanto a corto como a largo plazo, los agricultores no podrán invertir el tiempo ni el dinero necesarios para elaborar nuevas técnicas y superar los obstáculos típicos a la aplicación de las mismas, sean estos de tipo técnico, cultural o financiero.

Ejemplos de incentivos necesarios para aplicar prácticas sostenibles

Cuando los agricultores aplican prácticas sostenibles por primera vez, puede ser que tengan que invertir en rehabilitar o mejorar sus estructuras de gestión de la tierra y el agua. Es posible que tengan que prescindir de algunas tierras y zonas forestales delicadas. Ello puede requerir acceso al crédito o a la financiación para contratar mano de obra, una gestión más intensiva o apoyo para hacer frente a la disminución de los ingresos derivada de un descenso de los rendimientos.

Una vez que estas inversiones se ven recompensadas con rendimientos más elevados o nuevos cultivos, gracias a la mejora de la retención de agua o de la fertilidad de los suelos, los agricultores quizás necesiten asistencia para sacar el máximo provecho posible de esta nueva situación y poder vender la producción adicional. En este caso, los incentivos y el apoyo podrían comprender el acceso a los mercados para vender los productos.

Si las zonas de las que se ha prescindido generan costos constantes, deberá haber una compensación permanente para seguir manteniéndolas, con vistas a obtener mayores beneficios para la sociedad. Dicha compensación podría adoptar la forma de subvenciones o bien podría derivarse de nuevas actividades generadoras de ingresos como el turismo ecológico.

Incentivos mixtos

Habitualmente, los planes eficaces combinan varios tipos distintos de incentivos. Los incentivos para los servicios ecosistémicos son diversos, desde los normativos (permisos, leyes, cuotas) hasta los voluntarios (certificación, etiquetado). Pueden ser gestionados por entes públicos o privados. El pago por los servicios ecosistémicos es una forma de incentivar a los agricultores.

Programa de desarrollo rural de Río, en Brasil: una mezcla de incentivos

En el Estado de Río de Janeiro, los pequeños agricultores se enfrentan a una tarea difícil de cumplir con las leyes forestales y la protección del agua (incentivos normativos), y asi mismo generar ingresos en una tierra de cultivo limitado.

Para apoyarlos, el Programa de Desarrollo Rural de Río integra tanto incentivos regulatorios y como productivos para mejorar la productividad y al mismo tiempo las prácticas de conservación, a través de:

  • Incentivo a corto plazo: mejorar el forraje y las razas lecheras para que los agricultores necesiten menos animales, prestarles asistencia para zonificar la explotación agrícola y aplicar prácticas de conservación.
  • Incentivo a largo plazo: invertir en el almacenamiento y la transformación, junto con la mejora del acceso a los mercados.

De esta forma, los agricultores pueden aumentar sus ingresos por hectárea y, en última instancia, el cumplimiento de las leyes de protección de los bosques y el agua también generará beneficios para la explotación derivados de los servicios ecosistémicos.

http://www.microbacias.rj.gov.br/index.jsp

Poner en contacto a los administradores de los servicios ecosistémicos con sus beneficiarios

Este tipo de apoyo y planificación integrada tiene un costo, pero está permitiendo que la agricultura sea verdaderamente sostenible. Los incentivos asocian a los beneficiarios con los administradores. Ello significa poner en contacto a las comunidades, las empresas privadas, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y los gobiernos con los administradores de la tierra, como los agricultores del ejemplo anterior. Estos incentivos comprenden todas las formas posibles de crear un acuerdo entre los proveedores de servicios y los beneficiarios. Garantizan la prestación del servicio.

Paquetes de incentivos integrados y de interés local

El diseño y la implementación de un paquete adecuado de incentivos requieren condiciones generales y acuerdos adaptados al contexto local.

El Programa de desarrollo rural de Río: planificación y financiación integradas

El Programa de desarrollo rural de Río, en Brasil, funciona como una iniciativa general en el marco de la cual varios programas de desarrollo agrícola y de desarrollo rural multisectorial aúnan sus fuerzas para ofrecer incentivos al cumplimiento flexible de las leyes de protección de los bosques y el agua. Combina los aspectos siguientes:

  • Los programas públicos invierten en el mejoramiento de las razas de ganado, la gestión de las tierras de pastura y la mejora del forraje, el acceso a los mercados y al crédito rural.
  • Las empresas privadas contribuyen a la conservación y rehabilitación de los bosques como parte de su compensación por los efectos medioambientales negativos que producen, y a las empresas por su responsabilidad social.
  • Las tarifas cobradas a los usuarios del agua financian tecnologías de tratamiento de aguas residuales y medidas de conservación del suelo.
  • Gobiernos estaduales y municipales apoyan un mecanismo de Pagos por Servicios ambientales (PSA), basado en la transferencia de fondos del impuesto estatal sobre circulación de bienes y servicios, directamente a los pequeños productores que implementan las reservas forestales privadas.
  • Las ONG que trabajan en el ámbito de la conservación facilitan la creación de reservas forestales de las explotaciones agrícolas.