Con respecto a los cultivos de tilapia (Oreochromis sp) y trucha (Oncorhynchus mykiss), como segundos rubros acuícolas en importancia, los mismos se han visto afectados en los últimos seis años, por causa de la degeneración de la calidad genética de reproductores, que no permite la oferta suficiente de una demanda de alevines en cantidad y calidad, influyendo en la baja rentabilidad de ambos cultivos. En este sentido, el ente oficial encargado de dictar las políticas pesqueras y acuícolas nacionales (INAPESCA), ha contemplado entre sus programas, un proyecto relacionado con el mejoramiento genético de especies cultivables con alto valor biológico y comercial, en apoyo con el sector investigativo nacional. Por otra parte, el cultivo de cachama (Colossoma macropomum) se sigue desarrollando en las zonas rurales del país (la mayoría como pisciculturas integrales a otras actividades relacionadas con el agro). Su contribución a la producción acuícola nacional es de 7,9 por ciento (INAPESCA, 2004). También, presenta limitantes para seguir creciendo, tales como: deficiente promoción y oferta de financiamiento para su desarrollo; falta de alimento nutritivo concentrado a bajo costo e incipiente comercialización del producto. En este orden de ideas y para dar más incentivo a la actividad acuícola en general, sobre todo a la piscicultura de aguas cálidas, el sector oficial a través del INAPESCA, ha contemplado dentro de sus programas, el desarrollo de una planta de alimento concentrado con tecnologías desarrolladas y adaptadas a las necesidades del sector. Asimismo, ha llevado adelante un programa de financiamiento con la banca oficial, para el otorgamiento de créditos dirigidos a los pequeños y medianos productores acuícolas.
De acuerdo al ámbito donde se desarrolla la actividad acuícola nacional, los principales sistemas de cultivos utilizados son: extensivo (repoblación de embalses y lagunas); intensivo (cultivos en ambientes controlados y en altas densidades); superintensivo (cultivos en ambientes controlados, altas densidades y tecnologías especializadas); jaulas y corrales (instaladas en embalses, zonas costeras, lagunas, deltas) y otras (longlines, balsas, plataformas, etc.). De acuerdo a la especie cultivada, los sistemas de producción se clasifican en: piscicultura: especies exóticas (trucha, tilapia, carpa, peces ornamentales) y especies autóctonas cachama, morocoto, hìbridos, curito (Hoplosternum littorale), peces ornamentales, corroncho (Liposarcus multiradiatus), palometa (Mylossoma duriventre), bagre (Pseudoplatystoma sp), lisa (Mugil curema), lebranche (Mugil liza), pámpano (Trachinotus sp), bocachico (Semaprochilodus kneri); carcinicultura: especies exóticas de camarón marino y de agua dulce procedentes del Pacífico y Malasia (Penaeus vannamei, Penaeus stylirostris y Macrobrachium rosembergii); especies autóctonas y especies de microcrustáceos (Artemia sp); malacocultura: mejillón y ostra. A partir de 1980, se dio inicio en el país a la formación académica de profesionales y técnicos relacionados con el área acuícola. Los principales campos técnicos de capacitación en la citada área, versaron en torno al cultivo de moluscos, piscicultura continental y marina, cultivo de crustáceos y cultivo de algas marinas, entre otros. Una vez abierta la oferta de profesionales adiestrados en acuicultura, el sector privado a través del desarrollo de proyectos de piscicultura y camaronicultura, impulsaron el desarrollo y crecimiento del pool de profesionales especializados en producción acuícola. Aunado a esto, se sumaron las instituciones ligadas a la investigación, donde comenzaron los trabajos científicos, primeramente para la identificación de especies autóctonas aptas para cultivos y posteriormente, para la evaluación e importación de especies exóticas de comprobada rentabilidad internacional. Por otra parte, el sector público en sus atribuciones de administrador de la actividad acuícola nacional, ha adiestrado a un significativo número de profesionales en el área de administración y manejo del recurso acuícola. En primer lugar, la introducción en 1937 de la trucha arco iris, brindó los primeros estímulos al desarrollo de la piscicultura en las zonas andinas del país. A su vez, se comenzaron en la década del 70 a realizar las primeras investigaciones relacionadas con la biología y cultivo en cautiverio de especies autóctonas de los géneros Colosssoma sp., Piaractus sp., Prochilodus sp., Pseudoplatystoma sp., entre otras. A partir de 1982, se dio un gran impulso a la acuicultura nacional con la introducción y cultivo de especies de crustáceos de interés comercial, tales como lo fue el camarón marino, cuyo cultivo permitió el desarrollo de sistemas de producción de larvas y amplias unidades de engorde.
