Producción de cultivos

Los aumentos en la productividad de cultivos alcanzados durante las décadas de los sesenta y los ochenta del siglo pasado son atribuibles a los avances científicos, al uso significativo de equipos y maquinaria agrícolas alimentados con combustibles fósiles, al laboreo intensivo, a la irrigación y a los insumos químicos. La mecanización moderna, especialmente en los países desarrollados, ha contribuido a mejorar la productividad y la producción con el menor coste. En la mayoría de los países en desarrollo, especialmente en  Asia y América Latina, la mecanización moderna también ha contribuido a mejorar la productividad agrícola. El uso de fertilizantes minerales también ha servido a este propósito, siendo al menos un tercio de los aumentos del rendimiento agrícola atribuibles a los mismos. Además, la agricultura de regadío representa el 40% de la producción alimentaria mundial.

Incertidumbres sobre la producción de alimentos y energía

La intensificación de la producción mediante el uso de insumos basados en combustibles fósiles fue posible en gran medida debido a la disponibilidad de petróleo a bajo precio. Sin embargo, existe una gran incertidumbre respecto al precio y la disponibilidad de la energía necesaria para alimentar las operaciones agrícolas y producir insumos clave, principalmente fertilizantes. También es ampliamente reconocido que las ganancias obtenidas en la producción de alimentos y en la productividad fueron a menudo acompañadas por efectos negativos en la base de recursos naturales agrícolas. Esto pone en peligro el potencial productivo futuro y reduce la productividad de los insumos agrícolas. Existe una necesidad clara de promover enfoques inteligentes a nivel energético para la producción de alimentos.

El trabajo de la FAO en el ámbito de la energía y la producción de alimentos cubre:
el cultivo
la energía en la explotación agrícola
el agua

última actualización:  martes 5 de marzo de 2013