Una calle vacía en el mercado del distrito de West Point, en Monrovia, 20 de agosto de 2014

El brote de Ébola amenaza las cosechas y dispara los precios de los alimentos

02/09/2014

Las interrupciones en el comercio alimentario en los tres países de África Occidental más afectados por el Ébola han hecho los precios sean cada vez más caros y los alimentos difíciles de conseguir, mientras que la escasez de mano de obra en la agricultura amenaza seriamente la próxima temporada de recolección, advirtió hoy la FAO. 

En Guinea, Liberia y Sierra Leona, las zonas de cuarentena y las restricciones al movimiento de personas impuestas para luchar contra la propagación del virus, aunque necesarias, han limitado gravemente la circulación y comercialización de alimentos. Ello ha llevado a la gente a comprar por pánico, a la escasez de alimentos y fuertes aumentos en los precios de algunos productos básicos, sobre todo en los centros urbanos, según la advertencia lanzada hoy el Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA) de la FAO. 

El SMIA recuerda que la principal temporada de recolección para los dos cultivos clave en la región -arroz y maíz- se acerca y sólo faltan ya unas semanas. La escasez de mano de obra debido a las restricciones de movimiento y la migración a otras zonas afectarán gravemente a la producción agrícola, poniendo en peligro la seguridad alimentaria de un gran número de personas. 

Las lluvias en general abundantes durante la temporada agrícola de 2014 habían apuntado a cosechas favorables en los principales países afectados por el Ébola. Pero ahora la producción de alimentos -las regiones más afectadas por el brote se encuentran entre las más productivas de Sierra Leona y Liberia- podría verse seriamente reducida. 

Asimismo, la producción de cultivos comerciales como aceite de palma, cacao y caucho -de la que depende el sustento y los ingresos que permiten comprar alimentos de muchas familias- se espera que resulte gravemente afectada. 

"El acceso a los alimentos se ha convertido en una preocupación acuciante para muchas personas en los tres países afectados y sus vecinos", señaló Bukar Tijani, Representante Regional de la FAO para África. "Con la cosecha principal ahora en peligro –añadió- y el comercio y la circulación de mercancías bajo severas restricciones, la inseguridad alimentaria se intensificará en las próximas semanas y meses. La situación tendrá un impacto duradero sobre los medios de vida de los agricultores y las economías rurales". 

Fuertes subidas en los precios de los alimentos 

Guinea, LiberiaSierra Leona son importadores netos de cereales, siendo Liberia el país más dependiente de los suministros externos. El cierre de algunos pasos fronterizos y el aislamiento de las zonas limítrofes, donde coinciden los tres países, así como una reducción del comercio a través de los puertos marítimos –la principal vía para las importaciones comerciales a gran escala- están dando lugar a la escasez de suministros y bruscas subidas del precio de los alimentos. 

En Monrovia, capital de Liberia, una evaluación rápida de los mercados realizada recientemente indica que los precios de algunos productos alimenticios han aumentado rápidamente: por ejemplo, en el Mercado Redlight de Monrovia el precio de la yuca subió un 150 por ciento en las primeras semanas de agosto. 

"Incluso antes del brote de Ébola, las familias de algunas de las zonas afectadas gastaban ya hasta el 80 por ciento de sus ingresos en alimentos", aseguró Vincent Martin, responsable del Centro de Resiliencia de la FAO en Dakar, que está coordinando la respuesta de la Organización de la ONU. "Ahora –explicó Martin-, estas últimas alzas de precios están poniendo en la práctica los alimentos completamente fuera de su alcance. Esta situación puede tener repercusiones sociales con el consiguiente impacto en la contención de la enfermedad". 

Se espera que la depreciación de las monedas nacionales en Sierra Leona y Liberia en los últimos meses ejerza aún más presión alcista sobre los precios de los alimentos importados. 

Esfuerzos de respuesta 

Para satisfacer las necesidades de ayuda alimentaria a corto plazo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha puesto en marcha una operación de emergencia regional con unas 65 000 toneladas de alimentos destinados a 1,3 millones de personas. 

Al mismo tiempo, la alerta especial de la FAO señala que "se requieren evaluaciones rápidas para identificar el tipo de medidas factibles para mitigar el impacto de la escasez de mano de obra durante la temporada de recolección y las actividades post-cosecha". 

También se indica la necesidad de medidas para reactivar el comercio interno, esenciales para aliviar las restricciones de oferta y mitigar el aumento de precios de alimentos.

Evitar la pérdida de más vidas humanas y detener la propagación del virus siguen siendo las principales prioridades en este momento. La FAO se ha unido al esfuerzo coordinado de las Naciones Unidas en apoyo de los países afectados, está en comunicación diaria con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros actores clave, y tiene personal en África occidental colaborando en los esfuerzos técnicos y logísticos. 

Es fundamental que las comunidades rurales entienden qué prácticas plantean los mayores riesgos de transmisión de humano a humano, así como el riesgo de contagio potencial que supone la fauna silvestre. Con ese fin, la FAO ha activado sus redes de centros locales y de trabajadores comunitarios de sanidad animal , organizaciones de productores, personal forestal y de extensión agrícola y servicios de radio rurales para ayudar a UNICEF y la OMS a informar del riesgo a las poblaciones afectadas.