LA REPÚBLICA ARGENTINA I. DATOS GEOGRÁFICOS Y ECONÓMICOS GENERALES
(1) embalses y lagunas de más de 4 km2 y Río Paraná (2) Instituto Geográfico Militar (3) MRECIyC-Centro de Estudios Internacionales II. DATOS SOBRE LA PESCA Balance de productos (2003):
(1) Pesca marítima. Estimado. (2) La mayor parte de la producción proviene de recortes, salvo en el caso del sábalo (pez de aguas dulce). No se dispone de datos para esta información.
1. Generalidades Una serie de características otorgan a Argentina condiciones favorables para el desarrollo de la pesca marítima. Tiene una extensa costa sobre el Atlántico Sudoccidental y, consecuentemente, una amplia ZEE; su plataforma continental es de gran extensión, condición propicia para las especies demersales, aunque también tiene concentraciones importantes de peces pelágicos, siendo los recursos pesqueros de gran accesibilidad. Las aguas que cubren la plataforma son de origen subantártico, entrantes por el talud, las que se mezclan con aguas de descarga continental presentes a lo largo de la costa. Al nivel internacional en 2003 Argentina ocupa el puesto 22 entre los principales productores, con el 1% de las capturas mundiales. En la actualidad el sector pesquero se enfrenta con limitaciones para su desenvolvimiento, determinadas por el hecho de que varios de sus recursos más importantes han sido sobreexplotados, en particular la merluza común (Merluccius hubbsi), requiriéndose, para recuperar una actividad sustentable, la adopción de medidas de ordenación altamente restrictivas. Esta especie históricamente ha estructurado productivamente el sector. Por otra parte, el esquema productivo es dependiente en buena parte de recursos con ciclo de vida cortos como el calamar (Illex argentinus) y el langostino (Pleoticus muelleri), que pueden presentar variaciones anuales de importancia en su posibilidad de captura, debidas no solamente a particularidades de sus ciclos de vida, sino a cambios en las condiciones medioambientales. Al mismo tiempo, en Argentina hay especies muy valorables, tanto por la apreciación del mercado como por la biomasa capturable, que permitirían un crecimiento en la actividad, para lo que se requiere profundizar la investigación del comportamiento de las mismas, incorporar la tecnología adecuada de captura y procesamiento y abrir o consolidar mercados. El sector pesquero cuenta actualmente con una estructura de extracción y procesamiento de magnitud importante, distribuida en todo el litoral marítimo. La actividad se orienta básicamente a la exportación, siendo poco relevantes los valores de importación. La evolución en los últimos 15 años se ha caracterizado por cambios estructurales significativos, relacionados con modificaciones en la participación relativa de las distintas especies en las capturas, en la composición de la flota y en la importancia relativa de las distintas provincias con litoral marítimo, así como en el perfil de los actores privados. Estos cambios estructurales se asocian con cambios en la escala de producción, basados en principio en el aumento del número de buques y su capacidad de pesca. La flota de bandera argentina en su actual esquema de operatoria, está claramente sobredimensionada, en particular respecto de especies como la merluza común, tanto en relación con la sostenibilidad de los recursos como con la rentabilidad del negocio. Debe señalarse que el sector se asienta en la flota industrial, y el aludido incremento en el número de buques corresponde particularmente a los estratos de la flota de altura. En los últimos años el sobredimensionamiento se observa también en las plantas en tierra, particularmente en ciertas localizaciones, con el efecto inevitable de impulsar el crecimiento de las capturas para asegurar su abastecimiento, más allá de la respuesta posible de los recursos pesqueros. En cuanto a la Acuicultura, a partir de la década del ´90 empieza a verse como una actividad comercial; si bien mantiene un crecimiento sostenido, el nivel de producción está a niveles aún muy bajos. Sin embargo, hay condiciones naturales y se está desarrollando la investigación y la capacitación como para incrementar su aporte a la economía nacional y particularmente al desarrollo de las economías regionales. La pesca en aguas interiores mantiene básicamente su carácter artesanal. La mayo actividad se desarrolla en los grandes ríos correspondientes a la Cuenca del Plata, manifestando una tendencia creciente desde inicios de la década de los 90. Su destino es el consumo interno, básicamente regional, y algunas especies están incorporadas a la canasta de exportaciones. 2. Subsector pesca marítima ![]()
