Los pescadores artesanales obtienen de los océanos, los lagos y ríos del mundo el pescado que proporciona una nutrición vital a las comunidades pobres, no sólo de África y Asia, sino de muchas partes de América Latina y muchas islas de los océanos Pacífico e Índico. De los 30 países cuyo consumo de proteínas depende más del pescado, apenas cuatro pertenecen al mundo en desarrollo. El pescado no sólo es un alimento vital, sino que además da trabajo e ingresos a millones de personas de todo el mundo. En 1996, se calculó que 30 millones de hombres y mujeres obtenían ingresos de la pesca. Una mayoría abrumadora de esa cifra -alrededor del 95 por ciento- vivía en los países en desarrollo. Los países en desarrollo también están participando cada vez más en el comercio internacional de pescado y sus derivados. Esto puede traer beneficios y a la vez desventajas. Si bien las exportaciones proporcionan valiosas divisas, la desviación del pescado y sus derivados de las comunidades locales de las regiones en desarrollo puede privar a las personas que lo necesitan mucho, inclusive a los niños, de un alimento tradicionalmente económico pero muy nutritivo.
Más información
|
||||||