Como en otros ámbitos, a menudo se recurre a las mujeres en tiempos difíciles y cuando no se puede pagar el salario de otros miembros de la tripulación. Las mujeres, que tienen la responsabilidad principal de alimentar a sus familias, quizá recurran a la pesca o a la acuicultura para obtener ingresos y alimentos adicionales. Una jornada de mujer en Sierra Leona muestra a una mujer pescando en el estanque local entre las 4 y las 5:30 de la mañana, y de las 5 a las 6 de la tarde. Las actividades principales de las mujeres en la pesca, artesanal o industrial, se realizan después de ésta, en la transformación y la comercialización del producto. En los países en desarrollo, las mujeres están ahí cuando llega la pesca a la playa, y clasifican, limpian, secan y ahuman el pescado, para luego llevarlo al mercado. Pueden quedarse con las especies de menor valor o con las que no son comerciales, para la mesa familiar. En África Occidental y en Asia, hasta el 80 por ciento de la comercialización de los alimentos marinos está a cargo de las mujeres. La pesca industrial puede transformar mucho esta situación. Las redes sintéticas de fábrica sustituyen a las hechas a mano, y el pescado se desembarca en grandes puertos, ya congelado y empacado para mandarlo directamente a los establecimientos donde se transforma. Por esto, las mujeres trabajan cada vez más en esos establecimientos. En la India, 25 mil muchachas del estado de Kerala trabajan varios meses al año en las instalaciones industriales de procesamiento del camarón.
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