Historias desde el terreno: Latif, horticultor de tejado, Egipto

Latif tiene unos cincuenta años y sabe cuándo las plantas tienen sed o necesitan tratamiento, porque les habla y percibe sus necesidades. Desde que amanece hasta que cae el sol, solamente las deja para reunirse con su familia, que no vive en el edificio en las afueras al sur de El Cairo donde cultiva hortalizas en el tejado.

El Cairo, Egipto – Todo comenzó hace unos años cuando, habiéndose quedado sin espacio en el suelo, los residentes de El Cairo comenzaron no solo a criar ganado en edificios y tejados, sino que también empezaron a practicar en ellos la horticultura. Utilizando todo tipo de contenedores imaginables, desde grandes ollas y bañeras hasta mesas e incluso neumáticos de camiones, comenzaron a plantar todo tipo de hierbas, cítricos, frutas y hortalizas y emplearon un ingenioso conjunto de tubos y tanques para regarlas.

Los habitantes de la megalópolis de El Cairo no tardaron en darse cuenta de los beneficios de la horticultura en tejados, no sólo para disponer de alimentos sanos y de temporada utilizando una cantidad mínima de fertilizantes y mejoradores, sino también para mejorar el medio ambiente proporcionando aire fresco y reduciendo la temperatura en unos 8-10 grados. Tejados que antes eran lugares inhóspitos se han convertido en sitios donde los vecinos pueden relajarse y socializarse en contacto con la naturaleza. Es más, la horticultura en tejados fomenta una elevada participación femenina, estando la mayoría de los huertos a cargo de mujeres.

Latif pone a una de sus amigas como modelo: una mujer que ha estado cultivando en tejados desde hace varios años y parece haber aprendido todos sus secretos. Ahora sabe tanto o más que cualquier ingeniero agrónomo. Basándose en su amplia experiencia, ofrece voluntariamente consejos de cultivo y sugerencias para los principiantes y, trabajando pacientemente con sus plantas, se esfuerza sin cesar para mejorar sus propias prácticas de cultivo y transmitir su conocimiento a otras personas. Esta sonriente y bondadosa cairota de 76 años es conocida y querida por todos los residentes de la zona.

En el tejado de un edificio público en el barrio de Heliópolis en El Cairo, a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad, Latif ha plantado berenjenas, espinacas, coles, naranjas, mandarinas, perejil, eneldo, lechugas, berros, tomates y pepinos. De paso, saluda a dos espantapájaros vestidos con el traje tradicional egipcio, destinados a ahuyentar a las aves rapaces o de cualquier otro tipo que deseen "comer gratis". Latif afirma que para reducir las pérdidas a veces utiliza pesticidas, aunque en cantidades mínimas.

Latif agrupa sus hierbas maduras en pequeños racimos y recoge frutas y hortalizas para el consumo doméstico y la venta. Orgulloso de su frescura, vende su excedente de producción a un público fiel formado por residentes locales y transeúntes en un atractivo puesto situado frente al edificio. En un momento en el que la popularidad de la agricultura ecológica está aumentando, Latif no solo vende productos alimentarios de tipo “kilómetro cero”, sino también a nivel de calle.

La humildad, la sinceridad y la tímida sonrisa de Latif no pueden disimular su pasión por los cultivos de su huerto en el tejado y que vende a otras 11 familias. Después de la prohibición impuesta a la avicultura doméstica (tras la devastadora epidemia de gripe aviar) la horticultura en tejados ofrece hoy a 5 millones de egipcios el tipo de seguridad alimentaria que la FAO continúa alentando y haciendo sostenible.
 
Agradecimiento a Nasser Brahimi
06/01/2015