La mayoría de estos profesionales han egresado de las principales universidades donde se imparten cátedras de acuicultura, pesca e ingeniería pesquera, La mayoría de ellos han sido contratados para desempeñarse en el sector oficial. Asimismo, el citado sector ha venido desarrollando programas de capacitación y organización de comunidades con el objeto de generar mano de obra calificada a un nivel técnico, que contribuya con el desarrollo de la acuicultura a nivel rural.
Piscicultura. Sus principales desarrollos se encuentran en los estados del oriente, centro y suroeste de Venezuela: Bolívar, Anzoátegui, Monagas, Sucre y Delta Amacuro; Cojedes, Guárico y Carabobo; Táchira, Apure, Mérida y Zulia. Camaronicultura. La actividad se lleva a cabo en los estados costeros tales como: Zulia (costa del Lago de Maracaibo), Falcón, Anzoátegui, Sucre y Nueva Esparta. A nivel gubernamental, se han venido destinando nuevas áreas para proyectos de camaronicultura, tal como es el caso de los estados centrales Miranda y Carabobo, donde anteriormente no se habían desarrollado este tipo de actividades. Malacocultura (cultivo de moluscos). Predominante en los estados Falcón (Refugio de Fauna Silvestre Cuare - Sitio Ramsar), Sucre (costa sur del Golfo de Cariaco) y estado Nueva Esparta (costa sur de la Isla de Margarita y la ensenada de El Saco en la Isla de Coche). De acuerdo a las estadísticas del Instituto Nacional de la Pesca y la Acuicultura (INAPESCA) correspondientes al año 2004, la práctica de la acuicultura se manifestó mayormente en sistemas de cultivo extensivos y semintensivos, integrados a las actividades agropecuarias, en lo que respecta a piscicultura y camaronicultura, aproximadamente en 95 por ciento. Dentro de este ámbito, también se contempla la acuicultura intensiva a nivel del cultivo de tilapia roja, trucha arco iris y camarón marino, desarrolladas exclusivamente por empresas acuícolas, pero en un porcentaje significativamente menor, oscilando alrededor del 5 por ciento de la producción nacional. En virtud a lo anteriormente expuesto, la superficie de cultivo (espejo de agua) aproximada en hectáreas de los principales rubros, se describe a continuación:
Uso de Recursos:
Dentro de las especies piscícolas más importantes se tienen:
Moluscos: ostión de mangle (Crassostrea rhizophorae), ostión virgínico (Crassostrea virginica), ostra perla (Pinctada imbricata) y mejillón (Perna perna y P. viridis). Crustáceos: camarones marinos Penaeus vannamei, Penaeus stylirostris y Penaeus schmitti. Especies que contribuyen en mayor medida con el valor de la producción (mayor 75 por ciento del total) El sector que más contribuye con el valor de la producción acuícola es el camarón marino (98 por ciento); luego le sigue la piscicultura (13,04 por ciento de la producción nacional) donde la cachama representa el 66,6 por ciento, la trucha 30 por ciento, la tilapia 16,6 por ciento, los bagres y el bocachico 8,3 por ciento (INAPESCA, 2003). Sector Piscícola. Se inició con los cultivos de truchas en 1937, posteriormente se incorporaron otras especies como la carpa (Cyprinus carpio) y la tilapia (Orechromis spp.), en el ámbito de especies exóticas. También, se importaron otras especies a nivel experimental, como el esturión (Acipenser sturio), el cual fue ensayado por la Fundación La Salle de Ciencias Naturales-Boconó, la anguila americana (Anguilla rostrata) estudiada por la Universidad de Oriente - Isla de Margarita y numerosos peces ornamentales para su cultivo. Mientras que el cultivo de la cachama (Colossoma macropomum), morocoto (Piaractus brachypomum), coporo (Prochilodus sp) y algunos bagres (Pimelodus sp.), son parte de la experiencia en cultivo de especies autóctonas, procedentes de los ríos llaneros (SARPA, 1995; Cardona, 1996).Con base a lo anteriormente expuesto, los rubros piscícolas con mayor actividad de cultivo son: Tilapia (Oreochromis spp.). En 1959, el gobierno venezolano decidió traer de Trinidad y Martinica los primeros ejemplares de tilapia del Mozambique (Oreochromis mossambicus) (Ramírez, 1969; Guevara, 1988). El propósito fue aprovechar la alta tasa de reproducción de estos peces para que sirvieran de alimento a otras especies de peces carnívoros (Cadenas, 1996). El cultivo de la tilapia comienza en forma legal en 1992, cuando mediante Resolución Conjunta MARN-MAC, se aprueba la introducción de esta especie para fines de cultivo, aunque ya existían en el país algunos cultivos de ensayo del tipo ilegal (Durán 1995). La especie que se cultiva es el tetrahíbrido de Oreochromis mossambicus x O. urolepis hornorum x Oreochromis niloticus x O. aureus (SARPA, 1995). Las especies mayormente utilizadas para cultivo son la tilapia roja y la tilapia del Nilo, ambas introducidas para ensayos en 1989. No obstante, la más extendida a nivel nacional