Escuelas al aire libre


El poder de las escuelas de campo para agricultores

Las escuelas de campo para agricultores son escuelas al aire libre en las que los agricultores son los expertos. Las escuelas están pensadas para mejorar las capacidades de los agricultores a través de aprendizaje práctico. ©FAO/Riccardo Gangale

Sonriente y animosa, Christine vive en la región semiárida de Karamoja, en el noreste de Uganda. Su esposo falleció hace ya algún tiempo y ahora debe ocuparse ella sola de sus seis hijos. Christine tuvo dificultades para sacar adelante a su familia y garantizar las necesidades básicas de sus hijos. “Estaba continuamente pidiendo algo a alguien”, recuerda.

La agricultura siempre ha sido la fuente principal de sus limitados ingresos. “Vivir del campo era difícil”, explica. “A veces me encontraba sin semillas cuando llegaban las lluvias. Y la gente no estaba muy dispuesta a ayudarme, porque sabían que tendría dificultades para devolverles el dinero”.

Christine se unió a su grupo de la escuela de campo para agricultores (ECA) en 2011. “A través de la ECA –asegura– no solo aprendí cómo planificar mejor mis actividades, sino también cómo entender el momento adecuado para la siembra, cómo usar menos semillas para un mismo resultado final y cómo establecer una estrategia de comercialización”.

Christine

Christine, que participa en una escuela de campo para agricultores en Karamoja, Uganda, es ahora una fuente de conocimiento para otros agricultores de su aldea. ©FAO/Lucie Chocholata

Las escuelas de campo para agricultores (ECA) son escuelas sin muros. Se centran en el concepto de aprendizaje práctico con el objetivo de desarrollar las habilidades de los campesinos y mejorar su capacidad para analizar de forma crítica y resolver los problemas agrícolas locales. En las ECA, los agricultores son los expertos. Son ellos quienes deciden qué les resulta importante y qué incluir en su plan de estudios. Esto garantiza que la información sea relevante y se adapte a las necesidades reales de los participantes. La ECA promueve la idea de que el aprendizaje es algo singular de cada persona y que, para promover nuevos conocimientos, se debe tener en cuenta la experiencia previa.

“No solo tenemos nuestro huerto que nos garantiza unos ingresos notables, sino que también usamos un sistema rotatorio en el que todo el grupo trabaja de forma conjunta en el campo de una persona y luego en el de otra”, explica Christine.

El campo, el rebaño o el paisaje es el principal espacio de aprendizaje, alrededor del cual se organizan las actividades de la ECA. Los campesinos aprenden directamente de lo que observan, recolectan y experimentan en su entorno. Producen sus propios materiales de aprendizaje (dibujos, etc.) en base a sus observaciones y experiencias.

A través de sus conocimientos y gracias a su éxito, Christine se convirtió en un punto de referencia para otros habitantes de su aldea: “Vienen a pedir consejo –asegura– sobre cómo hacer esto o aquello. Ahora prestan atención a lo que les digo, existe una gran diferencia en comparación con el pasado“.

Christine cultiva actualmente sorgo, maní, caupí, girasol y hortalizas. Se queda con una parte de su producción y el resto lo pone a la venta. “Ahora mi prioridad es invertir en la educación de mis hijos”.

Los seis hijos de Christine estudian en internados en localidades cercanas.

“De vez en cuando hay todavía quien me pregunta por qué envío a mis hijas a la escuela, ¿por qué no haces que se casen?”, dice riendo Christine. “La educación es tan importante. Mis hijos quieren estudiar, por lo tanto, estudian. Cuando tienes formación, siempre encuentras trabajo”.

Izda: Después de tres años en la escuela de campo para agricultores en Safi, Jordania, Asma (centro) pasó a ser orientadora. Con el apoyo de Asma, sus hermanas también se unieron a las escuelas. ©FAO/Lucie Chocholata
Dcha: Hoy en día se están implementando ECA en más de 90 países diferentes. ©FAO/Olivier Asselin

El objetivo de las ECA no es solamente lograr la capacitación técnica de los agricultores, sino también contribuir a la igualdad de género y la inclusión social.

Asma vive con su familia en Safi, una localidad al sur del Mar Muerto en Jordania.

