Bangladesh: atacar antes de que lo haga la catástrofe


Cuando las inundaciones amenazan a la nación, la FAO hace causa común con los aliados de las Naciones Unidas para actuar con anticipación

Jamila Begum, que vive con su marido, tres hijos y sus respectivas familias en el distrito de Kurigram, cuida ganado de otras personas para ganarse la vida. La acción anticipada mantiene vivo al ganado. ©FAO/Fahad Abdullah

07/08/2020

“Dondequiera que mires, hay agua. Ves a la gente vadeando las aguas, sumergida hasta las rodillas, en busca de refugio, llevando en sus brazos animales pequeños para encontrarles un lugar donde alimentarse, pero a menudo no lo hay”, dice Robert Simpson, jefe de la oficina de la FAO en Bangladesh.

Describe las inundaciones que han arrasado recientemente un tercio del país, las peores en 10 años. Estos sucesos pueden arruinar las vidas y los medios de subsistencia de las familias de agricultores, con bienes difíciles de reemplazar arrastrados por el agua o destruidos y sus animales hambrientos y enfermos.

Pero incluso cuando se producen inundaciones de esta magnitud, es posible ayudar a las personas a prepararse y soportar la embestida del agua. Este año, la FAO y sus asociados en Bangladesh utilizaron las técnicas más avanzadas de recopilación de datos y análisis predictivo para prever cuándo las inundaciones alcanzarían su punto crítico. Pudieron así intervenir con antelación, ayudando a las familias de agricultores a proteger su ganado y sus bienes básicos antes del embate de las aguas.

La intervención fue posible gracias a una transferencia de recursos extraordinariamente rápida del Fondo Central de las Naciones Unidas para la Acción en Casos de Emergencia (CERF), que tardó solo cuatro horas en facilitar 5,2 millones de USD. Fue el desembolso de fondos de este tipo más rápido de la historia de las Naciones Unidas. Además de a la FAO, la financiación se destinó al Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) para apoyar diversas intervenciones de protección.

Las rápidas distribuciones se completaron antes de que las mayores inundaciones en 10 años alcanzaran su punto máximo a finales de julio. Decenas de miles de personas recibieron suministros. La atención de la FAO se centró en dar apoyo a casi 19 000 pequeños agricultores —en total, unas 94 000 personas— en las llanuras aluviales de Jamuna, en el noroeste de Bangladesh, con piensos y lugares de almacenamiento resistentes al agua para sus semillas, granos y aperos.

Arriba/izquierda: Yendo a por agua potable en balsa en la localidad de Shakrahati. ©FAO/Fahad Abdullah Abajo/derecha: Un “silo” es un barril flotante que permite a las personas almacenar sus bienes de forma segura. ©FAO/Fahad Abdullah

La iniciativa demuestra una creciente tendencia a anticipar las crisis y actuar cuando aún están en ciernes. El jefe de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas, Mark Lowcock, ha destinado 140 millones de USD a proyectos de acción anticipada durante los próximos 18 meses en todo el mundo, en los que la FAO tendrá un papel destacado.

Para que estas intervenciones tempranas tengan éxito, es necesario que se ajusten a las necesidades de los agricultores de cada país. Puesto que muchas familias de Bangladesh dependen de su ganado y de la agricultura en pequeña escala para obtener ingresos y alimentarse, deben poder proteger sus activos agrícolas para salir adelante y recuperarse.

“En Bangladesh, la tarea de criar ganado menor recae predominantemente en las mujeres. Cuando llegan los monzones, muchas de ellas traen sus animales a refugios comunitarios para el ganado en zonas seguras”, señala Simpson (FAO). Pero añade que estos refugios no son una garantía de que los animales sobrevivan. “El hacinamiento, la escasez de piensos, la escasez de vacunas... todos estos factores pueden desencadenar brotes de enfermedades animales, especialmente en tiempos de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en los que el acceso a la atención veterinaria es más limitado”.

Las bolsas de piensos suministradas a los criadores les ayudaron a mantener su ganado fuerte, sano y productivo durante las inundaciones y durante la actual pandemia.

Asimismo, cada familia recibió un bidón grande de plástico que podía flotar, así como cuerdas con las que poder amarrar sus bienes a sus casas o llevarlos consigo en su evacuación por las calles inundadas. El personal de la FAO prestó especial atención a los más vulnerables, incluidas las familias monoparentales o con bajos ingresos y las personas sin tierras con viviendas frágiles.

Actuar pronto significa también que las familias no tengan que contraer deudas, que puedan mantener a los niños en la escuela y que no tengan que reducir la cantidad o la calidad de los alimentos que consumen. Además, la acción anticipada permite conservar presupuestos de ayuda que son limitados y protege años de logros en materia de desarrollo conseguidos con gran esfuerzo que, de lo contrario, podrían desaparecer de la noche a la mañana.

Sustento para una comunidad bajo la doble amenaza de la pandemia y el monzón. ©FAO/Fahad Abdullah

“La actuación conjunta en Bangladesh es un gran ejemplo de cómo el análisis de datos y la planificación anticipada permiten a los asociados humanitarios intervenir cuando aún pueden protegerse los medios de subsistencia”, explica Dunja Dujanovic, jefa del equipo de acción anticipada de la FAO. “La FAO se ha comprometido a hacer lo mismo por las familias de agricultores como parte de intervenciones de anticipación que estamos preparando con nuestros asociados en otras partes del mundo”.

Entre ellas figura una intervención en curso en Somalia, financiada por el CERF con 15 millones de USD, para proteger a la población frente a la triple amenaza de las inundaciones, la langosta del desierto y la COVID-19, así como otros proyectos en nueve países para proteger a los agricultores y pastores de los efectos de la pandemia sobre sus medios de subsistencia.


Más información

2. Zero hunger, 7. Affordable and clean energy, 13. Climate action