En 2007, el índice de la FAO de precios de los alimentos promedio 157 en 2007, una subida del 23% respecto a 2006, y del 34% respecto a 2005. Salvo por el azúcar, cuyos precios disminuyeron agudamente, los precios internacionales de otros productos alimentarios importantes aumentaron en forma considerable en 2007. Los lácteos, los cereales y los aceites vegetales realizaron las ganancias más grandes, con la ayuda de una situación difícil entre la oferta y la demanda. En diciembre, el índice de precios de los alimentos promedió 184, el promedio mensual registrado más alto desde que se inició la elaboración del Índice, en 1990.
En 2007 la disminución del suministro de cereales frente al aumento de la demanda hizo subir los precios de casi todos los cereales, el trigo y el maíz en particular. En diciembre de 2007, el índice de precios de los alimentos promedió 210, un 41% por encima del valor de diciembre de 2006. El índice de los cereales promedio 172 en 2007, cifra también muy superior al promedio anual de 2006, que fue de 126.
La limitación de la oferta de los exportadores tradicionales, una fuerte demanda de importaciones, y el agotamiento de las reservas públicas hicieron desbordarse los precios de las exportaciones como nunca antes hacia fines de 2006 y durante 2007. Si bien en diciembre de 2007 comenzaron a ceder los precios, desde mediados de 2006, el índice de la FAO para los precios internacionales de los productos lácteos promedió 295, un 83% por encima del valor de diciembre de 2006. El índice anual promedió 247 en 2007, en comparación con el promedio de 138 correspondiente a 2006.
El índice de la FAO para los precios de la carne promedio 121,5 en 2007, más del 5% por encima del promedio anual de 2006, que fue de 115,5. El aumento reflejó principalmente el aumento de los precios de los piensos. Mientras que los precios de la carne de aves de corral fueron los que más aumentaron, el alcance de los aumentos de los precios varió considerablemente, de acuerdo a la eficacia de la conversión de los piensos, al rezago biológico en la respuesta de la producción, así como en la función de los precios contratados.
La recuperación de la producción de azúcar en los países importadores tradicionales debilitó los precios del azúcar en 2007, cuando el índice de la FAO para los precios del azúcar promedió 129, una disminución del 32% respecto a 2006. En diciembre de 2007 el índice de los precios del azúcar promedió 137,5, un 7% por debajo del valor de diciembre de 2006, pero un 6% por encima del de noviembre de 2007.
La expansión constante de la demanda de aceites y grasas vegetales, para uso alimentario pero también como materia prima para la producción de biocombustibles, aunada a la desaceleración del crecimiento de la producción, ha creado una limitación del suministro mundial, lo que ha hecho subir los precios. En diciembre de 2007, el índice de la FAO de los precios de los aceites y las grasas fue de 226, en comparación con el 136 de diciembre de 206; y en 2007 el índice promedió 174, también muy por encima del promedio anual de 2006, que fue de 117.
Índice de la FAO para los precios de los alimentos