Los sistemas de consumo y producción de alimentos tienen que lograr más con menos

No hay desarrollo sostenible si no se erradica el hambre

30/05/2012

Camino a Río+20 la FAO invoca un futuro de personas más saludables y ecosistemas más sanos - No es posible realizar un desarrollo sostenible si no se erradican el hambre y la desnutrición, indica la FAO en un documento de políticas preparado para la Cumbre de Río+20 que se llevará a cabo en junio en Río de Janeiro.

"El desarrollo no se puede llamar sostenible mientras persista esta situación, mientras uno de cada siete hombres, mujeres y niños queden rezagados, víctimas de la subnutrición", afirmó el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.

"La búsqueda de seguridad alimentaria puede ser el hilo conductor que conecte los distintos desafíos que afrontamos y ayude a construir un futuro sostenible. En la Cumbre de Río tenemos una oportunidad invaluable para estudiar la convergencia entre los programas de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, a fin de asegurar que se haga realidad", añadió.

Uno de los grandes defectos de los sistemas alimentarios de hoy es que a pesar del considerable adelanto en el desarrollo y la producción de alimentos, cientos de millones de personas pasan hambre porque no tienen los medios para producir o adquirir los alimentos necesarios para llevar una vida sana y productiva, indica el informe.

"Es indispensable mejorar los sistemas agrícolas y alimentarios para que el mundo tenga una población más saludable y ecosistemas más sanos", añade la publicación.

El informe Hacia el futuro que queremos: poner fin al hambre y hacer la transición hacia sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles, insta a los gobiernos a establecer y proteger los derechos a los recursos, especialmente para los pobres; incorporar incentivos para el consumo y la producción sostenibles en los sistemas alimentarios; promover mercados agrícolas y de alimentos justos y que funcionen bien; reducir riesgos e incrementar la resiliencia de los más vulnerables; invertir recursos públicos en bienes públicos esenciales, especialmente innovación e infraestructura.