Invertir en agricultura es vital para el futuro de Siria

Invertir en agricultura es vital para el futuro de Siria

26/04/2018

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha instado a los países que asisten a una conferencia internacional de donantes sobre Siria a que se invierta en la agricultura como factor de estabilización y recuperación.

“A pesar de importantes reveses, la agricultura continúa aportando casi la mitad del suministro de alimentos en Siria, actuando como un salvavidas para millones de personas vulnerables. Se trata de un poderoso testimonio de la resiliencia del pueblo sirio y de su sector agrícola”, aseguró el Director General Adjunto de la FAO para Programas, Daniel Gustafson, en una declaración en Bruselas. “Sin ayuda adicional para el sector agrícola y para programas de resiliencia en áreas rurales –añadió-continuará aumentando la inseguridad alimentaria, así como la migración, y seguirá siendo difícil lograr la estabilidad”.

“Debemos abordar las causas profundas de la vulnerabilidad que ha contribuido a agravar la crisis y sus impactos. Estas incluyen en particular la brecha entre la pobreza urbana y rural y de acceso a los servicios sociales, la creciente escasez de agua y el cambio climático, que son causas de desempleo rural masivo y de migración”, señaló Gustafson. “Si bien todos reconocen –dijo- la relevancia de la estrategia de resiliencia para responder a la crisis de Siria y el imperativo de vincular las intervenciones humanitarias y de desarrollo, seguimos enfrentandonos a un grave déficit de financiación”.

La FAO solicita 120 millones de dólares EEUU dentro del Plan de Respuesta Humanitaria 2018 para Siria, y hasta ahora ha recibido tan solo una cuarta parte de esa cantidad. La Unión Europea y las Naciones Unidas presiden conjuntamente la conferencia de donantes en Bruselas (24-25 de abril) para movilizar ayuda humanitaria y obtener apoyo político para el proceso de paz liderado por la ONU.

La agricultura puede ser el pilar de la estabilización de Siria

Antes del conflicto en Siria, la agricultura representaba una cuarta parte del PIB del país y era el principal medio de vida de casi la mitad de la población. Hoy, un tercio de los habitantes de Siria –unos 6,5 millones de personas-, se enfrentan al hambre aguda, y el conflicto continúa generando la mayor crisis de refugiados en el mundo.

Gran parte de los combates se han desarrollado en las principales zonas agrícolas de Siria, y la agricultura se ha visto gravemente afectada. La FAO estima unos daños y pérdidas totales en el sector de más de 16 000 millones de dólares EEUU desde el inicio del conflicto. El desplazamiento masivo de población, la pérdida de ganado a gran escala y el deterioro generalizado de las infraestructuras han llevado a un fuerte descenso en la producción de alimentos, cuyos precios alcanzan niveles récord.

A pesar de ello, muchos agricultores siguen cultivando, lo que demuestra la resiliencia de la agricultura. La producción de trigo alcanzó el año pasado los 2 millones de toneladas, igual en términos per cápita que los niveles previos a la crisis, cuando Siria era considerada el granero de la región. Muchas familias dependen de su propia producción de alimentos, incluido el cultivo de sus propias hortalizas y la cría de sus animales. Por lo tanto, tiene sentido garantizar que la ayuda alimentaria se combine con apoyo a la agricultura y la ganadería, para salvaguardar tanto los medios de subsistencia como las vidas de las personas.

Labor de la FAO en Siria y en los países de acogida de refugiados

La FAO y sus socios han brindado un apoyo crucial en todo el país desde el comienzo del conflicto, protegiendo y restableciendo los medios de vida rurales en áreas bajo el control tanto del gobierno como de la oposición. Solo el año pasado, los programas de la FAO ayudaron a los agricultores a producir trigo suficiente para alimentar a 1,7 millones de personas adicionales durante un año. A través de campañas de vacunación y tratamiento, la FAO también ha ayudado a mantener fuertes y sanos a más de 11 millones de animales que sobreviven en el país.

En 2018, la FAO asiste a las familias que sufren hambre en Siria para que puedan incrementar su vital producción agrícola y ganadera. También protege y promueve activos productivos -como canales para el riego-, y restablece o crea oportunidades de generación de ingresos.

En los países vecinos -donde muchas familias de refugiados gastan gran parte de sus ingresos en alimentos-, la FAO apoya la producción alimentaria sostenible y las oportunidades de sustento y de obtener ingresos. En Jordania -donde más del 50 por ciento de los refugiados sirios tienen un consumo de alimentos insuficiente o en el límite-, la FAO impulsa los micro-huertos y otras iniciativas de producción de alimentos, la comercialización de alimentos rurales y las oportunidades de empleo. En Turquía, la FAO trabaja con los refugiados y los miembros vulnerables de las comunidades de acogida en la producción agrícola en pequeña escala, actividades generadoras de ingresos y vinculando a los aprendices de formación profesional con empleos.

Esta labor no puede continuar sin el apoyo de los donantes. Hasta ahora, este esfuerzo ha sido posible gracias al apoyo de Alemania, Bélgica, Irlanda, Italia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, el Reino Unido, los Estados Unidos, la Unión Europea y el Fondo Humanitario Común de las Naciones Unidas y el Fondo Central de Respuesta para Emergencias.