Hacer negocios con el corazón


La historia de Albina, una joven ganadera de Gabón con grandes sueños

Alvina desarrolló rápidamente su pasión por la cría de animales. Sólo necesitaba formación, capital y un poco más de confianza para convertir su ilusión en un negocio rentable. ©FAO/ Scarlin Inanga

Alvina Doris Ntsame Akono, de 25 años, vive en Oyem, en la provincia de Woleu-Ntem, al norte de Gabón. Tras abandonar la escuela secundaria por dificultades económicas, conoció la profesión de criadora a través de una amistad que trabajaba ya en el campo. En pocos meses, descubrió su pasión por la cría de animales domésticos. Pronto se le confió una granja de 15 cerdos, lo que le permitió convertir su ilusión en realidad y en un trabajo a tiempo completo.

Al igual que Alvina, los habitantes de Oyem son en su mayoría pequeños agricultores y ganaderos. El suelo es fértil y la demanda de carne de aves de corral y de cerdo aumenta de forma constante. Sin embargo, la mayoría de los campesinos apenas tienen acceso a semillas o piensos. A esto se suma la falta de herramientas y conocimientos sobre buenas prácticas para la producción alimentaria y una gestión ganadera moderna. El elevado coste de los piensos plantea a su vez grandes obstáculos para el desarrollo de la ganadería y para la estabilidad de los ingresos de los pequeños criadores.

Alvina, junto con otros 250 agricultores, fue seleccionada para participar en una capacitación sobre gestión cooperativa y producción de piensos. Esta última, solicitada por el Gobierno de Gabón, consistía en evaluar el potencial de la materia prima disponible para la producción de piensos, y ha contribuido a impulsar la actividad del sector ganadero y aumentar el volumen de productos cárnicos de calidad a precios de mercado competitivos.

Tras haber impartido formación teórica y práctica sobre la fabricación de piensos y el funcionamiento y gestión de una cooperativa, la FAO construyó una fábrica de piensos para los criadores. Este fue un punto de inflexión para Alvina, que decidió aumentar su producción y criar 500 pollos.

En Gabón, la FAO apoya programas agrícolas y de protección social que permiten a campesinos como Alvina desarrollar su capacidad, llevar a cabo actividades más productivas y mejorar sus medios de subsistencia. ©FAO/ Scarlin Inanga

“Hoy en día, con una fabricación eficiente y asequible de piensos, que ha ayudado a reducir los costes de producción, obtengo un promedio de 500 pollos cada 8 semanas. Vendí toda mi primera producción en el mercado local porque en Oyem el pollo es una carne muy solicitada durante las ceremonias familiares, y en los dos meses siguientes produje aún más pollos. ¡Fue increíble!”, asegura Alvina con entusiasmo.

Los miembros de la cooperativa de Alvina son activos y han diversificado sus actividades, produciendo verduras y frutas para vender en el mercado. Utilizan el material orgánico resultante de la cría de pollos para fertilizar las plantas.

“Poco a poco, mi negocio está creciendo y mis productos tienen cada vez más demanda. Mi objetivo es aumentar mi producción a 5 000 pollos en dos años y contratar a otros jóvenes gaboneses”, dice Alvina con una sonrisa.

Superando algunas dificultades iniciales, como la falta de continuidad en el suministro de insumos y la fuerte competencia de las importaciones, esta joven empresaria está viendo cumplido su sueño y sigue siendo optimista sobre la evolución de su negocio. ©FAO/ Scarlin Inanga

“Los negocios siempre han sido algo importante para mí, pero no tenía el capital ni las habilidades. Y, además de eso, me faltaba la confianza para empezar. Durante la capacitación, se nos animó a convertirnos en empresarios y se nos dieron los medios para hacerlo”, explica Alvina.
A pesar de algunas dificultades iniciales, como la falta de continuidad en el suministro de materias primas de bajo coste y la fuerte competencia de productos avícolas importados, la joven empresaria está viendo cumplido su sueño y sigue siendo optimista sobre la evolución de su negocio. A las afueras de su granja, ha lanzado el primer mercado de pollos en Oyem.

Para reducir la pobreza y el hambre -en especial en las zonas rurales-, es esencial mejorar los medios de subsistencia de la población con la creación de capacidad. En Gabón, la FAO apoya programas de protección social agrícola que permiten a los agricultores rurales desarrollar su capacidad para gestionar riesgos, llevar a cabo actividades más productivas y lograr un futuro #HambreCero.


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5. Gender equality, 8. Decent work and economic growth