Ganaderia

Los insumos baratos, incluyendo los cereales forrajeros y los combustibles, han desempeñado un papel importante en el rápido crecimiento del sector ganadero. Los precios en descenso de los cereales han contribuido a su mayor uso como forraje, y los bajos costes del transporte han facilitado el movimiento de piensos y productos ganaderos. Sin embargo, la subida reciente de los precios del forraje y el combustible podrían estar marcando el fin de la era de los insumos baratos. Es difícil imaginar la continuidad de las operaciones de cría de animales basadas en los combustibles fósiles. Podría responderse mejor a la demanda futura explorando vías para mejorar la eficiencia a lo largo de la cadena animal.

Forraje para animales

Un agricultor alimenta ganado lechero en Sudáfrica. (FAO/Jon Spaull) La FAO presta asistencia a los países para generar nuevos datos e información a través, por ejemplo, del establecimiento de inventarios nacionales de piensos, o mapeando las técnicas y canastas de alimentación para promover la formulación de políticas y directrices sólidas dirigidas a la planificación eficiente del sector ganadero. Esta información también ayuda a la industria de piensos a obtener los componentes de los mismos de forma eficiente a partir de los recursos naturales, lo que reduce su huella de carbono y aumenta su rentabilidad. La Organización también refuerza el sistema de control de calidad en los análisis de laboratorio de piensos, para generar datos fiables necesarios en la configuración de dietas equilibradas y seguras. La FAO pone a disposición de los países los datos sobre la composición de los piensos e información para su uso seguro a través de una sencilla base de datos: AFRIS - Sistema de información sobre recursos de piensos.

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La respuesta a la demanda creciente de productos derivados del ganado se ha dado principalmente desde los sistemas de producción industrializados. Estos sistemas, que dependen directa o indirectamente de insumos de combustibles fósiles, aseguran ligeramente por encima de dos tercios de la producción mundial de carne de pollo; menos de dos tercios de la producción de huevos y más de la mitad de los productos derivados del cerdo en todo el mundo. Más allá de la energía integrada en la alimentación animal, se utiliza energía directamente en la producción ganadera para una serie de operaciones, entre ellas el transporte a la granja, la ventilación de los almacenes, el traslado de piensos desde los almacenes hasta los corrales, el control del entorno mediante refrigeración, calefacción o ventilación, y la recogida y tratamiento de los residuos. El uso de energía depende del clima, la estación y la infraestructura local.

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última actualización:  miércoles 9 de enero de 2013