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La agricultura en Siria debe reactivarse ahora a pesar de la destrucción

03/04/2017

El conflicto armado en Siria ha causado daños y pérdidas ingentes a la producción agrícola, pero el sector puede y debe reactivarse ahora, reduciendo sensiblemente las migraciones y la necesidad de ayuda humanitaria, según concluye un nuevo informe de la FAO publicado hoy en vísperas de una conferencia internacional en Bruselas sobre el futuro de Siria. Además del enorme sufrimiento humano, los enfrentamientos han generado costes de más de 16 000 millones de dólares EEUU en pérdidas de la producción agrícola y ganadera y en destrucción de activos.

El informe “Calcular los costes: La agricultura en Siria tras seis años de crisis”, presenta la primera evaluación nacional integral del costo de la guerra al sector agrícola. La evaluación incluye encuestas en más de 3 500 hogares en todo el país, entrevistas a más de 380 grupos comunitarios y el análisis de datos agrícolas primarios y secundarios.

“La encuesta muestra que, en medio del conflicto, la agricultura ofrece un sustento vital a millones de sirios -incluidos los desplazados internos- que viven todavía en las zonas rurales”, aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. “Incrementar las inversiones en la recuperación del sector agrícola podría reducir drásticamente la necesidad de ayuda humanitaria. También puede tener un impacto significativo en frenar los flujos migratorios”.

El apoyo a la agricultura afecta los flujos migratorios

Alrededor del 95 por ciento de las comunidades encuestadas consideró que si recibieran incluso una asistencia agrícola de carácter básico como semillas, fertilizantes y combustible para las bombas de riego, se reduciría el número de personas que abandonan las zonas rurales para encontrar oportunidades en otros lugares, y podría incluso favorecerse el retorno de los migrantes y desplazados.

Otras conclusiones importantes del estudio son:

  • Más del 75 por ciento de los hogares de las zonas rurales producen todavía alimentos para el autoconsumo, aunque a una escala muy reducida.
  • Cerca del 60 por ciento de las familias indicaron que la falta de fertilizantes suponía una grave limitación para la producción para cultivos perennes como trigo, cebada, leguminosas y legumbres. También se enumeran como restricciones importantes la falta de combustible, los brotes de plagas y enfermedades, y la destrucción de los sistemas de riego y puntos de agua para el ganado.
  • Desde 2011, la posesión de ganado doméstico se ha desplomado, un 57 por ciento para el ganado vacuno, 52% para las ovejas, 48% para las cabras y 47% para las aves de corral.
  • El porcentaje de los ingresos destinados a comprar alimentos ha subido, a medida que disminuían los ingresos y la producción alimentos en el hogar, mientras que los precios de los alimentos han aumentado drásticamente. Antes de la crisis, alrededor del 25% de las familias destinaba a alimentos más de la mitad de sus ingresos anuales. En el momento de realizarse la encuesta (septiembre de 2016), esa proporción había aumentado al 90 por ciento.
  • Menos de la mitad de la población rural de 2011 seguía todavía viviendo en zonas rurales en 2016.

Graves pérdidas en la producción agrícola y ganadera

De los 16.000 millones de dólares EEUU de la factura total, el costo de los daños a los activos -como tractores, maquinaria, granjas comerciales, clínicas veterinarias, cobertizos para animales, invernaderos, sistemas de riego e instalaciones de procesado- se estima en más de 3 000 millones, aunque es probable que esta cifra aumente notablemente cuando pueda evaluarse mejor el alcance total de los daños en las principales zonas de conflicto.

Alrededor de 6 000 millones del total de los costes deriva de daños y pérdidas en la producción agrícola. En el sector ganadero, los daños y pérdidas se calcularon en alrededor de 5 500 millones, y en el sector pesquero se estiman en unos 80 millones.

Relanzar la producción alimentaria

El costo inicial de la reconstrucción del sector agrícola durante un período de tres años se calcula entre 10 000 y 17 100 millones de dólares EEUU en total, dependiendo de si hubiera o no cambios en el conflicto, o un retorno parcial o completo a una situación de paz. El informe esboza un plan de respuesta bajo cada uno de estos posibles escenarios, incluyendo abordar cuestiones subyacentes, como el uso sostenible del agua para riego.

Los hogares rurales fueron muy claros al señalar sus necesidades para reanudar o aumentar su producción agrícola: requieren con urgencia suministros básicos como fertilizantes, semillas y medicamentos veterinarios para el ganado. Una vez cubiertas estas necesidades, debería hacerse hincapié en el crédito, el apoyo al procesado y la comercialización, y la reparación de activos clave como las infraestructuras para el regadío.

A pesar del potencial de la agricultura para hacer frente a las crecientes limitaciones a la disponibilidad y acceso a los alimentos, se ha invertido muy poco para salvaguardar y proteger los medios de subsistencia basados en la agricultura durante un conflicto que dura ya seis años, y en apoyar la recuperación del sector. Los expertos advierten que de continuar descuidándose las zonas agrícolas productivas, más personas se verán obligadas a abandonarlas. Siria corre el riesgo de salir del conflicto como un país cuya producción comercial de alimentos y su base agrícola están al borde del colapso.

La evaluación se realizó entre agosto y septiembre de 2016. Los grupos destinatarios y los hogares encuestados procedían de todos los distritos del país e incluían hombres y mujeres.

La FAO viene apoyando desde 2011 los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria y nutricional de más de 2,4 millones de sirios en las zonas rurales y periurbanas de Alepo, Al-Hassakeh, Dara'a, Deir-ez-Zor, Hama, Homs, Idleb, el área de Damasco rural, Sweida y Quinetra.

 

Nota para los periodistas:

Los daños se definen como la destrucción total y parcial de infraestructuras y activos, y el valor de los daños se estima utilizando costes de reemplazo o rehabilitación a los precios actuales. Las pérdidas se calculan comparando el valor de la producción anual actual con el valor estimado si no hubiera crisis.