es la tilapia roja, especialmente en las aguas cálidas entre 24°C y 30°C. Los registros obtenidos por el SARPA, indican un total de 195 granjas operativas, las cuales registraron una producción de 2 320 toneladas para 1999. La superficie de cultivo para este rubro se ubicó en su punto más alto en 1998-1999 para 297 hectáreas de espejo de agua. Los mayores desarrollos se ubican en los estados Táchira, Barinas, Cojedes, Zulia, Carabobo y algunos estados del oriente del país (SARPA, 1995). El número de granjas activas ha venido reduciendo sus operaciones desde hace aproximadamente cuatro (4) años (INAPESCA, 2004), debido al mal manejo de la especie, ocasionado por la baja calidad genética de las cepas utilizadas en los cultivos.En este sentido, el INAPESCA se volcó al fomento de especies autóctonas como la cachama y sus híbridos, el coporo, entre otras, hasta que hace aproximadamente un (1) año (2005), empezó nuevamente la consignación ante el INAPESCA, de proyectos de tilapia, motivo por el cual la citada institución tuvo que tomar una posición, a través de su Consejo Directivo para aprobar la reactivación de este cultivo, con la condición que el mismo se haga bajo el criterio técnico del buen manejo, control y certificación de las cepas o semillas a ser utilizadas. Trucha arco iris (Onchorynchus mykiss). Representa el rubro principal de las zonas andinas de los estados Táchira, Mérida y Trujillo. En 1994, se tenían registradas en el SARPA 18 empresas truchícolas, con un total de 21 hectáreas de cultivo. Por otra parte, existen tres estaciones truchícolas gubernamentales, las cuales están adscritas al Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA). La actividad se ha incrementado, donde se ubican aproximadamente 55 granjas truchícolas de diversas magnitudes. La densidad de siembra es una de las más altas ubicándose en 20 kilogramos de truchas por metro cuadrado. La producción de trucha alcanzó las 678 toneladas para el año 2004, a partir de 60 hectáreas de cultivo y entre 10 y 12 meses por ciclo. Cachama (Colossoma spp.). La cachama es uno de los cultivos tradicionales en Venezuela a nivel de acuicultura de aguas continentales. El país fue uno de los que dio inicio a esta clase de actividades en Latinoamérica. Para 1994, el Servicio Autónomo de los Recursos Pesqueros y Acuícolas (SARPA) había censado unas 38 granjas dedicadas al cultivo de estos carácidos en haciendas y centros experimentales, ocupando una superficie de 90 hectáreas aproximadamente (SARPA, 1995). El cultivo de la cachama se caracterizó en sus inicios por consistir en cultivos de naturaleza marginal y dispersos geográficamente (SARPA, 1995). Actualmente, se tienen unas 140 granjas registradas para un espejo de agua de 195 hectáreas, distribuidas a lo largo de todas las áreas continentales con temperaturas entre los 24 grados centígrados - 30 grados centígrados. Las densidades de siembra más utilizadas son las de 1 pez por metro cuadrado para cultivos semintensivos y 22-30 peces por metro cúbico en jaulas flotantes, para un ciclo de 8-10 meses (INAPESCA, 2004). Camarón marino. El cultivo de camarones marinos en Venezuela comenzó con la cría de especies nativas como el Penaeus shmitti y el Penaeus brasiliensis. Pero fue en 1986 cuando se introdujo el camarón blanco P. vannamei, proveniente de las costas del Pacífico centroamericano. Este crustáceo presentó capacidades favorables para su cultivo intensivo y ha contribuido con esta industria. Cabe destacar que las importaciones de crustáceos vivos en el país se realizaron desde 1986 hasta principios de 1995, cuando ya en Ecuador el virus del Síndrome del Taura estaba causando graves estragos en su industria y amenazaba con extenderse al resto de los países de América Central. En 1996 el vecino país Colombia ya estaba sufriendo también los efectos nocivos de este virus en las camaroneras de la costa atlántica colombiana (Cadenas, 1996, SARPA, 1995). A partir del año 1989, la camaronicultura comienza con un gran impulso y se encuentra en la actualidad en pleno desarrollo. Según estimaciones de la División de Acuicultura del SARPA, el cultivo del camarón marino experimentó un incremento de un 215 por ciento de 1989 a 1990, el cual es significativo si se considera que el crecimiento fue de un 20 por ciento anual. Para 1995, se encontraban operando 7 granjas entre las cuales se mencionan Aquatec, C.A. (Estado Nueva Esparta), Aquacam, C.A. (Estado Sucre), Desarrollos Marinos, C.A. (Estado Sucre), Aquamarina de la Costa, C.A. (Estado Anzoátegui), Ricoa Agromarina, C.A. (Estado Falcón), Interaqua de Venezuela, C.A. (Estado Zulia), Bioindustrias, C.A. (Estado Zulia). Las cuales tenían una producción promedio (2 cosechas) de 1 200 Kilogramos por hectárea por año (SARPA, 1995). El espejo de agua de la camaronicultura venezolana