Agua

La gestión del agua en la agricultura se enfrenta a una serie de retos que afectarán a la disponibilidad y la fiabilidad de los recursos hídricos futuros. Es primordial mejorar la eficiencia en el uso del agua. El consumo de energía en la agricultura irrigada procede principalmente de las necesidades de bombeo de agua. Las estimaciones sugieren que a finales del siglo XX un 20% de la energía mundial fue utilizada por bombas de agua de varios tipos. Este elevado uso de energía pone de relieve la necesidad de mejorar la eficiencia de las bombas y de los motores de bombeo. Aunque no hay datos desagregados sobre qué porcentaje fue utilizado para bombear aguas subterráneas, es posible que fuese el 1 o el 2%, y parece evidente que al menos el 75% de este uso fue para riego.

Eficiencia de los sistemas de irrigación

La implementación de soluciones efectivas para ahorrar energía y agua requiere una comprensión de la relación entre aplicación de agua y uso energético, así como de las compensaciones que conlleva usar un determinado método de irrigación y no otro. El Programa de Agua de la FAO mantiene un sólido expertise técnico en la gestión de los recursos hídricos, con un foco principal sobre la productividad agrícola, el alivio de la pobreza y la sostenibilidad ambiental. Ofrece asistencia técnica a los estados miembros en una serie de ámbitos, incluido el diseño e implementación de sistemas de irrigación para las explotaciones agrícolas, la identificación y adaptación de técnicas de irrigación, el desarrollo de recursos hídricos a través de la irrigación a pequeña escala y tecnologías adecuadas del control del agua, así como mejores prácticas para el uso, conservación y recogida de aguas sostenibles (incluida la gestión de las zonas de secano).

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Evaluación  del rendimiento energético con MASSCOTE

La agricultura está en constante evolución y la irrigación ha de adaptarse a los nuevos y más estrictos requisitos. El suministro de agua en sistemas altamente dependientes de la irrigación tiene que ser mucho más fiable y flexible. Con el fin de responder a esta necesidad, la FAO ha desarrollado un paquete de formación en varios idiomas para la modernización y rehabilitación de esquemas de regadío a gran escala. El enfoque de Sistema de cartografía y servicios para las técnicas del funcionamiento del canal (MASSCOTE, siglas en inglés) ha sido utilizado en 20 países. Se trata de una metodología paso a paso para evaluar y analizar los distintos componentes de un sistema de irrigación y desarrollar un plan de modernización.

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Producción de agua y energía

El agua se utiliza para generar energía hidroeléctrica y cultivar la materia prima necesaria para la generación de biocombustible. El uso de agua para energía representa actualmente en torno al 8% de la extracción de agua mundial. La oleada reciente de producción de biocombustibles líquidos ha sido impulsada por una serie de factores, entre ellos los objetivos nacionales de alcanzar independencia energética, las preocupaciones por los impactos de las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento del precio los combustibles fósiles. El crecimiento del sector de los biocombustibles ha aumentado los vínculos entre la producción de alimentos y la de energía, y ha suscitado preguntas acerca de su impacto sobre los recursos naturales, entre ellos la tierra y el agua.

En el marco del Proyecto sobre bioenergía y seguridad alimentaria (BEFS) y del Programa de Análisis del Impacto Ambiental (BIAS, siglas en inglés), la FAO estudia el impacto potencial de la producción de biocombustibles sobre los recursos hídricos y la calidad del agua, con el fin de ayudar a los países a desarrollar políticas de producción de bioenergía justas y sostenibles.

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última actualización:  martes 5 de febrero de 2013