Más del 70% de las capturas corresponde en 2004 a 5 especies de peces: merluza común 48%, merluza de cola (Macruronus magellanicus) 13%, polaca (Micromesistius australis) 6%, anchoita (Engraulis anchoita) 4%, abadejo (Genypterus blacodes) 2%; el calamar aporta un 9% y el langostino el 3%. El comportamiento de los desembarques muestra en los años anteriores notables diferencias respecto del año señalado. En 1997 el calamar explicaba el 31% de las capturas; en 2000, en tanto la merluza común había bajado su participación del 65% (1990/91) al 23%, la merluza de cola había incrementado la propia del 1% al 14%. El langostino llegó a representar el 9% en 2001, con un valor record de 78.800 tn. Durante el período de alza en la serie de los desembarques, se produjo un incremento significativo en el número y capacidad de captura de la flota de arrastreros medianos y grandes (en especial congeladores), cuya especie objetivo era la merluza común. Aumentó marcadamente el número de buques poteros, dirigidos al calamar, en lo que contribuyó la puesta en vigencia de un régimen de charteo, que permitía el arrendamiento a casco desnudo o fletamiento a tiempo de este tipo de buques por parte de empresas nacionales (no vigente actualmente; sólo se mantienen buques locados a casco desnudo en condiciones específicas). También se incorporaron buques con instalaciones para la producción de surimi y palangreros con merluza negra (Dissostichus eleginoides) como especie objetivo. Este proceso llevó a poner en riesgo varios recursos. Se produjo la baja abrupta de los desembarques del año 2000 de merluza común. Esta especie fue declarada en emergencia primero por Ley y luego por Decreto de Necesidad y Urgencia que aún mantiene su vigencia. Hay que considerar la relevancia de la especie para el sector productivo y la dependencia de la actividad industrial respecto de la misma. En los últimos 4 años se ha mejorado la posibilidad de capturas (en el stock sur), a partir de las medidas de ordenación restrictivas establecidas, de la mejora en el funcionamiento del sistema de vigilancia ( monitoreo satelital) y en el comportamiento de la especie, con años de robustos reclutamientos. La polaca, utilizada como materia prima por los buques surimeros vio disminuida su biomasa. El estado del abadejo viene empeorando en los últimos años; siendo especie acompañante en el arrastre de otras especies demersales, particularmente de la merluza, su evolución está ligada a las variaciones en el esfuerzo aplicado a la misma; por otra parte, los buques palangreros también tienen al abadejo como objetivo, y se considera que no puede aumentarse el esfuerzo de esta flota para no acelerar el proceso de deterioro del recurso y aumentar el riesgo de colapso. Una situación particularmente preocupante se observa en la merluza negra, cuyas perspectivas no son claras, como consecuencia de haber intentado generar una pesquería sin contar con la necesaria y suficiente investigación sobre el recurso (esta especie alcanzó 18.000 tn de desembarques en 1995). En los valores de la serie de calamar y langostino se observan fuertes variaciones, por las causas ya expresadas en el planteo general del sector; en el caso del calamar, probablemente influya la respuesta oportunista del recurso frente a la declinación de la merluza común, cuya zona de distribución comparte. Ambas pesquerías han adquirido un señalable grado de desarrollo. La flota de tangoneros, que opera sobre el langostino, tiene una dimensión tal que está afectando la rentabilidad empresaria, ante las fuertes oscilaciones en la biomasa capturable y consecuentemente en los rendimientos por buque. Esta pesquería tiene un fuerte componente regional, en tanto buena parte del recurso se localiza en el Golfo de San Jorge, de aguas compartidas por las provincias patagónicas de Chubut y Santa Cruz, las que han basado en los últimos tiempos fuertemente su actividad económica en los resultados favorables de la explotación de este recurso. La merluza de cola aparece tardíamente en los desembarques, a pesar de ser una de las pocas especies que permiten un mayor nivel de explotación (la TAC para 2005 es de 200.000 tn). A medida que se fue avanzando en la técnica de captura y en el conocimiento de su procesamiento industrial, comenzó a tener importancia no sólo para la producción de surimi. Por otra parte, la crisis de la merluza determinó que la flota de mayor porte tuviera que reorientarse hacia otras especies, y la merluza de cola se presentó como una alternativa válida. La anchoíta es otro recurso con bajo grado de explotación y capacidad de desarrollo, para el cual deben superarse ciertas limitaciones de mercado. En el caso del stock patagónico, para generar un mayor aprovechamiento, se requiere que el esquema de manejo incorpore los efectos de las posibles mayores capturas, en las especies con las que comparte habitat. Dentro de los desembarques debe mencionarse el llamado “variado costero”, desde el punto de vista biológico un conjunto íctico del ecosistema costero hasta los 50 m de profundidad en la zona bonaerense; está