Cosechar lo que se ha sembrado


El cereal ucraniano se hace global

Viktor Doroshenko, Director General de la empresa molinera Skvyrsky, ve un enorme potencial de exportación para la industria de procesado de cereales de Ucrania. ©FAO/Genya Savilov

Si nos paramos a pensar los extensos cultivos de trigo de Ucrania, seguramente no pensaremos de forma automática en una pastelería en El Cairo. O en una panadería en Indonesia.

A Vicktor Doroshenko le gustaría que eso cambiase. Viktor es Director General de la planta de procesado de cereales Skvyrskyi, en la región de Kiev, y está al timón de su empresa con el objetivo de centrarse en los mercados de Asia, África del Norte y Europa.

El cambio de perspectivas de Viktor nació de la necesidad. No solo hubo un fuerte aumento en la producción de trigo de 2011-2016 (impulsado por los esfuerzos del año anterior por parte de la FAO), sino que también se produjo simultáneamente una disminución de la población ucraniana y, con ella, un descenso de la demanda de trigo en el propio país. Enfrentado a la clásica conjunción de exceso de oferta con una demanda decreciente, Viktor abordó de forma inteligente el reto de diversificarse y buscar otros mercados.

Izqda: Exportaciones de cereales desde Ucrania por destino y volumen en 2010 y en 2016. Dcha: Transporte de pan recién horneado por las calles de El Cairo. Egipto es el mayor importador mundial de trigo y uno de los principales destinos de las exportaciones de Ucrania. ©FAO/Ami Vitale

Era una tarea que conllevaba desafíos. “Lamentablemente, se sabe muy poco sobre Ucrania hoy en día en los mercados alimentarios mundiales. Tanto en Europa como en Asia, los compradores suelen ser prudentes con respecto a los productos y procesadores ucranianos”, explica Viktor.

“Los países de África de Norte –incluido Egipto–, tienen posibilidades de producción limitadas debido a su escasez de tierras y agua. En el futuro dependerán más de los exportadores de la región del Mar Negro, como Rusia, Ucrania y Rumanía, para sus importaciones de cereales”. - Dmitry Prikhodko, economista de la FAO

Pero Viktor no quería solamente limitarse a exportar las crecientes cantidades de cereales no procesados que Ucrania ha producido en la última década. Según dice “nuestra tarea hoy no es exportar grano, sino exportar productos procesados de alto valor añadido. Tenemos un gran potencial para procesar y exportar harina de trigo”.

Aquí es donde la labor FAO ha sido determinante, a través de su alianza con el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). En primer lugar, al facilitar el diálogo público-privado, lo que ha resultado en un entorno normativo más favorable y ha atraído nuevas inversiones. Desde 2012, el BERD y otros socios inversores han aportado más de 1 000 millones de USD en financiación para clientes en el sector agrícola ucraniano. La FAO proporcionó orientación a las empresas de molienda de Ucrania como la de Viktor sobre cómo cumplir con las normas europeas e internacionales.

La FAO y el BERD, con el apoyo de la iniciativa EU4Business, han colaborado también con la Unión de Molineros Ucranianos para ayudar a establecer un interlocutor único para empresas como la de Viktor en cuestiones de políticas estatales, tecnología, regulaciones y normas, a la vez que se promocionan los productos cerealeros ucranianos en el exterior.

Con sus extensas tierras fértiles, naturalmente aptas para la producción de cereales, no es de extrañar que a Ucrania se la conozca como el “granero de Europa” ©FAO/Dmitry Prikhodko

Estos esfuerzos, y la visión de futuro de Viktor, están dando sus frutos.

“Ahora exportamos a la Unión Europea, China y otros países de Asia, y también de África”, explica Viktor. De hecho, el 40 por ciento de sus productos se exportan, y este porcentaje aumentará.

Además, la FAO ha podido vincular con éxito compañías como la de Viktor, y su excedente de cereales y productos derivados, con países como Egipto, que experimentan una creciente demanda de granos.

Aún persisten desafíos –una fuerte competencia internacional, una necesidad constante de modernización, superar los prejuicios sobre sus productos–, pero en lo que respecta a las exportaciones, en pocos años, empresas como la de Viktor han experimentado ya un cambio radical.

Pero al igual que el azul en la bandera ucraniana, “el cielo es el límite”. Como dice Viktor, “el  potencial de exportación de la industria ucraniana de procesado de cereales es enorme”.


La historia de Viktor es una de tantas.

La FAO y el BERD cuentan con más de dos décadas de experiencia apoyando políticas de inversión, programas y asistencia técnica en Ucrania, incluida la facilitación de diálogos sobre políticas públicas y privadas. La evidencia es clara; países como Ucrania, que han invertido de forma consistente en la agricultura, han obtenido grandes beneficios al aumentar los ingresos a nivel interno, a la vez que reducen el hambre y la malnutrición a nivel mundial.

Invertir en la agricultura puede transformar vidas, reducir el hambre y la malnutrición, y eliminar la pobreza. Trabajando con sus socios internacionales, la FAO ha contribuido a más de 2 000 planes, políticas y programas de inversión agrícola y rural en más de 170 países. El Centro de Inversiones de la FAO lleva a cabo la mayor parte de este trabajo.

Más información

2. Zero hunger, 8. Decent work and economic growth, 9. Industry, innovation and infrastructure