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Servicios ecosistémicos y biodiversidad

Evaluación y valoración

La agricultura, la ganadería, la actividad forestal y la pesca se benefician de los servicios ecosistémicos y, a su vez, los proporcionan. La evaluación y la valoración son pasos iniciales importantes para reconocer la medida en que los servicios ecosistémicos contribuyen a la agricultura, la ganadería y la pesca (y viceversa) y, por tanto, a las economías nacionales. Conocer su valor fomenta una mayor inversión en su gestión.

A fin de crear estrategias para que los sistemas de producción sean verdaderamente sostenibles, es preciso comprender y reconocer su dependencia de los servicios ecosistémicos y el apoyo que les prestan.

En el último decenio, la escasez de agua y la degradación de las tierras han puesto de manifiesto que no podemos dar por sentado los beneficios de la naturaleza, ni considerarlos como bienes públicos mundiales ilimitados. Estas crisis han demostrado que incluso si los servicios ofrecidos por la naturaleza pueden ser reemplazados, ello acarreará un alto costo.

Algunos servicios ecosistémicos son fáciles de comprender, como la provisión de aire limpio y agua limpia, y en determinados casos se han valorado. No obstante, hay otros, como la apreciación estética de la naturaleza y la naturaleza como fuente de inspiración para la cultura y la innovación, que son difíciles de cuantificar. Los servicios de regulación, como el control natural de plagas y el ciclo de los elementos nutritivos, suelen producirse en segundo plano, fuera de la percepción de las personas y, por lo tanto, ni se reconocen ni se valoran.

Para tener una visión general, es importante considerar la gran variedad de servicios proporcionada por cada tipo de ecosistema. Posteriormente, habrá de comprenderse la forma en que interaccionan con la agricultura, la ganadería, la pesca y la actividad forestal.

Ejemplo 1: la pesca y la actividad forestal en la Cuenca Amazónica

Los valiosos recursos pesqueros de la Cuenca Amazónica dependen de la salud de los bosques adyacentes. Los bosques proporcionan hábitats para los peces del ecosistema; también les suministran alimentos, puesto que muchos peces ingieren los frutos que caen al agua; regulan la distribución y la calidad del agua; y absorben las inundaciones estacionales.

Ejemplo 2: sistemas agrícolas y seguridad alimentaria

Un sistema agrícola bien gestionado no solo proporciona alimentos, sino que brinda otros varios beneficios. Los servicios de polinización, control de inundaciones y control de la erosión son ejemplos de servicios prestados por un sistema agrícola correctamente gestionado. A la inversa, respetar y proteger la biodiversidad y los servicios ecosistémicos mejora la seguridad alimentaria a largo plazo. Mantener los ecosistemas sanos es la mejor forma de garantizar que la agricultura sea productiva y los alimentos, nutritivos.

 

La FAO trabaja con sus asociados para evaluar las maneras en que los servicios ecosistémicos son esenciales para la producción alimentaria, así como la forma en que la propia agricultura puede mejorar la prestación de estos servicios.