Terremoto en Haití

Terremoto en Haití

14/01/2010

Las prioridades inmediatas en Haití tras el devastador terremoto del pasado martes son el rescate de personas atrapadas todavía bajo los escombros, dar asistencia y cobijo a los heridos, despejar las vías públicas y otras operaciones de ayuda de emergencia para los supervivientes.

Pero durante las próximas semanas y meses será necesario alimentar a la población, por ello es fundamental que la prioridad de impulsar la producción agrícola en el país no quede olvidada entre las ruinas y el caos.

La FAO vigila de cerca la situación sobre el terreno para contar con un panorama claro del impacto inmediato en la seguridad y la producción alimentaria. Para ello trabaja en estrecha colaboración con el Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones de la ONU que se ocupan de ayuda de emergencia.

Tan pronto como la situación sobre el terreno lo permita, la FAO continuará utilizando su experiencia y trabajo presentes para garantizar que en el resto del país la producción alimentaria prosigue. La próxima temporada agrícola en Haití comienza en marzo.

La destrucción de carreteras, puentes, puertos pesqueros e infraestructuras para el riego tendrá serias consecuencias en la producción alimentaria. El equipo de la FAO en Haití se está preparando para evaluar los daños tan pronto como sea posible.

La prioridad para los técnicos e ingenieros agrónomos de la FAO de forma inmediata tras esta terrible catástrofe es mantener en marcha la producción agrícola haitiana, en un esfuerzo para alimentar a la población de las áreas afectadas.

Más de la mitad de los haitianos -entre cinco y seis millones de personas- viven en zonas rurales, y cerca del 85 por ciento de la población rural practica algún tipo de agricultura. El sector agrícola supone aproximadamente el 26 por ciento de la economía del país y es su principal fuente de empleo. Antes del seísmo, la mayoría de los haitianos que sufren hambre y desnutrición vivían en áreas rurales.

Hay una posibilidad alta de que se produzca un éxodo de personas que han perdido su hogar en la capital y acudan a parientes o amigos en el resto del país. La vida en el campo haitiano, con sus suelos degradados y montañas deforestadas, será todavía más difícil tras el seísmo.

Por ello es todavía más importante que la reconstrucción de los activos agrícolas sea una de las principales prioridades en los esfuerzos iniciales de rehabilitación y reconstrucción.