alcanza las 8 000 hectáreas, donde operan actualmente 34 granjas entre 10 y 1 000 hectáreas, las cuales se encuentran registradas ante el Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (INAPESCA, 2005). Las modalidades de cultivo mayormente son el extensivo, con densidades de 5-10 camarones por metro cuadrado y niveles de cultivo semintensivos con densidades entre 15 - 25 individuos por metro cuadrado No obstante, están comenzando a practicar los cultivos de camarones del tipo intensivo, con alta aireación, recambios más frecuentes y suministro de alimentos con bajos niveles protéicos que disminuyen los impactos por altas concentraciones de materia orgánica. Las granjas tienen una dinámica de cosecha de 2,5 cosechas por año, a un promedio de 4 000 Kilogramos por hectárea por ciclo para un total de 8 500 a 10 000 kilogramos por hectárea por año. Los ciclos son de cuatro meses para obtener ejemplares de 20 gramos promedio, con una sobrevivencia de Pl (5) entre el 60 por ciento - 70 por ciento (INAPESCA, 2005). Especies nativas (endémicas). Son importantes la cachama y sus híbridos, el coporo, el bagre, el bochachico, entre otras. Todas han sido objeto de investigación y se han aclimatado para su cultivo y buen rendimiento en cautiverio, gracias también a la factibilidad de producir sus alevines en laboratorios. Especies Introducidas (exóticas). Han dado indudablemente impulso a la acuicultura nacional, por cuanto han venido provistas de un paquete tecnológico para su producción y un creciente mercado tanto nacional como internacional por su razonable valor económico y generación de divisas. Entre las más importantes de estas especies se encuentran la tilapia, el camarón marino, las algas marinas y la trucha arco iris.
Tanques de concreto (raceways, linner, australianos). Mayormente usados para la práctica de la piscicultura intensiva (tilapicultura) y producción de peces ornamentales, así como su uso en laboratorios para producción de larvas de peces y crustáceos. Este sistema da mayor vida útil, mayor higiene, usados para cultivos intensivos, permite el aprovechamiento de espacios reducidos de terreno. Jaulas flotantes. Usadas mayormente en piscicultura intensiva en lagunas y/o embalses (represas) y en áreas marinas cercanas a la costa. Permiten cultivar en altas densidades, aprovechar los cuerpos de aguas lagunares y el intercambio de las masas de agua y de una construcción sencilla y económica. Corrales. Utilizados para el aprovechamiento de cuerpos de agua pequeños en la práctica de piscicultura semintensiva y extensiva. Este sistema permite cultivar en altas densidades, aprovechar los cuerpos de aguas lagunares y el intercambio de las masas de agua y de una construcción sencilla y económica. Balsas para el cultivo de moluscos. Utilizadas en áreas marino-costeras para la colocación de cuerdas y/o cestas contentivas de los moluscos. Longlines. Utilizadas para el cultivo en cuerdas de moluscos y algas marinas en zonas costeras. Balsas para maricultura y longlines. Permiten el aprovechamiento de las aguas marino-costeras, alto intercambio de masas de agua, son movibles, de fácil construcción, son económicas en materiales y permiten obtener altas cantidades de moluscos.
Producción acuícola estimada durante el lapso 1990-2004. La producción acuícola se hizo notoria con los cultivos de la trucha arco iris, donde se incorporaron posteriormente otras especies acuícolas exóticas, entre las cuales se resaltan la carpa y la tilapia, así como un importante número de especies de peces ornamentales para su cultivo y de carácter experimental como el esturión (Acipenser sturio) y la anguila americana (Anguilla rostrata) (SARPA, 1995; Guevara, 1988). El cultivo de especies piscícolas nativas como la cachama, morocoto, coporo y algunos bagres, han sido rubros esenciales en el cultivo de especies autóctonas. Cabe resaltar, que en las estadísticas de producción acuícola no se contempla la información total de la actividad, especialmente las referidas a especies de aguas continentales, por lo difícil de la recolección de la información, aunque en los últimos años, mediante los nuevos planes de recolección de datos, esto tiende a mejorar. En el Cuadro 1 se observan los datos de la producción acuícola nacional, expresada en rubros desde 1990 hasta el año 2004. Se han reflejado los rubros más importantes y que además, se han mantenido a lo largo del historial de la producción nacional. Estos rubros son: cachama el cual incluye al morocoto y a sus hibridos; tilapia roja, básicamente con el inicio de la producción de la especie híbrida (Oreochromis spp); el camarón marino, esencialmente con la especie P. vannamei y la trucha arco iris (Onchorynchus mykiss) (SARPA, 1995; INAPESCA, 2004). Cuadro 1. Producción acuícola total entre 1990- 2004 (INAPESCA, 2004).
