Conectar a los agricultores a redes de cooperación y nuevos recursos


Agricultores de Bangladesh ponen en práctica las lecciones aprendidas en otros países para enfrentar desafíos locales

Abdul Jabbar, presidente de la asociación Sara Bangla Krishak Jote, inspecciona sus cultivos. ©FAO/Mohammad Rakibul Hasan

Abdul Jabbar, un agricultor de Bangladesh, tuvo una revelación hace unos años. Él y sus compañeros agricultores viajaron a Kenia, Filipinas e India para aprender de otros agricultores como parte de un programa más amplio de la FAO para ayudar a los pequeños agricultores en Bangladesh, pero lo que Abdul y sus compañeros no sabían era que lo que aprendieron durante esta travesía les ayudaría a transformar sus vidas.

"Antes vivíamos aislados en nuestra propia manera de hacer las cosas", explica Abdul. “Cuando regresamos de estos países nos dimos cuenta de que habíamos estado en la oscuridad. Aprendimos mucho".

La agricultura a pequeña escala es fundamental para la economía de Bangladesh. Más del 70% de la población de Bangladesh y el 77% de su fuerza laboral viven en áreas rurales. El tamaño de las explotaciones agrícolas es pequeño, con un promedio de menos de una hectárea.

En este sentido, son muchos los desafíos a los que se enfrenta el pequeño agricultor, como conseguir un precio justo por sus cultivos en el mercado o apoyo de organizaciones para cambiar esta situación. La FAO, en sus estudios de campo, confirmó que existían muy pocos colectivos a los que los agricultores podían recurrir en busca de apoyo.

Estaba claro que hacía falta una plataforma nacional para conectar a los grupos de agricultores locales. Esto no solo permitiría una mejor negociación en el mercado, sino que también facilitaría el intercambio de mejores prácticas y oportunidades.

"Si los agricultores quieren vender cultivos individualmente, a veces no obtienen un precio justo", dice Abdul Jabbar. “Si lo hacen a través de un grupo de agricultores y todos los agricultores compran juntos, pueden obtener semillas y otros equipos de buena calidad a un precio más bajo. También pueden obtener un precio justo cuando venden sus productos juntos".

Lombrices de tierra (izquierda) y cámaras de vermicompostaje (derecha) en la asociación Sara Bangla Krishak Jote (SBKJ) en Jatrapur, Bangladesh. Foto: ©FAO/ Mohammad Rakibul Hasan

En respuesta a esta necesidad de estar en contacto con otros agricultores y colaborar, en 2014 se formó la organización All Farm Farmers Society. Abdul, su actual presidente, está orgulloso del crecimiento y el impacto de la asociación. "Ahora tenemos miembros del colectivo en todo Bangladesh", informa.

Además de los viajes educativos a países vecinos, los miembros de la asociación reciben servicios como vacunación y desparasitación, alquiler de maquinaria, intercambio de semillas y viveros de plantas.

Uno de los programas más exitosos de este colectivo ha sido el vermicompostaje. Una de las razones es que en este lugar la capa del suelo más superficial está degradada y representa un gran desafío para los agricultores. Abdul recordó cómo los agricultores en Filipinas usaban lombrices para hacer compostaje y cómo esto les proporcionaba un negocio lucrativo. Propuso a la sociedad abrir un negocio propio de vermicompostaje.

"Primero, distribuimos una capa de estiércol de vaca donde queremos construir la pila, luego agregamos gusanos y luego los gusanos digieren el estiércol de vaca en 15 días", explica Abdul. "Damos la vuelta a la pila de compostaje el día 15 y el día 20 obtenemos un compost rico en nutrientes".

Después de adquirir estiércol y huevos de lombriz de tierra, el colectivo recibió capacitación de la FAO sobre las mejores prácticas para el compostaje con lombrices y abrió sus puertas a nuevas ideas de negocio.

Abdul Jabbar y otros agricultores discuten sobre posibles negocios con el vermicompostaje, en Jatrapur, Bangladesh. Foto: © FAO / Mohammad Rakibul Hasan

La demanda de este compost rico en nutrientes era enorme. En 2017, la asociación operó 22 cámaras de compostaje y podría producir 10 toneladas de fertilizante de vermicompostaje al mes. La producción es tan exitosa que la Corporación de Desarrollo Agrícola de Bangladesh (BADC, por sus siglas en inglés) a nivel nacional puede convertirse en el primer cliente importante de la asociación Sara Bangla Krishak Jote (SBKJ).

Abdul es un apasionado de la potencialidad del proyecto. "El vermicompostaje es la vida de una tierra", proclama. “En lugar de usar fertilizantes químicos, podemos usar compostaje natural. Ahora tenemos que transmitir ese conocimiento”.

Abdul es uno de los más de 5 500 agricultores, personal del gobierno y técnicos agrícolas que se beneficiaron de este programa en Bangladesh.

“Es gracias a la FAO y al Proyecto de Productividad Agrícola Integrada que estamos en esta posición. Entre 2013 y 2017 aprendí mucho", dice Abdul. “Ahora estoy usando mi conocimiento para ayudar a otros agricultores, los estoy ayudando a seguir adelante. He pasado de ser equivalente a cero a ser un héroe".


Invertir en la agricultura puede transformar vidas, reducir el hambre y la desnutrición y acabar con la pobreza. Trabajando con socios internacionales, la FAO ha contribuido a más de 2 000 estrategias, políticas y programas de inversión agrícola y rural en más de 170 países. El Centro de Inversiones de la FAO realiza la mayor parte de este trabajo.

Más información:

1. No poverty, 17. Partnership for the goals