Diversificar la dieta para combatir la malnutrición en la República Democrática del Congo


Las demostraciones de cocina ofrecen soluciones a la malnutrición en las comunidades

Las demostraciones de cocina en el Centro de Salud de Tshudi, en la República Democrática del Congo, ayudan a las madres a ofrecer a sus hijos una alimentación saludable. ©FAO/Serge Ramazani

En la profundidad de la selva ecuatorial de la República Democrática del Congo, la familia Iyenze cultiva hortalizas frescas en su huerto. Georgette, madre de ocho hijos, prepara unas gachas de maíz, soja, papaya y amaranto para que sus hijos reciban más nutrientes de los que necesitan.

Un conflicto intercomunitario obligó a Georgette y a sus hijos a vivir en un campamento en el bosque durante tres meses. Cuando regresaron a su aldea de Pelenge, en la provincia de Sankuru, tres de sus ocho hijos sufrían malnutrición grave. El saneamiento deficiente y el acceso limitado a alimentos nutritivos habían afectado su salud.

“Cuando regresamos a la aldea, mi hijo de dos años, Bokila, estaba muy débil. Sus brazos, piernas y cara se habían hinchado mucho”, explica Georgette. “Estábamos desesperados y no sabíamos dónde buscar ayuda”.

Los Iyenze son una de las muchas familias rurales a las que apoya ahora un proyecto de la FAO cofinanciado por la Unión Europea y el Gobierno de Bélgica. En la provincia de Sankuru, esta iniciativa está ayudando a reducir la inseguridad alimentaria y la malnutrición de las mujeres embarazadas y lactantes, así como de los niños menores de cinco años.

Con el fin de abordar la malnutrición de manera eficaz, el proyecto contó con el apoyo de la comunidad para llevar a cabo exámenes de los niños a domicilio. Así es como la nutricionista del proyecto derivó al hijo de Georgette, Bokila, hacia el hospital general de Tshudi-Loto para recibir atención médica.

En la actualidad Georgette acude al Centro de Salud de Tshudi dos veces por semana para participar en las sesiones de demostración de cocina organizadas por la FAO, el equipo médico del centro y la ONG local Coeur de Compassion. Allí aprende a preparar recetas nutritivas con ingredientes locales y a conseguir que la dieta de sus hijos sea saludable.

Cada hogar ha recibido también un paquete con material para el cultivo de hortalizas (compuesto de una pala, un rastrillo, una regadera y semillas) para facilitar su producción, ty aumentar el valor nutritivo de sus comidas.

Izda: La FAO enseña a los grupos de madres buenas prácticas nutricionales. Dcha: Dentro del proyecto de la FAO, cada hogar recibió material para el cultivo de hortalizas y ayudar así a las familias a diversificar su dieta. Fotografías: ©FAO/Serge Ramazani

Hasta ahora, el Centro de Salud ha tratado a 220 niños que padecían malnutrición en la región de Tshudi-Loto. Gracias a la capacitación en nutrición desarrollada por la FAO, 32 niños ya no están malnutridos.

Garantizar que los niños reciban una nutrición adecuada en sus primeros mil días de vida contribuye a reforzar su seguridad alimentaria en el futuro. ©FAO/Catherine Claude

“Estoy contenta participando en estas demostraciones de cocina. Antes, sólo comíamos carne de animales silvestres y harina de mandioca”, asegura Georgette. “Ahora puedo cocinar diferentes comidas al día, y comprobar cómo mejora la salud de mis hijos”.

Al apoyar la salud de los niños desde sus primeros mil días de vida, la FAO refuerza de manera sostenible la seguridad alimentaria y la nutrición de las generaciones futuras y contribuye a lograr el #HambreCero.


Más información

2. Zero hunger, 3. Good health and well-being