Cultivos

Reconociendo que es necesario un cambio de paradigma para la intensificación sostenible de la producción agrícola que garantice la futura seguridad alimentaria mundial, la FAO ha establecido el Programa de intensificación sostenible de la producción agrícola (SCPI, siglas en inglés). Este programa trata de encontrar soluciones para la intensificación mediante un enfoque de ecosistemas, construyendo sobre la contribución de la naturaleza al crecimiento de los cultivos y aplicando los insumos externos adecuados en el momento justo y en la cantidad apropiada. Este enfoque se basa en la utilización de menos insumos procedentes de combustibles fósiles, lo que reduciría los costes de combustibles para el agricultor y haría la producción más resistente ante las fluctuaciones en los precios de la energía.

Menor consumo de energía a través de la intensificación sostenible

Los sistemas agrícolas para la intensificación sostenible de la producción de alimentos se basan en tres principios técnicos:

  • los logros simultáneos del aumento de la productividad agrícola y el refuerzo del capital natural y los servicios del ecosistema;
  • mayores niveles de eficiencia en el uso de insumos clave, incluidos el agua, nutrientes, pesticidas, energía, tierra y mano de obra;
  • y el uso y gestión de la biodiversidad natural para crear resiliencia del sistema ante presiones abióticas, bióticas y económicas.

El Programa SCPI de la FAO trabaja con los estados miembros para:

  • evitar el laboreo mecanizado;
  • promover el uso mesurado de fertilizantes orgánicos e inorgánicos;
  • incorporar el manejo integrado de las plagas, enfermedades y malas hierbas para reducir la necesidad de pesticidas;
  • y alentar el uso eficiente en la gestión del agua.

Todas estas prácticas contribuyen a reducir el uso de combustibles fósiles.

Agricultura de conservación

Un agricultor mauritano practica la agricultura de conservación, sin usar el laboreo, para sembrar su arrozal El laboreo del suelo para preparar la tierra es la operación que más energía consume en el ciclo de cultivo. Reducir el laboreo mecanizado puede disminuir el consumo de combustibles fósiles y ahorrar costes y mano de obra. Durante muchos años la FAO ha promovido la agricultura de conservación, que promueve la ausencia de laboreo como forma de practicar una agricultura sostenible a la par que rentable. Los resultados de un estudio llevado a cabo entre 1998 y 2003 sobre agricultura de conservación entre pequeños agricultores en Paraguay demostraron la mejora de los rendimientos de los cultivos, al tiempo que se redujeron los insumos de fertilizantes, herbicidas y combustibles.

Los menores costes de producción derivados de la reducción de cantidades de insumos basados en combustibles fósiles y los mayores rendimientos de los cultivos generaron un aumento de los ingresos, con un impacto muy positivo en los medios de vida de los pequeños agricultores. Hasta la fecha, la FAO ha generado una cantidad considerable de información en materiales de referencia para extensionistas, profesores, estudiantes de agronomía, técnicos en general y agricultores, con el fin de ilustrar los beneficios de la agricultura de conservación y facilitar la adopción del cultivo sin laboreo, el uso de estiércoles verdes y la práctica de rotación de cultivos en las pequeñas explotaciones.

Producción de cultivos y bioenergìa

BEFS ha reunido una serie de buenas prácticas medioambientales que pueden ser implementadas por los productores de materias primas con potencial bioenergético para minimizar el riesgo de impactos medioambientales negativos derivados de sus actividades, así como asegurar que la bioenergía moderna cumpla con su potencial de mitigación del cambio climático.

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última actualización:  martes 5 de febrero de 2013