El gráfico abajo muestra la producción acuícola total en Venezuela según las estádisticas FAO:
Principales especies acuícolas exportadas (incluyendo semillas). La principal especie de exportación es el camarón marino cuyo destino en un por ciento es el mercado norteamericano. Le siguen las exportaciones de peces continentales hacia la hermana república de Colombia, a través de la frontera de la ciudad de Cúcuta, donde las especies más demandadas son la cachama, el coporo y el bocachico. Hasta la fecha, no se tienen registros de exportación de larvas de peces ni crustáceos. Tipo de producto exportado (fileteado, fresco, vivo, entero, refrigerado, congelado, etc). El camarón se exporta procesado y presentado en colas, el cual es empacado en cajas de cartón de 5 libras y su transporte congelado en contenedores refrigerados para los mercados de Estados Unidos de América. Aproximadamente, un 20 por ciento de la producción de camarones presentados enteros y congelados es exportada hacia la Unión Europea. La exportación de productos piscícolas hacia Colombia se realiza a través de camiones cavas (refrigerados) donde el pescado se presenta entero y enhielado y/o entero, eviscerado y en hielo (fresco). En algunos casos se exporta congelado y entero. Principales países importadores.Para el rubro camarón marino: Estados Unidos de América en un 80 por ciento y 20 por ciento Unión Europea. Para el rubro piscícola: Colombia 100 por ciento. Cadena de suministro para el Camarón marino.La mayoría de los productores de camarón cultivado venden su producción directamente a las empresas procesadoras, quienes se encargan de la exportación. En otros casos, existen empresas integradas verticalmente, las cuales producen las larvas, engordan los camarones, los transportan a sus plantas procesadoras y los exportan ellos mismos. Cadena de suministro para los productos de la piscicultura. Los productores venden a puerta de finca su producción a mayoristas, quienes a su vez surten mercados minoristas (pescaderías, restaurantes, etc). En otros casos, los mismos granjeros llevan su producción directamente a los mercados mayoristas y/o venden detalladamente a cadena de restaurantes y/o automercados y centros de consumo. Canales de distribución y aumento de los precios en la cadena de comercialización. La modalidad más frecuente en los canales de distribución, es la compra a puerta de finca por parte de los transportistas mayoristas, quienes adquieren el producto a precio de productor. Posteriormente, al ser vendido a otros mayoristas ya el producto ha incrementado entre un 40 - 50 por ciento de su valor inicial (gastos de transporte, flete, etc), de manera que cuando llega al consumidor final, a través de los minoristas (pescaderías), su precio se ha incrementado en un 100 - 130 por ciento de su valor original de producción. En los casos donde el productor directamente transporta su producción a un mayorista en el centro de consumo y/o a cadenas de restaurantes y/o automercados, el aumento del precio oscila entre 70 - 85 por ciento de su valor inicial a puerta de finca. Sistemas existentes de etiquetado y/o certificación de los productos de la acuicultura.Existen certificaciones otorgadas por las autoridades sanitarias venezolanas para la exportación de productos pesqueros y acuícolas a la Unión Europea o Estados Unidos de América. Dentro de este ámbito, se destacan: el Programa de estandarización sanitaria de procesos operativos dentro de la planta llamado Sistemas SSOP (Standard Sanitary Operation Procces) y el Programa HACCP (Hazard Analysys and Critical Control Points), el cual se constituye de planes de control sanitario exclusivos para cada producto que se genere en la planta y que su aplicación es exigida tanto por las autoridades norteamericanas para aprobar su importación y consumo interno en los Estados Unidos, como por las autoridades de la Unión Europea (INAPESCA , 2005). Por otra parte, el Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (INAPESCA) lleva a cabo el Programa de Control de Residuos en operaciones de cultivo en las granjas, cuya certificación garantiza la inocuidad de los productos generados de la acuicultura (camarón/piscicultura).
