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Kenya: fortalecer la capacidad de recuperación de los agricultores ante la sequía
La mayoría de los habitantes de la zona propensa a la sequía del oriente de Kenya cultiva pequeñas parcelas y cría algunos animales. Sus cultivos dependen de las lluvias.
Pero desde hace dos o inclusa tres temporadas que los agricultores no recogen una cosecha decente. “El clima antes era mejor”, señala Simon Mulatya, de 69 años, quien junto con su esposa Agnes tiene decenios cultivando tierras en esta zona. “Estábamos acostumbrados a producir lo suficiente para alimentar a nuestra familia durante ocho meses. Ahora, por lo general, nos alcanza para dos o tres meses.”
Los altos precios de los alimentos, el combustible y las semillas han incrementado la carga de las familias, lo que las obliga a consumir menos alimentos al día o vender su ganado.
Cuando llegan las lluvias, a menudo caen aguaceros breves e intensos. El agua se va rápidamente en escorrentías y el lecho de los arroyos estacionales queda seco la mayor parte del año.
Es común tener que recorrer hasta 20 km en busca de agua. Esta tarea cotidiana, a menudo a cargo de las mujeres o los niños, puede tomar cinco o seis horas, a veces más.
La FAO está trabajando para cambiar esa situación ayudando a los agricultores del oriente de Kenya a preparar sus tierras y construir estructuras para recoger agua.
Los agricultores, organizados en grupos en las escuelas de campo, están construyendo terrazas en sus tierras para que las lluvias no se lleven la fértil capa superior del suelo.
Asimismo, están construyendo represas simples de arena en los ríos cercanos para captar y retener el agua, que se puede utilizar para beber, cocinar y regar los cultivos.
A cambio de cada día de trabajo, los agricultores reciben vales, la mitad de los cuales se pueden canjear por alimentos en algunos comercios locales. La otra mitad se utiliza para comprar materiales para la construcción de las presas comunitarias.
“Yo nunca podría haber hecho este trabajo por mi cuenta”, afirma Jane Nzambi, una madre soltera de 43 años de edad, con cinco hijos, de pie en una zanja profunda que va a captar y almacenar agua para su uso posterior. “Seguiría empujando mi carreta para acarrear agua para vender.”
El cultivo de especies resistentes a la sequía y árboles frutales, como estos mangos, combinado con la gestión del suelo y el agua, puede ayudar a impedir que la falta de lluvia vuelva a sorprender a estos productores.
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Crédito de todas las fotografías:
© ©FAO/Thomas Hug