El análisis conjunto de la FAO y el PMA advierte que los “países en situación crítica” corren un alto riesgo -y en algunos casos ya lo están sufriendo- de un deterioro significativo de la seguridad alimentaria en los próximos meses. ©FAO/Mayak Akuot

Un informe señala a 27 países susceptibles de sufrir crisis alimentarias a causa de la COVID-19

17/07/2020

La FAO y el PMA colaboran en un nuevo análisis de los países que se encuentran al borde de la que podría ser la peor crisis alimentaria en décadas

Un nuevo análisis publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) identifica a 27 países susceptibles de padecer de forma inminente crisis alimentarias provocadas por la COVID-19, ya que los efectos de la pandemia agravan los factores preexistentes que causan el hambre.

Ninguna región del mundo es inmune: desde Afganistán y Bangladesh en Asia, pasando por Haití, Venezuela y el corredor seco de América Central, hasta Iraq, el Líbano y Siria en Oriente Medio, o Burkina Faso, Camerún, Liberia, Níger, Nigeria, Malí, Mozambique, Sierra Leona y Zimbabwe en África.

El análisis conjunto de la FAO y el PMA advierte que estos "países en situación crítica" corren un alto riesgo -y en algunos casos ya lo están sufriendo- de un deterioro significativo de la seguridad alimentaria en los próximos meses, incluyendo un aumento del número de personas que se ven afectadas por el hambre aguda.

Estos países se enfrentaban ya a niveles elevados de inseguridad alimentaria y hambre aguda incluso antes de la COVID-19, debido a factores y tensiones preexistentes como crisis económicas, inestabilidad e inseguridad, fenómenos climáticos extremos, plagas vegetales y enfermedades de los animales, según explicó el Director General de la FAO, QU Dongyu.

"Ahora están en primera línea y son los más afectados por los efectos negativos de la COVID19 en los sistemas alimentarios, que están provocando una situación de hambre dentro de una crisis sanitaria", dijo, añadiendo que: "no podemos considerar esto como una amenaza que podría surgir en el futuro. No podemos abordar esto como un problema del mañana. Tenemos que hacer más para salvaguardar tanto los sistemas alimentarios y nuestras poblaciones más vulnerables, ahora mismo".