Buscando ayuda
La comunicación es clave para obtener a tiempo el apoyo público para las actuaciones humanitarias que pueden salvar vidas. ECHO, la EPFL y la FAO han unido sus fuerzas en “El fútbol profesional contra el hambre”, una campaña conjunta dirigida al público europeo y que pretende transmitir el mensaje de que se necesita actuar urgentemente en el Sahel.
Ocupando un lugar destacado en la agenda de este año figura la tercera edición de la Jornada de encuentros contra el hambre, del 30 de marzo al 2 de abril, coincidiendo con el 20 aniversario de ECHO.
En 2010, este evento de carácter europeo congregó a 16 ligas europeas de fútbol y 314 clubes profesionales de fútbol en 157 estadios de 14 países de Europa.
La campaña "El fútbol profesional contra el hambre" fue lanzada en 2008 por la ALFPE, una asociación que representa a las 30 mayores ligas de fútbol profesionales y a casi 950 clubes en toda Europa, y la FAO, la agencia de la ONU que lidera los esfuerzos internacionales para acabar con el hambre.
El año pasado se unió a la iniciativa ECHO, uno de los mayores donantes de ayuda humanitaria del mundo, y el enfoque de la campaña se centró en el trabajo desarrollado por ECHO y la FAO para restablecer la autosuficiencia de las personas afectadas por las calamidades.
Retomar la agricultura
Las consecuencias más devastadoras de las emergencias son para las comunidades rurales, donde las personas dependen principalmente de la agricultura para su supervivencia. Cuando ocurre una calamidad, la FAO y ECHO trabajan conjuntamente para ayudar a estas comunidades a retomar la agricultura de forma que puedan alimentarse por sí mismas nuevamente. Además, su objetivo es abordar las causas subyacentes de la vulnerabilidad para aumentar la resiliencia de las personas ante futuras crisis.
Actualmente la FAO trabaja en 20 proyectos de emergencia en Latinoamérica, África, y Asia financiados por ECHO y con un presupuesto total de 16 millones de euros (21,3 de millones de dólares EEUU).
En Chad, país del Sahel azotado por la sequía, casi 50 000 de las personas más afectadas, entre ellas mujeres cabezas de familia o chadianos procedentes de una Libia devastada por la guerra, reciben semillas y herramientas para mejorar sus niveles de nutrición e incluso generar ingresos de sus actividades agrícolas.
Los refugiados de la crisis post-electoral de Costa de Marfil tanto en el país como en la vecina Liberia, así como la población que les acoge ascienden a un total de cerca de 130 000 personas, que reciben ayuda para producir cultivos básicos como arroz y yuca, así como hortalizas.
En el este de Sri Lanka, 50 000 personas afectadas por las inundaciones reciben ayuda para reanudar cultivos importantes como el arroz, el maíz, las hortalizas, los cacahuetes y los chiles. Y en el norte de Colombia, se ayuda a más de 3 000 personas desplazadas por la violencia a mejorar su capacidad de producir alimentos por sí mismas.