La agricultura abre nuevos caminos a los jóvenes


Las historias de Mohamed, Yimam y Zinetemam

El 71% de la población de Etiopía tiene menos de 30 años. Las oportunidades de empleo son cada vez más difíciles de encontrar, por lo que muchos jóvenes migran a otros lugares en busca de trabajo. ©FAO/ Tamiru Legesse

Yimam Ali, de 28 años de edad, vive en Kalu, en la región de Amhara en el norte de Etiopía.

Muchos jóvenes de esta región etíope se marchan al Cercano Oriente en busca de trabajo y una vida mejor. El aumento de las oportunidades de empleo en el país no ha acompañado a su ritmo de crecimiento. El 71% de la población etíope tiene menos de 30 años y muchos de ellos no encuentran una salida laboral para ganarse la vida dignamente.

“Yo dependía de mis padres y no ganaba lo suficiente para cuidar de mi esposa e hijo. Migré para mantener a mi familia”, afirma Yimam.

Yimam decidió ir a Arabia Saudita, donde vivía su hermana.

Pero su viaje hacia lo que se suponía era una vida mejor no resultó fácil:

“Caminé por el desierto durante varios días para llegar a Djibouti. Luego me embarqué en un pequeño bote hacia Yemen. Había mucha gente en la embarcación. Vi tanto sufrimiento en el camino... personas muriendo de agotamiento y sed en el desierto. Caminábamos con dificultad, ya que nuestros pies estaban doloridos…”

“Fuimos maltratados por los traficantes de seres humanos. Si nos quejáramos de las condiciones, nos golpeaban. Cuando llegamos a Yemen, hombres armados nos secuestraron y nos pidieron dinero. Cuando me negué, me apalearon. Me quedé sangrando... Mi hermana en Arabia Saudita pagó un rescate por mi liberación.”

Yimam Ali (izquierda) y Mohamed Seid (derecha) cultivan repollos y otros cultivos como parte del proyecto de Movilidad de la Juventud Rural de la FAO, que ofrece a las personas la opción de trabajar en sus propios países. ©FAO/ Tamiru Legesse

Yimam llegó finalmente a Arabia Saudita, donde trabajó como pastor. Unos meses más tarde, fue detenido y deportado a Etiopía.

De vuelta en su aldea, se vio obligado a depender de sus padres para sobrevivir.

Yimam no fue el único que se enfrentó a la difícil decisión de quedarse o marcharse. Mohamed Seid y Zinetemam Adem también tuvieron que decidir entre depender de sus padres para sobrevivir o migrar a otro lugar en busca de trabajo.

Cuando comenzó el proyecto de Movilidad de la Juventud Rural apoyado por la FAO en la región, se le presentó otra opción a considerar: trabajar en la agricultura en su tierra natal. Mohamed y Yimam resultaron seleccionados dentro del proyecto para participar en iniciativas de horticultura. Junto con otros jóvenes, comenzaron a cultivar repollos, cebollas y frijoles mung en parcelas facilitadas por la administración local.

Yimam y sus compañeros recibieron semillas de hortalizas y aperos agrícolas, así como capacitación en horticultura y mejores prácticas agrícolas. También recibieron apoyo para crear y administrar un vivero.

“Me siento feliz por trabajar en mi propio país. Estoy esforzándome para cambiar mi vida”, dice Yimam.

Zinetemam Adem también se unió al proyecto de Movilidad de la Juventud Rural de la FAO y recibió capacitación en la cría de ganado bovino que la ayudó, junto con otras diez personas, a iniciar un negocio. ©FAO/ Tamiru Legesse

Zinetemam Adem, de 22 años y también parte del proyecto de Movilidad de la Juventud Rural, pertenecía a un grupo de once personas que recibieron capacitación en la cría de ganado. Se les dieron 18 bueyes para comenzar un negocio, la empresa de engorde de ganado Selam.

Casada a los 18 años y ahora con un hijo de 2 años, Zinetemam se había estado preparando para migrar, como muchas otras chicas de su aldea.

“Estaba a punto de migrar para encontrar un trabajo y tener ingresos. Cambié de opinión y me uní a esta iniciativa para trabajar y transformar mi vida”, asegura.


Los once integrantes del grupo planean expandir y diversificar sus actividades. Zinetemam espera comenzar su propia granja avícola. Mohamed también tiene planes para su negocio de horticultura. El grupo comenzará a vender sus hortalizas en el mercado local, pero a la larga esperan ofrecer sus productos también a otros mercados

“Queremos que nuestro negocio prospere y ser un modelo para otros jóvenes en nuestra área”, concluye Mohamed.

El proyecto de Movilidad de la Juventud Rural promueve estrategias innovadoras de desarrollo rural para dar empleo y oportunidades empresariales a la juventud rural y abordar las causas de la migración por situaciones de dificultad. Este proyecto es posible gracias al apoyo de la Cooperación Italiana al Desarrollo. Junto con sus generosos socios, la FAO ayuda a convertir la migración en una opción.