Por ejemplo, en la región suroeste del país, la contaminación de los ríos, el efecto de la sobre pesca, el incremento poblacional entre otros, han sido factores que motivaron a los productores agrícolas a cambiar de rubro y/o practicar la acuicultura como una alternativa de producción y desarrollo socioeconómico. Igualmente, la cultura del consumo de pescado de aguas continentales y el amplio flujo comercial han aglomerado un notable número de productores en los estados Táchira, Barinas y Apure (INAPESCA, 2004). La industria de la camaronicultura ha impactado significativamente en aquellas regiones costeras donde las condiciones así lo han permitido, como por ejemplo el Lago de Maracaibo, la costa occidental del estado Falcón y las costas del nororiente del país. Las camaroneras han incorporado factores de desarrollo socioeconómico a través de la construcción de vías de acceso, absorción de mano de obra, implementación de servicios entre los más importantes, a parte de la generación de importantes divisas a la economía nacional, a través de la amplia cadena de procesamiento y comercialización, la cual es de carácter internacional, ocupando casi el 100 por ciento. Contribuciones del sector acuícola a la seguridad alimentaria y desarrollo económico y social.Las contribuciones más significativas podrían señalarse de tres tipos:
El mismo está adscrito al Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) y es un Instituto Autónomo con personalidad jurídica, constituyendo el brazo ejecutor institucional de la Ley de Pesca y Acuicultura, basado en los principios de pesca y acuicultura responsables y del desarrollo sustentable, incluyendo el equilibrio social. Misión.Ordenación de los Recursos Pesqueros y Acuícolas del País con el fin de lograr su aprovechamiento responsable y sostenible, en concordancia con el marco legal vigente, ejecutando las políticas de la materia, dictada por el Ministerio de Agricultura y Tierras, para fomentar, promover, desarrollar y coordinar las actividades del sector, en función del logro de los objetivos contenidos en los planes de desarrollo económicos y sociales de la nación. Visión. Ser el ente oficial promotor y ejecutor de las políticas de Estado que garanticen el desarrollo del sector pesquero y acuícola, en el ámbito nacional e internacional, con el fin de prestar servicios de alta calidad, eficientes y con personal altamente calificado, comprometido con el logro de los objetivos propuestos y capaz de responder oportunamente a los retos y expectativas que impone el cumplimiento de su misión. Funciones:
Por otra parte, el INAPESCA cumpliendo con las políticas gubernamentales del plan nacional de seguridad alimentaria, también está apoyando programas acuícolas de carácter "social" (siembra de embalses, lagunas costeras, lagunas parameras, instalación de granjas comunitarias para el cultivo de camarón, mejillón, ostra y artemia, entre otros), constituyendo sistemas de "autogestión" que beneficiarían a las poblaciones aledañas a las zonas donde se desarrollan estos proyectos y sus áreas de influencia.
Visión general de la legislación acuícola nacional - Venezuela (en inglés)
Estas tendencias han generado la necesidad por parte de los organismos oficiales de implementar políticas y lineamientos acordes con la tasa de desarrollo del sector acuícola, dentro de los cuales se destacan: ordenamiento territorial, sanidad, comercialización y transferencia tecnológica. Es importante destacar, que todo este crecimiento en el sector acuícola ha venido acompañado de un creciente marco jurídico destinado a preservar el medio ambiente, dentro de una política de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. En líneas generales, la acuicultura ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años, a pesar de las diversas situaciones económicas y políticas que ha atravesado el país. En virtud de ello, cada rubro acuícola se ha comportado de manera particular ante tales factores, bajo los cuales algunos rubros se han mantenido estable en su tasa de producción, mientras que otros se han visto afectados por las adversidades económicas del país, lo cual ha originado su decrecimiento hasta el punto de no aportar datos significativos en las estadísticas de producción acuícola. A continuación, se describirán las tendencias, factores relevantes y el desarrollo de los principales rubros acuícolas nacionales: Camarón marino.La camaronicultura se ha convertido en muchos países de la región latinoamericana, en una actividad económicamente importante y base fundamental para el desarrollo en diferentes regiones costeras. En Venezuela, esta actividad comenzó relativamente más tarde por diversas razones, si se compara con el resto de los países de la región y tomando en consideración los 2 850 kilómetros de línea de costa (la más amplia del Caribe) y los 6 736 kilómetros cuadrados entre lagunas costeras, estuarinas y ecosistemas de manglar, que brindan las condiciones idóneas para la camaronicultura (Novoa et. al, 2003). Entre los factores que retrazaron el avance de la acuicultura, se pueden resaltar la eleva inversión y la poca agilidad en los trámites para el otorgamiento de los permisos como parte de una exigente legislación ambiental (Pérez Nieto y Pauls, 1988). Desde el inicio de su cultivo en el país (año 1984), este rubro ha mostrado un crecimiento