Una agricultora en ciernes con grandes sueños


Los huertos escolares arraigan en un asentamiento de refugiados de Kenya

Gracias a un curso de capacitación de la Escuela de campo y de vida para jóvenes agricultores, Dimiana Nange Clement ahora quiere ser agricultora. ©FAO/Sven G. Simonsen

18/09/2018

Dimiana Nange Clement es una joven refugiada y una agricultora en ciernes. Esta niña de 11 años vive con su familia en el asentamiento integrado de Kalobeyei, en el norte de Kenya. El asentamiento se encuentra junto al campo de refugiados de Kakuma, uno de los complejos más grandes del mundo. 

Aquí las familias y las escuelas recurren cada vez más a los huertos como fuente de una mejor nutrición y como forma de inspirar a los jóvenes como Dimiana, que proviene de Sudán del Sur. 

“Quiero ser agricultora”, dice Dimiana, que se convenció de esto después de recibir solo unos pocos meses de capacitación agrícola en una Escuela de campo y de vida para jóvenes agricultores

El entusiasmo de Dimiana por la agricultura ha crecido a medida que el suelo polvoriento de su escuela ha cedido el paso a un huerto exuberante. 

No hay agricultores en la familia de Dimiana. “Yo sería la primera”, dice con una sonrisa. 

El asentamiento de Kalobeyei se abrió en 2016 para aliviar la presión sobre Kakuma, ofreciendo un modelo de autosuficiencia e integración de los refugiados con los residentes locales. La población combinada de los dos asentamientos es de 185 000 personas. 

En un intento por mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición y la autosuficiencia, la FAO ha ayudado a más de 7 000 hogares en Kalobeyei a crear huertos domésticos, proporcionándoles semillas, herramientas, capacitación y asesoramiento, y proporcionó una superficie de 400 hectáreas para agricultura que integra a 750 hogares.

Izquierda: el maestro Lotino Lino (derecha) y el Oficial agrónomo del condado, Claryson Lopem Ebenyo, inspeccionan el caso especial del club agrícola para productos de secado al sol. © FAO/Sven G. Simonsen. Derecha: el asentamiento se encuentra en una zona árida de Kenya. Todas las aguas residuales en la escuela, como las de esta fuente de agua potable, se guardan y se usan para el huerto. © FAO/Sven G. Simonsen

La escuela de campo es una clase opcional en la escuela primaria de Dimiana y proporciona una experiencia práctica diseñada para ayudar a los niños refugiados a producir sus propios alimentos. A los alumnos se les enseñan técnicas agrícolas que hace un uso eficiente del agua: un conocimiento fundamental en un entorno árido como el de Turkana. 

El agua es muy escasa aquí y los hogares de Kalobeyei reciben solo 15 litros por persona diariamente. Se utilizan las aguas residuales domésticas para el huerto, mientras que algunas casas tienen tanques para recoger el agua de lluvia.

Dimiana es nueva en los cultivos pero ya es una entusiasta. © FAO/Sven G. Simonsen

Los refugiados en Kalobeyei reciben una transferencia monetaria mensual de 14 USD por persona. Ese dinero no es suficiente para comprar suficientes alimentos frescos y nutritivos en el mercado, o para cubrir otros gastos. Los huertos familiares y escolares están ayudando a completar  las necesidades nutricionales y, como en el caso de Dimiana, están inspirando a una nueva generación de agricultores. 

Al invertir en las generaciones futuras, la FAO está empoderando a los jóvenes para que pasen a la acción y formen parte del objetivo mundial de alcanzar el Hambre Cero.


Más información:

2. Zero hunger, 4. Quality education, 5. Gender equality