Elaboración de alimentos

Una mujer de la República Democrática del Congo muele yuca seca para conseguir harina. (FAO/Olivier Asselin) Para hacerse comestible, una parte significativa de la producción agrícola experimenta algún tipo de transformación entre su cosecha y su consumo. La energía es necesaria para preservar los alimentos, reducir las pérdidas poscosecha y ampliar la disponibilidad de alimentos por un periodo más largo. El acceso limitado a la energía es uno de los retos que deben superar las pequeñas y medianas empresas para establecerse en zonas rurales.

La utilización de subproductos de la biomasa para la cogeneración de calor y energía representa una oportunidad para que las plantas de procesamiento de alimentos puedan responder a este reto. Además, los precios crecientes de la energía afectan a la competitividad de las empresas de procesamiento de alimentos existentes y pone de relieve la necesidad de que este sector reduzca el consumo de energía. El aumento de la eficiencia energética y la integración de energías renovables pueden contribuir enormemente a la mejora de la sostenibilidad y la competitividad económica de las industrias de procesamiento de alimentos.

Prestar apoyo técnico y político

La División de Infraestructura Rural y Agroindustrias (AGS) de la FAO presta asistencia a los países miembros a la hora de desarrollar políticas, estrategias y metodologías adecuadas para mejorar los sistemas de apoyo agrícola; el suministro de servicios y tecnologías para actividades de producción y posproducción; y la eficiencia de las cadenas alimentarias.

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Pérdidas y desperdicio de alimentos

Un estudio reciente de la FAO, Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo, mostró que cerca de un tercio de los alimentos que producimos no son consumidos. Una parte significativa de los insumos energéticos totales está integrada en estas pérdidas. En los países en desarrollo, la mayor parte de las pérdidas tienen lugar durante la cosecha y el almacenamiento. Por esta razón, mejorar las actividades poscosecha en los países en desarrollo representa un ámbito prioritario para aumentar los ingresos de los agricultores. Las pérdidas de alimentos están causadas a menudo por la falta de acceso a la energía para desarrollar actividades poscosecha adecuadas, como el secado, el almacenamiento y el procesamiento, así como por la falta de transporte y distribución.

Una mujer de El Salvador utiliza silos metálicos domésticos para almacenar la cosecha. (FAO/Giuseppe Bizzarri) La FAO está contribuyendo a aumentar la base de conocimiento en este ámbito y transfiriendo a los países en desarrollo tecnologías poscosecha adecuadas para el almacenamiento y el secado. Como parte de su trabajo en este ámbito, la FAO ha desarrollado sobre internet una Red de información sobre operaciones de poscosecha (INPhO) que provee información sobre un amplio abanico de temas relacionados con la poscosecha. El trabajo llevado a cabo por la FAO y las agencias donantes colaboradoras sobre la reducción de las pérdidas poscosecha ha llevado a la instalación o construcción de más de 60.000 silos metálicos en 16 países. Más de 1.500 profesionales, técnicos y carpinteros han sido formados en la construcción y gestión de estos silos. Además, ha establecido fondos rotatorios y préstamos para facilitar la difusión de mejores tecnologías de almacenamiento y hacerlas más accesibles a los pequeños agricultores que no pueden permitírselas. La FAO está considerando ahora otro aspecto crítico de las operaciones poscosecha: el proceso de secado, centrándose en el análisis de las implicaciones energéticas de varias tecnologías de secado. El objetivo es identificar tecnologías de secado eficientes energéticamente y asequibles que puedan funcionar en entornos rurales.

Operaciones de elaboración de alimentos a pequeña y mediana escala

La FAO apoya la búsqueda y el establecimiento de industrias de procesamiento de alimentos a pequeña y mediana escala. El énfasis ha sido puesto en la preservación de alimentos en zonas rurales y semiurbanas, en pequeñas industrias intensivas en mano de obra con materiales de bajo coste disponible y en la sustitución de importaciones. Las actividades específicas relacionadas con la energía incluyen un programa operativo en 35 países africanos de apoyo a la construcción local de hornos para ahumar con bajo consumo de combustible, y la introducción de contenedores isotermos de almacenamiento que pueden mantener el hielo.

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Subproductos, residuos y desperdicios para la producción de energía

Otro factor que influye en el desarrollo de la industria agroalimentaria es la necesidad de gestionar los subproductos, los residuos y los desperdicios industriales de una forma medioambientalmente correcta. Una opción de gestión es utilizar los desperdicios industriales para producir bioenergía. La FAO trabaja para desarrollar y adoptar sistemas de producción que sean productivos, sostenibles y dejen la menor huella ambiental posible. Las actividades de la Organización en este ámbito incluyen la investigación de la recuperación de energía del proceso de desperdicios en las fábricas de alimentos.

La FAO también ha desarrollado informes de evaluación en China, India, Tailandia y Viet Nam sobre el uso de residuos del arroz con fines energéticos. Estos estudios evaluaron los usos energéticos de la paja de arroz -un residuo del campo- y la cáscara de arroz -un subproducto del procesamiento.

última actualización:  miércoles 16 de enero de 2013