sostenido de los volúmenes de producción anuales (Ver Cuadro 1), así como, en la superficie de cultivo y el número de empresas camaroneras registradas ante el INAPESCA. Como parte de la administración oficial del sector camaronero, constantemente se han emitido un conjunto de instrumentos legales que han regulado la actividad y al mismo tiempo, la han protegido de la amenaza de las enfermedades virales, a nivel internacional, tales como el Síndrome del Taura (TSV), cabeza amarilla (YHV) y mancha blanca (WSSV) (INAPESCA, 2005). Cabe destacar que durante 10 años, desde que apareció en Colombia el Síndrome del Taura en 1995, la comunidad de productores camaroneros decidió conjuntamente con el Servicio Autónomo de los Recursos Pesqueros y Acuícolas (SARPA - actual INAPESCA), la no importación de ejemplares de camarones en cualquier fase de su desarrollo, a los fines de prevenir objetivamente el ingreso de agentes virales al entorno nacional. Sin embargo, y a pesar de todas las medidas tomadas, a finales del año 2004, se comenzaron a registrar notorias mortalidades en las granjas del sur del lago de Maracaibo (estado Zulia), posteriormente extendidas hacia las granjas situadas en las costas orientales, especialmente en la isla de Coche y la península de Araya, estado Nueva Esparta (INAPESCA, 2005), lo que ameritó el desarrollo de un plan de evaluación de las granjas afectadas, seguido de la implementación de un programa de caracterización de los impactos del TSV, a los fines de gestionar la introducción (luego de 10 años de no importar ningún tipo de ejemplar vivo), de lotes de reproductores de camarones P. vannamei, denominados SPF (Specific Patogen Free), con el objeto de reiniciar la producción controlada de esta industria (INAPESCA, 2005). Este factor sanitario, ocasionó la disminución del espejo de agua bajo cultivo de 8 000 hectáreas a 4 000 hectáreas, para los años 2005 a 2006. Piscicultura. Este sector contempla los siguientes rubros de cultivos. Trucha.Las granjas truchícolas históricamente se han ubicado en los páramos de los estados Táchira, Mérida y Trujillo, donde el número de granjas ha aumentado en forma lenta pero sostenida. Este mismo aumento de granjas ha contribuido con el incremento de la superficie cultivada (60 hectáreas para el año 2005). En la mayoría de los casos, son granjas familiares donde funcionan pequeños estanques para la subsistencia y venta del excedente, considerando las altas densidades bajo la cual se cultiva la trucha. En este sentido, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), ha venido apoyando desde el punto de vista de la investigación, el sector trúchicola, especialmente en la parte patológica y en el mejoramiento genético de las líneas existentes en el país, así como una constante oferta de alevines de trucha para los productores de las zonas andinas. En virtud de la influencia de turismo en dichas áreas, el sector truchicola muestra una proyección de su producción de tipo ascendente, basado en el considerable valor de la trucha en los mercados locales. Cachama y sus híbridos.De las especies autóctonas, ha sido unas de las más estudiadas y promocionadas a través de la reproducción y diseminación de sus crías a nivel de repoblamiento de cuerpos de agua continentales, como especie cultivada por empresas piscícolas que abastecen el creciente mercado de estas variedades. Aún cuando estas especies son poco conocidas en los mercados de la región central del país, su reconocida adaptabilidad a sistemas de cautiverio, le han otorgado el primer lugar en las estadísticas de producción piscícola con 5 000 toneladas para el año 2005. Lo anterior se deriva de la amplia disponibilidad de alevines, a partir del creciente número de laboratorios oficiales y privados productores de alevines, así como, la notable campaña de los entes gubernamentales para promocionar el cultivo y consumo de productos de la piscicultura. Tilapia roja.Esta subespecie, tuvo sus mejores indicadores entre los años 1995 y 1999, después del cual comenzó a manifestar un notable decrecimiento de los volúmenes de producción, el espejo de agua bajo cultivo, originado de la falta de asistencia técnica, financiamiento y transferencia técnica, lo que condujo a este rubro (a pesar de su amplia comercialización a nivel internacional) a una disminución, caracterizada por la ausencia de productores de semilla certificada, falta de un banco de reproductores y/o programa de mejoramiento de las líneas existentes en el país, alto costos de los alimentos para tilapia y un panorama poco claro de los canales de comercialización (Gómez, 1998). Camarón de Agua dulce.Este rubro está representado por el langostino de río Macrobrachium rosenbergii, contemplado dentro de las especies de crustáceos de origen tropical. Fue introducido a Venezuela por el Ministerio de Agricultura y Cria (MAC) en 1990, a través de la Fundación La Salle (FLASA), para fines de investigación y cultivo. Posteriormente, fue desarrollado comercialmente por algunas empresas en el país como Piscicultura MARIANELA, (estado Portuguesa), AQUAFIN C.A. (estado Falcón), AGUAISLA C.A, (estado Barinas), ACUACRIA C.A., (estado Carabobo) y ACUARIO C.A., (estado Delta Amacuro ). En esta etapa, se registró cierta producción, pese al desconocimiento e inapropiado manejo de la espacie, por lo que la actividad resultó