Cuando Asma tenía 24 años, ella y su hermano fueron invitados a unirse a un grupo de ECA sobre producción de tomate. Asma era una de las dos mujeres que había en ese grupo.

Sus habilidades mejoraron con rapidez, y Asma descubrió que podía expresar sus opiniones de forma más clara y comunicarse de manera más abierta con otros miembros del grupo, la mayoría de los cuales eran hombres. Tras formar parte de la ECA durante tres años, Asma pasó a ser instructora de la escuela. Otras siete campesinas se iniciaron en la agricultura con la ayuda de Asma, que se convirtió en un modelo para ellas. Sus hermanas, Zeinab y Wisal, se unieron también a este grupo de mujeres de la ECA.

Las escuelas de campo para agricultores desarrollan la capacidad técnica de los agricultores y contribuyen a la igualdad de género y la inclusión social en las comunidades. ©FAO/Olivier Asselin

Al generar la confianza de hombres y mujeres, el proceso de las ECA mejora el empoderamiento del individuo, del hogar y la de comunidad además de fomentar la cohesión. También hay escuelas de campo para agricultores jóvenes, que forman a la próxima generación en técnicas agrícolas sostenibles, para fortalecer sus medios de subsistencia y seguridad alimentaria futuras. Estas escuelas ayudan a dar a los jóvenes vulnerables acceso a una comunidad y una base de habilidades para la vida que son de enorme valor para lograr un futuro mejor.

Cada ECA incluye al menos tres actividades: análisis de agroecosistemas, una “actividad grupal dinámica” y un “tema del día”. La actividad dinámica grupal se centra en la creación de equipos cohesionados (team building) y las habilidades organizativas, mientras que el “tema del día” incluye por lo general información técnica, normalmente relacionada con la agricultura, pero que puede incluir cualquier otra cuestión que sea de interés para los miembros del grupo. 

 

Arouna, del sudeste de Senegal, descubrió que las escuelas de campo para agricultores hacen hincapié en las ventajas de trabajar en común. Construir comunidades más fuertes es un objetivo clave de estas escuelas. ©FAO/Lucie Chocholata

Arouna reside junto a su familia en la región de Tambacounda, en el sureste de Senegal, donde dos tercios de la población viven por debajo de la línea de pobreza en comparación con el promedio nacional de menos del 50 por ciento.

Arouna y su esposa se unieron a la ECA local en 2015. Explica que la ECA le está ayudando a comprender lo importante que es conocer a los demás, a comunicarse y buscar consensos. “Uno de los principios básicos de la ECA es que una decisión debe tomarse en conjunto”, explica Arouna. Este principio de construir comunidades más sólidas es un objetivo prioritario de las ECA. 

“He visto claramente que lo que puedo lograr por mí mismo no es lo mismo que lo que podemos hacer en grupo”,  Arouna, campesino senegalés participante en una ECA.

También explica que en el pasado él solía trabajar en su campo y su esposa en el suyo. “Nunca ayudaba a mi esposa, ni ella me ayudaba a mí. Hemos cambiado: nos ayudamos entre nosotros y todo es más fácil”.

Su esposa y él cultivan algodón, mijo, sorgo, maíz, maní, quimbombó, frijoles y algunas hortalizas. “Somos casi autosuficientes en alimentos”. Las ECA ayudan a las personas a ser más independientes y, en el caso de Arouna, más reflexivas. “Saben, no tener educación es como estar ciego”, y concluye: “cuando no te conoces a ti mismo, no puedes entender a los demás”.


En 2017, la FAO estableció la Plataforma Global de las ECA en colaboración con más de 15 socios externos para conectar a la creciente red de profesionales y organizaciones que utilizan las ECA. El objetivo de la plataforma es reforzar la calidad de las escuelas, facilitando el intercambio de conocimientos, experiencias e innovación entre sus usuarios. La plataforma incluye una biblioteca de más de 300 recursos sobre las ECA, perfiles en línea de expertos en este campo y un grupo global de debate por correo electrónico con más de 900 profesionales de 100 países.

Hoy en día se están implementando ECA en más de 90 países diferentes. Las ECA Han mejorado las habilidades de más de 4 millones de agricultores, pastores y pescadores de todo el mundo, que son nuestros aliados para lograr un mundo #HambreCero. No podemos esperar alcanzar un mundo sin hambre si no apoyamos a las personas que producen nuestros alimentos.

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