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Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agriculturapara un mundo sin hambre

Las actividades del Departamento tienen como objetivo promover la ordenación y conservación eficaces de los sistemas de producción, a través de una labor complementaria en los dos subsectores de la  pesca de captura (marina y continental) y la acuicultura. El Departamento participa, entre otras cosas, en foros intergubernamentales y técnicos para analizar y resolver las numerosas cuestiones que plantean los Miembros de la FAO. Recopila y distribuye estadísticas de primera importancia sobre las actividades del sector, elabora documentos normativos como el Código de conducta para la pesca responsable, acuerdos jurídicos vinculantes (como el Acuerdo de aplicación), directrices, manuales y sistemas de información. También proporciona, cuando se solicita, asistencia técnica a los Miembros de la FAO en materia de elaboración de estrategias y planes de ordenación, capacidad nacional de evaluación y gestión, control y vigilancia, inocuidad de los alimentos, comercio, etc. El Comité de Pesca (COFI) supervisa las actividades de la FAO y facilita el foro intergubernamental conveniente para el debate de cuestiones de la mayor importancia.

Información general sobre las actividades del Departamento

La ordenación y conservación eficaces de los recursos acuáticos vivos explotados por la pesca y la acuicultura son necesarias para garantizar su contribución al desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y a la seguridad alimentaria. La eficacia y el desempeño de las medidas de conservación y ordenación están condicionadas por determinadas circunstancias sociales, económicas, institucionales y políticas. La gobernanza sectorial de la pesca y la acuicultura abarca complejos procesos sociales, institucionales y políticos. Tiene dimensiones internacionales, nacionales y locales y, evidentemente, requiere consideraciones jurídicas, sociales, ambientales, económicas y políticas. Supone la interacción entre el gobierno y la sociedad civil (en sentido amplio, que comprende en particular a los pescadores, acuicultores, la industria y el sector privado en general, así como a otros grupos interesados) para la asignación de los recursos y el poder. Sus componentes son los principios, los acuerdos (comprendidos los consuetudinarios), las instituciones, instrumentos (como los tratados internacionales), reglamentos (como las leyes nacionales) y los procedimientos utilizados para decidir, controlar y vigilar las actividades de los sectores y sus repercusiones. 

La Convención sobre el Derecho del Mar (1982), complementada por otros  international agreements, establece el marco mundial para la , gobernanza de la pesca de captura marina. El  Código de conducta de la FAO para la pesca responsable, adoptado por los Miembros de la FAO en 1995, con las Directrices técnicas del Código que son su complemento, se consideran las bases a partir de las cuales promover el desarrollo sostenible de la pesca y la acuicultura para el futuro. El Código y las Directrices prestan la debida atención a los aspectos ambientales del sector y contienen disposiciones pertinentes para la aplicación del Convenio sobre la diversidad biológica (CDB). El Código abarca todas las prácticas de la pesca y la acuicultura realizadas en aguas dulces y en entornos marinos.

En los últimos decenios se presta más atención a la gobernanza de la pesca debido a una mayor consciencia de que las poblaciones de peces, en distintas partes del mundo, cada vez se explotan más allá de su nivel óptimo, así como de las dificultades económicas y sociales del sector pesquero. Está ampliamente reconocida la necesidad de controlar mejor, limitar y en algunos casos reducir el acceso a los recursos silvestres (comprendidas las poblaciones, los lugares y las semillas) y reducir al mínimo los daños a los entornos productivos, por ejemplo, la contaminación del agua y la degradación de los hábitats.

La responsabilidad de la ordenación y la conservación compete al Estado de acuerdo a  sus derechos soberanos. Sin embargo, en alguna medida se puede restituir a instancias inferiores (locales, por ejemplo) o más elevadas (regionales, por ejemplo). En el ámbito regional, los organismos regionales de pesca están llamados a desempeñar una función fundamental. En los ámbitos subnacional y regional, la insuficiencia de capacidad para aplicar medidas eficaces de gestión es una cuestión central. Todavía se necesita intervenir más, en todo el mundo, para tratar los recursos comunes.

Los retos futuros para la ordenación de la pesca y la acuicultura estriban, entre otras cosas, en la capacidad de controlar el acceso a los recursos mediante la solución de reclamaciones contrastantes, la integración de intereses y políticas entre los sectores y las escalas geográficas, la elaboración de una ética del desarrollo sostenible, la aplicación de enfoques de prevención, medios de subsistencia y medio ambiente, la coordinación de la gestión de los subsectores (por ejemplo, en el seno de un ecosistema, una cuenca hidrográfica o una zona costera). Si bien muchos de los conceptos básicos, principios y cuestiones pueden ser análogos en las zonas económicas exclusivas de los países y las aguas internacionales de alta mar, los sistemas de derechos y obligaciones y, en consecuencia, los sistemas de gestión, serán diversos.

 
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