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Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agriculturapara un mundo sin hambre
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Información general

Las estrategias de desarrollo y ordenación interactúan y repercuten respectivamente en el sistema pesquero a escala estratégica (largo plazo) y operacional (de corto plazo a plazo medio). Casi en todos los países las políticas económicas y sociales nacionales influyen en la formación de las políticas pesqueras y de la acuicultura. Las estrategias públicas que se adoptan para el desarrollo se orientan, de esta manera, con objetivos políticos, que pueden ir desde la seguridad alimentaria hasta la obtención de ingresos más elevados, o pueden dirigirse al empleo, la conservación, el uso racional de los recursos ambientales o a un aumento de las entradas de divisas. Para que sean eficaces, las estrategias de ordenación pesquera deberán, por lo tanto, estar incorporadas en las políticas de desarrollo y contribuir a sus objetivos y beneficiarse del entorno favorable que constituyen.

Desde la Segunda Guerra Mundial, las estrategias públicas para la pesca han utilizado un modelo fordista del desarrollo, orientándose al crecimiento y la expansión, ejecutadas a través de autoridades pesqueras centralizadas, financiadas por el Estado, con el apoyo de la ciencia y la tecnología. Desde principios del decenio de 1970, después de la Conferencia de Estocolmo sobre el Desarrollo Humano, el modelo de desarrollo se ha concentrado gradualmente en la sostenibilidad y la capacidad de recuperación, y exige formas de gobierno participativas y con mayor conciencia ecológica.

Los objetivos comunes de la productividad de los recursos y crecimiento del sector progresivamente han aumentado para englobar la seguridad alimentaria, la disminución de la pobreza, los medios de subsistencia sostenibles y la protección del medio ambiente. Los marcos de la política estratégica evolucionaron con la adopción de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del mar (1982, en vigor desde 1994), el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Acuerdo de reabanderamiento de la FAO, el Código de conducta de la FAO para la pesca responsable, de 1995, y el Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995.

Los enfoques al desarrollo también han cambiado de ser una estrategia de un solo sector, sustentada por el Estado (con subsidios), a un enfoque transectorial espacialmente integrado que utiliza incentivos económicos y sociales con una vigorosos componentes de creación de capacidad humana e institucional. Las administraciones pesqueras de muchos de los países en desarrollo más pobres no consiguen, en efecto, aplicar con eficacia las tareas para cuya ejecución se crearon, porque carecen de los medios para hacerlo. La creación y el mantenimiento de los niveles de aptitudes del personal de las administraciones pesqueras, mediante el suministro de capacitación, es, por lo tanto, parte esencial para lograr el desarrollo sostenible de la pesca.

Estrategias para los países en desarrollo

Desde 1999 el Banco Mundial da orientación con sus estrategias de reducción de la pobreza y la ayuda que proporciona a los países en desarrollo. Los cuatro principios más importantes son:

  • las estrategias de desarrollo deberán ser integrales y estar concebidas con una perspectiva de largo plazo;
  • los objetivos y las estrategias de desarrollo deberán ser "propiedad" de los países y su concepto deberá basarse en la participación de las partes interesadas locales;
  • los países que reciben ayuda deberán dirigir la administración y la coordinación de los programas de ayuda a través de alianzas de las partes interesadas; y
  • el comportamiento del desarrollo deberá evaluarse con resultados mensurables sobre el terreno, con el objetivo de ajustar la estrategia a los resultados y a un mundo en constante transformación.

 

 
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