poco rentable. Para 1995 se registró una producción de 75 toneladas. Actualmente, luego de más de 10 años, en el 2005, se volvieron a introducir proyectos para la construcción de laboratorios y para el cultivo de esta especie, ante el INAPESCA para la tramitación de permisos (Cabrera et. al., 1997, Cadenas, 2001). Según el INAPESCA (2005), a partir del año 1998, no se registraron más datos sobre los cultivos comerciales de langostino de río Macrobrachium rosenbergii, en virtud de la ausencia de laboratorios proveedores de la semilla. Sin embargo, los productores conocen la especie y se encuentran receptivos ante cualquier programa de reactivación de dicho rubro. Esto refleja la potencial proyección de esta especie, a través de los nuevos intentos que están realizando algunos productores privados, orientados hacia la reactivación de este cultivo, aprovechando también el adecuado soporte de profesionales y motivados por la necesidad de diversificar la producción acuícola en nuevos productos, ya que la sobrepesca ha reducido notablemente la oferta de productos pesqueros en algunas zonas del país (INAPESCA, 2005). Algas marinas.Este cultivo tuvo sus mejores etapas en el lapso comprendido entre 1998 al 2003, con los cultivos comunitarios de algas marinas de la especie Eucheuma denticulatum, introducida en el territorio nacional por la empresa BIOTECMAR C.A. Los cultivos se localizaron a nivel de las costas del oriente del país, específicamente la isla de Coche, en el estado Nueva Esparta y en las costas del norte de la península de Araya, estado Sucre (Barrios, J. 2000; Barrios, J. y Lemus, A., 1992). Cabe destacar, que las labores de cultivo eran desarrolladas por las comunidades costeras (Rincones y Rubio, 1998). Más sin embargo, las críticas de los ambientalistas, los problemas económicos, los conflictos de uso de la zonas costeras por ausencia de permisería y los controles de cambio de la moneda local para las gestiones de exportación, contribuyeron a mitigar la actividad, principalmente con la desaparición de la empresa pionera BIOTECMAR C.A. En este sentido, el cultivo de algas marinas se encuentra en espera de nuevos intentos y condiciones favorables para su reactivación (INAPESCA, 2005). Cultivo de moluscos. A lo largo del desarrollo de la acuicultura nacional, se ha identificado un considerable vacío en la producción acuícola en áreas costeras del país. La oferta de moluscos bivalvos en Venezuela, en especial de la ostra y el mejillón, ha provenido en su totalidad de la extracción artesanal de los bancos naturales y se encuentra muy lejos de satisfacer la alta demanda nacional. Los recursos marinos y sistemas de cultivo a nivel de la franja marino-costera, han representado una alternativa para incorporar nuevas fuentes de sustento económico y brindar una alternativa de producción acuícola a los habitantes de esas regiones. No obstante, tanto la extracción como el cultivo se han visto restringidos por los problemas sanitarios generados por la contaminación y las mareas rojas (Cadenas, 1999). En este sentido y tomando en cuenta el valor económico y alimentario de los moluscos bivalvos cultivables, el INAPESCA ha planteado desarrollar proyectos para la acuicultura de moluscos, basados en las potencialidades existentes en las áreas marino-costeras, así como en los recursos constituidos por bancos naturales de ostras Crassostrea rhizophorae (Laguna Grande, estado Sucre y La Restinga, estado Nueva Esparta), Crassostrea virginica (Guariquen, estado Sucre) y el mejillón Perna perna (Guaca, estado Sucre; Manzanilo y Constanza, estado Nueva Esparta). En este sentido, estas especies son de importancia comercial y han generado una importante actividad económica de tipo artesanal en las costas del nororiente del país. En tal sentido, el aprovechamiento sustentable de dichas áreas y de los recursos naturales a través de la acuicultura marina, ampliará las fronteras socioeconómicas de las regiones costeras, especialmente de las comunidades ribereñas organizadas en cooperativas. Este proyecto persigue el desarrollo de los cultivos de moluscos bivalvos a nivel de granjas comunitarias (Cadenas, 1999). Se estima que el referido programa tendrá una significativa aceptabilidad por parte de los pobladores de las áreas costeras, donde el cultivo y la comercialización de moluscos se puedan insertar en las actividades tradicionales de las Cooperativas y demás Asociaciones pesqueras presentes en el área de influencia del mismo. El Programa de Cultivos Marinos, contempla la participación directa de 4 núcleos o grupos familiares (20 personas) por cada unidad de cultivo. Los cuatro proyectos pilotos de moluscos (ostra/mejillón), beneficiarán directamente a 80 personas aproximadamente, cuyas actividades se basarán en el mantenimiento y vigilancia del sistema de cultivo, estimándose la obtención de una ganancia mensual bruta de 750 000,00 Bs/mes (= 350,00 dólares EE.UU./mes) por familia por concepto de venta del producto, luego del primer año de producción. Es importante señalar que la comercialización de los moluscos se ejecutará como una actividad conexa al turismo, sustentado por su valor nutricional la alta potencialidad de la Región y variadas alternativas, partiendo de su venta en fresco como procesados en conservas y marinadas.
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