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Yemen: se extiende la grave inseguridad alimentaria

21/06/2016

Una gran parte del Yemen -19 de un total de 22 provincias- se enfrenta a una situación de grave inseguridad alimentaria, según una nueva evaluación conjunta de la ONU y sus socios, que advierte que la situación en las áreas afectadas puede deteriorarse si persiste el conflicto.

El último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) confirma que más de la mitad de la población del país vive en niveles de “crisis” o "emergencia" de inseguridad alimentaria, con algunas provincias en las que hasta un 70 por ciento de su población tiene dificultades para alimentarse.

Al menos 7 millones de personas -una cuarta parte de los habitantes del país- viven en niveles de “emergencia” de inseguridad alimentaria (Fase 4 en la escala gradual de cinco niveles de la CIF). Ello supone un aumento de 15 por ciento desde junio de 2015. Otros 7,1 millones de personas se encuentran en situación de “crisis” (Fase 3).

Vea el mapa.

"Los resultados de la CIF muestran con claridad la enorme magnitud de la crisis humanitaria en Yemen", señaló Jamie McGoldrick, coordinador humanitario de la ONU en Yemen. "Se trata –añadió- de una de las peores crisis en el mundo y continúa empeorando. El conflicto ha tenido graves consecuencias para el país y su población, y ha incrementado la vulnerabilidad generalizada y prácticamente destruido los mecanismos de supervivencia de las familias. Como resultado, el nivel de inseguridad alimentaria sigue siendo inaceptablemente alto".

Causas de la inseguridad alimentaria

Entre la principales causas de la inseguridad alimentaria figuran la escasez de combustible y las restricciones a las importaciones, que han reducido la disponibilidad de productos alimentarios básicos en el país, que importa alrededor del 90 por ciento de sus alimentos. Las importaciones de alimentos y combustible en marzo de 2016 llegaron a su nivel más bajo desde octubre de 2015 y tan sólo cubrieron el 12 por ciento de las necesidades de combustible.

Los precios internos del trigo, por su parte, eran entre un 12-15 por ciento más altos en mayo de 2016 en relación con los niveles anteriores a la crisis, a pesar de que los precios del trigo han bajado en los últimos meses a nivel mundial. La escasez de semillas y fertilizantes ha paralizado la producción agrícola en todo Yemen, donde cerca del 50 por ciento de la población se gana la vida en el sector de la agricultura y en actividades relacionadas.

Dos ciclones en noviembre de 2015, sumados a las inundaciones y plagas de langosta en abril de 2016, asolaron aún más a comunidades ya en dificultades, limitando su capacidad de producir y acceder a los alimentos.

"Logramos proporcionar apoyo a las provincias más afectadas en estas difíciles condiciones, pero el conflicto en curso, el desplazamiento de población y el acceso limitado a las tierras de cultivo y las zonas de pesca siguen provocando importantes pérdidas a la agricultura y poniendo en peligro los medios de vida de los campesinos", advirtió el Representante de la FAO en Yemen, Salah El Hajj Hassan. "Con el acceso –añadió- a muchos alimentos básicos limitado por las restricciones a las importaciones y el transporte, resulta ahora esencial ayudar a las comunidades para que puedan alimentarse mediante huertos domésticos y la producción avícola en pequeña escala, entre otras intervenciones”.

"Con una situación inestable, y hasta que no se alcance una solución política, vamos a seguir viendo como aumenta el número de personas con problemas para alimentarse ellos mismos y a sus familias y un mayor deterioro de la seguridad alimentaria en Yemen", aseguró Purnima Kashyap, Representante y directora en el país del PMA. "Pedimos a todas las partes que garanticen un acceso sin restricciones para distribuir ayuda humanitaria a las personas afectadas", dijo Kashyap.

Malnutrición

Alrededor de 3 millones de niños menores de 5 años y mujeres embarazadas o lactantes requieren ayuda para tratar o prevenir la malnutrición aguda, señala el informe citando datos de UNICEF. La malnutrición aguda global alcanza niveles alarmantes en la mayoría de las provincias del país, llegando al 25,1 por ciento en Taiz y al 21,7 por ciento en Al Hodeidah.

Las mismas zonas han visto un notable descenso en la pesca tradicional, con un 75 por ciento en Taiz y Al Hodeidah. En otras provincias, las actividades de pesca se han reducido a la mitad en comparación con 2014. En estas circunstancias, tanto en la ayuda alimentaria como la agrícola son fundamentales para salvar vidas y medios de subsistencia en todo Yemen.

"Desde enero hasta el 30 de abril de 2016, cerca de 3,6 millones de personas recibieron ayuda alimentaria de emergencia, pero la respuesta general sufre de una considerable carencia de fondos", señaló McGoldrick. "Hago un llamamiento urgente a los donantes –indicó- para aumentar la financiación y poder distribuir más ayuda alimentaria a otros millones de personas que la necesitan de forma urgente".

El análisis conjunto de la CIF es el resultado de semanas de recopilación de información por una asociación de organismos de Naciones Unidas -incluyendo a UNICEF y el PMA- y ONGs, bajo la dirección del programa de Sistemas de Información sobre Seguridad Alimentaria (SISA), financiado por la Unión Europea, y la Secretaría Técnica de Seguridad Alimentaria del Ministerio yemení de Planificación y Cooperación Internacional.