FAO>Pesca y Acuicultura
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agriculturapara un mundo sin hambre

Los ecosistemas acuáticos continentales, costeros y marinos proporcionan al hombre recursos para el esparcimiento, la alimentación y medios de vida. También desempeñan otras muchas funciones ambientales importantes, como, por ejemplo, en relación con los fenómenos meteorológicos, la contaminación, etc., contribuyendo al bienestar humano en general. Tanto la pesca de captura como la acuicultura y otros sectores competidores se sirven de ellos. Durante decenios la ordenación pesquera ha tenido el objetivo principal y en gran medida fracasado de llegar a la utilización sostenible de los ecosistemas acuáticos. El enfoque ecosistémico de la pesca oficialmente adoptado impone nuevos esfuerzos en esa dirección, lo que supone una mejor comprensión y gobernanza.

Conceptualmente, los ecosistemas pueden describirse en varios tamaños y con diferentes grados de resolución, desde la Tierra o todo un océano con sus relaciones y procesos a gran escala hasta un grano microscópico de arena y su entorno inmediato. La elección se basa en consideraciones pragmáticas. La pesca tiene generalmente una mejor relación con el tamaño intermedio de ecosistema, que corresponde a la entidad de los recursos buscados y de las estructuras sociales encargadas de administrarlos. En cada caso serán necesarios ajustes para tener en cuenta la posible falta de correspondencia entre los límites de las jurisdicciones humanas y los de la distribución de las especies y los procesos ecológicos.

El ecosistema explotado se ve inevitablemente afectado por las actividades pesqueras. Las poblaciones salvajes o domesticadas y otros organismos tienen repercusiones mutuas entre sí, por ejemplo mediante relaciones depredador-presa o la transmisión de enfermedades. La repercusión de la captura o del cultivo en el recurso, las especies asociadas o dependientes del mismo, el hábitat, el fondo y la flora y fauna bentónicas puede resultar particularmente grave y duradera. El recurso también es vulnerable al deterioro y la contaminación impuestos por otras industrias, con efectos duraderos o irreversibles que se extienden a la producción pesquera, la calidad de los alimentos marinos y los medios de vida de los pescadores.

La variabilidad natural y el cambio climático tienen repercusiones importantes para la productividad y la gestión. Los fenómenos naturales catastróficos (tifones, tsunamis) tienen una repercusión importante en los recursos, las infraestructuras y las personas. La comprensión, la predicción y la explicación de los mismos constituye un desafío importante de la próxima década.

 
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