conformado por las siguientes especies: corvina rubia (Micropogonias furnieri), pescadilla de red (Cynoscion guatucupa), pescadilla real (Macrodon ancylodon), pargo (Umbrina canosai), corvina negra (Pogonias cromis), lenguados (Paralichtidae), rayas (Sympterygia bonapartei, Raja castelnani), gatuzo (Mustelus schmitti), besugo (Parus pagrus), palometa (Parona signata), pez palo (Percophis brasiliensis), pez angel (Squatina argentina) brótola (Urophysis brasiliensis), mero (Acanthistius brasilianus), salmón (Pseudopercis semifasciata), congrio (Conger orbignyanus), lisa (Mugil sp.) saraca (Brovoortia aurea) y pejerey (Odonthestes sp.); adquiere importancia tanto por el valor de mercado de algunas especies como por el hecho de ser el sustento de la pesquería de pequeña escala y, en algunos casos artesanal de la zona bonaerense. Se trata en general de especies de bajas biomasas con características biológicas que las hacen altamente vulnerables. Corvina rubia, pescadilla, gatuzo y rayas costeras son las especies que más aportan a los desembarques del conjunto; para todas ellas se estima que las biomasas están en declinación y presentan signos de sobreexplotación. Otra pesquería de interés es la de la vieira patagónica (Zygochlamis patagonica), dado su alto valor comercial. Los desembarques (en callos) de esta especie pasaron de 836 tn en 1989 a 6151 en 2004. Esta pesquería se desarrolló sobre la base de un plan de manejo específico y está actualmente monitoreada de manera permanente por el Instituto de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, pesca y Alimentos de la Nación. De acuerdo con los resultados del trabajo del INIDEP, los recursos pesqueros pueden agruparse en:
Un aspecto que hace de las pesquerías argentinas sistemas de difícil manejo, es la coincidencia en el área de distribución de las especies, particularmente de las más importantes: merluza-calamar, merluza-langostino, merluza negra-abadejo, merluza-abadejo y el ya mencionado variado costero. Por otra parte especies importantes tienen carácter transzonal, ya sea entre jurisdicciones provinciales, entre éstas y la jurisdicción nacional y dentro y fuera de la ZEE. Conforme a la Ley Federal de Pesca, las provincias con litoral marítimo, tienen el dominio y ejercen jurisdicción sobre los recursos vivos que pueblan sus aguas interiores y mar adyacente hasta las 12 millas medidas desde las líneas de base, siendo de dominio y jurisdicción exclusivos de la Nación los recursos vivos marinos existentes en las aguas de la ZEE y en la plataforma continental argentina, a partir de las 12 millas indicadas. Las capturas de la flota de bandera argentina se realizan prácticamente en su totalidad dentro de la ZEE argentina; se efectúan operaciones de pesca en una franja en la zona adyacente a la misma y hay buques palangreros con autorización para la pesca en el área de CCMLAR. En virtud del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, firmado en 1973 entre Argentina y la República Oriental del Uruguay, ambos países operan en una Zona Común de Pesca. La merluza común es la principal especie, participando en las capturas abadejo, castañeta, mero, palometa, brótola, anchoíta, besugo, gatuzo, pez palo, lenguado, condrictios y calamar. Los desembarques a los que se ha hecho referencia, se concretan a partir de la operatoria de una flota que en 2004 tenía registrados 649 buques de distintas características. La flota pesquera marítima puede clasificarse en:
La distribución de las capturas por tipo de flota, para años seleccionados se expone en el siguiente cuadro:
La clasificación responde a una combinación de atributos: autorización de alejamiento de puerto, método y arte de pesca, capacidad y tipo de procesamiento y frío.
Los tangoneros son arrastreros con eslora de entre 26 y 39 metros dedicados exclusivamente a la pesca del langostino con dos redes en forma paralela; pescan como by catch merluza común y otras especies próximas a la costa. En cuanto a los surimeros, buques de gran tamaño (más de 100 m de eslora) operan en las zonas más australes, capturando polaca y merluza de cola. Operan buques arrastreros con aparejos específicos para la pesca de vieira. Los palangreros, con esloras de entre 46 y 53 m, se dedican a la pesca de especies de fondo de alto valor comercial tales como merluza negra, abadejo, rayas de profundidad. La composición de las capturas de los palangreros en 2004 fue: merluza negra (35,2%), rayas (15%), abadejo (28.5%), merluza común (2.4%), otros (18.8%). Los poteros (en su mayoría con esloras entre 50 y 70 m) realizan una pesca muy selectiva, capturando exclusivamente calamar.
Con permiso bajo el régimen de arrendamiento de poteros a casco desnudo: 15 Buques artesanales (pesca marítima): 384 (la mayor parte corresponde a la provincia de Buenos Aires).
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