Los sistemas de alerta previenen el hambre en países del Africa austral y el Cuerno de Africa asolados por la sequía


La sequía que asoló el Africa austral en 1991/92 y 1994/95 mermó gravemente la producción de alimentos en ambas ocasiones. En 1991/92, la producción de cereales se redujo a la mitad, dejando a los agricultores de subsistencia y sus familias en una situación calamitosa. Unos 18 millones de personas se vieron al borde de la inanición. Sin embargo, un sistema eficaz de alerta, una rápida coordinación regional y un adecuado apoyo internacional culminaron en una operación de socorro que logró superar la escasez generalizada de alimentos y la amenaza del hambre.

Gracias a la experiencia adquirida en la crisis de 1991/92, los efectos de la emergencia ocasionada por la sequía en 1994/95, fueron graves, pero menos devastadores. Aunque las lluvias estacionales empezaron a caer puntualmente en octubre de 1994, permitiendo la siembra, pronto se hicieron más escasas, con lo que las plantas se marchitaron en los campos resecos. El SMIA de la FAO y otros sistemas nacionales y regionales de alerta establecidos con ayuda de la FAO en la Comunidad para el Desarrollo del Africa Austral (SADC) publicaron en diciembre sus primeros avisos sobre la inminente sequía.

En el Africa austral, como en otras partes, las zonas afectadas por la sequía suelen estar aisladas y ser de difícil acceso; la importación de alimentos de socorro del extranjero, con frecuencia a través de puertos distantes e inadecuados, lleva tiempo. Poco después de que se publicaran los primeros informes de alerta, gobiernos, donantes y organismos de las Naciones Unidas empezaron a reunirse para planificar el transporte en gran escala de ayuda de socorro a la región en caso necesario.

En enero y febrero de 1995, se confirmó el inminente inicio de las dificultades alimentarias como resultado de las pérdidas de cosechas causadas por la sequía en casi todos los países de la subregión. En marzo y abril, llegaron expertos de la FAO y el PMA para evaluar la situación. Estos dos organismos aprobaron conjuntamente una operación de emergencia para cubrir las necesidades urgentes de socorro. La FAO publicó un informe especial de alerta pidiendo a la comunidad internacional asistencia de socorro. En junio, algunos donantes respondieron al llamamiento suministrando un millón de toneladas de ayuda alimentaria y otros tipos de asistencia. De este modo se evitó la inanición.

En el Cuerno de Africa, otra región atormentada frecuentemente por la sequía, la FAO está ayudando a establecer un sistema regional de alerta. La Organización está proporcionando asistencia técnica y capacitación en materia de levantamiento de mapas de riesgos, telepercepción y análisis de alerta para personal regional de la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo y personal nacional de sus siete Estados Miembros. La FAO considera que la mayoría de los agricultores pueden adoptar precauciones contra la sequía: la asistencia comprende medidas para atenuar sus efectos mediante una mejor ordenación de los pastizales, el agua y los sistemas de explotación agrícola y la adopción de variedades de cultivos resistentes a la sequía, así como planes para una rápida movilización del socorro en caso de que ocurra una catástrofe.


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