La juventud etíope halla esperanza en las iniciativas empresariales agrícolas


La historia de Amiat Ahmed

Cada año, las áreas rurales pierden una parte importante de su mano de obra debido a la migración. Afortunadamente, la agricultura tiene el potencial de generar oportunidades de empleo que son muy necesarias. © Emily Enberg Packer

Amiat Ahmed, de 27 años de edad, vive con su hijo de dos años y con sus padres en la zona de Wollo del Sur, en la región de Amhara, Etiopía. Al igual que muchos otros jóvenes en su región, Amiat sentía que había pocas oportunidades para obtener ingresos en su aldea, lo que la llevó a tomar la decisión de emigrar a Arabia Saudita.

“Veía que los jóvenes de mi pueblo enviaban dinero a sus familias”, dice Amiat sobre aquellos a los que sintió deseos de imitar: “pensé que podría hacer lo mismo por mis padres”.

Por desgracia, los planes de Amiat para su futuro en el Medio Oriente no salieron como ella había esperado. Para llegar a Arabia Saudita, tuvo que caminar durante días por el desierto sin comida ni agua, y en la ruta fue maltratada por los traficantes. Tras un viaje difícil y arriesgado, llegó finalmente a Arabia Saudita, pero no tuvo una calurosa bienvenida.

“Nada era como me esperaba”, admite Amiat.

Pasó cinco años en Arabia Saudita trabajando como empleada doméstica para una familia.

Aunque la realidad era diferente de lo que había imaginado en su hogar en Etiopía, Amiat siguió en su trabajo para enviar dinero a su familia. De esta forma, cumplió en parte su sueño: logró ganar suficiente dinero para ayudar a su padre a comprar bueyes, y también para enviar a su hermano menor a la universidad. Pero antes de que Amiat pudiera ganar lo necesario para ayudar a su familia a construir una casa mejor, tuvo que abandonar Arabia Saudita debido a su condición de inmigrante irregular.

“Mi plan –explica– era trabajar durante tres años más para ahorrar dinero para mi familia, pero me vi obligada a regresar”.

Al volver a su casa en Wollo del Sur, Amiat no tenía ingresos ni medios para mantener a su familia. Pero con ayuda de los administradores locales, se unió a una cooperativa avícola que iniciada con el apoyo del proyecto de Movilidad Juvenil Rural de la FAO (Rural Youth Mobility, RYM por sus siglas en inglés).

Izqda: Amiat migró inicialmente con la esperanza de aportar ingresos a su familia. Ahora, se ha unido a una cooperativa avícola que le permite mantener a su familia y permanecer en su aldea natal. ©Emily Enberg Packer Dcha: La cooperativa avícola de Amiat compra pollos recién nacidos y los cría para venderlos a otros miembros de la comunidad. ©FAO/Tamiru Legesse

La zona de Wollo del Sur, de la Región Amhara en Etiopía es una de las áreas donde se centra el proyecto de dos años sobre movilidad juvenil seguridad alimentaria y reducción de la pobreza rural (RYM) de la FAO. Con fondos de la Cooperación Italiana al Desarrollo, el proyecto RYM comenzó en 2015 y finalizó en febrero de 2018.

Alrededor del 71% de la población de Etiopía tiene menos de 30 años, por lo que es un país donde la mano de obra potencial supera con mucho la tasa de creación de empleo. Como consecuencia, existe una falta de oportunidades para que los jóvenes puedan ganarse la vida en sus lugares de origen, lo que les lleva a migrar a otros países con la esperanza de encontrar un empleo decente. El proyecto RYM abordó directamente a los principales factores que empujan a la migración a jóvenes rurales en Túnez y Etiopía, al tiempo que se intenta aprovechar el potencial de los movimientos migratorios.

Con la ayuda de las partes interesadas nacionales, el proyecto RYM ofreció capacitación y equipamiento a jóvenes desempleados, ayudándoles a iniciar sus propias pequeñas empresas agrícolas que generan alternativas rentables a la migración. Mientras trabajaban codo a codo con los jóvenes en áreas rurales, la FAO impulsó a través de RYM los conocimientos financieros y la concienciación sobre los riesgos de la migración irregular. Todos estos esfuerzos ayudaron a fomentar el empleo juvenil decente y el espíritu empresarial agrícola en zonas de Túnez y Etiopía con altas tasas de emigración.

Uno de los resultados positivos del proyecto RYM es la cooperativa de avicultura a la que Amiat se unió tras regresar a su aldea. Sus miembros compran pollitos de un día, los crían durante 45 días y luego los venden a las comunidades locales. A medida que aumentan las ganancias, los miembros comparten los dividendos entre ellos. 

Amiat puede optar por quedarse con su hijo en su aldea natal en lugar de migrar, ahora que el proyecto RYM de la FAO ha ayudado a crear nuevas oportunidades de iniciativas empresariales agrícolas. © Emily Enberg Packer

Hoy, asentada de nuevo en Wollo del Sur, Amiat reflexiona sobre el viaje que le ha permitido crear un futuro económico estable para ella y su familia, que no requiere que vivan separados.

“Veo mi futuro en nuestro negocio avícola. Tengo un hijo hermoso, no quiero dejarlo”, asegura Amiat con una sonrisa.

El proyecto RYM dio a los jóvenes campesinos y empresarios esperanza y confianza en su capacidad para trabajar y ser productivos en sus comunidades de origen. Esto se fue posible abordando cuestiones como el acceso limitado a la tierra, el crédito, el mercado y la capacitación técnica, todo lo cual puede causar una falta general de esperanza en el futuro por parte de los jóvenes que ya no ven la agricultura como una perspectiva atractiva. Además, RYM estableció alianzas con las autoridades administrativas locales, instituciones de formación y comunidades rurales, lo que contribuyó a que estos jóvenes desarrollaran un sentido de pertenencia y compromiso a nivel local.

RYM también sirvió para crear conciencia sobre los riesgos de la migración irregular. La migración segura, ordenada y regular puede promover el desarrollo y proporcionar beneficios para los países de origen, tránsito y destino.

Por ahora Amiat no tiene planes de abandonar el negocio avícola en expansión del que forma parte, pero reconoce que “las grandes dificultades de la vida pueden impulsar a las personas a migrar. Si debo volver a migrar, lo haré de manera legal“.

El proyecto RYM ayuda a crear soluciones sostenibles para el desempleo local, asegurando que la migración no sea la única opción viable. Ahora, los jóvenes como Amiat tienen acceso a los recursos que les permiten optar a quedarse con sus familias y encontrar empleos decentes que les garanticen un futuro en sus zonas de origen.

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